martes, 27 de octubre de 2020

 


MUNDOS INTANGIBLES

A veces en lo oscuro

tu piel en la memoria

se parece a una grieta silenciosa

mientras mis labios rozan tu aislamiento.

Hay fisuras de mundos intangibles

cuando tus besos 

me llevan al umbral

del hueco misterioso,

donde mi abrazo etérico

rodea con su círculo invisible

el vacío del cosmos

y llena tu mirada de presagios.



Ana Muela Sopeña

domingo, 25 de octubre de 2020


 

SUEÑOS LÍQUIDOS

Sobre

tu

cuerpo

la

belleza 

del

agua.

Insinuación.



Ana Muela Sopeña


 

LLUVIA TORRENCIAL

 La lluvia inunda calles y portales 

mientras la gente corre sin un rumbo

hacia ninguna parte.


Me refugio despacio

en una marquesina.


Espero quietamente 

subir al autobús de los amantes.


Recorro esa ruta luminosa

que me lleva al lugar del encuentro.


En el viaje rememoro los instantes

de sonrisas compartidas.


Acudo lentamente

al portal silencioso...


De pronto me despierto...


Descubro que las calles y la lluvia,

el autobús, la marquesina 

y el portal

son producto de un sueño,

como la vida misma.


Un holograma clandestino,

una ilusión furtiva

que se diluye en el tiempo sin tiempo

del reloj endecasílabo del mundo.



Ana Muela Sopeña

sábado, 24 de octubre de 2020




CREPÚSCULO EN EL MUELLE

 A la tarde las barcas

con sigilo se duermen

en el embarcadero.


A lo lejos el monte del Serantes

preside con sus luces

ese tiempo sin tiempo del crepúsculo.


Es la hora mágica del cielo

que, con sus nubes híbridas,

abraza la nostalgia de la gente.


Las gaviotas sobrevuelan los pretiles

y descienden contentas

sobre el agua,

para atrapar sus peces 

con la suavidad de lo sonámbulo.


Miro el horizonte, 

contemplo la belleza

del atardecer entre murmullos.


El viento de la noche se prepara

para sorprender a los que sueñan.


Un pensamiento mundo

irrumpe en los contornos de las grúas

y sumerge las siluetas de los bancos

en su sombra de círculos azules.


Los árboles esconden en silencio

la melancolía de las casas

con sus portales llenos del enigma

de miedos invisibles.


Tu nombre me resuena en los oídos 

y no olvido la magia de tus manos

que abarcan sin temor un universo

de acordes inaudibles.



Ana Muela Sopeña


 

EL HABITANTE

 El habitante abre las compuertas

de los contenedores de la luz.

Busca entre los plásticos 

los restos salvadores de alimentos.

Revuelve las revistas

por si alguna se puede rescatar.


Admira de las calles

los reflejos dormidos

de las escaparates de las tiendas.


Deambula entre farolas

intentando encontrar la solución 

a su perdido rumbo.


El habitante sabe

de la soledad más infinita.


El tranvía le hace recordar

el tiempo de su infancia

cuando subía con sus padres

la cuesta temblorosa

en el funicular de Archanda.


Han pasado los años

y ya nada se parece a lo de antes.


Se bebe las estrellas por las noches

cubierto con su manta 

y sus cartones

y pide solamente un día más 

para seguir viviendo

aunque no sepa muy bien por qué motivo.


El habitante cuida la ciudad

con sus plegarias mudas del asfalto.


Duerme sin dejar de estar alerta

por temor a que le roben

la ropa que le abriga.


Amanece despacio.

Con los primeros rayos de la aurora

se levanta sin ganas

y vuelve a caminar sobre las piedras

de aceras indolentes

mirando a todas partes,

por si existiera una sorpresa

que le permita un cambio o un milagro.



Ana Muela Sopeña

viernes, 23 de octubre de 2020


 

EN LOS CUÁSARES

 Bésame con los púlsares

al tiempo que tocamos las estrellas.


Abrázame en los cráteres lunares

para soñar despiertos con el éter. 


Rózame con tus dedos de Neptuno

a través de galaxias eonarias.


Llévame a nebulosas 

de partículas cuánticas

en el horizonte de sucesos.


Susúrrame palabras en los cuásares

para que descubramos esas sílabas

que abran las compuertas de la luz.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 21 de octubre de 2020


 

LLUVIA

 A Albino Santos


Sobre la arena

una piedra de luna.

