lunes, 27 de enero de 2020


ANÓNIMA


Una mujer anónima
camina por las calles silenciosas
de una ciudad dormida en los sueños de niebla.

Medita sobre heridas y sucesos
que solo toman cuerpo
en su interior de luna.

Su interés es el mismo
que el de los animales de los circos.
La libertad desnuda
sin chantajes ni sobornos.

Ella, desde la sombra, nos desvela
los códigos secretos de la historia.


Ana Muela Sopeña

domingo, 26 de enero de 2020


MEMORIA DE LA NIEBLA


La tormenta de hielo nos brinda soledad
con el frío distante de la noche,
mientras la escarcha duele en nuestros cuerpos.
Un pájaro de sombra nos avisa
del granito desnudo en los pretiles.
El paseo se torna solitario
en aceras de lluvia
y un naufragio de amor nos tranfigura
en una luz que olvida tempestades
en la memoria de la niebla.


Ana Muela Sopeña

sábado, 25 de enero de 2020


ENCUENTRO


El trastero tenía pocos metros. Las bolsas, las maletas y las lámparas se apilaban sin orden ni concierto. Papeles de otra época llenaban los espacios. Las fotos olvidadas en un álbum de cuero. La bicicleta azul. El cochecito rojo con sus faros. Allí, sobre una alfombra, pudimos transformar la soledad en un encuentro efímero. Los objetos antiguos nos miraban desde sus increíbles posiciones. Un torbellino alegre de preguntas surgió de entre las sombras. El tiempo se paró en los relojes lúdicos del agua. Supimos del instante gracias al carillón de una iglesia perdida. Sobre un espejo lleno de mensajes dejamos nuestras huellas y nos fuimos a respirar el aire de la tarde...


Ana Muela Sopeña

viernes, 24 de enero de 2020


ALEACIÓN


Me rozas con tus dedos de la sombra
al descubrir que yo soy tu contorno.
Te acaricio despacio
en mitad del insomnio de la noche.
Somos la aleación de un dios de barro
que soñó para nosotros un destino
imposible de atrapar fuera del sueño.

Te rozo con mis manos
del círculo inasible del amor.
Me susurras palabras increíbles
dentro de los misterios escondidos.
A veces me pregunto
si el aire que respiras
responde a los instintos o a un presagio.


Ana Muela Sopeña

NARCÓTICOS


Oleadas de personas en sus grutas
van despertando poco a poco
por el dolor del frío y la pobreza.

Cada día descubren una herida
anclada en los bolsillos
y en las cuentas,
en las bolsas de plástico, en los mares.
La muerte de inocentes, violaciones.

En el cambio climático hay un núcleo
de espacios amparados en el lodo.

La belleza de un mundo sumergido
se parece en las grietas del amor
o en las fisuras suaves de los sueños.

Absorbemos narcóticos:
las noticias, el móvil, el PC,
los medios, los prejuicios, los desfiles,
el último modelo de automóvil...

Intentan malearnos de mil modos
para que no gritemos,
ni expresemos desacuerdos,
ni hablemos de injusticias ni de sangre.
O si al final lo hacemos
que seamos simplemente
parte de un colectivo vulnerable:
números inocuos
de la disidencia controlada.

Dejemos de ser zombis
para transformarnos
en humanos aprendiendo
la difícil tarea de ser libres.


Ana Muela Sopeña


jueves, 23 de enero de 2020


PIEL DE LAS AUSENCIAS


Dejo que el alba
me llene con su luz
y recuerdo el torbellino de tu sombra.

Acaricio la piel de las ausencias
entremezclando tu saliva con la mía.

Introduzco en mi cuerpo
el cálido refugio de tus labios.

Solo sé que no puedo
reducirte al olvido,
porque bajo las nubes cenicientas
eres imprescindible como el sol.


Ana Muela Sopeña

lunes, 20 de enero de 2020


NIEVE


Los árboles sonámbulos
se han llenado de nieve.
La ciudad se ha vestido con el frío
de estos copos desnudos.

Escarcha en los pretiles
dominando el invierno.

Los niños con sus botas y bufandas
han hecho sus muñecos
y los han adornado con guantes y con gorros.

Las aceras tan blancas...

Las bolas, los castillos,
los montecitos llenos de ilusión.

El mes de enero tiene escalofríos,
mientras la nieve cómplice se ríe de nosotros.


