jueves, 24 de octubre de 2019


LA ROSA NEGRA

*
Rota la luz del alba todo va derrumbándose. Se rompe el rayo apátrida del sur en la distancia de la luna. Se inmiscuyen las lobas de otro clan en nuestra guarida solitaria. Te prestas a los juegos extranjeros en calles vagabundas y nada vuelve a ser ya como antes. La belleza de un mundo transdual se ha convertido en hueco de farsante. Ahora contemplamos las olas con las piedras a través de los ojos de la infancia. Dunas que están quemando mi carne sin disfraces. Arena de metáforas partidas. Rota la sombra dulce de mis manos y descartada ya la rosa negra y fría todo es un delirio propio de truhanes. Roto el destino lúdico se han fracturado el marco y el espejo. Ya solo nos queda el círculo sumido en la nostalgia con la pregunta vana, sin respuesta.


Ana Muela Sopeña

CENIZA Y FRÍO

*
La lluvia sigue cayendo
y mis lágrimas de exilio
asoman sin esperanza
más allá del precipicio.
Suena un grifo que gotea
mientras el halo de un lirio
se asemeja a una luz blanca
que busca piel de cilicio.
Ya no sé dónde encontrarte
te has escondido en un sitio
donde no llega mi voz,
donde el viento es de silicio.

Eres la luz del crepúsculo,
siempre abrazas a la sombra
en el pabellón del trueno
dominado por la rosa.
Sabes ser ceniza y frío,
el tormento de una losa
se parece a un gran secreto
que escapa en una carroza.
Cuando te miro me callo.
Eres como una paloma,
siempre reclamas amor
ya muy tarde, a deshora.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 23 de octubre de 2019


HELADA

*
Has roto un corazón haciéndolo pedazos con el golpe de gracia de una helada. Alucinante el viaje de la sangre en mitad de la rosa. Suave la margarita... en la piel asesinada por la noche. He visto tu mirada, febril como la carne, traspasar los confines de la herida. Y tu infancia de sueño esperando la caricia de una loba para sacar los labios de la tierra más allá de tu bosque, con el sortilegio de una nube. Lluvia en la torre ciega de la ciudad dormida en precipicios. Un laberinto de papel se ha adherido a los pájaros de niebla. Este otoño sombrío no me buscas y el frío traicionero de las calles se parece a la nieve de diciembre.

Has roto, sin vergüenza, un alma contenida por el baile de una lágrima. Virgen como las rocas impertérritas que escapan de las jaulas en el alba.

Has destruido el vuelo de mi lengua al pretender que todo fue un teatro. Mas tu castigo será eterno al descubrir que has perdido la máscara...


Ana Muela Sopeña

GHOSTING

*
Mis huesos se rebelan contra la incertidumbre de la herida. No veo la razón de este silencio. Solo conozco el pacto de la luz. Siento la paradoja de lo extraño. Hay un fantasma oscuro que susurra que lo vivido fue algo surreal. En mitad de este caos atrapo de la sombra la tormenta y me abro a los mensajes de los sueños como si fuera todo una metáfora. Luna llena de mundos invisibles. Urano entretenido con mi carne. Saturno delirante entre las sábanas. Un whatsapp parecido a una noticia. Mi cerebro te piensa como un lobo, mi corazón se aísla en Estocolmo. Nada puede sanar en mi universo. Mis ojos ya no ven entre cenizas. Los muertos se parecen a otros muertos atrapados en losas submarinas. Mi piel respira un ácido de ti. Has rociado mis lirios con algún herbicida prohibido. Las almas de las ánimas te mantienen sin agua, secuestrado en mazmorras bajo un búnker. No puedo acompañarte hasta el infierno. El lugar del amor se ha transformado en una tumba llena de tristeza. Hay dudas y más dudas en un desierto lleno de palabras que nunca se dijeron por temor.


Ana Muela Sopeña

CALENDARIO

*
Los extraordinarios ojos de la arena reciben de tu luz tan solo el sueño. De la tierra candente puedo ser la huérfana en la sombra de la herida. He decidido darte un tiempo extra fuera del calendario de la ausencia. Esperar tu regreso en el reloj del alba. Atrapar las palabras de tus labios mientras adoras siempre mi energía radiante, inquebrantable.


Ana Muela Sopeña

DOLOR, GOZO

*
El dolor de ser "nadie", "nada", "nunca"
escinde el corazón en dos mitades:
la mitad del amor que ya se fue
y la mitad que sabe que fue un sueño.

El gozo de ser "alguien", "todo", "siempre"
unifica las almas
en un viaje de luz hacia el encuentro:
un instante sin miedo
por la complicidad rumbo a la unión
y el placer de los cuerpos sin censuras
que aprenden que la piel es lo real.