Dulce naufragio.

Una visión de sombras,

la lluvia en el crepúsculo.



Ana Muela Sopeña

-----


CHUVA

A Albino Santos


Sobre a areia

uma pedra de lua.

Doce naufrágio.

Uma visão de sombras,

a chuva no crepúsculo.



Ana Muela Sopeña



martes, 20 de octubre de 2020


 

POR LA CIUDAD DORMIDA

 Recuerdo tu sonrisa atravesando el río de los sueños. La belleza de un día nublado. La cortina rasgada de la bruma. Tu energía saltando por la ciudad dormida. Extraño de tu rostro la mirada. La nostalgia de un mundo  compartido. En la melancolía de la herida, tu sangre derramándose. Poco a poco las calles se abren a visiones más alegres. Recuerdo de tu luz la melodía de un crepúsculo anclado en la tormenta. Echo de menos todos los instantes que perviven aún en mi memoria. 



Ana Muela Sopeña


 

INCERTIDUMBRE

 A veces la belleza de la luna

no puede soportar la incertidumbre.



Ana Muela Sopeña

domingo, 18 de octubre de 2020


 

TOBOGANES EN LA NIEBLA

 Tu mirada se desliza 

por los toboganes en la niebla.


Abrazas la nostalgia de la luna

en un parque infantil.


Hay columpios que escuchan

el devenir eterno de las cosas.


En la bruma invisible

un caballito espera

a las nubes del alba.


Mi mirada te ampara en la distancia

mientras susurra el viento entre los barcos.



Ana Muela Sopeña


 

SILENCIO NOCTURNO

Las heridas de ausencia

son como fantasmas despiadados.


A veces no sabemos dónde ir

en mitad de la nada.


Todo lo que algún día nos llenó

se esfuma lentamente

en las noches de arena.


Las nubes se deslizan por el cielo

mientras el laberinto de la vida

se parece a los círculos de sombra.


Hay una voz que pugna por gritar,

como en un alarido subrepticio.


El silencio nocturno

disfraza la locura de las calles,

se filtra entre las piedras

y los edificios de los sueños.


Cuando camino por los bordes de las plazas

se abren las compuertas de otros mundos.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 14 de octubre de 2020


 

OCTUBRE

La lluvia se disuelve en el paisaje

mientras rachas de viento

aprisionan la sangre del pasado.


Atrás quedó el verano

con sus horas más tenues...


Ahora cada día

anochece más pronto

y el alma se contrae bajo la bruma

de los atardeceres misteriosos.


En este mes de octubre

la soledad del mundo se ha hecho mía.


Ayer entre mi pelo

encontré una hoja seca.

Debió caer de un árbol somnoliento.


El otoño no sabe de respuestas,

tan solo de preguntas invisibles.


El frío nos permite recordar

lo efímero de todo

y el devenir eterno hacia la nada.



Ana Muela Sopeña


jueves, 8 de octubre de 2020

ACERAS NOCTURNAS

La soledad invade las aceras

con la lluvia sonora que persiste

en el vértigo herido de la noche,

en mitad del instinto del otoño.


Los semáforos saben de silencio

y un caminante solo

detiene sus visiones

bajo estrellas lejanas.


Un gato callejea con la luna

y busca su destino

más allá de los huecos de los coches.


La mirada persigue entre las calles

el dulce resonar de las farolas,

en la respiración del árbol mudo.



Ana Muela Sopeña



 

LAS MORAS

 Cuando era pequeña mi padre nos llevaba a coger moras. Era todo un ritual. Salíamos contentos con bolsas y con baldes de la playa. Nos acercábamos en coche y después caminábamos hasta las zarzas. Con cuidado arrancábamos una a una. Descartábamos las rojas, las bicolor, las pasadas y las secas. Solo traíamos a casa dos o tres kilos. Todas en su punto exacto de maduración. De regreso las lavábamos, secábamos y preparábamos con azúcar. Cada ración la poníamos en un bol. Mi madre no nos dejaba comerlas junto a otros alimentos. Había que tomarlas solas para merendar o desayunar. Mi abuelo Ramón (que no vivía con nosotros) las prefería con vino tinto y azúcar. Venía expresamente a por su ración de moras. Recogerlas, prepararlas y comerlas era una fiesta. Nos daba la sensación de que la naturaleza nos colmaba de este néctar de los dioses para premiarnos. Mi padre siempre estaba de buen humor en estas excursiones ya que ir a buscar nuestros preciados frutos le relajaba y le permitía desconectar de sus problemas. Recuerdo estas salidas con deleite. Ahora, cuando veo las moras en sus zarzas, o en las estanterías de los supermercados, sonrío y un aroma especial me viene a la memoria. Observo que mi padre vive todavía en estas frutas tan jugosas a pesar de que ya nos dejó en el año dos mil diez, en una madrugada de verano. 