Ana Muela Sopeña

LOCURA


Todavía mi piel tiene tu huella,
el zarpazo inocente
de este amor escondido
en la oscuridad de lo que arde.

En cuartos soterrados por la lluvia
el deseo subyace en la penumbra
de un mundo compartido.

La ciudad es testigo de esta locura infame.

Dentro de los misterios de la carne
habita la belleza de lo efímero.

Un día, dominado por el frío,
desaparecerás entre la niebla.


Ana Muela Sopeña

domingo, 19 de enero de 2020


AULLIDO


I
En medio de la luz hay una herida
que refleja la sombra de la infancia,
como los animales de los sueños.

II
El dolor de la carne es precipicio
anclado en las entrañas del deseo
que busca la belleza de las rosas.

III
Un aullido de lobo puede ser
el tren de los silencios en la grieta
que se tragó el vacío del mutismo.

IV
Una visión amada es como un árbol
que persigue la esencia del crepúsculo
y borra de sus márgenes el vértigo.

V
Te miro y no te encuentro.
Solo veo las líneas de las nubes
que vagan sin control a otros países.

VI
Todo me habla de ti mientras deambulo
por las calles perdidas de la urbe
y escapo de siluetas enganchadas
a un naufragio sin nombre sobre el barro.


Ana Muela Sopeña

LLUVIA TORRENCIAL


Atraviesa la luz mi mundo interno
mientras miro la lluvia torrencial
que cae tras la ventana con fiereza.


Ana Muela Sopeña

BOXES


A mi madre

La transfusión de sangre ha terminado
para poder dar alas al gran sueño
y salir del camino del beleño
en medio de este lodo abandonado.

Resuenan las verdades en el hado,
las brasas con cenizas de este leño,
la transparencia interna del empeño
que todo lo dibuja anticipado.

Mi madre solo habla de la guerra,
de los años del frío, del pan duro,
colas en la ciudad, racionamiento.

Ahora ella disfruta de la tierra,
intenta siempre huir del cono oscuro
y escapar del crepúsculo del viento.


Ana Muela Sopeña

sábado, 18 de enero de 2020


QUIERO DORMIR


El cansancio me tiene trastocada. Solo acierto a mecerme con la luna en los brazos abiertos de las nubes. Solo quiero dormir mientras el viento ulula por las calles sin control. Deseo que el reloj avance y mida mi sueño entremezclado con las aves que migran a través de los crepúsculos. Mis sentidos precisan una cama para restablecerse plenamente. El cariño del gato es necesario. Que todo lo que gira en mi universo se pare por un tiempo, para ser una durmiente en busca de la paz y la energía lúdica del mundo.


Ana Muela Sopeña

TU SONRISA


Siempre
recuerdo
tu
sonrisa
de
luz.
Eres
mi
mundo.

Cuando
te
observo
en
las
noches
calladas
te
siento
mío.


Ana Muela Sopeña

jueves, 16 de enero de 2020


CÍRCULO


La luz es la respuesta
al animal herido que te habita
más allá del crepúsculo del vértigo.

Una violeta suave y delicada
aparece en el círculo
de la sombra que invade los espejos.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 15 de enero de 2020


DEL GRAN TIEMPO


A Carlos Perrotti

La belleza es un truco del gran tiempo
encaramado al núcleo de la rosa
que busca la bondad bajo la sombra
y escapa del control duro del miedo.

La verdad es la copa del anhelo
que entretiene a la luz como a una losa,
mientras recita  versos en su loa
y espera del reloj tan solo el eco.

Observas aquel barco en lejanía
que porta la ilusión en las palabras
y atraviesa el crepúsculo del humo.

Las horas te presentan otra vida
oculta por la noche en los mandalas
que yacen en plegarias de otro mundo.


Ana Muela Sopeña

martes, 14 de enero de 2020


PEGASUS


Markab guarda los códigos
de los seres que perdieron la memoria.

Sheat es la diosa de los púlsares,
la energía femenina primordial.

Algenib roba la antorcha
a los dioses desnudos en el sueño.

Enif habla de amor y de amistad,
siempre recibe a los viajeros siderales
con sus brazos de fuego eonario.

Homam custodia el crecimiento de los niños
mientras se forman en el vientre de sus madres.

