jueves, 30 de octubre de 2014


VIAJE HACIA LA NADA

*
I
MANDRÁGORA

La mandrágora oculta mi destino,
la invisibilidad
del aire que se adhiere a mi piel híbrida.
Bebo de la niebla y de la noche
en los juegos que pactan con la aurora.
Me resisto a perder
la memoria absoluta del amor
que planeó una época
por nuestros cuerpos ávidos de sombra.

II
AULAGA

La visión de la tierra me subyuga
con aulagas que buscan un futuro
donde el hielo derrita su dureza
y el calor de tus párpados
vislumbre la belleza de estar vivos.
Bebo el néctar antiguo
del castaño más dulce
y las aulagas
y salgo de las grutas
para soñar con águilas de sol.

III
ACEBO

Mi corazón furioso
asciende por las cumbres del deseo
y toma de la copa
los códigos numéricos del gozo
y acebos consagrados a la herida.
Amo el licor antiguo de tus besos
pero debo partir
a la desnudez más infinita
donde la soledad es lo real.

IV
SAUCE

Quisiera que la luna negra y fría
me entregara en sus brazos
la savia de los sauces.
Quisiera ser la diosa del placer
y danzar con el alba.
Amor el suspiro cálido
de los astros que mueven mi destino.
Me intereso por todo lo creado,
aunque tú ya no estés.

V
ALERCE

El viento del alerce
columpia mi corazón,
me balancea en las barras de la luna
y guarda en su memoria
mi cuerpo agasajado por tus labios.

VI
NOGAL

La ruptura es el llanto de mi alma
pero también umbral
de nuevos horizontes sin tu pánico.

VII
ESTRELLA DE BELÉN

El trauma de saberte en lo oscuro
ha partido mi fe
en mil trozos perdidos.
Un naufragio sin norte
avasalla la niebla de mi vientre.
Ahora todo es hielo,
la frialdad, la escarcha,
la desdicha.
Un túnel de petróleo
me atrapa en sus tentáculos.
Jeroglíficos grises
se adentran en penumbra
en mis grutas amadas de la infancia.

Veo tu tren de juguete,
tus soldados de plomo,
tus cartas de vikingos,
tu ajedrez.

El juego ha desbordado
aquel instante mágico
con dolor asimétrico.

Has cerrado en tus manos
la lluvia de la estrella de Belén.

La lágrima escondida de una infancia
abandonada en la memoria.

Oscuridad que pacta con el tiempo.
El llanto de las piedras.

El agua en la arena de la orilla.
Todo te hace sentir
candados en los ojos.

Se cierran los postigos
y guardas en tu centro
lo apátrida del mundo.

Rehaces cada noche tus promesas
y regalas al sueño
tus miedos más atávicos.


Ana Muela Sopeña

PORTALES

*
En medio de la herida
contemplo los espejos de la ausencia
y miro de tu vientre
el destino sin lazos ni ataduras.
Atravieso los portales de la sangre
y mundos que se ocultan en la nada.
Me introduzco en los círculo de hielo
y me adentro con furia
en el pozo insondable
de la soledad y de la muerte.
En mitad del sollozo
me levanto y resurjo renovada
para volar desnuda
hacia el sol luminoso sin exilio,
sin lágrimas, sin lastre,
auténtica en mi luna de cristal.


Ana Muela Sopeña

domingo, 19 de octubre de 2014


TODO ME HABLA DE TI

*
El verano transcurre
en medio del calor de las guaridas.

Todo me habla de ti.
Las calles, las farolas, los semáforos.
Pero tu ya he has ido
a recorrer el mundo del azar.


Ana Muela Sopeña

SOY LUNA

*
Tus
ojos
de
agua
sedujeron
mi
espíritu.
Ahora
soy
luna.


Ana Muela Sopeña

SABIENDO QUE EL AZAR

*
Se rompió en el espejo
la imagen de la luz en la memoria,
el instinto del agua
la sombra encadenada a tu piel fría.

Redefiniste el mundo del pasado
y
convertiste
en
nada
lo que en nosotros era puro éxtasis.

Todo por el rencor,
que viene de tu infancia.

Ahora sólo queda caminar separados,
sabiendo que el azar
es el único dios que puede unirnos.


Ana Muela Sopeña

domingo, 12 de octubre de 2014

MÁS ALLÁ DE LA LÓGICA

*
El río de la furia se hizo luz.
Primero fue un sol negro
donde todo bullía:
los púlsares desnudos,
las galaxias,
los caballos de guerra,
lo innombrable.

