viernes, 9 de diciembre de 2016


CATORCE TANKAS

*
Canto del mirlo
en el jardín del alba.
Contemplación.
La vida es un misterio
en las horas sublimes.

Alma del viento
que viaja entre las nubes
como presagio.
Ambiente de neblina
con la lluvia perpetua.

Rosas en flor
en paisajes de sueño.
Revelación.
Los pétalos cerrados
a las miradas tibias.

La playa húmeda
preside la mañana.
Unas gaviotas.
El cielo con la luz,
escenario sin humo.

Olas gigantes,
acantilados tristes.
Desolación.
La mirada de sombra,
horizontes velados.

Se ven las casas
entre valles de bruma.
Mundos de ensueño.
El hogar sumergido
en visiones de infancia.

Piedras que brillan
sobre caminos fríos.
Trayecto incierto.
La vida es como un viaje
hacia estrellas de amor.

Entre la niebla
diviso el precipicio.
Un álbum de agua.
Una flor solitaria
como símbolo herido.

Raíz del mundo
bajo la luna cruel.
Lienzo soñado.
Imágenes de árboles
en mitad del camino.

Runas de luz
en la mesa extendidas.
Respuesta lánguida.
Lenguaje de arquetipos,
un rumbo hacia lo íntimo.

Omnipresencia
de pájaros de sueño
por la mañana.
Horizontes sin pánico
abiertos al azar.

Tormenta y rayos,
imágenes muy nítidas
tras la ventana.
Las calles se rebelan
en la quietud nocturna.

Tejados níveos
con chimeneas rojas.
Destino sobrio.
El instinto parece
como un juego de niños.

Iridiscencia
en las aguas del lago.
Se ven nenúfares.
Escarcha entre la bruma
más allá de los límites.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 7 de diciembre de 2016


ESCALERA DE HAIKUS

*
Juegos de niños,
el parque de los patos.
Respiración.

Una libélula
en el bosque sombrío.
Nada es eterno.

La mariposa
en el río sutil.
El tiempo pasa.

Imantación
sobre la tierra fría.
Misterios de aire.

Oración blanca
en el fuego divino.
Inspiración.

La luna negra
en la noche callada.
Belleza lúdica.

Oso estelar,
crepúsculo de arena.
Luz en la noche.

Susurros de aire,
el bosque sumergido
en el secreto.

Alma de tierra,
la belleza del agua.
Sublimación.

Dunas lejanas
tristeza en el recuerdo.
Paisaje en bruma.

Árbol de nieve
en caminos distantes.
Tiempo de olvido.

A veces llueve
sobre aceras desnudas.
Horas de sueño.

Gatos sin rumbo
por las calles oscuras.
Desolación.

Una tormenta
con relámpagos blancos.
Gotas que caen.

Iridiscencia
sobre vidrios con niebla.
Álbum de cromos.

Al surco de agua
la sorpresa del tiempo.
Luna sin amo.

Ramas ocultas
en las fotos antiguas.
Nostalgia herida.


Ana Muela Sopeña

A VECES

*
A veces en la sombra el animal emerge
y vemos lo real como un presagio.
Surgen dudas de vida que detienen la marcha
y regresamos al origen.


Ana Muela Sopeña

HIMEN DEL OCÉANO

*
La luna es mi refugio tanto como la luz
hace hueco en el himen del océano.
Las olas me recuerdan el tiempo del asombro
en el silencio del crepúsculo.


Ana Muela Sopeña

lunes, 5 de diciembre de 2016


EL COSMOS DANZA

*
La Tierra en rotación
con la luz infinita
mientras el cosmos danza
con el silencio sombra.

El espacio se mueve sobre un eje de luz,
avanza hacia la nada para chocar con polvo
que flota en el espacio.

Nuestra galaxia baila
con átomos de cuántum
y vislumbra el misterio
de rituales antiguos
como diosa de fuego.

Los sexos se diluyen entre los asteroides.

Lo masculino busca
la extensión sin un límite,
lo femenino viaja
hacia la contención
en un punto muy denso.

La materia se expande alegre y jubilosa,
mientras la antimateria inunda las galaxias
que forman jeroglíficos etéreos como el humo.

Las frecuencias lumínicas
aman desde hace eones
nuestros cuerpos de luz
que se encuentran inmersos
en un trayecto dulce
hacia los universos
de sanación sutil.


Ana Muela Sopeña

LO FEMENINO

*
Las flores femeninas
esbozan con sus pétalos
un canto de mujeres
que viene de otra época
donde el tiempo era lento.
Las voces a distancia
adivinan lo íntimo
del espíritu cuántico
que habita en las matrices.
Las hembras danzan suave
con esencias en círculo
sobre la tierra fértil.
Dejan bajo la luna
el antiguo perfume
con sus manos de ámbar.