Matar es la estrella afortunada de la lluvia,
es luminosa
como el alma del mundo
y ampara con su frecuencia cuántica
el pasado galáctico del humano de luz.

Baham observa los portales estelares
y permite a los ángeles guardianes
establecerse como nobles centinelas.

Sadalbari es la estrella
de los nucleótidos del ADN.
Allí se reestructuran cada noche
la adenina, guanina, citosina y timina,
que se convierten
en los motores del cambio.

Kerb rescata de la sombra la conciencia
y la lleva de la mano
hacía el inevitable despertar.


Ana Muela Sopeña

lunes, 13 de enero de 2020

domingo, 12 de enero de 2020


A TRAVÉS DEL TERMÓMETRO


Doce de la noche.
El termómetro marca siete grados.
Mi piel yace en el frío de la escarcha
recordando momentos de pasión
en el vértigo plomizo de las horas.

Dos de la madrugada.
El termómetro marca seis grados.
Los sueños en rendijas
me hablan en susurros.
Me dicen al oído que ya es tarde.

Seis de la mañana.
El termómetro marca cinco grados.
La voz del nuevo día
presagia los silencios del instinto.

Ocho de la mañana.
El termómetro marca seis grados.
La belleza de un tiempo inmemorial
desliza imperturbable
la hojarasca en la bruma del jardín.

Diez de la mañana.
El termómetro marca siete grados.
El día se presenta con obsequios
cargados de sonrisas y utopías.

Once de la mañana.
El termómetro marca ocho grados.
Los transeúntes se dirigen
hacía ningún lugar.
Se camuflan por calles y plazas
con el paisaje urbano de las prisas.

Doce del mediodía.
El termómetro marca diez grados.
Contemplo las aceras
y los escaparates de las tiendas.
La gente con abrigos y bufandas
intenta no pensar en sus tristezas
y cumplir con sus cosas,
como si el mañana no existiese.

Una del mediodía.
El termómetro marca once grados.
La ciudad se desdobla en mil imágenes.
Mujeres que pasean a sus niños.
Ejecutivos serios con sus trajes
y garras de metal para cazar.
Estudiantes con apuntes en carpetas.
Mendigos en esquinas con sus perros
y una muchacha estatua
que cambia de postura
cada vez que recibe una moneda.

Dos del mediodía.
El termómetro marca doce grados.
El día va avanzando poco a poco.
Las nubes,
con su evanescencia singular,
cubren la espesa capa de la urbe
de amenazante smog.

Tres del mediodía.
El termómetro marca trece grados.
Miro los edificios,
balcones con geranios,
y observo que la luz incide en ellos.

Cinco de la tarde.
El termómetro marca doce grados.
Ya casi está de noche.
Las sombras del crepúsculo
se acercan suavemente
y envuelven con su manto de colores
el cielo protector.

Seis de la tarde.
El termómetro marca once grados.
El sol está ocultándose
con su timidez acostumbrada.
El día natural ha terminado,
pero se encienden las farolas
y las bombillas de interior,
para prolongar más la jornada.

Ocho de la noche.
El termómetro marca diez grados.
Los cines dan comienzo
a la sesión de tarde.
Conferencias, eventos y conciertos.
Pronto llegará la medianoche,
la hora de la magia.
Mientras tanto la gente atareada
llenará sus instantes
con citas y películas,
ordenador y whatsapps,
noticias y gimnasio,
libros y caminatas con los perros.
Los niños, las mascotas y las cenas,
los ligues, los amigos, los gintonics.
Las copas, los burdeles, el vacío,
la soledad, la rabia y el exilio.

Unas agendas llenas
y otras sin sucesos relevantes,
en eterno retorno, preparando
el despertar incierto del mañana...


Ana Muela Sopeña

LUZ EN LA TORMENTA


A Albada


A veces eres luz en la tormentA,
Lluvia tintineando en un cristaL,
Belleza de la tarde en baobaB,
Aurora entre los cirros sobre el aguA,
Dunas entrelazadas en la reD,
Alegría danzando en la montañA.


Ana Muela Sopeña

sábado, 11 de enero de 2020


EL FARO


Entre las nubes rosas
un cielo anaranjado con detalles azules,
más un fondo violeta contra el mar.

El faro se dibuja sobre el agua
con su contorno tenue.
Ofrece al navegante
ese lugar seguro
al que guiar su embarcación.

