martes, 12 de agosto de 2014


EN EL ABISMO FRÍO

*
Yo arrojé una piedra
en el abismo frío de tu piel
y todos los relámpagos del tiempo
se abalanzaron furiosos sobre mí.

Calibré en el error
al darte mi silencio en el crepúsculo.
Tú llamaste a Medusa
para que se vengara de mi afrenta.

Supe del árbol mudo
entre tus labios
y tú despedazaste
mi esperanza.

Ahora mi camino
es sólo hielo
y tú vas con la máscara
que cubre tu rencor inmemorial.


Ana Muela Sopeña

FRÍO

*
El aire frío
que navega en el sueño
se hace ficción.


Ana Muela Sopeña

POR AZAR

*
Amamos por azar,
podría ser cualquiera
quien se cruce
en nuestra vía extraña.

Nuestra historia parece una película.


Ana Muela Sopeña

viernes, 1 de agosto de 2014


SUBURBIOS

*
Atravieso la sombra
de la ciudad dormida en los suburbios.
Me impregno de la bruma
que inunda las aceras
y respiro el misterio de lo oscuro.

Lo sórdido dilata los espacios
y miro interiormente
la energía estelar de las edades.

Todo me habla de ti,
pero apago en mi piel
la oculta sensación de soledad.

Las plazas tienen hambre
más allá del momento
de los abrazos rotos.

Un gato callejero
olvidó su destino.
Se ampara bajo un coche.

Le miro y él me mira.
Un instante de magia
que humaniza la urbe
en la ebriedad nocturna.

Depredación que mata el sueño único,
el beso de la muerte,
la mentira.

Los barrios marginales
me hacen ser
una mujer de hielo en lejanía.

Absorbo de los árboles el humo
y camino descalza
sobre líneas dispersas.

Deambulo por lugares invisibles
donde tú ya no estás, sólo el silencio.


Ana Muela Sopeña

VENCIDA LA BATALLA

*
Vencida la batalla
amaneces con fuerza en tu guarida
y miras el paisaje
con tus ojos de hielo.

Emprendes el camino de los lobos
y seleccionas bien los compañeros.

Una luz transformada
en tu cuerpo de hombre combativo.

Filtras con tus manos la desdicha
y transmutas el caos en curación.


Ana Muela Sopeña

jueves, 31 de julio de 2014


ADÁN

*
En hombres vacíos
habita la luz
que un día se perdió
por un acantilado de serpientes.

Dulce sombra con números
y matrices ocultas de tristeza.

En hombres sin alma
reside algún espíritu de amor,
escondido en arrabales
con dagas y con nombres
de pactos no cumplidos.

En hombres sin rostro
se adivina el sentido de la nada.

Por ello
es necesario ser muy íntegro
y soltar sobre el cuerpo del mundo
la comprensión amada sin la furia.

En hombres desnudos
la lágrima de infancia
esperando la cruel incisión
de los dedos de hierro
para salir de grutas con barrotes.

En hombres sin máscaras
la palabra que trae
el agua sanadora de Adán Kadmon.


Ana Muela Sopeña

BUSCO LA ROCA

*
Busco la roca, el sueño,
en la luz del mutismo
y abrazo la canción de los que esperan.


Ana Muela Sopeña

JUGANDO CON LICÁNTROPOS

*
Entro y salgo de cuevas
con licántropos.
Veo el caleidoscopio de las sombras.
Abrazo el caos del mundo.
Soy la mujer
del vértigo perpetuo
que atrapa con su vientre
al lobo herido.

El lobo se hace niño,
cachorro de la luz,
sangre, teatro,
párpado de belleza interminable.

Pero al venir el tiempo
de ceniza
el lobo crece rápido
ahora es macho adulto,
sin un clan.

Se hace depredador,
es su destino.

Olvida al cachorrito
en el espejo,
sigue la ruta inmóvil
de la muerte,
despedaza a sus víctimas.

Llega a ser la crueldad,
el frío, el hielo.

Prosigue su futuro sin mirar
a la hembra del sueño de su sueño.

El umbral que se abre
dibuja la pasión que lucha y mata.

