domingo, 19 de febrero de 2017


ADAGIO DE JOHANN SEBASTIAN BACH

*
Recuerdo
la historia del aquel tiempo compartido
en habitaciones sin reproches,
donde el deslumbramiento de la luz
nos hacía sentir la realeza.

Éramos magos del sendero
en tortuosos destinos
sin esquinas cortantes,
sin maldad,
transparentes,
sin cinismos de acero,
sin manipulaciones ni chantajes,
sin sobornos ni juegos maliciosos.

Recuerdo aquellas lunas
en tardes proclamadas
en nuestras palabras en susurros.

El rumor de los vientos...

La lluvia misteriosa
tras los cristales ávidos,
el umbral del crepúsculo,
burbujas de miradas,
la utopía flotando en el ambiente.


Ana Muela Sopeña

sábado, 18 de febrero de 2017


JUGANDO A SER ADULTOS

*
..... La plenitud del tiempo ya se ha ido en los vórtices lúdicos del mundo. Todo lo que hemos visto nos sorprende con flores de origami, en la sombra dormida en espejos oscuros. Escucho tu misterio en mitad de huracanes y tormentas que buscan en los pactos del agua consagrada a la liturgia la belleza ancestral. Fuimos niños jugando a ser adultos hasta que nos quemamos con el fuego de la melancolía. Quiero ser tu vestal, tu diosa de la historia, tu símbolo divino de la piel. Sólo espero tus gestos, tus señales, ser tu Ariadna moderna, para salir del largo laberinto y llegar al origen de la rosa.
..... Amo tu abrazo fiero, tu beso de satélites lascivos, tus manos en mis manos, con el calor del bosque, con los lobos aullando en la distancia. Amo tus manuscritos de la luz, tus lienzos sin aristas que claman la justicia de los astros, en el germen atómico del orbe.
..... Todo lo que hace tiempo compartimos que vuelva a ser un código encriptado que nos lleve al lugar de los enigmas y nos muestre en la noche un faro entre la niebla.
..... En tu ardiente solar de medianoche encuentro lo sublime de lo arcaico en forma de naufragio existencial. Fuimos adolescentes sin vértigo escondido en la rebeldía de los cuerpos. Invitamos al sueño a exhibir el instinto del crepúsculo, en la depredación y la locura. Fuimos la juventud viviendo entre ecuaciones de números e imágenes inversas.
..... Fuimos la madurez de la confianza clandestina. Ahora sólo nos queda el deslumbramiento de la bruma en calles solitarias.


Ana Muela Sopeña

BELLEZA MINERAL

*
Belleza mineral del sueño suave
que vive en los confines del silencio
y arranca los gemidos a la almohada
en donde tú no estás por los tres miedos.
El miedo a ser atado por mi piel,
el miedo a que la muerte te haga eco,
el miedo al extravío de tu sombra.
Todo lo que tememos va a un espejo.

Instinto sumergido en lo abisal
recuperado ahora sin la historia
donde guardar el mundo sin heridas
y despertar el lujo de una rosa.
Locura en la penumbra de lo nuestro
arrojado en el fuego de una ola
que busca disolver en su sal blanca
los gritos consagrados a la diosa.


Ana Muela Sopeña

MEDUSA

*
- Voy a seguir mi vida- dijo el hombre de la chaqueta gris.

Pero no hizo su vida, se sumió en el humo denso de la mediocridad.

- Voy a seguir mi vida, dijo la mujer con cabeza de Medusa.

Pero no hizo su vida, se dedicó a vengarse de todos los que amaban el resplandor azul del sueño virgen.


Ana Muela Sopeña

LÁGRIMAS DE ARENA

*
Palabras del destierro
resuenan en las calles
como si fuesen lágrimas de arena.


Ana Muela Sopeña

viernes, 17 de febrero de 2017


EL HOMBRE SIN ROSTRO

*
El hombre sin rostro
baila sobre el espejo de la sombra
y traspasa miradas
más allá del instinto,
en mitad del desastre emocional.

Le gusta sumergirse
en historias anómalas
y penetrar el vértigo del alma.

Adora las tinieblas de la luna
y el alba le permite
comenzar cada día
como si fuera el único.

El hombre sin rostro
no sabe de desvelos.
Todo lo que él intenta
se hace trizas
y llora pero nadie
se da cuenta.

El hombre sin rostro
no conoce jamás
la rendición total,
quiere que la belleza
le posea.