Ana Muela Sopeña

miércoles, 7 de octubre de 2020


 

VUELVE

 Vuelve,

de las profundidades de la tierra

donde los precipicios de la sangre

se tornan invisibles.


Vuelve,

del mar embravecido

a través de los fármacos

que eliminan el virus de las células.


Vuelve,

en ese quieto aire que confluye 

con las grietas abiertas de la piel,

en los acantilados de los lobos.


Vuelve,

envuelto en la fiereza de las llamas

de esta batalla extraña contra el covid.


Vuelve,

para adueñarte de la vida

y navegar sin miedo por el número

del laberinto lúdico de amor.


Vuelve,

antes de que los astros 

diluyan con su giro

lo inmaterial en mundos intangibles.


Vuelve,

para pintar las horas del crepúsculo

con los colores nítidos 

de una mirada abierta al infinito.


Regresa del futuro,

para sanar fisuras

encriptadas en páginas de piedra.


Retorna del pasado,

en las alas del ave de las nieves

para que al conocerte me conozcas.


Adéntrate en los círculos del árbol 

que canta las canciones de las nubes

y sueña con el pulso de los cuásares.


Bucea con tu cuerpo sumergido

en la memoria suave

de las constelaciones boreales

a través del océano

insertado en archivos primigenios.


Recuerda el manuscrito del rocío 

que observa la mañana

con sus errantes átomos 

cargados de visiones.


Vuelve,

del infierno del norte

y vislumbra la luz de las edades

en los bancos de hielo...


Ana Muela Sopeña


viernes, 2 de octubre de 2020


 

SEPTIEMBRE

 La memoria de ti se ha hecho silencio.

En mitad de la herida: la conciencia

de estos días oscuros.


Tu ausencia es como un barco

que penetra por puertas y ventanas

y forma ciegamente

las promesas de otoño. 


Me pregunto qué ocultos tratamientos 

te aplican en la sombra.

Qué oxígeno te brindan por las noches

o si el intento de curarte

se cruza con el árbol de septiembre.


Hay un mundo en la niebla

en donde tú no estás.


Permanezco a la espera

en las marquesinas de autobús.


Escucho quietamente

los sonidos de un reino ya caduco.

No quiero que este virus 

desgarre nuestro instinto de belleza.


El infinito amor de las estrellas

me brinda el llanto denso

de esta ciudad sin nombre.


Aparezco en tu vida

como una visión clara de futuro.


Las horas se revelan a la muerte...

Aguardo de tu luz tan solo el eco,

en la respiración de lo que existe.



Ana Muela Sopeña


 

HELIANTEMO

Respiración,

heliantemo de luna.

Árbol de infancia.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 23 de septiembre de 2020


 

OTOÑO

El otoño ha llegado con las mascarillas y los miedos. Parece que las tardes nos llevan, entre bruma, la costumbre de escuchar las noticias más siniestras. Entre el gel hidroalcohólico y el lavado de manos hemos olvidado lo esencial. A veces tengo la sensación de que la lluvia no lavará nuestra ignorancia y seguiremos siempre haciendo agua en la desnudez de nuestros sueños. 


Viento nostálgico 

en la hojarasca seca

sobre las calles.

Las nubes a lo lejos,

crepúsculo dormido.


Los sueños reaparecen en memorias que descansan flotando entre satélites. Buscamos la belleza de las constelaciones laberínticas al mirar con los ojos del instinto los verbos estelares.


Respiración

en mitad de los parques

con sus estatuas.

Esculturas de vida

desafiando al mundo.


Los verbos desarrollan su función al contener enigmas de la tierra en sus sílabas antiguas, códigos de arena.


Lluvia sonora

en la noche de luna.

Revelación.

El silencio en los árboles,

más allá el horizonte.


El verano se ha ido entre miradas que pugnan por salir al aire libre, para buscar el centro de las cosas. Disolución del alma del pasado para resurgir entre la niebla. 