Ana Muela Sopeña

AMOR ES ESPACIO

*
Surge la luz brillante
sobre el oscuro espacio
de un mundo que despierta.

Un fractal en el sueño dibuja la belleza de la Tierra radiante. Las nebulosas rojas dejan ver los planetas entre la Vía Láctea. Las galaxias nacientes aman siempre el silencio.

Geometría sagrada
con música sublime
se abre paso al latido
del universo puro.

El instinto de sombra se transmuta en un pulso de ADN estelar.

El ritmo de las aguas
sumerge en el umbral
los relámpagos prístinos
de una pareja cósmica.


Ana Muela Sopeña

LA LUNA BLANCA

*
La luna blanca,
árboles en la noche.
Un lobo negro.


Ana Muela Sopeña


*****


A LUA BRANCA

A lua branca,
as árvores na noite.
Um lobo negro.


Ana Muela Sopeña

ESPEJISMO

*
Amo a una sombra
como se ama
a un espejismo en un desierto.


Ana Muela Sopeña

EN LA NOCHE

*
En la noche deambulo
por avenidas silenciosas
mientras la lluvia cae
y la nostalgia inunda el ambiente.


Ana Muela Sopeña


*****


NA NOITE

Na noite deambulo
por avenidas silenciosas
enquanto a chuva cai
e a nostalgia inunda o ambiente.


Ana Muela Sopeña

TE RECUERDO

*
Te recuerdo en las calles
de la ciudad dormida en laberintos,
atravesando aceras en la noche
pronunciando mi nombre entre susurros.


Ana Muela Sopeña


*****


LEMBRO-TE

Lembro-te nas ruas
da cidade dormida em labirintos
atravesando aceras na noite
pronunciando o meu nome entre susurros.


Ana Muela Sopeña

domingo, 4 de diciembre de 2016


EL COLECCIONISTA DE MUÑECAS

*
El coleccionista de muñecas
compra siempre a la baja,
luego, con subterfugios,
hace subir despacio las cotizaciones,
las mantiene ahí
un tiempo prudencial
hasta que provoca un caos, una debacle,
para que bajen rápido.
Luego viene la ruina, la crisis impostada,
el crimen tan perfecto
que parece de libro.

Entonces suelta las muñecas
en un río desierto
y estas, que poco saben de las aguas
y apenas saben nadar,
se hunden en el fondo.

El placer de comprarlas es real,
después el juego estéril
exactamente
igual
que
los
juegos
bursátiles
son desidia, estrategia y apariencia.

El gran coleccionista es millonario
y tiene en sus mansiones
catorce mil muñecas de colores.
Algunas las descarta, tirándolas al río...
porque llevan defectos de fábrica,
otras las revende al mejor postor,
pero las más importantes
yacen en las vitrinas de sus casas.
Algunas admiradas y otras olvidadas
como si fueran dígitos.
Cada muñeca tiene referencia.
En un cuaderno azul
anota algunos datos.
Dónde las adquirió,
cuánto pagó por ellas.
Si ellas eran nuevas
o de segunda mano.
También si requerían un arreglo.

El gran coleccionista
compite en los mercados
de otros coleccionistas de muñecas
y subastan muñecas junto a cuadros,
esculturas y joyas y relojes.

Las muñecas no lloran ni padecen
simplemente son cosas entre cosas,
con valor relativo, sin un alma,
salvo alguna excepción algo inquietante...


Ana Muela Sopeña

viernes, 2 de diciembre de 2016


MUJER DE NEGRO

*
Camina sobre las piedras
la mujer de negro y sol.
Con la luz del bosque hondo
enciende un fuego con leña
y siente la mano suave
de la vida que prosigue.
Mira la bruma tan densa
en su viaje por las rocas.
Su canto es como un lamento
lleno de sombra y tristeza.
Juega con el tiempo gris
y acaricia la nostalgia.
Espera sin esperanza
en la calima sin alba.
Agarra una rama seca
y avanza en la noche incierta
por el sueño despojado
del amor brillante y lúcido,
mientras se va con la niebla...


Ana Muela Sopeña


*****


MULHER DE NEGRO

Caminha sobre as pedras
a mulher de negro e sol.
Com a luz do bosque fundo
acende um fogo com lenha
e sente a mão suave
da existência que prossegue.
Olha nevoeiro denso
na sua viagem pelas rochas.
Seu canto é lamentação
cheia de sombra e tristeza.
Joga com o tempo cinza
e acaricia a nostalgia.
Espera sem esperança
na calima sem aurora.
Agarra um ramo seco
e avança na noite incerta
pelo sonho despojado
do amor brilhante e lúcido,
vai-se com o nevoeiro...