Ana Muela Sopeña

ANTES DEL SUEÑO

*
Cuánto llanto desnudo
en la caída solitaria de la piedra,
al tiempo que te extraño en la distancia.

Pero ya no volverás
porque te has ido
disolviendo en la niebla del otoño.

Eres olvido antes del sueño en lejanía.
Has roto aquella copa de cristal
que compartíamos sin miedo de este frío.

Hay un árbol
que preside nuestra sangre,
altivo
contemplando la belleza.

Aunque tú no me llames ni me escribas
nuestros nombres vivirán dentro del alba.


Ana Muela Sopeña

SUS OJOS

*
ESPEJO - OJEPSE

Al principio sus ojos reflejaron
el mundo de su amada.
Él se mimetizaba con su víctima
y consiguió crear un santuario
de amor y adoración.

VACÍO - OÍCAV

Más tarde fue el vacío.
Ninguneo, silencio
y la devaluación por cualquier cosa.
Triangulación con otras
reales o ficticias.
Quiso ir eliminando
la hermosa identidad de su "objetivo".
Con el miedo en los dientes y en la piel
ella se fue adaptando a ser pequeña.
Mermada de tamaño poco a poco.

ODIO - OIDO

Al final él fue un ente
de odio sin un límite.
Sus ojos eran furia, envidia y ácido.
Toxicidad desnuda,
vitriolo destructor.

Su mirada partía la belleza
en miles de cristales.

Una copa escindida por el rayo
de la devastación y la locura.

MUERTE - ETREUM

Él se armó poco a poco
y un día la mató en la oscuridad
con armas invisibles y letales.

ZOMBI - IBMOZ

Pero ella siguió viva.
Ahora era una zombi en el exilio,
enterrada en su torre de marfil.
A salvo de aquel craven...
pero también cerrada a la aventura
de la vida incesante.

---------------

ENTERRADA VIVA - AVIV ADARRETNE

Porque
también
hay
muerte
en
la
no
vida.

ACECHO - OHCECA

No deja que el demonio
le gane la partida de ajedrez.
Acecha en cada hueco,
pero ella es más fuerte por la luz...

Más allá de la sombra está su herida
que espera ser sanada:
resiliencia.


Ana Muela Sopeña

AMANECER

*
La luna negra
en el fondo del agua.
Desolación.

Árbol oscuro,
el silencio del bosque.
Se ve una luz.

Un lobo aúlla
mientras el sueño viene.
Fractal de tierra.

Todo resurge
tras la noche lluviosa.
Amanecer.


Ana Muela Sopeña

domingo, 20 de octubre de 2019


DEL CREPÚSCULO

*
Al mirar la hojarasca en las aceras
comprendo que el amor es solo un sueño
vestido con la magia sideral
que se esconde en las horas del crepúsculo.


Ana Muela Sopeña

DEL ALBA

*
Ahora la belleza es solo un sueño,
más siempre te amaré dentro del alba
y en las noches de lluvia melancólica.

Crearé un santuario de la nada
y adoraré tu imagen sin naufragio
antes de que el vacío nos inunde.

Encenderé el instinto de la herida
para así caminar sobre el presagio
en aceras heladas sin relojes
y en los escaparates de las tiendas.

Escribiré tu nombre entre las nubes
mientras la bruma triste del otoño
se adherirá al ocaso de los árboles
con estatuas de sal desafiándonos.


Ana Muela Sopeña

COMBUSTIBLE

*
Ha venido a vengarse de su sombra
para que su alma antigua, casi muerta,
se libere por fin de sus demonios.
Habita en lo oscuro
en los sucios lugares del dolor.
Arrastra a sus víctimas
a experimentos viles y corruptos.
Él es una vergüenza para todos.
La gente no se entera de su perversidad.
Las mujeres le aman
porque no lo conocen.
Los vecinos no saben
de su sociopatía
escondida en los árboles.
De esa mirada fría, camuflada
entre los edificios tan corteses.
Su fachada es hermosa, impecable.
Busca el combustible de los "otros"
porque su sangre es verde, de reptil.
Adora las ficciones, el teatro.
Simula en secreto amor profundo
para beber impune
ese licor perfecto y delicioso
de las hembras empáticas...


Ana Muela Sopeña

ESPIRAL FRÍA

*
La luna negra
sobre el fondo del agua.
Desolación.

El alma devastada
en la arena sin luz.
Espiral fría.

Ya no te creo,
has matado mi esencia.
No vuelvas nunca.

Eres solo una sombra,
cautivo de traiciones.
Has roto nuestra copa.