Ana Muela Sopeña

sábado, 19 de septiembre de 2020


 

SALVOCONDUCTO

Un reloj sumergido en la memoria nos desgarra cuando todo se torna infranqueable. Las puertas que se cierran. Los corazones duros como estatuas. El frío inmarcesible que nos vuelve vulnerables, como errantes perdidos en las tumbas de un cementerio de cenizas. Solo una espera suave nos redime cuando sentimos pánico sin límites, como un animal acorralado. Mas la visión cautiva del fuego creador y la imagen tan nítida de un amor legendario son siempre, por fortuna, un salvoconducto imprescindible para pronto, sin demora, abrazar fieramente otra línea de tiempo más amable. 



Ana Muela Sopeña


 

DE HERIDAS

La noche sabe de heridas

en el aislamiento sombra

a través de los cristales

para soñar con la rosa.

Más allá de la pandemia

hay un corazón que llora

en mitad de la tristeza

con un aullido de loba.


Cuando lo oscuro se abisma

en lo profundo del bosque

la belleza es la raíz

que nos lleva por el orbe.

En las estrellas lejanas

una mirada en el borde

del enigma de la puerta

se oculta frente a los hombres.


Hay un pájaro nocturno

que conoce los secretos

de la visión del crepúsculo

sobre asfalto y un vencejo.

En el punto del amor

todo se esconde en el velo,

más allá de las fisuras

que diluyen cualquier miedo. 



Ana Muela Sopeña

domingo, 13 de septiembre de 2020


ENTRE VISILLOS


La habitación del sueño nos espera
en la casa dormida en la ciudad.
Allí nos despojamos de miradas,
nos quitamos las máscaras del ego
y somos solamente moradores
del comienzo del mundo.

Volvemos al pasado paleolítico,
a ser iniciadores de la vida
cuando el fuego era un símbolo de dioses
y en mitad del camino
la belleza se unía con el miedo.

Las ventanas furtivas nos elevan
por encima de todo lo vulgar.

Amamos con la mente y con el cuerpo
la libertad de ser entre visillos.

Somos generadores de energía,
intercambiamos luz con las pupilas
y construimos juntos las partículas
de la creación de las galaxias.


Ana Muela Sopeña


ECOS


La noche tiembla en lo oscuro
mientras los coches en sueños
se adelantan al instinto
y delatan nuestros miedos.

Cuando las palabras callan
solo quedan nuestros ecos.
En la vereda del caos
se abren paso los enredos.

La luna luce en su trono
con su manto de silencio.
El sol es un gran amigo,
solo sabe del ensueño.

A veces la soledad
es tan solo un blanco velo
para salir del acoso
de los caminos del ego.


Ana Muela Sopeña

viernes, 4 de septiembre de 2020


NANA PARA DORMIR A UN NIÑO ASUSTADO


Arruu, arrorroo.
Mi niño tiene frío
mientras le canto suave
y le susurro lindas
palabras al oído.

Arruu, arrorroo.
La luna está dormida
en medio de las nubes
mientras mi niño llora
mirando las estrellas.

Arruu, arrorroo.
La noche es un misterio
que sabe a despedida
porque mi niño quiere
jugar con su caballo.

Arruu, arrorroo.
Hay una sombra oscura
que acecha entre visillos
a mi niño del alma
para llevarlo al cielo.

Arruu, arrorroo.
Mi niño tiene un ángel
que lo cuida y protege.
En días de peligro
la música le calma.

Arruu, arrorroo.
El mundo tiene miedo
como un niño asustado,
pero la voz del alba
deshace los hechizos.


Ana Muela Sopeña

domingo, 23 de agosto de 2020


ROMANCE DE ESTÍO


En las calles de verano
hay una nostalgia extraña
que se respira en el aire
más allá de las palabras.

Los coches en lejanía
se resbalan en la bruma
que en su lugar de descanso
sonríe desde su cuna.

La lluvia inunda las plazas
y los pasos se deslizan
entre memorias de aceras
con árboles que se inclinan.

Cuando agosto se disuelve
entre la rosa y el llanto
la música del estío
retumba sobre el asfalto.

El tiempo sabe de heridas
en el pabellón del miedo
y los relojes anuncian
las melodías del viento.

La ciudad con su tristeza
acumula los suspiros
en los ojos de la gente
y en las manos de los niños.