Después vino una estrella de neutrones
con animales llenos de la herida
que oscura en su crisol de las edades
se imantaba a los restos de la muerte.

Luego la sangre amó
hasta el paroxismo
y el círculo de hembras
atávicas de bruma
pactó con nebulosas
lejanas como el hielo sin memoria.

Al final vino un cuásar
amado por la luna
con quimeras de sueño
más allá de la historia.

Cuando llegó la diosa subterránea
el instinto del agua se hizo sombra
entre lirios dormidos en sepulcros.

El río de la furia se hizo luz
más allá de la lógica
de la venganza ciega

y el niño atravesado por el pánico
se convirtió en un hombre...


Ana Muela Sopeña

domingo, 5 de octubre de 2014


LA MUERTA

*
Soy la muerta que baja por las calles
del cementerio blanco de la herida.

Contemplo entre las tumbas
el brillo de los ojos de los ángeles.

Mausoleos con mármoles y cruces,
epitafios grabados de otro tiempo.

Recuerdo aquel solsticio,
las cuchilladas negras en mi vientre
y tus pupilas de demonios.

Yo soy ahora espectro de la noche
y deambulo despacio
entre sepulcros fríos, blanqueados.

Sepulturas con niños, con ancianos,
inscripciones de fechas...

La historia de la nada
a través de mi piel, ahora en cenizas.

Soy esa mujer dura,
antaño suave,
atrapada en submundos,
en el sueño descalzo de la sangre.

He perdido la vida
por tu oscura conciencia del delirio.

Y me atan con cuerdas
para que no me asuste de mí misma.

Espíritu espectral
de las edades níveas de la escarcha.

Soy todas las mujeres
que murieron
a manos de tu acero,
de tu mirada cruel
hecha de nieve.

He sido contratada por el ángel
infinito de un reino decadente,
para que a veces llores
y otras veces disuelvas tu terror
en el agua mistérica de un dios
dispuesto a sorprenderte.

Yo soy la muerta
amada de la muerte,
que he venido a sellar
los códigos sagrados de tu alma,

a vislumbrar las horas
de tu espíritu,
a denunciar tu falta de empatía
a llorar con la lluvia de tu infancia
y soñar con el otro que hay en ti.

En la línea divina de tu cuerpo
habitan los espacios imborrables
donde no existe el daño ni el dolor,
tan sólo una luz cuántica de luna.

Yo soy la muerta en vida
que cabalga desnuda
sobre animales turbios
de pesadillas ígneas
oníricas en cuadros de Chagall.

Amo las agonías
que me harán retornar
del círculo abisal de los perdidos
más allá del naufragio de las sombras.


Ana Muela Sopeña

TREN DE LOS PRESAGIOS

*
A través de los púlsares
siento tu corazón atado a piedras frías,
se desangra con mitos de silencio,
se abre sobre la herida del otoño.

A través de galaxias de inframundos
tu cuerpo se disuelve
en los átomos híbridos del tiempo.

En cuásares de fuego
tu alma sumergida en el sollozo
aguarda la apertura del Aleph.

Sobre la estrella cálida, eonaria,
duerme el sueño del agua
y tu piel se confunde con la luz.

En medio de la tierra
tus ojos se refractan con la sombra
y abrazan la sustancia de lo oscuro
a la espera del tren de los presagios.


Ana Muela Sopeña

EL TIEMPO DEL ÁRBOL ALBINO

*
La escalera de la luna se hace niebla
en medio de la herida más atávica
para llegar al tiempo de la luz,
donde no existe el llanto.

El árbol te contiene en el silencio,
en sus ramas de escarcha y de nostalgia.

Un sol ensimismado
abre sus alas llenas de tentáculos
y te arropa en crepúsculos de arena.


Ana Muela Sopeña

sábado, 20 de septiembre de 2014


ERIK SATIE

*
I
Gymnopédies 1

Por la ciudad la luz evanescente
descubre entre las gotas de la lluvia
los círculos antiguos
de humedad solitaria.
Un hombre se hace nube
sobre aceras desnudas
y los escaparates de las tiendas
le observan sin el miedo.