Ana Muela Sopeña

WHATSAPPS EN EL VACÍO

*
Mis whatsapps han caído en el vacío
de la noche más pérfida.
Todo es surrealista en la distancia.
El silencio devastado por la niebla
se parece al exilio de un paisaje de nieve.

Tus whatsapps ya no llegan a mi lago
y la herida se va tornando llaga, tumba, lápida...
entre las cicatrices del otoño.

Nuestros whatsapps habitan en su mundo,
ya no se miran ni se cruzan.

Ahora el territorio de los chats
se ha convertido en hueco delirante.

He volado al lugar de los gorriones,
he visto la belleza de la escarcha
y la sombra del sueño traicionado...

En mitad de la bruma
el instinto de muerte
se ha mezclado con ríos de esperma.
Bajo la lluvia fina
penetra el aguacero de la tarde
iluminando el brote melancólico
del miedo a lo irreal...


Ana Muela Sopeña

TU SILENCIO

*
Tu silencio me llega entre la bruma
como una daga fría del otoño.
Simulacro del ser dentro del alba
en la noche que todo lo disuelve.

Los sonidos antiguos de lo oscuro
me llevan al portal del desamor.
En mitad de la nada hay un deseo:
conversar aunque sea con tu sombra.

Simulas con la niebla la orfandad,
presagio entre los árboles altivos,
pero tu alexitimia te delata.

Una rosa del sur es tu señal.
Todo es respiración en el relámpago
antes de que la vida nos vacíe.


Ana Muela Sopeña

ÁNGELES DE INVIERNO

*
"Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes".
Lawrence Durrell


Pasa el tiempo desnudo sin que arranque la belleza de un tiempo inmemorial. En mitad de la niebla se presiente la soledad del frío. Escucho tras los muros invisibles la lluvia que enmascara los escaparates silenciosos.

Todo se ha vuelto gris en la distancia.
El sonido del agua es como el hambre.
Parece que la luz es un ensueño
adherido a la magia de las nubes.

Te has ido sin decir al menos uno adiós con la mirada. Una palabra puede construir nuevos mundos, pero también hablar desde el mutismo de las tumbas. Un cementerio lleno de inquietud: preámbulo con ángeles de invierno.

Has querido marcharte de puntillas.
Como un ladrón descalzo en los abismos,
pero el rumor del viento es ya mi aliado.

No hay peor despedida que la nada envuelta en lo que pudo ser un día. Esa nada infernal que nos asfixia en el destierro infame del vacío. Ahora es necesario pasar página. Atemperar las lágrimas de sangre. Permitir a los muertos superarse y dejar su epitafio entre la escarcha sobre una blanca lápida con la flor abisal como recuerdo...


Ana Muela Sopeña

sábado, 19 de octubre de 2019


LABERINTO DE FAROLAS

*
¿En dónde quedará la noche cuando ya no estemos? ¿Dónde se escapará la madrugada en su borrachera de estrellas? Contenida la niebla en su guarida sabremos del hambre más allá de los límites del vértigo. Los pájaros nocturnos se parecen a la belleza del misterio de estar vivos. Sus sonidos perpetúan la incesante búsqueda de la identidad, más allá de la luz y de la sombra. Los gatos callejeros merodean bajo los coches y miran fijamente el espacio de los árboles. Ellos pueblan la soledad del viento y de la lluvia en un laberinto de farolas que se pierden en el tiempo del otoño, mientras las horas pasan lentamente.


Ana Muela Sopeña

COLUMPIOS SOLITARIOS

*
Deambulo por el parque
y veo dos columpios solitarios
que respiran la atmósfera irreal
de una noche de niebla.

En sus huecos la danza de las sombras
se parece al submundo sumergido
en las horas apátridas de una emoción oculta.

Visualizo a los niños columpiándose
al salir del colegio...
y de pronto retorna, envuelta en celofán,
la infancia recobrada en el silencio.

Ahora entre los árboles oscuros
la luz de las farolas se confunde
con la hojarasca seca del otoño.

Nada me habla de ti
y un conjuro ancestral se hace de sueño.
Una llovizna imperceptible
inunda quietamente las aceras.

Los gatos escondidos tras los muros
salen de sus refugios
y observan sin temor
el devenir eterno de las cosas.

La soledad se viste con ropajes
de mendigo asustado.

Hay sonidos de bruma por las calles
y los focos de un coche casi onírico
esbozan los espacios de un álbum familiar.

Las estatuas dormidas
en sus columnas grises
contemplan las imágenes
del misterio encendido.

Despacio me retiro a mi guarida,
mientras me alejo suavemente
del código desnudo del vacío...