Otra puerta invisible
convierte al lobo en hombre
listo para ser líder,
protegiendo a los suyos con fiereza.


Ana Muela Sopeña

EN EL SIGILO

*
Te fuiste en la quietud,
en el sigilo
de la noche silente.
No pude vislumbrar
que yo ya sólo era tu refugio.

Sin avisar marchaste
y abandonada estuve en una isla
mientras tú argumentabas mil excusas.

Ahora sólo queda
mirar aquellos días
de luz y de cafés de aquel verano.


Ana Muela Sopeña

AMOR DORMIDO

*
La sombra
me recuerda al animal
en la noche cautiva.
Acorralada
soy víctima de un pacto
que no deja a la luz
su amor dormido.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 23 de julio de 2014


LILITH

*
Soy la mujer de sombra
entre las calles
que adhiere la belleza de las plazas
en mitad de la luz, la diosa oscura.

Soy Lilith aprendiendo la estrategia,
la furia de la luna
la venganza.

Soy la hembra que sabe del destierro
que busca intimidad,
más allá de los límites del mundo.

Soy la Eva drogada por el Sol
cazadora de ciervos en los bosques
alquimista de aullidos ancestrales.

Soy la salvaje imagen
del instinto
que se muere de amor
por las esquinas.

Soy la mujer amada
por la lluvia
que baila en los portales
del subsueño
y espera de la vida
un volcán de emociones,
sin engaños.

Soy Lilith que ha venido
para ser
la salvación serena del dolor
en mitad de este cieno
tan terrible
causado por la espada
de la traición infame.

Soy esa luna negra
combativa
aprendiendo el secreto
de la libertad sin ataduras.

Soy la hembra que asciende desde un pozo
para alcanzar el aire abierto al mar.


Ana Muela Sopeña

LIBERACIÓN

*
I

AMARRE

Salte la luz con patas de cigarra
únase el viento con la arena
a la vez que los nombres
se unten con la miel,
la sangre, el semen.
Recítese el conjuro de la luna
mientras un cuerpo joven
se pasee en los campos
de lo fértil.
Añádase una pócima de ranas
con estramonio y granos de maíz.


II

ROTURA DE AMARRE

Hay que soltar los nombres
con el fuego
y derretir la sal mientras se reza
al ángel que libera a los cautivos.


III

LIBERACIÓN

El sol de la belleza en el crepúsculo
compórtese sin miedo
a un destino ya libre del pasado.


Ana Muela Sopeña

LUZ

*
Amo la luz del mar en el crepúsculo
que conecta mi herida con el mundo
y me hace más consciente
del pulso de los otros y la Tierra.


Ana Muela Sopeña

lunes, 21 de julio de 2014


ESPEJO ROTO

*
Dicen que el tiempo cura
la herida del solsticio
que reside en el núcleo
de un espejo roto.

Yo no sé si es verdad
eso que dicen,
lo que sí sé seguro
es que el espejo
quebrado en dos mil trozos
no puede repararse,
no valen pegamentos
ni disculpas,
ni suturas del bosque,
ni cuerpos jadeando,
ni sonrisas.

Los trozos del espejo,
hay que echarlos al horno
de la alquimia primera
allí donde todos
éramos inocentes,
como antes de abrazar
el gran cinismo.


Ana Muela Sopeña

LA MUJER LUNA

*
A veces observo el nombre
que porta la mujer luna
en su cuerpo y en su piel
muy dentro de la locura.
Me entrego al río infinito
mientras medito en un Sutra,
el corazón de diamante,
la tristeza más oscura.
Baila la nieve en la orilla
con gaviotas y con dunas
al tiempo que agua ríe
y el crepúsculo se oculta.


Ana Muela Sopeña

domingo, 20 de julio de 2014


DE NAUFRAGIOS

*
Pasa el tiempo nostálgico
en la ciudad que sabe de naufragios.

Deambulan transeúntes por aceras
y arrastran con sus cuerpos
infinitos cordones
de relaciones rotas.

Las mujeres seducen con su rostro
a la humilde morada de la ría.

Los hombres combativos
respiran la batalla
y crean entre sueños las imágenes
de utopías futuras.

