jueves 12 de noviembre de 2009


DEVANEOS CON LA NADA

*
Devaneos con la nada,
murciélagos cayendo por abismos,
incertidumbres del pasado.

Un cúmulo de cosas
que se deslizan raudas,
como cascadas ávidas de ser.


Ana Muela Sopeña

PERCIBO TUS GUARIDAS

*
Nadie llega a mi alma como tú.
Despacio, sin la prisa de ciudades,
en calma dedicada a diosas cálidas.
Por el aire percibo tus guaridas
en los silencios del submundo.
Ahora intuyes la mirada
de estatua sumergida en el mutismo.
Y te llevo conmigo, en la palabra,

para ser y dar cuenta de los versos
en las imágenes de lo ínfimo

o en la magia trucada de los días,
consagrados instantes de belleza.


Ana Muela Sopeña

RAÍCES POÉTICAS

*
I

ESPEJOS EN LA NIEBLA

La soledad me atrapa
en lugares de invierno sin cobijo
y me lleva a rincones
de espejos en la niebla.
Inicio las plegarias de la bruma
en desnudez de nítidos contornos,
cuando la noche atisba sus recuerdos
con el olvido de agua entre las sombras.
La soledad me eleva
por territorios fértiles,
donde la luz me inspira con la rosa.


II

DIOS DE LOS OCÉANOS

El amor es un lujo
hacia la primavera de los sueños
que nos conserva jóvenes
por años y por siglos.
Miro los ojos lúdicos del hombre
que me habla desde el fondo del silencio,
como si fuera un dios de los océanos
con sus iris de plata y de mercurio.
El amor es un mito
que arde en los orígenes
del centro primigenio de la especie.


III

LA MUERTE ES LA MAESTRA

La muerte es enemiga
del crecimiento suave hacia la luz,
por eso la tristeza
se derrumba con frío.
Un día todo cambia sin notarlo
después de la partida al inframundo
del alma coronada por Ishtar
que clama entre los sueños su hermosura.
La muerte es la maestra
de la vida sin máscaras,
por ello la evitamos casi siempre.


IV

DIOSAS VÍRGENES

El desamor es llave
de otro nivel distinto al cotidiano.
Nos permite mirarnos
en cristales de humo,
sabiendo que las calles van temblando
con nuestra sombra suave que extravía
su edén en paraísos de antifaces,
con estrellas marchitas en liturgia.
El desamor es código
del humano sublime
que canta a diosas vírgenes con sílabas.


Ana Muela Sopeña

miércoles 11 de noviembre de 2009


CALEIDOSCOPIO DE CENIZAS

*
A Eduardo Apodaca

Han pasado tres años desde que tú te fuiste,
las palabras me sueñan en la noche
y la añoranza
me lleva por las rutas de tu historia.

Han pasado tres años
y aún sigo esperando tu sonrisa
a la vuelta de la luna.

Mi mundo es un intento
en un caleidoscopio de cenizas.


Ana Muela Sopeña

RESPIRACIÓN DE LAS GALAXIAS

*
En la respiración de las galaxias
está el misterio oculto de tu boca,
el mutismo de un árbol antiguo,
la deforestación de un bosque entero,
el ritmo de una aguja cuando cose
o el susurro tan dulce de una amante.

En el latido oscuro de una lágrima
la tristeza se cruza en el enigma.

Cuando despierta el día
el mundo se abre a la pasión del alba

y una luz derretida
arroja su secreto hacia tu piel,
para ensoñar el tiempo sin defensas
en el ciclo de un alma sin raíces.


Ana Muela Sopeña

ESPIRAL

*
I
Me alejaré en silencio
hasta cerrar el círculo.

II
Me acercaré sonriendo
para abrir la espiral de la belleza.


Ana Muela Sopeña

martes 10 de noviembre de 2009


PÁJARO HERIDO

*
Cuando desciende la noche en tus ojos
el firmamento se viste de gala
y veo al pájaro herido en silencio,
cómo se esconde en su gruta despacio.


Ana Muela Sopeña

COMO PLEGARIA

*
A Eduardo Apodaca

Tu nombre viene a mí como plegaria
y lo evoco a través de las raíces,

mientras la lluvia cae
se derrumban las máscaras
y la ciudad entera se hace líquida.


Ana Muela Sopeña

HIPÉRBOLE DE SOMBRA

*
En la memoria triste de los días
tu mundo me hace retornar
a la luz del instinto.

Celebración ritual
de la palabra suave, en llamarada.

Un pájaro de sueño en la distancia
sobre papel de seda,
persigue la belleza de los árboles.

Sobre el espejo de la nada
tu voz me lleva por abismos estelares,
en la humedad de mi crepúsculo.

Mientras la hipérbole de sombra
me hace despertar a tus caricias,
para soñar contigo en paraísos.


Ana Muela Sopeña

VACÍO ENTRE LAS CALLES

*
I
Camino por las calles solitarias,
vacío en las miradas de la gente,
vacío entre la piel de los tejados,
vacío cuando siento que la imagen
de tu mundo secreto
tan sólo es una clave.