Ana Muela Sopeña


viernes, 21 de agosto de 2020


UN DIOS LÚBRICO


A Rudolf Nureyev


Viste la luz del mundo
en el transiberiano.

La danza te  eligió como vasallo
y tú te coronaste como rey.

Frío entre ensayos duros
en tu Rusia ataviada con prejuicios.

La huida hacia los círculos
de la libertad en el exilio.

Amor,
baile,
pasión bajo la piel.

París entre los focos.

Creación en un bucle...
Infinitud del tiempo en aeropuertos.

Aplausos, huellas, música del agua.
Las coreografías de tu sueño.

Al final de la vida:
la enfermedad oculta y tu declive.

La muerte silenciosa en el recuerdo
de tu genialidad llena de sol.

El instinto del salto en tus deseos.

Movimiento encarnado
en un dios lúbrico.

El cosmos adherido a tu carisma,
más allá del ballet y un escenario.

Vibración del espacio en tu presencia.

El
elixir
del
arte
en
tu
guarida.

El misterio de todo lo tangible
a través de tu aura sin igual...

Un ángel de belleza subterránea
en tu cuerpo de fauno protector.


Ana Muela Sopeña

martes, 18 de agosto de 2020

SIN RAÍCES


Un hombre camina absorto
por las calles de niebla.
Mira en la lejanía
las nubes transparentes de su sueño.

La luz se transfigura en el crepúsculo
mientras la bruma invade las aceras.

Sus ojos huidizos
abrazan
la rosa muerta de la noche.
Todo en su mente lúcida de sombra
se gira hacia los árboles.

En su mundo de piedras
el abismo se cierne sin raíces.
Cuando la oscuridad se torna fría
el aire de misterio es más tangible.

Una silueta errante
deambula entre la lluvia,
hasta desaparecer bajo los pórticos.

En los soportales del recuerdo
una mujer habita en hologramas
como si la belleza fuese eterna.


Ana Muela Sopeña

lunes, 3 de agosto de 2020


AMANECE EN LA RÍA


Bajo una luz azul,
híbrida de rayos increíbles,
amanece en la ría.

De nuevo la mirada nos subyuga
al descubrir el aura de los barcos.

Todo es imperceptible, como el mundo.

Tu recuerdo volátil se hace eco
de una memoria amante del pasado.

La sombra de las nubes
es como un reino alado de conciencia.

El sonido del agua nos transporta
a un lugar donde el sueño nos habita.

Todo permite el punto
de la contemplación en la quietud.

Las visiones de un mundo renovado
entretejen contornos en el aire.

Las gaviotas dispersas
dibujan con su vuelo la costumbre
de buscar a lo lejos la belleza.


Ana Muela Sopeña

sábado, 1 de agosto de 2020


HAIKUS DE ESTÍO


Calor
de
estío,
la
ría
con
sus
barcos.
Inspiración.

Silencio de oro,
el sueño de la rosa.
Belleza y humo.

Tiempo durmiente, melodías de julio. Quietud sin horas.

Un mirlo negro, la amistad compartida. Árbol de letras.

Calles sin gente,
avenidas vacías.
Viento y arena.

Verano
en
sombra.
Los
niños
en
la
playa.
Evanescencia.


Ana Muela Sopeña

jueves, 30 de julio de 2020


43 GRADOS


Bilbao hoy era un horno. Apenas se podía respirar. Las aceras, con su fuego de finales de julio, dejaban ver los cielos con sus tonos rojizos y naranjas. Además del calor las mascarillas... He comprado gazpacho y  cervezas para tomar bien frías. Mañana aquí es festivo. San Ignacio. Ojalá que el termómetro nos regale otro tiempo más fresco y un poquito de lluvia. La urbe hoy se ha vestido de silencio. Casi nadie en las calles... y las tiendas vacías. Ojalá que mañana no lleguemos ni a treinta grados. Parece que las altas temperaturas licuan el cerebro. No se puede ni pensar. Bilbao hoy parecía un infierno. Menos mal que las nubes anuncian ya tormenta.


Ana Muela Sopeña

CARACOLA DE SILENCIO


En la sombra dormitan los instantes
de este mes agrietado por los árboles.

Miro el mar con sus huellas
y una caracola de silencio.
El amor del paisaje traicionado
entre nubes pintadas con acrílico.

La espuma de las olas
acrecienta en la arena el resplandor
de un crepúsculo azul entre la bruma.