II
Gymnopédies 2

Una mujer alada
deambula por el parque de la niebla.
En sus ojos habita
el tiempo de la rosa
resguardado en los labios
que se ocultan en nidos de cristal.
Sobre un banco de bruma
hay marionetas blancas
que alegran la ciudad con su presagio.


III
Gymnopédies 3

Una cita en el metro
donde resuena el mundo de lo onírico.
Los amantes caminan
hacia el vórtice herido de su historia,
pero ellos no lo saben.
Ciegos avanzan siempre
atrapados en cúmulos de tierra.


IV
Gnossiene 1

Respiran los suburbios
sobre el polvo del pánico
al tiempo que los niños en la acera
permiten regresar a la extraviada infancia.
El vacío transcurre sin raíces
entre charcos de lluvia.
A los lejos descansan las orillas
imantadas por el vaho.


V
Gnossiene 2

Imposible llorar
en una tarde inmóvil.
Todo habla de la noche,
mas nadie lo percibe.
Ignorancia del viento...
Los amantes se miran
se devoran sin grietas ni acritud.
Pronto vendrá el invierno,
pero ellos no lo saben.


VI
Gnossiene 3

La sombra de los días se perfila
como el barro que no se acaba nunca.
Se escuchan los acordes
de un piano en la distancia.
El crepúsculo llora sin las máscaras
el final de un capítulo de amor.
Los ojos de la herida
amenazan con golpes
el recuerdo perfecto del pasado.


VII
Gnossiene 4

Amanece en las calles poco a poco
mientras envuelta en niebla
la mañana contiene
el pulso iridiscente
de los orgasmos níveos, subterráneos.
La sonrisa de hielo de los cómplices
y susurros dormidos...


VIII
Gnossiene 5

Rodeada de dulces
una muchacha espera
el encuentro ancestral en su guarida
mientras suena, casi imperceptible,
el ladrido de un perro.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 17 de septiembre de 2014


COLUMPIOS

*
A Bruno Laja


Vibra la luz en cajas de relámpagos
con serpientes de lenguas de ceniza
que a gusto mataríamos
integrando la sombra caprichosa
que nos coloca en jaque ante la muerte.

Se contraen los espejos del temor
mientras el alma persigue la cordura.

Se mueven los espacios de la piel
sobre cuerpos y mundos del delirio.

El vuelo del espíritu concibe
caminos sumergidos en el llanto,
columpios de locura
y una mirada suave entre las alas.

Un reloj alucina en su rincón
al tiempo que soñamos que existimos.


Ana Muela Sopeña

GORRIÓN

*
Un gorrión solitario
cubre su canto triste
con su plumaje cálido
y el lamento invisible.


Ana Muela Sopeña

lunes, 15 de septiembre de 2014


MARGEN

*
La ciudad se refleja
en un margen de vida subterránea
donde hay lobos heridos que se abren
al fulgor del momento.

Y las lobas no saben
si esperar al reloj del infinito
o depredar sin culpas y sin ruido.

Es la ecuación diaria de la noche.
Cada elección es siempre capital.

Encadenado al tiempo de la sangre
el lobo solitario escogerá
el premio momentáneo
o una carrera extraña hacia la sombra.

Se mueven los portales del exilio
en medio del encuentro
de dos desconocidos...


Ana Muela Sopeña

sábado, 13 de septiembre de 2014


CONSAGRADO A LA PALABRA

*
A Pere Bessó, aliado en la palabra


El tiempo consagrado a la palabra
teje quimeras de humo con su aguja
y encanta con su luz de sol y luna
a la vez que diseña su mandala.

La belleza del verbo cura el alma
y disuelve despacio la locura
en medio de ciudades y de rutas
que llevan a vivir como en un mantra.

Tus adjetivos aman a la rosa
en un acantilado de recuerdos
como si fueran duendes de la noche.

Tus pronombres se unen a la sombra
y deslizan señales de deseo
durmiente como búhos en el bosque.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 10 de septiembre de 2014


ENCERRADO

*
Encerrado en los túneles del mundo
me pregunto si piensas
en los orígenes del aire primigenio.

El tiempo detenido te ha raptado
en su reloj de arena.

Cada hora te dicen qué hacer.
Las luces y las sombras, la comida,
los fármacos, el sueño, qué pensar...

Los límites de todo te zahieren
y te llevan por espacios innombrables
donde no sopla el viento de la herida.

La asepsia de la vida te corroe,
te forma, te estructura, te moldea.