Ana Muela Sopeña

EN FUSIÓN POR LAS GALAXIAS

*
Quiero sentir la piel bajo los labios
y soñar con el cuerpo del amante,
entregar el amor a un mar de luz
y mirar cada noche la belleza.

Quiero ser la mujer de los océanos
mezclarme con el agua sin heridas,
anhelo ser el árbol de la vida
y contemplar estrellas entre nubes.

Deseo regresar a un tiempo cósmico
deslizarme en fusión por las galaxias,
de tu mano pulsar el universo
y expresar con el fuego nebulosas.


Ana Muela Sopeña


*****

Em fusão pelas galaxias


Quero sentir a pele baixo os lábios
e sonhar com o corpo do amante,
entregar o amor a um mar de luz
olhar a cada noite a beleza.

Quero ser a mulher dos oceanos
misturar com o água sem feridas,
ansejo ser a árvore da vida
e contemplar estrelas entre nuvens.

Desejo regressar a um tempo cósmico
deslizar-me em fusão pelas galaxias,
da tua mão premer o universo
e expressar com o fogo nebulosas.


Ana Muela Sopeña

EN RELÁMPAGOS Y ROSAS

*
El alma es una puerta hacia la herida
que busca contención en nuestra historia
y la belleza nítida es memoria
inmersa en los vestigios de la vida.

Nuestro espíritu olvida la salida
y firma con la luz dedicatoria
al devenir eterno como noria
que se esconde en un tiempo de partida.

El cuerpo es nuestro lastre primitivo,
pero también vehículo de amor
enraizado en relámpagos y rosas.

Nuestro genoma es siempre eruptivo
adherido a una clave de temblor
que se quedó soñando en mariposas.


Ana Muela Sopeña

CON VÉRTIGO DE SUEÑO

*
El tiempo pasa,
las calles permanecen
en la memoria.
La lluvia nos desborda
con vértigo de sueño.

Respiración
en aceras mojadas,
un perro mira.
Los niños en los charcos
con el viento del norte.

Nubes oscuras
en mitad del otoño
como un presagio.
Conjuros en el aire,
sortilegios dormidos.


Ana Muela Sopeña

HACIA EL ALEPH

*
El numen de la luz es siempre blanco
y se siente desnudo, sin heridas,
mas con frecuencia la carne
nos hace descender
a un lugar donde el mundo es todo o nada.

La belleza del cosmos
podría elevarnos sin sufrir,
mas lo animal que habita en nuestro cuerpo
nos orienta
una y otra vez
hacia el amor romántico.
Después de la pasión, la sincronía,
y luego la costumbre y la desidia.
Finalmente el adiós, como un puñal.

Si pudiéramos sentir la conexión
con la galaxia íntegra
no iríamos despacio y en silencio
vagando,
sumidos en la pena,
con esta soledad tan onerosa.

Las pérdidas son crisis
y oportunidades
de empezar desde cero otra vez.

Todo lo que aprendí
al amar ciegamente
perdura para siempre en la memoria
como un umbral abierto hacia el Aleph.


Ana Muela Sopeña

jueves, 1 de diciembre de 2016


EN EL CUERPO DEL AMOR

*
Esculpido en el cuerpo del amor
veo el conjunto
de las despedidas más atroces.
Los amantes anhelan encontrarse
pero apenas conocen
cómo decirse adiós
sin destruirse.
Hay los que simplemente
dicen unas palabras
y se van.
También los que aprovechan
una bronca letal para marcharse.
Los que emigran
y luego ya no vuelven.
Pero lo más terrible
es que desaparezcan
sin explicarte nada
y también que te dejen
a través del teléfono,
con un e-mail muy corto, un breve SMS
o un mensaje de whatsapp.
O, peor aún,
que se vayan sin dar ningún motivo
y te bloqueen
en whatsapp, el teléfono, las cuentas de correo
y en las redes sociales.
Esto es lo más monstruoso.

Esculpido en el cuerpo del amor
veo el conjunto
de las despedidas más atroces.
Es algo que da pánico.
Se repite a través de los milenios,
los siglos y los años...
Más allá de las modas,
los amantes repiten situaciones.

Después
el arquetipo colectivo
del amor romántico
se va convirtiendo
en un campo minado.
Y a veces
hay tantas minas antipersonas
ocultas en el terreno del amor
que ya
da miedo
adentrarse
en territorio no cartografiado.


Ana Muela Sopeña

DICIEMBRE

*
Llega diciembre
el frío por las calles,
la soledad.
El alma en su escondrijo
oculto en la hojarasca.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 30 de noviembre de 2016


DANZA CÓSMICA

*
El nombre
de los universos conocidos
no puede contener la realidad.
La nada
es inimaginable,
no puede abarcar la antimateria.
Los opuestos se atraen y se rechazan
en una danza cósmica
sin tiempo.
La palabras definen
lo que en verdad no puede definirse.
Sólo como una excusa
se aprende a cuestionar
el adoctrinamiento colectivo.