Recorro plazas, parques,
estaciones,
veo tranvías, metros y farolas,
en cada espacio habita
un deseo imantado por la luna.

Los amantes transforman
una ciudad de sombra
en una luz
que atempera la herida de los lobos.

Ellos crean el tiempo,
más allá de los límites de tierra,
transmutan frustraciones
en la visión del águila y del sol.

Adoran fantasías
y construyen la historia,
la que no tiene nombres, fechas, horas,
la que tan sólo pulsa escenas de pasión
contenidas en mundos invisibles.

Los amantes ascienden por las cumbres
de la ilusión perpetua
a través de los siglos y milenios,
entrando y saliendo de las eras,
recorriendo los templos
del Big Bang
y dando su energía a la galaxia.

Más tarde caen despacio
en el averno
por precipicios de obsidiana,
llegando a ser estatuas
con lágrimas de piedra en el silencio.


Ana Muela Sopeña

sábado, 12 de julio de 2014


EL DOLOR DE SER SOMBRA

*
El dolor de ser sombra
se une a las matrices del silencio,
a la ruptura interna de los hilos
que hicieron de tu vida mi existencia
y de mi espacio oculto
tu refugio sin pánico.

Ahora que se ha roto nuestro vínculo
mis lágrimas afrontan cada día
como un hechizo frío de mandrágora.

Abro mi corazón
al crepúsculo suave de la rosa
y sigo caminando quietamente
sobre el filo del vértigo.


Ana Muela Sopeña

ROSA NEGRA

*
Ya puedes esperar hasta la muerte
que jamás buscaré tu lengua bífida.

La rosa negra de raíces oscuras
ya no te mira.


Ana Muela Sopeña

NAUFRAGIO

*
Lo nuestro es un naufragio
en el solsticio
que espera del sol negro
la frialdad del mundo.


Ana Muela Sopeña

DUERME LA ROSA

*
Duerme la rosa en medio de los párpados
y afianza crisálidas de sueño
en el espacio blanco de la luna.


Ana Muela Sopeña

ÁNGEL CAÍDO

*
Por las calles de niebla
contemplo los espejos abisales
donde no llega el llanto de la luna.

Sobre un parque de sauces,
en un quiosco de ensueño,
veo un ángel caído
con sus brazos de lluvia y su tez blanca.

Me susurra sin lágrimas, palabras
que me llevan a tumbas
desnudas como rosas en invierno.

En su piel de icebergs
habitan despedidas, la crueldad,
los nombres olvidados,
la traición.

Muchas reencarnaciones de odio puro,
experiencias en flor de barro y tierra.

En sus ojos infames lo perverso
para doblar el filo de lo cándido.

En sus alas los códigos del miedo,
el pánico de todo lo creado.

En sus labios de acero,
llave, herida,
la sed de seducción,
el beso, arena.

Su cuerpo entre los sueños
me llamó
para que todo fuera más sutil
pero al final el karma de lo oscuro
venció con su indomable espada bífida
e inundó mis entrañas de Saturno.

Cicatrices amadas, viento, grietas,
las fisuras del rojo corazón
con animales muertos en sepulcros.

El ángel negro dijo en otro idioma
los nombres de tormentas y de bosques,
después se disolvió como un relámpago
en la nada voraz de lo increado.

Ahora en mis paseos solitarios
miro despacio el cielo y la ciudad,
busco la vibración de aquellas alas
que un día se cayeron al abismo.

Ángel caído en forma de desierto,
la gran luz de la búsqueda infinita
más allá de la infancia y soledad,
justo sobre la sangre de las vírgenes.

Mi espíritu de fuego ahora es éter
para poder rasgar desparaísos
y construir con letras ancestrales
alfabetos de árboles, galaxias...


Ana Muela Sopeña

TRISTEZA INFINITA

*
Duele la soledad
perdida por los muelles.
Lacera mi alma herida
la crueldad de la piel cuando se ha ido.
Sufre mi cuerpo apátrida
la tristeza infinita.


Ana Muela Sopeña

CAOS

*
El caos es territorio de la herida
donde no llega el viento del amor,
donde ya sólo fluyen
las lágrimas de exilio
de una apátrida.