Desde siempre los faros
han ejercido en mí
un poder fascinante.
Me producen un vértigo impregnado
de majestuosa reverencia.

La playa poco a poco difumina
su luz en el crepúsculo
que diluye en su halo de misterio
la danza del amor y de la muerte.

La arena va tomando posiciones
en la nostalgia apátrida
de una emoción abierta a la memoria
en el sueño desnudo de la sombra.


Ana Muela Sopeña

CHARCOS


Cae la lluvia
sobre aceras vacías.
Niños en charcos.


Ana Muela Sopeña

viernes, 10 de enero de 2020


AUSTRALIA EN LLAMAS


El fuego va despacio
devorando la vida de Australia,
despertando el horror en su camino.

Un
koala
mira
el
peligro
letal.
Busca
refugio.

Los koalas asustados
intentan escapar.
Muchos mueren
sin poder huir de los incendios,
calcinados sin saber qué está ocurriendo.

Los
bosques
lloran,
el
humo
irrespirable.
La
muerte
acecha.

Los canguros intentan
salvarse de las llamas.
Algunos lo consiguen, saltando sin cesar.
Otros son atrapados
y fallecen quemados
o por el humo tan tóxico del aire.

La
gente
en
pánico,
la
incertidumbre
hiere.
Desolación.

Veinticuatro personas han muerto,
las víctimas imploran desde arriba.

Australia está ardiendo,
lleva meses
entregada al calvario de este infierno.

Desparaíso envuelto en el terror.

Símbolo de la Tierra devastada
por el cambio climático
y los monocultivos.

Australia somos todos.

Que las llamas se apaguen,
que el agua pueda ser la salvación.
Que los bomberos puedan extinguir
el fuego destructor.
Que pronto llegue ayuda
desde todos los puntos del mundo.
Que los animales que aún viven
puedan restablecerse sin dolor.

Australia es simplemente un territorio
de este planeta Tierra que agoniza.

Gaia
suplica
que
el
humano
despierte.
Luz
de
crepúsculo.


Ana Muela Sopeña

TEJADOS SILENCIOSOS


En la sombra percibo
la luz de la belleza
sumergida en las calles
y sobre los tejados silenciosos.

Hay un muro que observa
el amor contenido en las miradas
y en la melancolía de la herida,
mientras los besos alzan su temblor.

Las estatuas contemplan
los gatos que se esconden bajo coches,
en la respiración de lo que existe.

Un conjuro de niebla
danza como la lluvia en su nostalgia
y habita sobre el sueño en la memoria.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 8 de enero de 2020



ENTRE LAS PIEDRAS


Observo en la quietud la estatua de la fuente de los jardines de Albia. La tarde se presenta silenciosa y un pájaro de bruma vuela sobre el ánfora de la diosa. Una mujer pasea con la mirada fija en las nubes viajeras. Hay niños con sus madres que juegan, disolviendo los temores, con sus caballitos de cartón. La niebla inunda todo y los transeúntes despistados abrazan utopías al azar. En mitad de las horas se oculta tu recuerdo que yace entre las piedras de las estatuas solitarias. Tus ojos van llenando los espacios y el tiempo sumergido en la llovizna. Respiro sin saber cómo encauzar mis pasos sobre los fríos adoquines del invierno. Los coches a lo lejos difuminan contornos en la distancia suave de las avenidas bulliciosas. Las campanadas llaman al instante de esta ciudad dormida en laberintos. Contemplo entre las sombras el agua de la fuente que marca con su ritmo imperturbable el ciclo de la urbe.


Ana Muela Sopeña

martes, 7 de enero de 2020

 

DEL SILENCIO


Escuchemos
no lo que el otro nos dice
sino lo que nos oculta.
Entonces
comprenderemos
a través del silencio.
Las palabras serán puertas
y no muros.
La comunicación nos unirá
en vez de ser el preámbulo
de la guerra.


Ana Muela Sopeña

lunes, 6 de enero de 2020


TIEMPO SIN TIEMPO


Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes.
Lawrence Durrell.

Atravieso la luz de la ciudad
para llegar a ti.
Caminamos despacio por las calles
y surgen los conjuros de la magia.
Una ilusión desnuda nos ampara
en la sombra de un mundo sumergido
en la bruma dispersa del azar.