Cada minuto es droga planeada.
Cada segundo un flash hacia el letargo.

Enjaulado en un limbo
aprendes a ser nada, nunca, nadie,
hasta que poco a poco
despiertes de la abulia y seas tú.


Ana Muela Sopeña

lunes, 8 de septiembre de 2014


DONDE EL VÉRTIGO CLAMA

*
A María Jesús Mingot, gran poeta

Descubres una luz en el sendero
de las palabras suaves de la luna.

Recorres
con tu pluma
trayectorias azules hacia el verbo.

Abrazas entre líneas
la esencia imperturbable de la vida,
esa que permanece ante las pérdidas,
la aliada del espíritu.

Te deslumbra la sal de las estatuas.

Y el abismo perfecto de la sangre
donde el vértigo clama ante la sombra
te espera agazapado
en la noche infinita.


Ana Muela Sopeña

jueves, 4 de septiembre de 2014

DENSIDAD

*
Encerrado en los túneles del tiempo
te sientes en la jaula de la locura errática.

Una bala de fuego
te asiste en tu calvario de la luna.

La nostalgia te abraza con su niebla
y notas cada noche la densidad del barro
inundando tu vientre en el umbral
de la oscuridad hacia el retorno.

Concibes una luz fuera de foco
que ilumina tu frío
en la esencia que pacta con tus dudas.

Amas en el silencio
la sombra sumergida en la distancia.

Te preguntas por qué
y no encuentras respuesta.

Cada minuto piensas
en la trayectoria de tu vida.

Cada paso fue siempre
un acercamiento hacia el abismo.

Encadenado al viento de la herida
los cuerpos imposibles
te han marcado con huellas de marasmo.

Un naufragio adherido a la belleza
recorre lo profundo de tu reino.

Las zonas abisales de tu mar
te llevan por las rampas del mutismo.

Eres el hombre alquímico del mundo
que busca entre los restos del desahucio
la energía raíz.

Respiras el intento de la sangre
en la piel de la lluvia.

Adoras laberintos de papel
donde tu nombre late con estrellas.

El pulso de tus labios se hace nodo
de cuásares, satélites y átomos
inmersos en el viaje de lo cuántico.

Persigues bien oculto
el centro primigenio de la historia.

Esperas en tu cueva de cristal
el renacimiento sin los traumas
de una infancia perdida en la ceguera.

La música del agua
te brinda entre las grietas
jeroglíficos suaves en la ecuación del miedo.


Ana Muela Sopeña

martes, 12 de agosto de 2014


EN EL ABISMO FRÍO

*
Yo arrojé una piedra
en el abismo frío de tu piel
y todos los relámpagos del tiempo
se abalanzaron furiosos sobre mí.

Calibré en el error
al darte mi silencio en el crepúsculo.
Tú llamaste a Medusa
para que se vengara de mi afrenta.

Supe del árbol mudo
entre tus labios
y tú despedazaste
mi esperanza.

Ahora mi camino
es sólo hielo
y tú vas con la máscara
que cubre tu rencor inmemorial.


Ana Muela Sopeña

FRÍO

*
El aire frío
que navega en el sueño
se hace ficción.


Ana Muela Sopeña

POR AZAR

*
Amamos por azar,
podría ser cualquiera
quien se cruce
en nuestra vía extraña.

Nuestra historia parece una película.


Ana Muela Sopeña

viernes, 1 de agosto de 2014


SUBURBIOS

*
Atravieso la sombra
de la ciudad dormida en los suburbios.
Me impregno de la bruma
que inunda las aceras
y respiro el misterio de lo oscuro.

Lo sórdido dilata los espacios
y miro interiormente
la energía estelar de las edades.

Todo me habla de ti,
pero apago en mi piel
la oculta sensación de soledad.

Las plazas tienen hambre
más allá del momento
de los abrazos rotos.

Un gato callejero
olvidó su destino.
Se ampara bajo un coche.

Le miro y él me mira.
Un instante de magia
que humaniza la urbe
en la ebriedad nocturna.

Depredación que mata el sueño único,
el beso de la muerte,
la mentira.

Los barrios marginales
me hacen ser
una mujer de hielo en lejanía.

Absorbo de los árboles el humo
y camino descalza
sobre líneas dispersas.

Deambulo por lugares invisibles
donde tú ya no estás, sólo el silencio.