Ana Muela Sopeña

MEMORIA

*
He visto un árbol alado
en mitad del deshielo.
Todo lo que hace falta es recordar.
Si recuperamos la memoria
pronto será muy fácil
desterrar del amor la confusión.


Ana Muela Sopeña

EL MURO

*
El muro que él tenía
era como el cemento,
le aislaba de la vida y de la muerte,
le dejaba confuso con su miedo.

A veces parecía un subterfugio
para no decir nada, salvo el eco
y soñar con los árboles
atado a los conflictos de los sueños.

Se metía en su mundo de utopías,
luego se desbordaba en el silencio
a través de la piel,
más allá de la línea del desvelo.

El instinto de arena era su ley,
él jamás concebía una esperanza
porque su muro era
un círculo de furia en una balsa.

A veces no podía contenerse
y doblaba oraciones por palabras,
para ensoñar el tiempo de la luz,
como un bálsamo triste frente al alma.

Al final la nostalgia le contuvo
de seguir su camino sin templanza,
imaginando el reino de las sombras
en mitad de huracanes, entre brasas.


Ana Muela Sopeña

martes, 14 de febrero de 2017


HORAS DE LA LUZ

*
Los amantes no saben de destierros,
sólo esperan las horas de la luz.


Ana Muela Sopeña

NUMEN

*
El numen de la luz es un destello
que presagia futuros en la bruma
mientras la sombra asfixia mi piel íntima.


Ana Muela Sopeña

ESCONDIDO

*
He robado a la noche tu recuerdo
que está escondido en cofres
de un sueño sumergido en la penumbra.


Ana Muela Sopeña

COMO LA NOCHE FRÍA

*
Cuando todo se anega en el silencio
ya no es posible nada.

El mar se vuelve negro
como la noche fría.

Las nubes son oscuras
y nuestras huellas son imperceptibles...


Ana Muela Sopeña

SE PRESIENTE LA LUZ

*
Se presiente la luz en el crepúsculo
mientras las gaviotas
vuelan entre los círculos del aire.


Ana Muela Sopeña

lunes, 13 de febrero de 2017


COMO UN CONJURO

*
Luz
en
la
herida,
como
un
conjuro
antiguo.
Nostalgia
y
sueño.


Ana Muela Sopeña

PUNTOS CARDINALES

*
Melancolía errante en la memoria
mientras los cuerpos van desintegrándose
en el exilio gris de la distancia
y rozan levemente el norte de la herida.

El pasado se inunda de nostalgia
donde los labios saben de su historia.
En el destierro habitan las almas desgarradas
que gritan en el sur con aves migratorias.

Es la tristeza clave de isobaras,
donde la piel no encuentra su guarida,
apátrida y confusa sin los ángeles,
en el este muy frío, con los astros.

No puede eliminarse la añoranza,
los ojos son imágenes utópicas
donde un espejo suave se columpia
al oeste de ti, en tu mirada.


Ana Muela Sopeña

domingo, 12 de febrero de 2017

.



Campo de refugiados de Dadaab, Kenia

CON PRUDENCIA

*
En las estaciones de la guerra
hay ángeles que viven camuflados
y pasan desapercibidos por la gente.

Se mueven con prudencia
entre el fuego cruzado.

El sigilo les lleva por lugares
donde nadie se atreve a penetrar.
Entran en los confines del infierno
al rescate
de los niños cautivos.

En los territorios consagrados
a la violencia extrema
aún existen personas
que protegen a las víctimas sin voz
vulnerables e indefensas.


Ana Muela Sopeña

UNA MUJER DEAMBULA ENTRE LA NIEBLA

*
Miro las calles negras de la noche,
una mujer deambula entre la niebla
hacia el numen
de lo desconocido.

Sus huellas van dejando
el rastro de lo oscuro sobre aceras de nieve.

El frío traicionero es cómplice furtivo
del secreto guardado en la penumbra.

Ella va disolviéndose
entre los edificios y la lluvia.
Se parece a los códigos del viento
que buscan la belleza de lo errante.

Avanza sin temor
por las líneas amarillas
de un paso cebra húmedo.

Y se va derrotada, sin historia,
girando sobre sí
entre la bruma tenue del espejo.


Ana Muela Sopeña

LA BIBLIOTECA DURMIENTE

*
A Andrei Langa


La biblioteca durmiente
habita
en las estanterías de la casa.
Cada libro espera el instante,
único y genuino,
en que un lector asombrado
abra sus páginas y lea sus enigmas.
Entonces recobra
la vida de los sueños.