Todo me habla de ti en la distancia.
La vidriera de Abando,
las farolas que alumbran nuestra espera,
aquel escaparate silencioso
antes de que la crisis
se llevara el bullicio.

El tiempo consagrado a nuestros besos
es un tiempo sin tiempo
que busca el sortilegio
de la emoción primera.


Ana Muela Sopeña



ATEMPORAL


El mundo de las formas es de arena,
solo la luz del mundo atemporal
es imperturbable.


Ana Muela Sopeña

viernes, 3 de enero de 2020


DANZA SOBRE SATÉLITES DE ARENA


Baila conmigo a través del universo,
por galaxias azules,
en los sueños extraviados de la infancia.

Abrázame en los púlsares,
para que al conocerte me conozca
y nada de lo que ocurra
me destroce interiormente.

Danza sobre satélites de arena
e invítame despacio
a contemplar la aurora boreal
en el sol de medianoche de Finlandia.

Bésame en nebulosas que se brinden
al canto primigenio de la luz.

Rózame con tus dedos en los cuásares
para que unidos cabalguemos
sobre estrellas de neutrones.

Mírame con tus ojos eonarios
dentro de los límites de Andrómeda,
para columpiarnos suavemente
en las cuerdas de Alpheratz.

Agárrame con tus manos protectoras
en cúmulos abiertos
destinados al amor sin condiciones.

Trasládame al espacio sideral
en naves consagradas por la música
de las esferas cuánticas.

Balancéate conmigo
con el pulso singular
de las enanas blancas.

Haz funambulismo
en los alambres que unen los planetas,
pensando sin temor en un futuro
de posibilidades infinitas.

Navega por el polvo de asteroides
pronunciando mi nombre
al tiempo que yo escribo las vocales
de tus códigos ocultos
en la superficie de Ananké.


Ana Muela Sopeña

jueves, 2 de enero de 2020


TANKAS DE ENERO


Entre las calles
la belleza del viento.
Se ve un gorrión.
Geranios en balcones,
marquesinas vacías.

Escaparates
con dulces navideños.
Niños mirando.
Un anciano en la plaza
mientras la lluvia cae.

Gente con prisas
con mil bolsas de compras.
Nadie en los bancos.
Los perros callejeros,
un mendigo en su esquina.


Ana Muela Sopeña



martes, 31 de diciembre de 2019


FELIZ DOS MIL VEINTE


Felicita a aquel gato sobre un puf,
enciende las farolas de la noche,
lima las asperezas con cristal,
irradia la belleza de maní,
zahiere la piel lánguida al trasluz.

Dibuja un calendario de pared,
ondea tu bandera frente al mundo,
sumerge despedidas sin hechizos.

Musita las palabras de tu álbum,
imagínate un lindo colibrí,
lánzate sobre el tiempo sideral.

Vive sin represión la letra Vav,
elabora una tarta con un duende,
interroga a tu pájaro chogüí.
Nunca digas que el tiempo es como un tren,
traslada la utopía a tu confort.
Elude la maldad, renuncia al tanque.


Ana Muela Sopeña

lunes, 30 de diciembre de 2019


ÁNFORA DE NIEBLA

Aquella habitación
cobijaba nuestros sueños más ocultos
en los días de lúbricos deseos.
La ventana con vistas prodigiosas,
los caramelos de menta,
las flores en un ánfora de niebla,
el cuadro presidiendo la estancia.

El invierno susurraba
sus veleidades típicas.

Los transeúntes caminaban
sin reparar en nosotros
que en el silencio sombra de la tarde
nos sumergíamos en lluvia
de besos abrazados al reloj.

El lugar albergaba
los placeres contenidos
en sus paredes quietas,
en sus esquinas olvidadas,
en sus muebles selectos.

El tiempo se paraba
como si no existiera
y nosotros traspasábamos
la lejanía de los muros,
inmersos en la onda lujuriosa
de una pasión sin nombre.


Ana Muela Sopeña

jueves, 26 de diciembre de 2019


LA VÍA LÁCTEA

*
La Vía Láctea ofrece su camino
para encontrar el centro de las cosas
en mitad del relámpago.

Nuestra galaxia es pura,
nos ofrece la luz
en espacios de sombras,
mientras el sueño antiguo
en la nostalgia cura las heridas.

Nadie sabe que todo lo que existe
posee la frecuencia
de cúmulos abiertos.