Ana Muela Sopeña

VENCIDA LA BATALLA

*
Vencida la batalla
amaneces con fuerza en tu guarida
y miras el paisaje
con tus ojos de hielo.

Emprendes el camino de los lobos
y seleccionas bien los compañeros.

Una luz transformada
en tu cuerpo de hombre combativo.

Filtras con tus manos la desdicha
y transmutas el caos en curación.


Ana Muela Sopeña

jueves, 31 de julio de 2014


ADÁN

*
En hombres vacíos
habita la luz
que un día se perdió
por un acantilado de serpientes.

Dulce sombra con números
y matrices ocultas de tristeza.

En hombres sin alma
reside algún espíritu de amor,
escondido en arrabales
con dagas y con nombres
de pactos no cumplidos.

En hombres sin rostro
se adivina el sentido de la nada.

Por ello
es necesario ser muy íntegro
y soltar sobre el cuerpo del mundo
la comprensión amada sin la furia.

En hombres desnudos
la lágrima de infancia
esperando la cruel incisión
de los dedos de hierro
para salir de grutas con barrotes.

En hombres sin máscaras
la palabra que trae
el agua sanadora de Adán Kadmon.


Ana Muela Sopeña

BUSCO LA ROCA

*
Busco la roca, el sueño,
en la luz del mutismo
y abrazo la canción de los que esperan.


Ana Muela Sopeña

JUGANDO CON LICÁNTROPOS

*
Entro y salgo de cuevas
con licántropos.
Veo el caleidoscopio de las sombras.
Abrazo el caos del mundo.
Soy la mujer
del vértigo perpetuo
que atrapa con su vientre
al lobo herido.

El lobo se hace niño,
cachorro de la luz,
sangre, teatro,
párpado de belleza interminable.

Pero al venir el tiempo
de ceniza
el lobo crece rápido
ahora es macho adulto,
sin un clan.

Se hace depredador,
es su destino.

Olvida al cachorrito
en el espejo,
sigue la ruta inmóvil
de la muerte,
despedaza a sus víctimas.

Llega a ser la crueldad,
el frío, el hielo.

Prosigue su futuro sin mirar
a la hembra del sueño de su sueño.

El umbral que se abre
dibuja la pasión que lucha y mata.

Otra puerta invisible
convierte al lobo en hombre
listo para ser líder,
protegiendo a los suyos con fiereza.


Ana Muela Sopeña

EN EL SIGILO

*
Te fuiste en la quietud,
en el sigilo
de la noche silente.
No pude vislumbrar
que yo ya sólo era tu refugio.

Sin avisar marchaste
y abandonada estuve en una isla
mientras tú argumentabas mil excusas.

Ahora sólo queda
mirar aquellos días
de luz y de cafés de aquel verano.


Ana Muela Sopeña

AMOR DORMIDO

*
La sombra
me recuerda al animal
en la noche cautiva.
Acorralada
soy víctima de un pacto
que no deja a la luz
su amor dormido.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 23 de julio de 2014


LILITH

*
Soy la mujer de sombra
entre las calles
que adhiere la belleza de las plazas
en mitad de la luz, la diosa oscura.

Soy Lilith aprendiendo la estrategia,
la furia de la luna
la venganza.

Soy la hembra que sabe del destierro
que busca intimidad,
más allá de los límites del mundo.

Soy la Eva drogada por el Sol
cazadora de ciervos en los bosques
alquimista de aullidos ancestrales.

Soy la salvaje imagen
del instinto
que se muere de amor
por las esquinas.

Soy la mujer amada
por la lluvia
que baila en los portales
del subsueño
y espera de la vida
un volcán de emociones,
sin engaños.

Soy Lilith que ha venido
para ser
la salvación serena del dolor
en mitad de este cieno
tan terrible
causado por la espada
de la traición infame.

Soy esa luna negra
combativa
aprendiendo el secreto
de la libertad sin ataduras.

Soy la hembra que asciende desde un pozo
para alcanzar el aire abierto al mar.


Ana Muela Sopeña

LIBERACIÓN

*
I

AMARRE

Salte la luz con patas de cigarra
únase el viento con la arena
a la vez que los nombres
se unten con la miel,
la sangre, el semen.
Recítese el conjuro de la luna
mientras un cuerpo joven
se pasee en los campos
de lo fértil.
Añádase una pócima de ranas
con estramonio y granos de maíz.