Una persona es como un libro
que reposa sobre las esquinas invisibles
en donde yace abandonado por la luz.

Los alambres del tiempo
conectan cada libro
con su apasionado protector.

Una biblioteca es un mundo laberíntico
que puede llevarnos al centro del universo,
pasando por el umbral de lo desconocido.


Ana Muela Sopeña

LA MUERTE

*
La muerte es como una bandada de pájaros
que se quedó soñando en una nube.


Ana Muela Sopeña

sábado, 11 de febrero de 2017


CÓNCAVO Y CONVEXO

*
A Tatiana Aguilera, a propósito de su poemario "En Lengua de dioses"


Lo sagrado detiene sus enigmas
a través de la piel, lo cóncavo y convexo.

El delirio se columpia
entre los sueños ávidos de muerte
con los orgasmos níveos e infinitos.

Latidos que se esconden
en los cuerpos unidos,
en la oscuridad de su secreto.

La luna es compañera
de la utopía suave
de los besos sumisos y volcánicos.

Belleza en los encuentros
que buscan la humedad.

La lengua del deseo
es una mariposa de lujuria.

En la calle hace frío,
una llovizna suave se hace eco
de todo lo prohibido,
pero el amor es siempre
una mezcla de líquidos
necesaria en los brotes del instinto.


Ana Muela Sopeña

viernes, 10 de febrero de 2017


LA MUJER DEL ESPEJO

*
.....La mujer del espejo aflora desde un rincón, al otro lado de la sombra. Parece una silueta inverosímil. No vive como otras, gregaria y sin voz propia. Es una disidente y promueve las normas de la melancolía. Abraza el sueño lúcido y la belleza abierta a jeroglíficos. Al alba se despierta. Contempla las gaviotas, se hace pasar por extranjera cuando la lluvia roza su piel lánguida.


Ana Muela Sopeña

PROCESOS

*
Si negamos la tristeza
la depresión acechará en el futuro.

Si negamos la ira
sobrevendrá la guerra.

Si negamos el miedo
el temblor impedirá que respiremos.

Si aceptamos la tristeza
un día la sonrisa aflorará.

Si aceptamos la ira
conoceremos la templanza.

Si vivimos el miedo
un día sentiremos el coraje.


Ana Muela Sopeña

AJEDREZ EN LA NIEVE

*
Los caballos esperan en paisajes nevados
que llegue otra canción del universo.

Los alfiles compiten con argucias y trucos
por encontrar los árboles de escarcha.

Los peones no saben de metrónomos,
sólo esconden sus joyas
entre los icebergs que emergen sobre el mar.

Las torres son de hielo,
por ello la utopía está durmiendo.

Una dama frecuenta
el umbral extraviado de la sombra,
mientras cae el granizo sin un límite.

El rey ya no confía en la belleza
ha sido sepultado por un alud de nieve.


Ana Muela Sopeña

jueves, 9 de febrero de 2017


UN HOMBRE SOLITARIO

*
Un hombre solitario
deambula por las calles
cuando todo se abisma en la distancia
y parece que el mundo
se hace diminuto poco a poco.

Contempla las farolas sin heridas
y cruza los semáforos en rojo
mientras la noche avanza
entre las sombras suaves del espejo.

Un sonido de cables telefónicos
se abre como un zumbido
y recuerda que todo es un teatro.

La luna le sonríe mientras anda
y le permite amar en el silencio
la belleza del pulso de la vida.

Este habitante solo
se parece a la niebla
y disuelve su voz
en el frío sutil de las acacias.

Los edificios rezan sus plegarias
mientras todo parece una película
y los sueños se van desintegrando
en mitad de huracanes y tormentas.

Una palabra amable le hace ser
silueta bajo lluvia melancólica
que convierte el destino
en el dueño de todos sus deseos.


Ana Muela Sopeña

DESNUDEZ

*
Cuando la desnudez es ya total
sobran las imposturas.
El éxito y fracaso ya no sirven,
la transparencia es signo de progreso.
La coherencia obliga
a buscar la unidad
entre el deseo y la obra.

Cuando se caen las máscaras
la lluvia va lavando nuestro espíritu
y quedamos sin pautas, indefensos,
al abrigo de un mundo hostil y cruento.