El núcleo de los púlsares
es como un torbellino de preguntas.
Encuentra las respuestas
atadas a visiones de otro tiempo.

El mundo necesita reencontrar
el instinto dormido en los secretos
de una emoción arcaica.

La Vía Láctea oculta los enigmas
en su interior plagado de misterios
y balancea siempre,
en las espirales de su nombre,
los verbos adheridos al conjuro.


Ana Muela Sopeña

lunes, 23 de diciembre de 2019


TRAZOS DEL SOLSTICIO

*
Árboles
blancos,
por
la
calle
los
gatos.
Luz
de
crepúsculo.

Gente con prisa,
las compras de estas fechas.
Una ilusión.

Lluvia en aceras, el muelle con sus barcos. El horizonte.

En la hojarasca, la belleza del tiempo. Evanescencia.

Ramas de escarcha,
a lo lejos temblor.
Niebla en los parques.

Un
transeúnte
habitante
del
mundo.
Melancolía.


Ana Muela Sopeña

domingo, 22 de diciembre de 2019


SOLSTICIO DE INVIERNO

*
El frío de diciembre me recuerda
esas tardes tan cálidas,
junto a la chimenea del hogar.

Después llega la noche tan amada
y las sombras se adueñan de la piel
mientras el sueño cumple su ritual.

Hoy ha entrado el invierno,
el solsticio se siente por las calles,
y tu presencia suave
la percibo en los árboles de lluvia.

La ciudad se ha ataviado con sus luces,
los edificios hablan de nostalgias
adheridas a nubes de presagios.

Un gorrión pequeñito se hace un hueco
en las aceras llenas de hojarasca
y el sonido de coches a distancia
presiente sortilegios en el aire.


Ana Muela Sopeña

sábado, 21 de diciembre de 2019


BARRACAS EN LA PLAZA DEL AJEDREZ

*
Los jóvenes se divierten
en el carrusel
que girando se atreve
a colocar la realidad del revés.

Los sueños de la infancia
recuperan en la tómbola su pulso
abierto a la belleza de los días.

Regresamos unidos a aquel tiempo
de la risa de un mundo en extinción,
comiendo muy despacio
el algodón de azúcar de colores
que nos lleva a los años
de una niñez dispersa en tebeos y cómics.

Se deslizan los mitos y los juegos
por el tiovivo con sus luces.
Hay niños que me miran,
con ojos asombrados,
encima de una moto
o del coche que huye del dragón.
Los caballitos suben y bajan
a los pequeños sonrientes.

Hay un puesto de churros,
chocolate y porras.
Como un hada madrina,
la churrería
reparte caramelos
desde una nube azul.

Saltan niñas sin pausa
sobre una cama elástica.
Emulan con sus grandes acrobacias
el bullicio de los circos.
Afuera llueve mucho
y el viento se parece
al inhóspito mar con sus galernas.

El tren de Disney coge pasajeros
y los conduce rápido
por el túnel de la bruja.
Una ilusión certera,
en mitad de la herida,
acompaña a los vagones
durante todo el viaje.

Hay un claxon que me habla de otra edad
en la que yo corría sin el pánico.
Son los autos de choque,
un entretenimiento algo ruidoso,
un trayecto desnudo
hacia épocas sin sombras.
Cuando todo era simple
como salir con tu familia
e ir a las barracas una tarde.


Ana Muela Sopeña

viernes, 20 de diciembre de 2019


TANKA DE NAVIDAD

*
En la ciudad
los árboles con luces.
Niños riendo.
El frío de diciembre,
los dulces navideños.


Ana Muela Sopeña

TRES TANKAS DE INVIERNO

*
Frío en las calles,
los niños con bufandas.
Nubes con lluvia.
Anochece muy pronto.
Llega la Navidad.

Nieve en los árboles,
las rosas con escarcha.
Casas calientes.
En la mesa una sopa,
la gente con abrigos.

Noche de helada,
el instinto dormido.
Cielos sin nubes.
Los días son muy cortos,
el silencio en los parques.


Ana Muela Sopeña

LA GRAN NUBE DE MAGALLANES

*
A veces, por las noches,
pienso en esta galaxia
espiral barrada
y todo lo que habita en mí
adquiere una nueva dimensión.