La belleza del agua
es un milagro.

Todo lo que vivimos
lo olvidamos...


Ana Muela Sopeña

CASIOPEA

*
Camino por el bosque
una noche sin niebla y sin smog.
Contemplo a Casiopea.

Majestuosa se alza sin disfraces
en un cielo sin nubes.

Schedar nos acompaña
en las luchas diarias, cotidianas.
Cuando se caen los sueños
pero debemos pronto levantarnos
y seguir intentándolo
más allá de nostalgias y tristezas.

Caph siempre nos ayuda
en el sendero.
Nos recuerda que todo es un teatro
y nosotros actores.
Ora somos los reyes de la obra,
mañana los villanos
o exiliados sin tierra ni papeles.

Tsih
es estrella variable eruptiva.
Brilla intensamente.
en ese firmamento del enigma
donde existimos sólo como sombras:
hologramas de luz y de cenizas.
Con ella desplegamos el talento
de ser interiormente
artífices maestros
de la misión de antes de nacer.

Ruchbah
es una luz que guía nuestros pasos
por lugares no densos
donde no existen lágrimas ni gritos,
donde el llanto por todo lo perdido
se transforma en un pulso
más allá de los límites del vértigo.

Segin
nos orienta en las épocas oscuras,
esas entre tinieblas que parece que nunca
se van a terminar.

Achird
es como un talismán
de buena suerte.
Nos abre las compuertas
hacia oportunidades creativas.

Marfak
nos enseña en la noche que la herida
siempre se cicatriza con el tiempo.
Nos muestra la belleza
en el esplendor de los océanos.

Casiopea es portal dimensional
hacia otros universos paralelos.
Esta constelación alumbra pasadizos
hacia la eternidad
de la conciencia creadora.


Ana Muela Sopeña

lunes, 28 de noviembre de 2016


ZAHERIDOS

*
I

El sueño de la luz es la crisálida
para el daño del alma.

II

Las heridas de sombra
cabalgan por caminos en la noche.

III

Todos somos humanos zaheridos.
Hay como una cadena de desastres
que hay que cortar muy rápido
para que no se extienda la pandemia
de herir porque te hirieron.

IV

A veces en lo oscuro
miro un banco de niebla silenciosa
y percibo el misterio de la Tierra.

V

Paseo por el muelle
y diviso la bruma en el pretil
abandonado siempre
a un azar adherido a las estrellas.

VI

Un pájaro errabundo
me visita cansado en el zaguán.
Yo le acaricio suave
y él me mira asustado.
Le digo que se vaya
en libertad.

VII

Las palabras susurran sus enigmas
en tardes de tormenta con relámpagos.

VIII

La belleza del agua me seduce
con sus fractales geométricos.

IX

En mitad de la herida más profunda
tu voz más protectora
resuena en mi interior, atemporal.


Ana Muela Sopeña

EN LA MEMORIA LÚDICA

*
.....Amo tu sombra reflejada en el espejo y tu luz suave sumergida en el Aleph. Aunque nadie nos vea nunca juntos evoco la energía de lo nuestro reivindicando la belleza. Y esa intimidad fértil de arena, cosechando semillas de palabras, colores en la niebla y una llovizna tenue de miradas. Amo tus ojos entregados a la búsqueda que se cierran al mundo de la herida. Disfruto del recuerdo de lo nuestro, a pesar de las trabas, de los laberintos de caimanes esperando el instante de la raíz del agua. Amo tus párpados de acero y de azabache. Somos aliados en la memoria lúdica del viento. Percibo en los portales la soledad amada que viene con disfraz para quedarse y extremar la prudencia antes de que los cuerpos se desborden.


Ana Muela Sopeña

domingo, 27 de noviembre de 2016


PLEGARIA CUÁNTICA

*
Madre terrestre,
que las briznas de hierba
me lleven por los mundos
de la lluvia.

Madre estelar,
que las constelaciones áureas
me transporten a la quinta dimensión.

Madre galáctica,
que todo lo que flota
en la Vía Láctea
nos permita sentir
el espíritu libre.

Madre universal,
que lo cuántico sea
la clave del programa.


Ana Muela Sopeña

NO COMPRENDO

*
No comprendo la sombra
de tus palabras duras y perversas.
Tus reproches de todo.
Parece que me ves como un demonio.

Hay un ángel oscuro
que deambula por calles
de suburbios
y respira el ambiente
en su piel de licántropo.

No comprendo el final
que has elegido.

Quiero soñar que todo
es un teatro,
pero la realidad
me invade y mata.