II
Vacío entre las calles
y la tormenta grita
con relámpagos ebrios de venganza.

III
Vacío sobre pétalos violetas
y los olvidos ávidos de sed.

IV
Vacío en los sonidos de la noche
que entrelazan tus dudas con las mías.

V
A veces la verdad y la belleza
caminan por caminos diferentes.

Entonces el vacío
nos amenaza.

VI
El vacío del mundo me acecha,
pero escapo
al territorio de la rosa.

VII
El frío del silencio me persigue,
el vacío del alba
me muestra esos ensueños en portales
de casas donde vive la desidia.

VIII
La soledad es siempre misteriosa.
Conduce a puertas vanas del vacío
o al umbral del submundo creador.

IX
Entrégame en tus labios tu vacío,
yo te daré el Aleph del infinito.

X
Contemplo conductores
por el asfalto ávido del fuego.

El vacío desfila sin las máscaras
y se mira en espejos de un suicida.


Ana Muela Sopeña

lunes 9 de noviembre de 2009


PRESENCIA

*
Una presencia triste
en el gris de la tarde tormentosa.

Parecía kafkiana.

Se colocó sus guantes.

Más allá de la vida y de la muerte
el sueño deslizaba entre sus ojos
el rayo de la luna
en el cristal sediento de caricias.

La mujer en su mundo
había desterrado
la sombra en el espejo de obsidiana.


Ana Muela Sopeña

DIOSA DEL MAR

*
Diosa del mar
sobre mi piel de escarcha.
Memoria de agua
a través de la niebla,
en el viaje hacia el sol.


Ana Muela Sopeña

DEAMBULO ENTRE LA NIEBLA

*
Deambulo entre la niebla
y siento que las hojas me resbalan
con lluvia de belleza compartida.

Un pozo subterráneo
anhela de las aguas sus enigmas,
con un dulce perfume
y las hermanas de la sombra.

Con tinta del crepúsculo
me quito el velo blanco
y acaricio las horas de la nada.

En el reloj del puerto
el vértigo del aire se presenta
como ensueño de acacias ocultas.


Ana Muela Sopeña

EN LA HOJARASCA

*
En la hojarasca
tus sílabas de bruma.
Cielo del este.


Ana Muela Sopeña

domingo 8 de noviembre de 2009


SECRETOS DE LA ESPECIE

*
Mi mundo en tu marea
se parece al susurro de la noche
que va en caída libre,
como rosa sonámbula.

Mi bebida te brinda éxtasis puro
con relámpagos ebrios de belleza
en mi cuerpo sumido en precipicios,
con la intuición alada de los pájaros.

El ojo de los símbolos,
en la mujer del mito,
te abre los secretos de la especie.


Ana Muela Sopeña

TU SILENCIO ES UN TORMENTO

*
Tus voces son como el viento
que me acaricia en la aurora,
cuando el mundo va a su hora
a encontrar el sentimiento.
Tu silencio es un tormento
que yo vivo como un rito
y te convierte en un mito.
A lo largo de la ruta
voy persiguiendo tu gruta
y te susurro bajito.


Ana Muela Sopeña

PARAGUAS

*
Lluvia de otoño,
en tormenta de grises.
Se ven paraguas.


Ana Muela Sopeña

SE INCENDIAN TUS PUPILAS

*
Se incendian tus pupilas
en el corredor oscuro
de las dudas

y esperas que mis ojos
te lleven al punto nuevo
de la herida.

Inicias trayectorias inquietantes
que salvan la raíz del agua.

Bajo la piel de mimbre
deambulo por tus días y tus noches
en el aguacero del camino.

Eres aquél que me divide la desdicha
en mi sombra inundada de preguntas.

Soy la mujer que multiplica tus silencios
cuando los árboles callan, por si acaso.

Eres el hombre que me resta
el lodo frío
y que hace alquimia con mi rosa seducida.

Soy la hembra antigua que te suma
en la palabra,
para que sueñes siempre
en el ritual de creación.


Ana Muela Sopeña

LOS QUE VIVEN YA MUERTOS

*
La voz
de los que no tienen voz
no puede ser escuchada,

pero en el sueño se oye
con todos sus matices.

La imagen
de los que no tienen cuerpo
no puede ser vista,

pero en la sombra se intuye
y se adivinan sus contornos.

El alma
de los que viven ya muertos
puede renacer,

aunque ese acto tiene
sus propios trucos...


Ana Muela Sopeña

LLUVIA MELANCÓLICA

*
La lluvia melancólica
me lleva por un mundo de silencio.

Atravieso lo oscuro
y la herida sonámbula.

Una rosa de luz en tu caverna
me incita a ser de agua entre las sombras,
para soñar con pájaros de fuego
en el centro de un lago de nenúfares.

Un relámpago pide
abismos en naufragios,
entre lunas vestidas de quietud.


Ana Muela Sopeña