Ana Muela Sopeña

DESPUÉS DE LA BATALLA

*
Muerta ya la utopía
desintegrada ya toda pasión,
sin estructura el vidrio de las tardes,
me queda la palabra
encendida en un vértigo de estrellas.

Después de la batalla
recojo los cadáveres,
las frases que jamás me susurraste,
el cúmulo de amor en mis dos manos.

Y entierro en el mutismo
los cuerpos olvidados por la arena
bajo la tierra estéril.

Drogada por la herida
me recluyo en mi celda
y deseo llegar
a ese estado invisible
donde el dolor no duele y todo pasa...


Ana Muela Sopeña

FRACASO EQUINOCCIAL

*
Bebe la noche el rostro del suicidio
y lo convierte en luz
a pesar del brebaje de la muerte.

Persigo la dulzura
en medio del fracaso equinoccial
que salta entre las aguas del crepúsculo.

Diccionario de sombras quiero ser
para que al contemplarme
sea yo piedra y río
en la voz que no fue dicha.

Llueve en mi corazón
habitado de heridas abisales.
El llanto del silencio
me lleva al laberinto del dolor.

Me abro a las mareas de la vida
y secuestro en tus ojos
eso que pudo ser y no fue.

Háblame de la sangre,
del pálpito sublime, de la fiebre,
de tu cuerpo residente
en un púlsar de orgasmos.

Introduzco palabras
en maletas
que jamás preparamos.

Me asombro
en los satélites de infancia,
en vagones con ojos muy antiguos
destinados a ser nadie.

En la estación vacía
ya no llegan los trenes,
la gente sólo espera
en la cartografía de las horas.

Bajo el reloj de Abando
nadie nos ve ya juntos,
nuestra alianza se fue al desparaíso.


Ana Muela Sopeña

LODO

*
He encontrado en mi piel
el lodo apátrida
que se arroja al abismo
de la soledad,
en la raíz del agua.


Ana Muela Sopeña

LÁGRIMAS NEGRAS

*
Lágrimas negras
sobre mi piel que sabe de naufragio,
adhiriendo el impulso
de una vida carente de sentido.

El sueño de la muerte,
la lujuria encriptada
en la traición,
el desencanto abierto de la herida.

Lágrimas negras
contra los muros ávidos
en el silencio suave
que se quebranta en mundos que habitar.

La tristeza infinita
navega por mi vientre de silicio.


Ana Muela Sopeña

RÍO DE NIEBLA

*
Veo un río de niebla
sobre la calle de la luna.
Me pregunto si todo es un teatro
y comparto la luz
en el silencio de la noche.


Ana Muela Sopeña

HUIR

*
Huir donde la bruma no me alcance
donde la lluvia sea mi aliada misteriosa
donde el latido antiguo y mineral
me arrope con su pulso de crisálida.


Ana Muela Sopeña

jueves, 10 de julio de 2014


AULLIDO INAUDIBLE

*
- Yo soy el hacedor desde la sombra del aullido inaudible.


- Me entrego a las mareas de la noche, agazapada en lunas de marasmo.

- Busco la vibración de lo ancestral en mitad del deshielo.

- Amamanto a los hombres como diosa que se alza inexpugnable ante la herida.

- Soy la depredación y la locura que se esconde en las cárceles del llanto.

- Calibro tus cavernas con mis ojos y veo de tu luz tan sólo el beso.


- Necesito de miles de mujeres para restablecer mi orgullo antiguo.

- Sólo puedes hallar las hembras muertas o del lado lascivo de la muerte donde el rayo de amor no llega íntegro, donde sólo reside el caos del mundo.

- Quiero ser destructor de la esperanza, porque odio las nubes y el gran cielo donde se gesta el rostro del Aleph.

- Me voy al precipicio de lo errante para que mi alma beba de la lluvia y tu espíritu abyecto no me roce.


Ana Muela Sopeña

VACÍO DE NIEBLA

*
Miro la realidad enajenada
mientras llueve en las calles de silencio.

Sonidos en aceras,
camiones más allá del infinito.

Siento que todo grita
en mi interior.