II

ROTURA DE AMARRE

Hay que soltar los nombres
con el fuego
y derretir la sal mientras se reza
al ángel que libera a los cautivos.


III

LIBERACIÓN

El sol de la belleza en el crepúsculo
compórtese sin miedo
a un destino ya libre del pasado.


Ana Muela Sopeña

LUZ

*
Amo la luz del mar en el crepúsculo
que conecta mi herida con el mundo
y me hace más consciente
del pulso de los otros y la Tierra.


Ana Muela Sopeña

lunes, 21 de julio de 2014


ESPEJO ROTO

*
Dicen que el tiempo cura
la herida del solsticio
que reside en el núcleo
de un espejo roto.

Yo no sé si es verdad
eso que dicen,
lo que sí sé seguro
es que el espejo
quebrado en dos mil trozos
no puede repararse,
no valen pegamentos
ni disculpas,
ni suturas del bosque,
ni cuerpos jadeando,
ni sonrisas.

Los trozos del espejo,
hay que echarlos al horno
de la alquimia primera
allí donde todos
éramos inocentes,
como antes de abrazar
el gran cinismo.


Ana Muela Sopeña

LA MUJER LUNA

*
A veces observo el nombre
que porta la mujer luna
en su cuerpo y en su piel
muy dentro de la locura.
Me entrego al río infinito
mientras medito en un Sutra,
el corazón de diamante,
la tristeza más oscura.
Baila la nieve en la orilla
con gaviotas y con dunas
al tiempo que agua ríe
y el crepúsculo se oculta.


Ana Muela Sopeña

domingo, 20 de julio de 2014


DE NAUFRAGIOS

*
Pasa el tiempo nostálgico
en la ciudad que sabe de naufragios.

Deambulan transeúntes por aceras
y arrastran con sus cuerpos
infinitos cordones
de relaciones rotas.

Las mujeres seducen con su rostro
a la humilde morada de la ría.

Los hombres combativos
respiran la batalla
y crean entre sueños las imágenes
de utopías futuras.

Recorro plazas, parques,
estaciones,
veo tranvías, metros y farolas,
en cada espacio habita
un deseo imantado por la luna.

Los amantes transforman
una ciudad de sombra
en una luz
que atempera la herida de los lobos.

Ellos crean el tiempo,
más allá de los límites de tierra,
transmutan frustraciones
en la visión del águila y del sol.

Adoran fantasías
y construyen la historia,
la que no tiene nombres, fechas, horas,
la que tan sólo pulsa escenas de pasión
contenidas en mundos invisibles.

Los amantes ascienden por las cumbres
de la ilusión perpetua
a través de los siglos y milenios,
entrando y saliendo de las eras,
recorriendo los templos
del Big Bang
y dando su energía a la galaxia.

Más tarde caen despacio
en el averno
por precipicios de obsidiana,
llegando a ser estatuas
con lágrimas de piedra en el silencio.


Ana Muela Sopeña

sábado, 12 de julio de 2014


EL DOLOR DE SER SOMBRA

*
El dolor de ser sombra
se une a las matrices del silencio,
a la ruptura interna de los hilos
que hicieron de tu vida mi existencia
y de mi espacio oculto
tu refugio sin pánico.

Ahora que se ha roto nuestro vínculo
mis lágrimas afrontan cada día
como un hechizo frío de mandrágora.

Abro mi corazón
al crepúsculo suave de la rosa
y sigo caminando quietamente
sobre el filo del vértigo.


Ana Muela Sopeña

ROSA NEGRA

*
Ya puedes esperar hasta la muerte
que jamás buscaré tu lengua bífida.

La rosa negra de raíces oscuras
ya no te mira.


Ana Muela Sopeña

NAUFRAGIO

*
Lo nuestro es un naufragio
en el solsticio
que espera del sol negro
la frialdad del mundo.


Ana Muela Sopeña

DUERME LA ROSA

*
Duerme la rosa en medio de los párpados
y afianza crisálidas de sueño
en el espacio blanco de la luna.


Ana Muela Sopeña

ÁNGEL CAÍDO

*
Por las calles de niebla
contemplo los espejos abisales
donde no llega el llanto de la luna.

Sobre un parque de sauces,
en un quiosco de ensueño,
veo un ángel caído
con sus brazos de lluvia y su tez blanca.

Me susurra sin lágrimas, palabras
que me llevan a tumbas
desnudas como rosas en invierno.