Ana Muela Sopeña

sábado, 26 de noviembre de 2016


CENIZAS DE INFANCIA

*
Te imagino vagando por aceras
en medio de los árboles sumisos
con la llovizna fría entre tus manos
y el hielo de tu ser atravesando el mundo.

Esperas en semáforos de niebla
para vengar historias del pasado,
a la vez que la bestia
se detiene en tu patio.

Edificios atados a la bruma
te permiten mirar entre las nubes
la insoportable imagen de la sombra
en cenizas de infancia.

El tiempo del reloj
se ha convertido en tiempo surreal
y ahora es solamente una utopía
que pugna por llevarte en el delirio
por aceras sin nombre.


Ana Muela Sopeña

PÁJARO NEGRO

*
Alzo mis ojos lúcidos
sobre el pájaro negro
que me alerta de un mundo
vestido de aguacero.
Deambulo por caminos
donde algunos vencejos
me avisan de la lluvia
y de voces sin eco.
A veces miro al sol
en mañanas de brezo
y observo nubes blancas
en la luz de los sueños.
En tardes de crepúsculos
libre de cualquier miedo,
avanzo por lugares
donde todo es sendero.
En la noche la luna
me ofrece su desvelo,
para brindar sin pánico
por la vida sin peso.
Abrazo la belleza
y respiro sin velos
para sentirme una
con todo el universo.


Ana Muela Sopeña

LUCES DE NAVIDAD

*
He visto algunas luces
que aunque están apagadas
presagian dulcemente las fechas navideñas.

Estas fiestas me llevan
por la nostalgia suave de un exilio soñado
en la melancolía solitaria.

La llovizna me acerca
a los transeúntes despistados.

El frío envuelve siempre la Gran Vía
con su manto de niebla y de murmullos.

Hoy la gente avanzaba por aceras
con la prisa escondida.
Entraban y salían de las tiendas,
como si fuera algo necesario.
El consumo hasta el límite,
hasta gastar los últimos ahorros.

Pronto se encenderán las luces de los árboles,
las hileras azules
de la enorme fachada
del gigantesco Corte Inglés.

Entonces ya el disfraz de estas fiestas
se iniciará oficialmente.

Se notan los contrastes por las calles.

Mujeres con sus bolsas,
adquiriendo perfumes, los zapatos,
los abrigos y ropa deportiva,
juguetes y muñecas
para regalar en nochebuena.

Al mismo tiempo músicos,
tocando melodías imposibles,
en las esquinas envidiadas.

Una mujer en paro
ataviada con ropas de gran dama,
inmóvil como estatua...
pidiendo unas monedas generosas

y mendigos de todos los países
con manos extendidas
para conseguir una limosna.

Algunos están solos,
otros pertenecen a las mafias
de la mendicidad organizada.

El trasiego en las calles es enorme.

Poco a poco las fiestas navideñas
tomarán la ciudad,
invadiendo el instinto del espíritu
con la mitología más pagana.

Gastar, comprar, comer y reunirse.
Todo indica que son las Saturnales
las fiestas que inundan estas fechas
por los lugares más visibles.

Regreso a mi casa
pensando en los contrastes tan extremos
que algunos
en su somnolienta alienación
ni siquiera consiguen detectar...


Ana Muela Sopeña

viernes, 25 de noviembre de 2016


MALTRATO Y LIBERACIÓN

*
A veces ella cree
que él decidirá cambiar y ser
aquel que conoció hace ya años.

Bastante le costó llegar a él
como para extraviarlo.
Decide aguantar,
aunque todo parezca ya un infierno.

Con un poco de suerte
quizás él reconozca sus errores.

De todos modos otros
también son insolentes.

Entonces un buen día
ella se hace la sueca.
Pretende que no importa
y que no pasa nada.

Fantasea con nubes de papel.
Supone que las cosas
llegarán a ser bellas otra vez.

Guarda en sobre de amianto
las pruebas de que todo es ya una farsa.

Hay momentos que piensa
romper con la atadura.

Irradia sufrimiento,
pero cree que la vida es sólo eso.
Resistir porque otras ya lo han hecho.

Juega en su pensamiento
a empezar otra vez, como si nada.

Kilómetros de instantes
la separan del mundo
y de la libertad de la conciencia.

Le paralizan muchos de sus miedos.

Llueven sobre su hogar lágrimas negras.

Mañana será el día
de la separación o del divorcio.
Mas hoy hay que intentarlo otra vez.

No cree que a ella le ocurran estas cosas.
Las otras viven rotos diccionarios
de hogares sin cimientos,
mas ella vencerá a la adversidad.

O quizás sea todo un mal sueño.

Porque todo se desvanece cada noche...

Quizás todo se arregle
cuando cambien de casa
o cuando ella consiga otro trabajo
o cuando a él lo trasladen...