Bagaje de papel, el frío, el humo.

Presentimiento en días de verano.

Respiro sensaciones
que alejan de mi cuerpo
el roce subrepticio de la nada.

Un vacío de niebla
en las noches que hablan de la herida.


Ana Muela Sopeña

COSTUMBRES

*
Una mujer de tierra
custodia tus costumbres de licántropo.

El harén constructor
te ampara en el granizo y la tormenta.

Una mujer de agua
se adentra en magma herido,
por tu infancia de trenes
y botellas vacías en la alfombra.

El triángulo suave
te lleva por caminos de la luna
y autopistas de lodo,
hacia los túneles.

Dibujas quietamente sobre arena
la línea que demarca tus dos mundos:

el deseo de ser uno con todo
y la cuerda que te ata a la desdicha.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 9 de julio de 2014


IRREALIDAD

*
En la nostalgia apátrida
las calles se han tornado
escenario de besos y lujuria.

Juega el frío a través
contra la piel de un muro de silencio.

Un gorrión extraviado
simula en su plumaje los recuerdos
de tardes amparadas por la lluvia.

En hoteles de exilio
mi desnudez, tu tacto
y el vacío ciñendo la distancia.


Ana Muela Sopeña

FUGAZ

*
Me pesa este presente
sin futuro de luz
agazapado en tardes peculiares.
Es como un escondite de preguntas
mientras el tiempo pasa
y una sensación de irrealidad
me ataca en el silencio.

Me pesa ese pasado
que ahora he descubierto
al caerse la venda
que nublaba mis ojos.

Me pesa ya la nada
envuelta en un futuro subterráneo
donde no veo el norte.

Un vértigo de horas me revela
que la vida tan sólo es un destello
donde el flujo de todo es un instante.


Ana Muela Sopeña

sábado, 5 de julio de 2014


LICANTROPÍA URBANA

*
Merodea en las plazas el licántropo
a la búsqueda única
de víctimas prendadas de silencio.


Olfatea desdicha
en túneles de barro.


Adora de la niebla ese reflejo
que ampara la humedad de las mujeres.


Lanza su aullido lleno de deseo
como alarma en la noche.


Una mujer de fuego se abalanza
sobre su cuerpo cruel y sanguinario.


El tiempo no perdona.


La urbe se detiene entre las sombras.


Hechizos y latidos, cumbre,
orgasmo.


Jadeos mientras mueren universos.


Una mirada cómplice que sana.


La función toma forma
como drama romántico...


Las vísceras de amianto
tiradas por el suelo de la luna.


El hígado, los ojos, los riñones,
el corazón del mundo destrozado.


Sale un lucero pérfido
en el firmamento de la herida.


El licántropo huye satisfecho,
la víctima se viste poco a poco.


Otro día propicio para el luto.


El amor y la muerte despiadados.


La maldición se rompería
si la bestia caníbal
hallara en un espejo
una hembra licántropa
que lo convirtiese en sal
con su bala de plata
y sus garras de arena...


Liturgia de las horas, 
exterminio.


La vida trepidante en el sollozo.


La destrucción del vértigo
mientras la tarde graba y reproduce
el ritual de la sangre y la condena.


En otra calle oscura...
hay un lugar dispuesto para el llanto.


Ana Muela Sopeña

jueves, 3 de julio de 2014


ENTRE LAS SOMBRAS

*
Un animal me mira entre las sombras
desde un túnel de niebla.
Respiración que busca los presagios
en los muros pequeños
donde hay pétalos.
Nubes entrelazadas
en un paseo lleno de ebriedad.


Ana Muela Sopeña

EL PULSO DE LAS NOCHES

*
Cómo recuerdo el pulso de las noches
cuando tú eras en mí
el equilibrio extraño de la rosa.

Aquel verano suave
lascivo en el ensueño
fue un cristal seductor
con espejos y cuásares desnudos.

Hoy,
he leído tus versos
escondida en mi cuarto de temores.

He regresado atrás,
a nuestra historia,
y he sentido la magia
de una ilusión vestida de presagios.


Ana Muela Sopeña

PÁJAROS NOCTURNOS

*
Los pájaros nocturnos
se agarran a las ramas de los árboles
mientras el mundo sigue en su locura.