Ana Muela Sopeña

viernes, 18 de octubre de 2019


NUBE DESNUDA

*
A Carmen Pla

El amor y la muerte
fueron aletargando la pregunta
que bullía en el aura de la luna.

Los vocablos se hicieron
extraños como el agua de las cuevas.
En el oculto tren
habitaban enigmas nunca vistos,
anunciados por sabios y por monjes
entrenados despacio para el círculo.

La luz devino luego
una nube desnuda, sin aristas.

El vacío se fue volviendo éter
con versos adheridos a lo sórdido.
Todo se fue anegando en el silencio
en las noches de escarcha y de traición.

De pronto las respuestas
se tornaron un canto de salvajes.

Lo corrupto y lo dulce cohabitaron
en camas con espejos.

Una luz cegadora fue tu guía
en mitad del camino hacia el Nirvana.

Después de la liturgia de la grieta
vino la compasión,
subterránea en los bosques de papel.

Papiroflexia pura,
sumergida en un líquido viscoso.

El místico secreto de los sutras
se transformó en arena despiadada
que entregó su destino al universo.

La pasión y los límites del vértigo
fueron los simulacros
lúdicos del oasis.

Un ángel en la sombra con su trompeta blanca
tocó la melodía
antigua y gutural
de los monstruos perdidos
en el inframundo de la herida.

Papel
piedra
tijera
flor
y
barro.
Los juegos de la infancia
en la memoria
acercaron el álbum del Sol Negro.

El planeta ritual, oscuro y cóncavo
escapó del abrazo de los íntegros
con su bífida lengua.

En mitad de lo denso
latieron nebulosas y galaxias
respirando sin mácula el instinto
entregado a las sílabas del mundo.


Ana Muela Sopeña

ÁLBUM DE LETRAS

*
Caminas con la luz hacia un tictac
alumbrando las horas de amatista.
Rezas al universo frente al mar
mientras la sombra juega con tu álbum.
Enredas la belleza en una nube.
Nunca viajas de noche en tu tren.

Planteas el secreto en un gran rap.
Luces entre la bruma mineral.
Adornas la hermosura con tu carta.


Ana Muela Sopeña

PRESAGIO

*
A Carmen Pla

Las calles se han quedado
vacías como el alma de los árboles.
Bajo las marquesinas de autobús
los transeúntes miran
el devenir eterno de las cosas.

Una mujer de niebla se ha convertido en luz,
presagio del relámpago,
a través del espejo de la muerte.
La tormenta ha venido
acompañando al alba.

Todo se anega en el silencio
mientras la voz azul de la memoria
se convierte en un grito sigiloso.


Ana Muela Sopeña

MI GATO

*
Mi gato mira la luna
con sus ojos de misterio,
en mitad de las estrellas
para exorcizar el miedo.

Su color blanco y canela
recibe mundos de ensueño
en las noches solitarias
más allá de mis desvelos.

Mi gato sabe de sombras
en las plazas del espejo,
con la amistad de los árboles,
en las líneas del recuerdo.

Ama la paz del instante,
respira siempre el momento,
adora ser como el agua
en la quietud de los cielos.

Mi gato construye el mundo
con sus patitas de brezo,
admira el aura encantado,
en el pabellón del trueno.

Le gusta jugar despacio
luego duerme entre los ecos,
se relaja en el crepúsculo
mientras sueña con un velo.

Mi gato embruja el ambiente
con sus pupilas de viento,
cuando anochece en las calles
y los coches suenan lejos.


Ana Muela Sopeña

SUSURROS

*
La soledad se siente
en las noches sumidas en el frío,
más allá del temblor de los susurros,
en tu voz sumergida en la nostalgia.

La memoria del cuerpo
nos mantiene adheridos al amor,
con la sombra del aire en la distancia,
en el vértigo alado de la luz.

Nuestro sueño es lograr la libertad
en el vórtice instintivo de lo oscuro,
más allá de los túneles del tiempo
consagrados al círculo invisible.

Las calles solitarias nos arropan
con sus luces amadas por siluetas
bajo farolas mágicas de bruma
que atraviesan conjuros sin historia.

La piel de las esquinas
acompaña a los párpados del mundo,
en aceras desnudas de ilusiones
más allá del relámpago del mar.

Somos huérfanos, viudos de la rosa,
con las manos de lluvia,
anegados en bucles de utopías,
inmersos en la sal de la belleza.

Cada tarde te imagino bajo nubes
como viajero lúdico del orbe,
con satélites blancos de caricias
consagradas a los quarks de las galaxias.


Ana Muela Sopeña

VERSOS DE MEMORIA

*
Soneto a Carmen Pla




Ahora la belleza sideral
se parece a tus versos de memoria
que planean por calles sin historia
en las noches lluviosas de cristal.