Realiza cada noche el inventario.
Los pros y los contras.
Detalles para quedarse para siempre.
Argumentos también para dejarlo.

Si pudiera sentir la libertad...
Pero su apego es fuerte, ella lo sabe.

Traumatizada sigue...
y no, no es feliz,
pero el mundo le causa sólo pánico.

Una mujer casada,
infeliz porque nada es como antes.

Va a parecer que todo se derrumba
y construye los muros de la farsa.
Así, con autoengaños
estafa a la familia y los parientes,
también a los vecinos, los amigos,
menos a ella misma...

X es cromosoma diplomático.
Ella sabe que ahora
todo va a ser distinto, por supuesto.

Y prosigue en la barca del averno
hacia ninguna parte, sólo hay barro...

Zaherida prosigue en esa balsa
de un matrimonio errado de por vida.
Prosigue hacia la nada, ella lo sabe.

Zarandeada sueña
en terminar con todo
y comenzar de nuevo desde cero.

Y sabe que ya nada
podrá ser como antes.

X es cromosoma constructivo
que busca vida armónica y belleza.

Viene siendo corriente que ella crea
que las cosas no tienen solución,
pero ahora conoce que la tienen.
Todo empieza llamando
a alguien que la ayude.

Una mujer casada
que puede decidir dejar de estarlo.

Tatuajes de su alma
pueden borrarse siempre con esfuerzo.
Ya nada es permanente, todo es cambio.
El universo muta
desde la herida inversa de la piel
hasta la creación abierta y lúdica.

Sí, aunque no lo parezca
es posible saltar
en un paracaídas
hacia una vida plena.

Racionaliza entonces
y piensa que romper es lo mejor.

Quizás es el momento
¿por qué no?

Porque han pasado los años
y a pesar del esfuerzo
no ha cambiado nada.

O la vida se agarra
y se lleva a la luz
o un cáncer clandestino vencerá...

Nadie debe saber de sus angustias,
dejará a su marido en el silencio.

Mañana será tarde, ahora o nunca.

Llanto de la mañana
que ayuda a ser más fuerte
y a dejar situaciones ya caducas.

La luna siempre cambia.
Ella será una diosa
y mutará tranquila
liberando por fin su gran verdad.

Kárate aprenderá,
pero no en un gimnasio.
En su mente que busca el desafío
para encontrar valor
y romper ataduras...

Justifica en sus manos el naufragio,
pero quizás exista otro futuro.

Impaciente organiza
la huida hacia otro espacio.

Hay en su corazón
un poco de esperanza guarecida.

Guarda los alfabetos de la sombra
para que impulsen siempre en sus guaridas
el salto necesario.

Flaquea,
pero la decisión está tomada.
Ya sólo falta dar el paso...

En todos estos años
su matrimonio ha sido
un teatro de tiempos y de imágenes.

Daría lo que fuera
porque todo se hiciese sin gran daño.

Con su arsenal de olvidos
triunfará y abrirá todas las puertas.

Besa su imagen nítida
en los espejos ebrios de la casa.

Ahora es el momento.
Romperá sus cadenas
e iniciará otra vida
renaciendo...


Ana Muela Sopeña
Páginas 75,76,77 y 78 del libro "Mujeres que no callan"
Ediciones hturKesa
Editora: Ruth Pérez Aguirre
Lugar y fecha de edición: Tabasco, México, 2016.


Libro en el que hemos participado 63 mujeres con poemas y relatos
de diez países y quince estados de México.
El poema lo escribí el 25 de noviembre del año 2011

lunes, 21 de noviembre de 2016


INTRAHISTORIA

*
I

El viento de la noche
me adentra en los misterios más ocultos
por precipicios híbridos de luna.

II

Las calles solitarias
parecen escenarios de la niebla,
donde todo se abisma
por la pendiente negra de la nada.

III

Sigue la imperturbable lluvia fría
inundando las horas y los árboles
con sus gotas de sombra.

IV

La herida no perdona
y un ángel sumergido en el abismo
se ríe ciegamente
de mi indefensión
en los alambres de la luz.

V

Los relojes avisan a lo lejos
de un tiempo enamorado de las nubes.

VI

Hay espejos de sal tras los portales
donde todos los hombres
dejan, cuando los cruzan,
todas sus frustraciones silenciosas.

VII

La ciudad me cobija
con sus siluetas teatrales.

VIII

Los sonidos se van desintegrando
en esta madrugada
que esconde con su bruma la nostalgia.

IX

Las ventanas cerradas de mi casa
me permiten sentirme protegida
del vórtice del mundo.

X

De pronto nuestra historia
parece surreal,
como escrita en las páginas
de una extraña intrahistoria...