Cuando dejamos los disfraces
del ego y personajes inventados
emerge la alegría de lo simple
y el devenir se hace uno con todo.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 8 de febrero de 2017


LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

*
El mundo va montado
en un caballo rojo,
con la guerra que plasma lo terrible,
lo más abyecto y cruel del ser humano.
El odio como forma de expresión.

Pero también podría
trabajar por la paz
y respirar tranquilo con el diálogo.
El amor solidario de una hermandad antigua...

Y cabalgan los hombres
sobre un caballo negro,
de hambre y falta de agua,
de frío y de injusticia.
Donde los invisibles
y desheredados de la Tierra
simplemente no existen.
Son números difíciles,
son cifras en un libro
de contabilidad para la guerra.

Pero también podrían
distribuir recursos,
convertir en comida
todo lo acumulado.
Y que los presupuestos
que financian las guerras
mutaran a partidas
de evolución y de progreso.
Donde la vida valiera
más que la muerte.
Donde las generaciones venideras
heredaran un fértil planeta
y no tóxico.

El caballo amarillo que es la muerte
adopta todas las formas del soñar,
que es una pesadilla entre la niebla.
La muerte ya no es testigo,
es la protagonista
de los noticiarios cotidianos.

Pero también podría
ser la muerte un final tranquilo y plácido
gracias a los avances de la ciencia,
de la alimentación y de la higiene.

Sobre un caballo blanco
que se llama victoria,
cabalga el hombre actual,
pensando que es un éxito
el triunfo de la guerra,
cuando sólo es un muro
donde los descendientes
se despeñarán en el abismo.

Pero también podría
pensar con el neocórtex
y no con el cerebro reptiliano
o el cerebro límbico.
Entonces comprendería
que
no
existen
vencedores
y
vencidos...
La
destrucción
convierte
a
todos
en
vencidos...


Ana Muela Sopeña

HOMO DIGITAL

*
Viajo en el metro y miro
la gente obsesionada con su smartphone.
Ya casi nadie observa a los demás,
ni mira a través de las ventanas.

Simplemente se enfrasca en sus e-mails,
sus whatsapps y sus juegos,
sus canciones, sus vídeos y sus blogs.
Sus sitios web y los SMS.

De todos los viajeros
el ochenta por ciento
va mirando su móvil en silencio.

Ahora el Homo Sapiens
se encuentra en peligro de extinción
como los antiguos dinosaurios.
Ahora está naciendo el Homo Smartphone
o el Homo Digital
o el Homo Big Data...

Estamos convirtiéndonos
en bichos algo raros,
de códigos binarios, digitales,
visuales, chateadores,
navegadores llenos de ansiedad.

Deseamos saber...
lo consultamos todo,
el tiempo, las noticias,
los trailers de películas, canciones,
biografías e imágenes
de galaxias cercanas y lejanas.
Cadenas de correos...
Contemplamos las fotos y los vídeos.

Este proceso es una locura.
Fagocitamos todo
lo que podemos dentro de unos límites.
Estamos olvidando
los parámetros simples
del diálogo.

Las miradas, fragancias,
el roce de una mano,
el calor, la energía
de otro ser humano...

Esta interconexión parece que nos lleva
a sentirnos más cerca de los otros,
pero es sólo una farsa,
una simulación,
la realidad virtual
que amenaza con ser
nuestro gran tampolín
hacia una realidad
despersonalizada, casi zombi.

¿Cómo se sale de aquí?


Ana Muela Sopeña

martes, 7 de febrero de 2017


CAFÉ PENDIENTE

*
Ese café pendiente
se quedó navegando para siempre
en el mundo del sueño.


Ana Muela Sopeña

CONSTELACIÓN DE VIRGO

*
En noches estrelladas observamos
la constelación mistérica de Virgo.

En Spica residen Serafines
que alaban fielmente
el mundo de la luz divino y cósmico
y cantan por los siglos de los siglos
a Dios y sus espíritus.

En Zavijah habitan
rodeados de música
Querubines guardianes de las cosas
que rodean a todo lo divino.
Custodian con sus alas el arca de la alianza
y el árbol de la vida con sus emanaciones.

Los Tronos
viven atentamente
custodiando las obras
del plan universal para los hombres
en la estrella de Porrima.

Y las Dominaciones
reposan en la estrella Minelava
para participar en el gobierno
de las sociedades.

Las Virtudes descansan
y tienen su habitáculo sin sombra
en Vindemiatrix.
Desde allí hacen milagros
que los seres de este mundo
pedimos en las plegarias.

Las Potestades tienen su morada
en la estrella de Heze.
Allí se organizan
para luchar contras las fuerzas del maligno.