En tu alma lo oscuro y abisal
nos muestra una visión premonitoria
en medio de la luz de la victoria
consagrada a la esencia natural.

Tus poemas descansan en ciudades,
amarrados a lunas de papel
en mitad del temblor de un aguacero.

Septiembre se llevó las soledades
lejos de los contornos de tu piel
hasta alcanzar la altura de un lucero.


Ana Muela Sopeña
12/09/2018

INTANGIBLE

*
A Carmen Pla (Marzo de 1961 - 3/09/2018)




Nacerás libre,
sin piel,
en mundos alejados del engaño,
en la luz de una estrella de neutrones,
vagando por espacios siderales.

Allí no habrá dolor ni sufrimiento,
todo será un milagro de palabras
que abracen la verdad indestructible.

No sé dónde te has ido,
compañera,
pero todo respira de esta sombra
atrapada en el lodo de la huida.

Siempre recordaré tu esencia pura
hecha de la materia de los sueños;
tu voz entrelazada con la herida,
el placer de los cuentos sin historia,
el despertar de un círculo de amor.

Acudirás con velas encendidas
a la hora de la magia de las sílabas,
para salvar la Tierra de lo oscuro.

No olvidaré tu alma adolescente,
ni tus poemas plenos de secretos,
ni tus iris abiertos al futuro.

Compañera de tiempos invisibles,
compañera de brisa y poesía,
compañera de tantas aventuras
en la vía intangible, sin un nombre.


Ana Muela Sopeña
9/09/2018

martes, 17 de septiembre de 2019


REFLEXIONES SONÁMBULAS Y OTROS POEMAS

*
Sobre "Reflexiones sonámbulas y otros poemas" de María Germaná Matta

     El poemario que nos ofrece María Germaná Matta nos introduce en los misterios de la percepción. Se trata de un viaje por el universo interior de la conciencia. 

     Lo cotidiano puede vivirse como un engranaje automático, como un sistema mecánico que aliena nuestro sexto sentido; pero también puede contener el código secreto que actúe como un disparador del potencial estelar del Ser Humano. 

     "Reflexiones sonámbulas y otros poemas" es un mapa de ruta alrededor del caos que persigue el equilibrio. Una especie de GPS para desplazarse por un intrincado laberinto. Aporta las palabras mágicas que abren la cueva de lo arcano. La autora nos regala pequeñas pistas e indicios suficientes para no extraviarnos en el camino. 

     A medida que leemos los poemas nos acercamos al núcleo esencial de esta revelación. Todo está en nuestro ser, incluso desde antes de nacer. 

     Nuestro adn alberga códigos que sólo hace falta descifrar. María Germaná Matta nos lleva de la mano por senderos antiguos, pero de una manera nueva y fascinante al mismo tiempo.

     Los textos poéticos carecen casi en su totalidad de signos de puntuación. Esta característica no es casual sino premeditada. Cada poema es similar a un río que fluye y actúa como un mantra. Sincrónicamente es una llave que abre puertas olvidadas que nos conducen al despertar. Elementos como el silencio, aceptar el caos (que es un orden fractal de índole superior), la concentración, la sencillez... revelan un método para darnos cuenta de que todo lo que nos rodea es una ilusión. Hay un universo holográfico dentro del universo de lo real. Porque nada es lo que parece. Todo depende de los ojos de la percepción. Tiempo, espacio, caos, orden, unión y separación. Los aspectos duales que nos rodean conforman un equilibrio para llegar a lo más importante que nos ocupa como navegantes del planeta Tierra: despertar del sueño y abrazar nuestra totalidad que es libre e infinita.


Ana Muela Sopeña

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Datos del libro:

"Reflexiones sonámbulas y otros poemas"
María Germaná Matta
Ediciones Unamuno
España
1ª Edición
ISBN: 978-84-949736-9-7

viernes, 21 de junio de 2019


HECHOS DE LA MATERIA DE LOS SUEÑOS

*
Cada día la luz de los crepúsculos
abre nuestros umbrales
a un infinito mundo de belleza.

Elevar la mirada, más allá de los móviles y tablets,
dejar por un momento
las intrigas políticas del reino,
recordar quiénes somos, simplemente.

Hijos del universo y las estrellas
hechos de la materia de los sueños
y con los mismos átomos
que resuenan aún en la conciencia
de la gran explosión.

El Big Bang floreciente en nuestras células,
ADN esperando a despertar.

Convertimos el tiempo en creación.
Dejamos las cadenas de las sombras
sobre tumbas virtuales y obsoletas.

Cada segundo es nuestro, sólo nuestro.