Dentro de sus contornos
residen nebulosas
esperando el poder intangible
que las despierte del letargo,
de ese sueño en delirio
amarrado a la nada.

La Nebulosa de la Tarántula
nos recuerda que todo es una lucha
adherida a los pulsos siderales
y nosotros latimos al unísono
de la respiración del universo.

La Nebulosa Cabeza de Fantasma
sabe que lo que existe
a la vez es
y no es,
eterna contradicción
que nos hace palpar las paradojas
que nos envuelven con su hielo.

La Gran Nube de Magallanes
contiene
los
secretos
subterráneos
de los antepasados,
que se transmiten siempre
de generación en generación.

Esos hechos ocultos
que albergan sentimientos y emociones
difíciles de aceptar.
Tabúes
o sucesos antiguos
que se taparon por vergüenza.

Me pregunto qué sucedería
si de pronto emergieran,
sin las máscaras,
las sigilosas claves más atávicas.

¿Nos enredaríamos en el caos
o despertaríamos de golpe
a lo que verdaderamente somos?

Historias paralelas acontecen
en las vidas
de los hombres.
Aquello que se narra
y lo que no se cuenta oficialmente.

En cúmulos abiertos
las mujeres depositan sus ofrendas.
Lo que fue
y lo que pudo haber sido.

Todo sigue vibrando
en el centro galáctico
de la Gran Nube de Magallanes.

En el cuaderno de bitácora
de la estrella S Doradus
todo queda escrito.
Lo que se vivió
y lo que no se llegó a vivir:
por miedo,
por necedad
o por cualquier otro motivo...


Ana Muela Sopeña

martes, 17 de diciembre de 2019


NAVIDAD AMBIVALENTE

*
La Navidad es siempre ambivalente.
Por un lado turrón, familia, luces;
por otro los mendigos en las calles,
la gente que está sola y se deprime.


Ana Muela Sopeña

LEÓN

*
La ciudad me despierta sensaciones
de épocas pasadas en un sueño.

La catedral altiva
con
sus
vidrieras
llenas
de
misterio.
La alquimia entre sus calles,
los enigmas.

Las piedras que contemplan
los siglos incesantes,
el paso de las épocas
el instinto del mundo.

La muralla romana,
legado de nostalgia,
y la cerca medieval que bien recuerda
a tantos laboriosos artesanos.

La Casa de Botines,
de fachada prodigiosa,
diseño de Gaudí.

León es una puerta
a esa historia invisible que se escribe ella sola
en códices de arena.

El frío nos acoge
en sus parques amados por pájaros de lluvia.

Su aire tan sutil nos hace cabalgar
a través de los años
hacia un ayer plagado de secretos.

Yo quiero recorrerte con mis ojos,
ávidos de la vida trepidante
que se esconde en tus plazas
con transeúntes lúdicos
que caminan deprisa
hacia soles futuros más amables.

León sabe de heridas y del pulso
en el deslumbramiento de la luz.

También sabe de arte y de castillos
que guardan las visiones de milenios.

En cada callejuela habita un reino
oculto en cada letra y cada signo,
símbolo del honor y la nobleza
de sus gentes heroicas y sencillas.


Ana Muela Sopeña

viernes, 13 de diciembre de 2019


LA TARDE ES SOLO HUMO

*
La sombra de tu piel
es un recuerdo lánguido
que acompaña mis paseos solitarios
por las avenidas luminosas.
La plaza Circular me sabe a ti...

En la noche camino sin un rumbo
en la quietud
de un espacio sonámbulo.
Los
árboles
me
hablan
en
susurros,
mientras la lluvia cae imperturbable.

Al alba mi nostalgia
me roza con su luz evanescente.
Los arbustos presienten
la dureza del asfalto.

La tarde es solo humo
con la hojarasca en las aceras
y los parques abiertos al destino
de una niebla que todo lo inunda.


Ana Muela Sopeña

TU NORAY

*
Ya sabes que soy siempre tu noray
ondeando el recuerdo del instinto.

Te amo cuando subo a un zigurat
en mitad de la ruta de una nube.

La lluvia va sonando en el cristal,
la belleza se asienta en un papel
al tiempo que la luz se hace de arena.
Musitas las palabras de tu álbum
antes de que la herida en la tormenta
reitere que la sombra del azar
es solo un algoritmo de tu nave.


Ana Muela Sopeña