En Zaniah
los Principados sueñan y trabajan
repartiendo los bienes del espíritu
entre las personas de buena voluntad.

Los Arcángeles moran
en la estrella de Syrma.
Cumplen misiones especiales
y son los asistentes de Dios en la batalla
que se libra en las otras dimensiones.

Los Ángeles habitan felizmente
en la estrella de Rijl al Awwa.
Desde allí nos ayudan, nos guían y protegen
de toda clase de peligros.

Las estrellas de Virgo
son camino iniciático,
una luz en el sendero,
para llegar al nombre primigenio,
al principio del verbo,
y pactar con el bien entablando amistad
con Dios y sus espíritus aliados.


Ana Muela Sopeña

lunes, 6 de febrero de 2017


AMNESIA

*
Los bares van contando nuestra historia
y las tiendas parecen
testigos mudos
de la complicidad y la locura.

Los pubs ya no recuerdan
nuestras conversaciones sigilosas.

Hay amnesia en los parques infantiles:
en el tobogán y los columpios.

Los quioscos nos observan
a través de personajes
de las revistas y periódicos.

Marquesinas envueltas en la bruma
con la gente esperando al autobús.

La soledad se convierte
en el grito cotidiano
que inaudible se oculta a los ojos del mundo.

Las estaciones sueñan
al tiempo que la lluvia nos protege.


Ana Muela Sopeña

ESPEJO TRISTE

*
La nostalgia del mundo
se detiene en las calles del instinto
y nos cuenta su historia:

tentáculos de sueños
como cenizas blancas del pasado.

Contemplo las aceras del amor
como un árbol absorto en sus raíces.

Sé que el humus contiene
los códigos de sangre
en el espejo triste de la melancolía.


Ana Muela Sopeña

PIEL DESTERRADA

*
La sombra permanece
en la noche que sabe del abismo
de mi piel desterrada.

Crujen mis huesos solos
en el escondite de la herida.

En mi luna se reflejan las imágenes
de los cuerpos unidos.

Presagio en el silencio
oscuros precipicios
de la ciudad flotante
que abre la luz de todos los relámpagos.


Ana Muela Sopeña

sábado, 4 de febrero de 2017


LOBOS SIN ALMA

*
Contemplo en lejanía
a los lobos sin alma en sus manadas.
Deambulan por la urbe,
por las calles anónimas.

Las ciudades de frío
se parecen a bosques
donde la oscuridad hace guaridas
para cobijarse
de las dentelladas de las bestias.


Ana Muela Sopeña

viernes, 3 de febrero de 2017


PÁJAROS DE LLUVIA

*
Los pájaros de lluvia ya se han ido
para soñar con mundos más amables
sobre los entramados de la luz.


Ana Muela Sopeña

HOTELES SUICIDAS

*
Melancolía suave
en las cenizas grises de la noche
mientras mi piel añora nuestra historia.

Avenidas con huellas de la luna
presienten la nostalgia de los labios amados.

Recuerdo habitaciones en la sombra
con tu rostro observándome.

Los hoteles suicidas se rebelan
con mis manos de lluvia
al tiempo que en la acera
me despides con gestos de iceberg.


Ana Muela Sopeña

VIENTO NOCTURNO

*
Viento nocturno,
la lluvia en los cristales.
Leo un poema.


Ana Muela Sopeña

jueves, 2 de febrero de 2017


PLEGARIA

*
Que la luz nos ampare en estos tiempos duros
donde todo parece tan efímero
y la crueldad nos sigue como sombra.

Que tengamos el temple suficiente
para distinguir en el camino
las puertas que nos hacen avanzar
de las trampas malditas.

Que la respiración de lo creado
nos custodie con paz y compasión.


Ana Muela Sopeña

EL ÁRBOL INVERTIDO

*
Cuidado con el árbol invertido
de los diez Sefirots
que puede deslizarnos
hacia los precipicios tenebrosos.

Con Kéter invertido
en vez de providencia equilibrante
suceden los desastres más caóticos.

Jojma distorsionada
nos muestra la ignorancia
en su nivel más bruto.

Biná invertida
es la estupidez que no cesa.

Jesed invertida:
la crueldad y mezquindad.

Gevurá distorsionada y convulsa:
la injusticia y debilidad.

Tiféret invertida:
la fealdad horrible que da miedo.

Netsaj distorsionada:
la victoria de la muerte sobre la vida.