El holograma sigue
y somos los actores, productores y guionistas,
aunque a veces lo denso
nos impida recordar...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 13 de marzo de 2019


BILBAO, CIUDAD DE ENSUEÑO

*
Bilbao es una herida melancólica
que, brutal, nos escinde cada día
en dobles integrados a la historia
de un pueblo latigado
por la memoria llena de recuerdos.

Por una parte el cielo
con una luz extraña,
rojiza como el alma de sus gentes.
En el metal de todas
las fundiciones hechas del amor
la fuerza que subyace en la penumbra.

Presidiendo las tardes y crepúsculos
la ría con sus barcos,
símbolos de grandeza,
de mundos traspasados por el sueño.

Cuando todo se anega en el silencio
el puente de Deusto
atrapado en la grieta de los hombres
bosteza con la noche en su  nostalgia.

La torre de Iberdrola
desafiante se alza
contra nubes de un reino inextinguible.

Calles entrelazadas con mujeres
que buscan su destino en otros ojos
sin renunciar al reto de ser libres.

La pasión escondida
en aceras desnudas de promesas
que duermen sin engaños
sobre las piedras sabias
del Casco Viejo lúdico y galante.

Bilbao siempre amanece con la luz
que persigue el arrullo de la infancia
y un futuro cargado de utopías...


Ana Muela Sopeña

HAIKUS

*
La luna roja
en el cielo de agosto.
Sueños de estío.

Grillos nocturnos,
la magia de las horas.
Son nuestros dobles.

Respiración,
nuestras almas en vuelo.
Relojes blandos.

Tus ojos verdes
clavados en los míos.
Tu sortilegio.


Ana Muela Sopeña

LA LUZ IGUALA A TODOS

*
A tu hermano

La vida es simplemente un gran suspiro,
todo pasa y se queda en lo esencial.
A veces no podemos suponer
que el final está cerca
y conspira en la sombra sin sentido.

De pronto el gran misterio nos redime,
ataca por la espalda
tumba nuestros cimientos sin rodeos.

La luz iguala a todos:
los ricos y los pobres, todos vamos
camino de lo oscuro,
al lado de cipreses y de lápidas...
Todos sin compasión,
nadie se libra.

Pero desde el espacio sideral
nuestros deudos nos miran y nos cuidan
para que no extraviemos nuestra ruta...


Ana Muela Sopeña

sábado, 9 de marzo de 2019


LA SEPULTURA DE MI PADRE

*
Los nombres en la lápida
grabados con las letras ancestrales
de una memoria única
que se alza inexpugnable
contra la brisa fría del olvido.

Un arbusto que nace desafiante
a pesar de los vientos del destino.

Una virgen plateada con el niño
de un estilo románico tardío.

Dos cruces que presiden
el eterno descanso de los deudos.

Los apellidos firmes,
estables contra el tiempo de la nada.

Flores llenas de fe
para mostrar el pulso de las cosas,
el ciclo interminable
de la respiración de la ciudad.

Cincuenta y ocho años
de llantos y suspiros,
ofrendas y plegarias,
dudas e incertidumbres.

La muerte inexorable
atrapa con regalos traicioneros
y precisión certera
cuando llega la hora...

El silencio dormido en "Vista Alegre",
el camposanto de Bilbao.

Cipreses rodeando
las hileras de tumbas.

Mausoleos acordes
a la vana impostura
de los moradores que se fueron.

Nichos en columbarios
con placas e inscripciones
adheridas al alma atemporal.

Esculturas de ángeles
con sus alas de piedra
y sus ojos abiertos a la luz.

Panteones y grises sepulturas,
unas detrás de otras,
recordando sin máscaras
la sucesión exacta
del orden en el caos y del desorden
del almacenamiento de las sombras.


Ana Muela Sopeña

(28-7-2018)

sábado, 9 de febrero de 2019


ROMANCE DE LA NIEBLA

*
Me enamoré de la niebla
cuyo nombre era de sueño
sumergido en la ilusión
más allá de un halo incierto.

Aterricé soterrada
en la belleza del eco
que se escuchaba de noche
con luz tenue y a lo lejos.

Supe que todo en la vida
era tan sólo un ensueño
que se mantiene por suerte
hasta que se rasga el velo.

Me enamoré de la bruma
en forma de un blanco espejo
adornado por las sombras
de la lujuria de un cuerpo.

En mitad de la sorpresa
encontré un trozo de cielo
integrado con el alba
y con los caballos negros.

Me enamoré de una imagen
bajo lluvias de febrero
y permanecí atrapada
por antiguos sortilegios.


Ana Muela Sopeña

LA LUZ INEXTINGUIBLE

*
Tu sonrisa es un mundo relajado
donde yo veo siempre una guarida
que me refugia de lo sórdido.