Una llovizna suave se hace eco
del aleteo tenue de los pájaros
que buscan la nostalgia de otro tiempo...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 29 de julio de 2020


NOCHE DE VERANO


Las luces del crepúsculo
me llevan por recónditos lugares
donde el amor se siente en el ambiente.

Todo me habla de ti en el silencio.

Las nubes van tomando posiciones
alrededor de un mundo de apariencias.

En mitad del verano
los sonidos nocturnos
fraguan la melodía de los astros.

Una moto a distancia
nos traslada por ensueños
donde no llegan palabras definidas.

Respiro con hipoxia
a través de mi máscara
y siento interiormente la nostalgia
de otros julios pasados
en los que respirar sin mascarilla era normal...

Escucho muy despacio
el tictac del reloj.

Mi gatito maúlla
y me lame los dedos.

Esta noche la luna está creciente.
Nos alumbra el espíritu con rayos
de belleza ancestral y melancólica.


Ana Muela Sopeña

SI TODO SE DERRUMBA


A veces un instante de la vida
es una jugarreta del destino
que clama con su voz de desatino
por alcanzar el punto de partida.

Cuando la base antigua está perdida
solo queda bebernos un buen vino
y descubrir la fuerza de otro sino
para alcanzar sin trabas otra brida.

Si todo se derrumba queda el alba,
la belleza del día y la pasión
de un devenir oculto entre corazas.

Entonces una luz llega y nos salva,
envuelta en la esperanza y la razón
que prometen llevarnos a otras plazas.


Ana Muela Sopeña

lunes, 27 de julio de 2020


ALMA DE MANDRÁGORA


El fuego de la luz es una herida
que se retuerce en aras de la sombra.

Cuando todo se torna piedra y luna
las cenizas del mundo se hacen lodo.

En mitad de la sangre más atávica
la lágrima esencial
esperando la puerta
que descubra que todo es ilusión.

La muerte se desgarra
al detectar que yo soy el contorno
del instinto dormido en madreselvas.

Soy alma de mandrágora,
por eso en la distancia de la noche
atrapo con los astros el amor.


Ana Muela Sopeña

domingo, 24 de mayo de 2020


INSTANTES MINIMALISTAS


I

La casa de la luz es inviolable,
aunque algunos pretendan devorarla.

II

El miedo se equilibra con la rabia.
La tristeza es la jaula de la  paz.
A veces la mirada
atraviesa los círculos del hambre.

III

El alma no se puede aprisionar,
su vuelo solitario es su diseño,
su código de bruma.
Tras los muros del pánico
habita el corazón de la fiereza.

IV

El mar subyace dentro de los sueños.
Crepúsculo encantado
en la orfandad del agua.
El salitre alimenta el horizonte
que resuena con olas musicales.
La arena de las playas
espera en su inmanencia
nuestra mirada alegre de la infancia.

V

Las aceras contienen los conjuros
de los transeúntes despistados.
Las máscaras de hielo
albergan los enigmas de la historia.


Ana Muela Sopeña

viernes, 22 de mayo de 2020


JUNGLA DE CRISTAL


En el rostro del mundo hay una luna
que persigue la edad de la memoria,
para soñar con días de la historia
de cuando éramos niños en la cuna.

Contemplo las arenas de una duna,
imagino señal, dedicatoria,
mientras la rueda gira como noria
y el destino aparece en una runa.

Por la noche una luz de despedida
nos trae esos misterios de la oscura
travesía en la jungla de cristal.

Entonces el secreto es una vida
cuya sombra atraviesa la locura
y sueña con el tiempo sideral.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 20 de mayo de 2020


DESDE TU NUBE


Dame tu mano amiga por la reD
En esta situación, desde tu nubE.
Siempre quiero salir a ver CrepúsculoS.
En mitad de la luz, dentro del bosquE,
Salgo a mirar la tarde con sus árboleS.
Cada momento noto su tictaC,
Al lado del amor, en la tormentA.
Lamento que una sombra de cristaL
Altere tu descanso con la lunA.
Dame tu voz de brisa con la seD
Al tiempo que el reloj se hace penínsulA.


Ana Muela Sopeña

lunes, 18 de mayo de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA IV


Cuadragésimo segundo día de la cuarentena
Sábado 25 de abril de 2020

Miro las nubes
por encima del agua.
Barcos distantes.
La ría con su brillo,
azul evanescencia.