Ana Muela Sopeña

lunes, 30 de junio de 2014

.





COMO SI TODO FUERA UNA PELÍCULA

*
El silencio congeló
nuestra ternura
en medio del calor de aquel verano,
como si todo fuera una película
rodada con la cámara de hielo.

El termómetro marcó 42
aquel día de agosto tan fatídico
donde ya se gestaba la mentira.

Después todo se fue ralentizando
con el tejido oscuro de lo obvio,
dentro del pedestal de lo no dicho.

Ahora sólo queda
la huida entre las sombras de la nada,
para que la verdad cure la piel
que emerge entre las plazas del dolor
y la herida impactante de mandrágora.


Ana Muela Sopeña

viernes, 27 de junio de 2014


PÁJARO ERRANTE

*
Pájaro errante
en la niebla nocturna.
Rama vacía.


Ana Muela Sopeña

APRISIONADO

*
Tu cuerpo aprisionado en el metal
se rebela despacio en el silencio,
buscando la canción de la orfandad
en el límite abierto de la herida

Tus ojos se revuelven en las sombras
como un ángel caído
en el cementerio del azar.

Respiras suavemente
en mitad de las plazas
de la ciudad de sueño.

La sustancia te ata
a una vida carente de sentido.

Contemplas a través de la mirilla
el instinto del mundo protector.

Te levantas sin miedo entre las ruinas
para mirar el sol libre de jaulas.


Ana Muela Sopeña

lunes, 23 de junio de 2014


EN MEDIO DEL TEJIDO MINERAL

*
Caen las máscaras en suelos de cemento
mientras suena de fondo la ciudad.
Abrazas la verdad contra los muros
pero ahora ya es tarde.
El reloj de la vida grita y grita
en medio del tejido mineral
de las calles amadas.
No importan las palabras, sólo el tiempo.

Es tarde para hilar otro presente.
Es tarde para hilar otro futuro.

Ahora sin las máscaras
no puedo soportarte entre los árboles.

Tan sólo quiero ahora
disolverme en termómetros de estío
y que los días pasen velozmente.


Ana Muela Sopeña

viernes, 13 de junio de 2014


DE LÁGRIMA Y DE SOMBRA

*
Veo tus ojos ávidos de mí,
de lágrima y de sombra,
que despiertan
de la pesadilla existencial de no ser nadie.

Sabes que eres mi luz
en este frío atávico y oscuro
que me mantiene unida a un escenario
donde no pasa nada y pasa todo.

Quiero que no me olvides ni en los sueños,
que recites mi nombre por las noches
como diosa embriagante del placer.

Adoro tu calor y tu silencio
y tu cuerpo perpetuo de centauro,
preparado sin miedo para el viaje
en los túneles grises
de lo desconocido.

De lágrima y de sombra quiero ser,
para despertarte del letargo
más allá de los límites del mundo.

Quiero atrapar tu pánico de niebla
con mis manos de lluvia
y llevarte a lo alto de una torre
para que contemples la ciudad
que se alza enigmática en la bruma
y nos custodia siempre
con su numen perdido entre las calles.


Ana Muela Sopeña

PÁJARO EXTRAVIADO

*
Te observo en el abismo
con tu cuerpo de pájaro extraviado
que aletea en el pozo del silencio.

Te abrazo en sueños lúcidos
con mi calor nocturno.

Me miras desde el fondo de tu vértigo
y me llevas contigo
por la ciudad dormida.

Me rozas con tus dedos de centauro
y me susurras sílabas de arena.


Ana Muela Sopeña

CUANDO LA NOCHE TE POSEE

*
Cuando la noche te posee
la belleza del alba se hace sombra
y en medio del latido mineral
surge una luz sin nombre en el abismo.

Cuando amanece entre los sueños
un rayo de crepúsculo
se diluye en las horas de los púlsares
al tiempo que una ráfaga
nos permite sentir
el vértigo sin límite del hambre.

Cuando confluye el hálito de vida
con el numen destructor
hay que empezar de nuevo sin las máscaras.


Ana Muela Sopeña