Aúllan las manadas en las calles
pero yo no las miro.

Tu calidez es siempre protectora
y todo lo que alcanza,
en su trayectoria enigmática,
renace a cada instante.

Tu asombro me sorprende por las noches
en mitad de la luz inextinguible...


Ana Muela Sopeña

LLOVIZNA DE ESTÍO

*
Caminamos a distancia por las calles
nadie sabe que somos uno solo.
Nuestro secreto es clave de la sombra
y la respiración de la ciudad.

La llovizna de estío
continúa lavando la nostalgia.

La ausencia se ha prendido de mi alma
y tu cuerpo recuerda mi piel lánguida.

Las plazas se han llenado de utopías
en este mes de julio
de días inestables.

Miro un escaparate con sus precios...
continúo despacio
hacia los soportales de la luz
que desnudos se alzan con su altivez de sueño
bajo los promontorios del crepúsculo.

Avanzo por aceras silenciosas
mientras un aire incierto me posee
con su enigma escondido.

Veo la luna azul tras una estatua
y lucho en el subsueño por la vida.


Ana Muela Sopeña

LÍNEAS INDEXADAS

*
De nuevo la noche,
con un rumor de pájaros,
nos sueña y nos hechiza
por su conjuro mágico del mundo.
Nos abraza en el límite
de las líneas indexadas en la lengua,
más allá de la luz de un sortilegio.
Entonces nos cerramos
con suavidad de luna,
como si nada fuera para siempre,
después de prometer con anillos de fuego
en los bosques salvajes
que respiran la utopía.


Ana Muela Sopeña

jueves, 7 de febrero de 2019


ÁLVARO DE CAMPOS

*
Acantilado y luz no son lo mismo.
La belleza es un lazo que nos une
valientemente al sol de medianoche.
A veces la verdad está en los sueños:
raíces interiores de la vida,
oración nihilista de nostalgia.

De pronto nada sabe el buscador
enlazado a los reinos intangibles.

Caminante del mundo trascendente
al tiempo que la sombra se degrada.
Murmullos en las calles de la urbe,
presentes como el árbol del destino.
Oscuridad que besa los crepúsculos
saturados de líneas algo tenues.


Ana Muela Sopeña


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Álvaro de Campos es un heterónimo de Alberto Pessoa, poeta portugués que desarrolló hasta 72 heterónimos para plasmar su obra literaria.

LA REGENTA

*
A veces la existencia es un suspiro
no parece que habita en este mundo,
al tiempo que las sombras son de niebla.

Oscuridad de lluvia en la ciudad,
zozobra de unas manos algo místicas.
Oración cotidiana, gran refugio,
risas entrelazadas con jadeos.
En el amor no hay reglas, todo vale.
Subrepticia mirada, oculta tras los votos.


Ana Muela Sopeña


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Ana Ozores es "La Regenta", personaje principal de la novela del mismo nombre de Leopoldo Alas Clarín.

PLATERO

*
Platero es como un sueño de la infancia,
ligero como el trote de una nube.
A veces me descubro recordándolo
tachonado de luces junto al río.
En mitad de la tarde me sorprende
raudo como las flores de azahar,
obediente a mi voz en el crepúsculo.


Ana Muela Sopeña


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Platero es el inolvidable burrillo protagonista de "Platero y yo", de Juan Ramón Jiménez. Ese libro fue el primer libro de poesía que leí, con ocho años.

A EMMA BOVARY

*
Ensoñaba la vida por amor,
moría en el abrazo,
miraba lo imposible en la belleza,
adhería despacio el tiempo único.

Bostezaba en las tardes aburridas,
ofrecía sus ojos por un beso.
Valoraba los meses y a los hombres
a la vez que buscaba liberarse.
Rezó a la diosa íntima en su piel
y encontró sólo ruina en el derrumbe.


Ana Muela Sopeña


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Emma Bovary es la protagonista de la novela "Madame Bovary" de Gustave Flaubert.

Adoro esta novela. También he visto una adaptación al cine.

miércoles, 6 de febrero de 2019


EN EL ÁRBOL DE LOS SUEÑOS

*
A Marisa Peral


Murmullos en tu álbum
a la noche, con lluvia de tormenta.
Risas alborotadas en el mar,
irradiación de un reino de maní.
Susurros en el árbol de los sueños,
alteración del clima en la mañana.

Puertas entrelazadas y un hip-hop
en el laberinto hacia tu nube.
Ríos llenos de imágenes del sur.
Al terminar el tiempo de la ira
la belleza de un mundo sideral.