En su piel de icebergs
habitan despedidas, la crueldad,
los nombres olvidados,
la traición.

Muchas reencarnaciones de odio puro,
experiencias en flor de barro y tierra.

En sus ojos infames lo perverso
para doblar el filo de lo cándido.

En sus alas los códigos del miedo,
el pánico de todo lo creado.

En sus labios de acero,
llave, herida,
la sed de seducción,
el beso, arena.

Su cuerpo entre los sueños
me llamó
para que todo fuera más sutil
pero al final el karma de lo oscuro
venció con su indomable espada bífida
e inundó mis entrañas de Saturno.

Cicatrices amadas, viento, grietas,
las fisuras del rojo corazón
con animales muertos en sepulcros.

El ángel negro dijo en otro idioma
los nombres de tormentas y de bosques,
después se disolvió como un relámpago
en la nada voraz de lo increado.

Ahora en mis paseos solitarios
miro despacio el cielo y la ciudad,
busco la vibración de aquellas alas
que un día se cayeron al abismo.

Ángel caído en forma de desierto,
la gran luz de la búsqueda infinita
más allá de la infancia y soledad,
justo sobre la sangre de las vírgenes.

Mi espíritu de fuego ahora es éter
para poder rasgar desparaísos
y construir con letras ancestrales
alfabetos de árboles, galaxias...


Ana Muela Sopeña

TRISTEZA INFINITA

*
Duele la soledad
perdida por los muelles.
Lacera mi alma herida
la crueldad de la piel cuando se ha ido.
Sufre mi cuerpo apátrida
la tristeza infinita.


Ana Muela Sopeña

CAOS

*
El caos es territorio de la herida
donde no llega el viento del amor,
donde ya sólo fluyen
las lágrimas de exilio
de una apátrida.


Ana Muela Sopeña

DESPUÉS DE LA BATALLA

*
Muerta ya la utopía
desintegrada ya toda pasión,
sin estructura el vidrio de las tardes,
me queda la palabra
encendida en un vértigo de estrellas.

Después de la batalla
recojo los cadáveres,
las frases que jamás me susurraste,
el cúmulo de amor en mis dos manos.

Y entierro en el mutismo
los cuerpos olvidados por la arena
bajo la tierra estéril.

Drogada por la herida
me recluyo en mi celda
y deseo llegar
a ese estado invisible
donde el dolor no duele y todo pasa...


Ana Muela Sopeña

FRACASO EQUINOCCIAL

*
Bebe la noche el rostro del suicidio
y lo convierte en luz
a pesar del brebaje de la muerte.

Persigo la dulzura
en medio del fracaso equinoccial
que salta entre las aguas del crepúsculo.

Diccionario de sombras quiero ser
para que al contemplarme
sea yo piedra y río
en la voz que no fue dicha.

Llueve en mi corazón
habitado de heridas abisales.
El llanto del silencio
me lleva al laberinto del dolor.

Me abro a las mareas de la vida
y secuestro en tus ojos
eso que pudo ser y no fue.

Háblame de la sangre,
del pálpito sublime, de la fiebre,
de tu cuerpo residente
en un púlsar de orgasmos.

Introduzco palabras
en maletas
que jamás preparamos.

Me asombro
en los satélites de infancia,
en vagones con ojos muy antiguos
destinados a ser nadie.

En la estación vacía
ya no llegan los trenes,
la gente sólo espera
en la cartografía de las horas.

Bajo el reloj de Abando
nadie nos ve ya juntos,
nuestra alianza se fue al desparaíso.


Ana Muela Sopeña

LODO

*
He encontrado en mi piel
el lodo apátrida
que se arroja al abismo
de la soledad,
en la raíz del agua.


Ana Muela Sopeña

LÁGRIMAS NEGRAS

*
Lágrimas negras
sobre mi piel que sabe de naufragio,
adhiriendo el impulso
de una vida carente de sentido.

El sueño de la muerte,
la lujuria encriptada
en la traición,
el desencanto abierto de la herida.

Lágrimas negras
contra los muros ávidos
en el silencio suave
que se quebranta en mundos que habitar.

La tristeza infinita
navega por mi vientre de silicio.


Ana Muela Sopeña

RÍO DE NIEBLA

*
Veo un río de niebla
sobre la calle de la luna.
Me pregunto si todo es un teatro
y comparto la luz
en el silencio de la noche.


Ana Muela Sopeña