Hod distorsionado:
lo efímero de todo, lo maldito.

Yesod invertido:
lo inestable.

Maljut distorsionado
el anticielo, el principio del caos.

Nuestra sociedad civilizada
se encuentra en peligro,
al pulsar la inversión
del árbol de la vida.

Pero aún los relojes
están de nuestra parte.

La solución es fácil y difícil:
despegar nuestros párpados pegados
para así despertar del sueño oscuro...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 1 de febrero de 2017


MAPA DE EXILIO

*
La noche sabe de heridas y de ausencias
bajo la luna insomne.
Me pregunto por qué ya no nos vemos
y no sé la respuesta.

Pasan las estaciones,
mas mi piel se ha quedado
detenida en el mes de la nostalgia...

El silencio construye jeroglíficos
con una geografía emocional
donde no existe el tiempo ni el espacio.

Aprendo de las letras la distancia tan dura,
por un destino frío e inhumano,
en la caligrafía de la sombra.

Progreso con los ojos entornados
con un mapa de exilio,
donde habito apartada del calor.

A lo lejos percibo
el temblor de una rama ya doblada
por la llovizna suave del crepúsculo.

De pronto la hora mágica define
un instante de niebla sumergido
en los sueños velados.

Diviso un latigazo repleto de conjuros
antes de que los copos de una nieve perversa
recubran la ciudad como si fuesen
sortilegios abiertos al enigma.


Ana Muela Sopeña

martes, 31 de enero de 2017


EL ROSTRO DEL VACÍO

*
En la sombra recuerdo nuestras citas
antes de que la noche nos quemara,
cuando las nubes eran sólo música
y nuestros labios símbolo de unión.

Ahora hay otros mundos
que separan las calles de los sueños
y el rostro del vacío
nos persigue en aceras solitarias.

Nuestros párpados guardan el secreto,
en los parques la ausencia se percibe
y la mirada busca deshacer el olvido...


Ana Muela Sopeña

LAS PALABRAS SABÍAN DE LA ARENA

*
A Gerardo Mont

El poema crecía
hacía las espirales de la luz
y se elevaba libre por el mundo
en medio de los cuánticos destinos.

Se abría sin heridas por las jaulas
de todos los poemas conocidos.

Las palabras sabían de la arena
y la mixtura clara de la alquimia
hasta que consiguieron convertirse
en la galaxia autónoma del sueño.

Descendí por los túneles
en círculos concéntricos de ideas
y disfruté de todas las metáforas
que habitaban contentas en tus sílabas.

Los vocablos ardían,
imaginando todo en completud
y los planetas lúdicos
llegaron como pájaros de lluvia
para reescribir los diccionarios.


Ana Muela Sopeña

domingo, 29 de enero de 2017


SIN DEJAR RASTRO

*
La soledad avanza por el muelle
donde todo parece un sueño frágil.

Con el frío y la lluvia
todos los pescadores se han quedado en sus casas.

El empedrado brilla
y nos lleva por mundos desolados
donde las almas pasan inaudibles
a través de este mundo
sin dejar rastro.

El aire nos invade
de utopías guardadas en rincones
cubiertos de salitre, en la penumbra.

Veo un hombre a lo lejos,
se va difuminando en la distancia
como un mero contorno
dibujado en la niebla.


Ana Muela Sopeña

RAMAS DE ESCARCHA

*
Ramas de escarcha
en jardines de invierno.
Desolación.


Ana Muela Sopeña

sábado, 28 de enero de 2017


CANON DE PACHELBEL

*
Cuando miro una rosa
veo la eternidad
en los pistilos tiernos,
en la belleza amada,
en la fragancia prístina.

Y las horas cabalgan
por relojes alados
sobre sueños de hombres y mujeres,
en imágenes blancas de uniones compartidas.

El amor es la danza
del Big Bang primigenio,
venido de una estrella
que nació hace eones
y todos lo escuchamos
a través de las células
de nuestro instinto arcaico.

El ritmo de la vida
sabe que es siempre eterno.
Infinitos los púlsares,
nebulosas recónditas,
infinito ADN
inmerso en cromosomas
de humanos transmutados
por la luz del color,
la música y la forma,
los fractales de fuego,
el caos de las galaxias,
la inmensidad del mundo
y la hermosura llena
de explosiones creadoras.

El genoma es espejo
de cuásares desnudos
o de asteroides cálidos
y las piezas doradas
de un ajedrez de arena.


Ana Muela Sopeña