Ana Muela Sopeña

SUEÑO CON TORMENTAS

*
Sueño con tormentas
que todo lo transformen:
mi caos, mi soledad,
el imposible nudo deseado...


Ana Muela Sopeña

viernes, 18 de noviembre de 2016


EN NEBULOSAS BLANCAS

*
Tu ser en el umbral
de la galaxia ávida de mundos
con besos escondidos
en cuásares amados
y los labios que buscan la belleza
en asteroides de misterio,
sobre la piel de un astro iluminado
con Andrómeda hambrienta de caricias.

Mis párpados del cosmos
en nebulosas blancas
y tus pupilas suaves del espacio.


Ana Muela Sopeña

EN LA SOMBRA DESNUDA

*
Un animal me sigue
en la sombra desnuda de la noche.
La soledad se pierde
en las cumbres nevadas.
Oculta entre la niebla de los parques
una niña camina por aceras
con la nostalgia apátrida de un mundo
tatuado entre la piel de las edades.
Oigo la lluvia fría
que abandona los cuerpos
anclados en la herida del olvido.


Ana Muela Sopeña

SOY LILITH

*
Vengo desde la sombra del espejo
para vengar el hálito del agua
que ha convertido en sal mis experiencias
y a mi cuerpo en estatua de madera.

Atrapo de lo oscuro sólo el beso,
la memoria de un tiempo iluminado,
el devenir de un mundo sumergido
en lugares secretos.

Quiero llegar al centro de tu espíritu,
ese que permanece sin domar
que desnudo columpia su tristeza
en la melancolía de tu historia.

Soy la diosa del fuego y de la arena
mi nombre se remonta a otros períodos,
antes del Neolítico,
cuando los clanes iban a cazar.

Soy Lilith aprendiendo a ser amable,
en mitad de tormentas con relámpagos,
fuera de convenciones y censuras.

Vengo de un precipicio de delirios,
donde todo se oculta entre la niebla
más allá del amor y de la muerte.


Ana Muela Sopeña

jueves, 17 de noviembre de 2016


LICANTROPÍA EN LA CIUDAD

*
En la ciudad los lobos
aúllan por las calles y en los bares
con su pelaje oscuro
enmascarado en ropa muy normal.

Licantropía en horas de la noche,
pero también de día, a plena luz.

Los relojes avisan
de la transformación del hombre en bestia,
pero están silenciados por la música
que suena en los confines de los márgenes.

Todo habla de los cambios espontáneos
como una mutación del gen humano.
Es una hibridación
con genes de una especie más arcaica.

En la ciudad los lobos
van buscando a sus víctimas despacio
para despedazarlas aún vivas...


Ana Muela Sopeña

martes, 15 de noviembre de 2016


INVOCACIÓN NOCTURNA A LAS MUSAS

*
Calíope,
dame los nombres suaves de la luna,
ardientes como lava de un volcán
derretida en las noches de nostalgia.

Clío,
derrama tu luz blanca en los pronombres
para que al descubrirme yo cabalgue
por versos sumergidos en almizcle.

Erato,
eleva de la sombra
los verbos trabajados en crisol,
como los alquimistas del medievo.

Euterpe,
entrégame veloz los adjetivos
que definen el mundo de lo bello
en los acantilados de la herida.

Melpómene,
regálame las rosas de Saturno
con las preposiciones de otro tiempo.
Que yo sepa elegir el buen camino.

Polimnia,
baja a buscar a zonas abisales
los adverbios del reino más oculto.

Talía,
persigue con tus ojos
los artículos suaves de los bosques
y enséñame a  pulir los textos híbridos.

Terpsícore,
danza con los leones y los lobos
para que me acompañen al umbral
de las conjunciones sin fisuras.

Urania,
atraviesa la piedra con tu rayo
mientras me das sin pánico
las interjecciones siderales.


Ana Muela Sopeña

SI AMAS

*
Se ven nubes con fondo de relámpagos
irradiando una luz llena de ti.

A veces en la sombra y la tormenta
musitas las palabras de Alnilam,
al tiempo que procuras la belleza
sumergida en las aguas de mi caos.

Nunca parece haber en tu balcón
otra oportunidad para mi miedo.

Hago siempre tareas en Zaniah,
atreviéndome a ser la que lo intenta
con música de cielo y un tictac,
enamorada sólo de tu duende
silenciado en las cuevas de sibilas.

Canto sobre las horas de un vivac
hasta el meridïano de Greenwich
a la vez que traduzco una palabra
navego sobre un mar de celofán.
Tiro flechas por bosques sin confort
amaneciendo en árboles del alba.
Junto a las letras llevo en un carcaj
el amor inundado y permanente
sabiendo del enigma de los astros.

No conoces océanos que van
impresionando al mundo desde mí.