Ana Muela Sopeña

ACANTILADO

*
A Olga Orozco

Acantilado
con un pájaro herido,
mediodía con huesos en el alba.
Imágenes de ensueño entre la bruma.
Fantasmas en lugares olvidados
en trenes que caminan hacia el mar.
Zumbido de una luz entre las nubes.
El azar bajo un árbol.

Las maletas dispersas
en un andén desierto.
Destino de la sombra inalcanzable
bajo el residuo cruel de lo imposible.


Ana Muela Sopeña

ROMANCE DE LA CALLE OSCURA

*
A Federico García Lorca

En la ciudad de la sombra
había una calle oscura
donde todos los poetas
le cantaban a la luna.

Un día un hombre sin casa
encontró una flor oculta
sobre un banco, entre papeles,
que recordaba la bruma.

Federico desde el cielo
miraba nuestra locura
que nos hacía matar
y luego juzgar con lupa.

En la ciudad de la sangre
todos tomaban datura
a través de las noticias
y los sueños entre dunas.


Ana Muela Sopeña

ANIMAL DE SOMBRA

*
A Alejandra Pizarnik

Un animal de sombra
te poseyó en la noche sumergida,
al tiempo que las calles
de una ciudad desnuda
cayeron en ceguera silenciosa.

Ángeles de ceniza
adoraron tu cuerpo melancólico
y un pájaro,
en la espiral de la tormenta,
se posó en los alambres de la luz
mirando el horizonte.

El ave azul del sueño
escribió tu biografía paralela:
el entramado mágico del alba,
el sur con sus marismas.

Todo en ti fue belleza del destino,
crepúsculo
de líneas infinitas,
evanescencia de la tarde...


Ana Muela Sopeña

TEJIDOS DE HUMO

*
La matanza se cierne sobre el orbe
después de la victoria de "Juguete"
de atteN ializraB.
Sonidos de mentira y de sorpresa
para tapar el crimen genocida
en la franja de Gaza.
Los tejidos de humo
son la última moda
en este mundo absurdo cuyas máscaras
parecen melodías del horror.
Dicen que la canción va contra el bullying,
más bien es una burla contra el hombre.
Sonidos animales de fiesta y diversión
que son en realidad un camuflaje
de otras operaciones de Gog y de Magog.
Alta magia se cierne sobre Gaia
para hechizar sin prisa
a las cabezas de ganado de la granja
(franja),
humanos como simples conejillos
en un campo de pruebas.
Pero el lenguaje es siempre una señal
que no permite dudas ni en visiones.
Las onomatopeyas de el "yoT",
el tongo ganador
de los "Juegos del hambre"
de la Circovisión,
ridiculizan sin tapujos
al estúpido chico del teléfono,
al hombre del smartphone con dinero.
Mas ¿quién es ese hombre?
El hombre blanco joven y europeo
que está semidormido
ante las amenazas
que pugnan por romper su valentía
con fuerzas impostadas de estradiol
y manipulaciones desde "arriba".
Con sustancias estrogénicas
disueltas en la carne,
en el pollo, las verduras y los lácteos,
en el agua y las bebidas.
Los símbolos se suceden cada día
en la televisión y en los periódicos.
Sólo hace falta ver
y escuchar los mensajes sin las vendas.
El hombre que fue atteN
pasó de ser soldado a vestirse de geisha.
Primero sumisión (a su misión) para matar
y luego sumisión (a su misión) para engañar.
El signo de los tiempos:
el proceso de androginia
que se pliega a la agenda 21
y nos quiere sin género,
para reducir la población.
Metáforas de un reino que se muere
en sus contradicciones.
El ojo
que todo lo ve
quiere que el ciudadano cada vez,
pero el ángel nos auxilia
con sus alas de luz y redención
abriéndonos los párpados
a pesar de las cenizas
del volcán Kilauea en Hawái.


Ana Muela Sopeña

martes, 1 de enero de 2019


FELIZ DOS MIL DIECINUEVE

*
Felicidad en copa de cristal
en la noche que sabe de la lluvia.
Lucero sumergido en la belleza
irradiando energía en Iguazú.
Zigzag de grandes olas en el mar.
Dameros que nos llevan de la mano
oscilando en las nubes del ayer.
Silencio consagrado a la tormenta.
Maravillas del mundo por el aire,
imantadas por árbol con escarchas.
La vida es un milagro en un gran tren
dando las campanadas a la tribu.
Iris plenos de amor y sin azogue
en los bosques azules, con las hadas.
Cantos entre las piedras sin confort,
islas llenas de danzas por el sur.
Niños que juegan siempre en la avenida,
urnas blancas de sombras y presagios.
Enamorados locos de maní,
volando entre las páginas de un álbum
errantes por los montes, con la niebla.


Ana Muela Sopeña