Sucede que me miras con serpientes
oblicuas en la sal del otro espejo.
Bailas alrededor de un baobab
ondeando en las horas del olvido.
Renaces con las ramas del ayer
nadando por un río, sin vaivén,
o bebiendo del vino de lo amargo
sin amar desde el alma mis reflejos.


Ana Muela Sopeña

lunes, 14 de noviembre de 2016


EL SILENCIO

*
El silencio se nutre de belleza
en noches de penumbra.


Ana Muela Sopeña

REMEDIO PARA EL DESAMOR

*
Unas gotas de Aulaga
con las olas del mar en el crepúsculo,
más Genciana disuelta
en agua de diamante.
Castaño dulce suave
envuelto en las estrellas de Eridanus.
Achicoria con gotas de Amatista.
Espino blanco destilado en alambiques.
Alerce con la luz de los espejos
y Estrella de Belén,
sellando
con dos gotas de Lotus
la fórmula maestra.

El remedio hay que tomarlo cada hora
y andar siete kilómetros al día,
al tiempo que se escriben en la arena
las palabras de olvido...


Ana Muela Sopeña

domingo, 13 de noviembre de 2016


CONTENEDORES DE LA SOMBRA

*
El habitante vaga por la urbe
se mezcla entre la gente solitaria,
deja su impronta fría en los semáforos,
en los bancos, estatuas y letreros.

Camina sin reloj hacia horizontes
que carecen de luz y de utopías.
Simplemente deambula y se hace tierra,
con el cielo, el asfalto y la mirada.

El habitante bebe la ciudad,
se emborracha en los bares y tabernas.
La ebriedad de su vida
compensa la censura de los otros.

Se bebe la tristeza y la nostalgia,
los fracasos, la angustia y los insomnios.
Todo cabe en botellas de ginebra
y en los clubes nocturnos donde busca
alguna chica dulce que le escuche
y luego le acompañe a un cuarto oscuro
para olvidar un rato su vacío.

El habitante bebe sin parar,
tiene dipsomanía, bebe y bebe...

La muchedumbre mira un cuerpo gélido
caído en el andén de la estación.

El habitante abraza a un ángel blanco
antes de que otro ángel negro y cínico
le ofrezca una botella de aguardiente.

El habitante sórdido, sin nombre,
rechaza con firmeza
la tentación del mundo tenebroso
y deja sus andanzas
en los contenedores de la sombra.

La gente se sorprende,
ve
cómo
se
levanta.
Busca algo de dinero en sus bolsillos.
Baja las escaleras de metal,
sale de la estación...

Pide un taxi y se marcha
renovado en su fuego de la infancia,
como alcohólico anónimo...


Ana Muela Sopeña

FLASHES

*
Entre
la
niebla
los
recuerdos
de
ti
son
como
flashes.


Ana Muela Sopeña

LLUVIA

*
La lluvia va lavando la ciudad
en medio del otoño silencioso,
mientras miro el ocaso y su reflejo
con nubes de crepúsculo.

Todo se va anegando en el mutismo,
los coches a lo lejos y un temblor
de belleza vacía
que flota por el aire lentamente
y ralentiza el tiempo del adiós.

La soledad se esconde en los portales,
en taxis, en ventanas y en cafés.
La gente se apresura,
camina sin saber adónde va.

La música callada se hace nítida
y en la distancia suena un carillón
que atempera el sonido de la nada.

Y la lluvia disuelve lo que toca
y poco a poco el barro se desliza
por una realidad algo enigmática.

Mis recuerdos se van desintegrando
en precisas imágenes de sueño
que cabalgan sin rumbo por raíles.

Mi memoria no entiende
despedidas abiertas sin cerrar.
Ignoro todavía
si el guion es coherente o es absurdo.
Mi corazón se siente en una jaula
como en una película francesa
o esas de serie b.

Pero el reloj avanza inexorable
por los barrios desiertos de suburbios
y las palabras ebrias nunca dichas.


Ana Muela Sopeña

sábado, 12 de noviembre de 2016


EN BARES OLVIDADOS

*
Recorro la ciudad tan solitaria
que mirábamos juntos,
mientras todo mostraba su lado más amable.

Las lunas de origami de las tiendas,
el papel celofán de los obsequios,
nuestros cafés en bares olvidados,
las castañas asadas del invierno.

Todo era susceptible del asombro
y veíamos dulce de membrillo
en alféizares llenos de geranios.

Deambulo por aceras
donde tú ya no estás
y todo me parece algo sombrío.

Los parques ya no son nuestro refugio
ni los sueños velados nuestro sino,
todo es como un espejo
escindido por frases de cuchillos
que ojalá nunca hubieras pronunciado
y navegan sin rumbo, a la deriva.


Ana Muela Sopeña