Cuadragésimo tercer día de la cuarentena
Domingo 26 de abril de 2020

Confinamiento,
a lo lejos crepúsculo.
Color ceniza.
Horizonte de sombra
bajo la luna blanca.

Cuadragésimo cuarto día de la cuarentena
Lunes 27 de abril de 2020

Las horas pasan,
las muertes continúan,
se ve una luz.
Todo es surrealista
en esta primavera.

Cuadragésimo quinto día de la cuarentena
Martes 28 de abril de 2020

Respiración
en mitad de la crisis.
Incertidumbre.
Noticias de estadísticas.
Los números son fríos.

Cuadragésimo sexto día de la cuarentena
Miércoles 29 de abril de 2020

Amanecer
en mitad de la niebla.
Una paloma.
Otro día de lucha,
aún hay esperanza.

Cuadragésimo séptimo día de la cuarentena
Jueves 30 de abril de 2020

Sobre la hierba
territorio de sombras.
La despedida.
Aquellos que se fueron
ya no pueden hablar...


Ana Muela Sopeña


PENUMBRA DE LOS SUEÑOS


En la sombra recuerdo tu silueta
en esta noche tenue que se alarga,
como el silencio de los árboles.

Vuelvo a sentir tu abrazo
en visiones de un mundo compartido.
Las calles me sorprenden con la lluvia
y tus besos en las gotas
convierten los conjuros
de las esquinas frías en un álbum.

El misterio me atrapa entre las horas
y experimento el alma
de los objetos cotidianos
como si fuera solo un animal.

Suspiro con la luna
y siento interiormente
los edificios sórdidos alzarse entre la niebla.

Semáforos que alumbran los secretos
persiguen con cenizas
el brillo de los charcos.

La fusión de los cuerpos
me lleva hacia el olvido.

En portales lejanos
tus dedos se convierten en náufragos del hambre.

Los enigmas desnudos de esta ciudad de piedra
alquilan la penumbra de los sueños,
para que mi extravío sea leve.


Ana Muela Sopeña

viernes, 15 de mayo de 2020


FADO BAJO LAS NUBES


En la noche tu recuerdo
me parece fascinante
y por eso cuando miro
los semáforos y parques
deambulo bajo las nubes
y te persigo en el sueño.

La  belleza de lo oscuro
siempre me trae la visión
para sentir la nostalgia
de ser solo tu mujer.
Yo deseo ser tu ángel
y tú mi estrella del alma.

Cuando te alegras, amor,
todo se ve más bonito
y la luna se hace aliada
de tu corazón de fuego.
Entonces cualquier tristeza
se disuelve en el silencio.


Ana Muela Sopeña


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FADO BAIXO AS NUVENS

Na noite a tua lembrança
parece-me fascinante
e por isso enquanto olho
os semáforos e parques
deambulo baixo as nuvens
e te persigo no sonho.

A beleza do escuro
sempre me traz a visão
para sentir a nostalgia
de ser só a tua mulher.
Desejo ser o teu anjo
e tu a minha estrela da alma.

Quando te alegras, amor,
tudo se vê mais bonito
e a lua se faz aliada
do teu coração de fogo.
Então qualquer tristeza
dissolve-se no silêncio.


Ana Muela Sopeña

LOS ABRAZOS PROHIBIDOS


En aceras de bruma
se presienten los besos nunca dados.

Por las calles vacías
navegan los abrazos
prohibidos por el tiempo
de cuarentena sin crepúsculos.

Hay plazas que deslumbran con el viento
en caricias de pétreos maniquíes
que aguardan en las tiendas su debut.

En los parques
la soledad no puede con el aire
que recuerda los roces
de un período anterior a la pandemia.

La lluvia ya no sabe de miradas
por esas mascarillas que congelan
los ojos de los ángeles .

Aunque estemos en mayo
el frío se ha adueñado de la urbe.

Todo me habla de mundos intangibles
que existen en galaxias paralelas.

Mas las visiones siguen esperando
salir de las mil grutas del delirio
de este confinamiento alucinante.


Ana Muela Sopeña

lunes, 11 de mayo de 2020


SORTILEGIOS


En la luz la belleza se presiente.
Cuando el alba nos brinda momentos de quietud
las gaviotas planean sobre el agua.

Respiran en penumbra los almendros.
La tarde melancólica
nos deja los gorriones silenciosos
caminando despacio en las aceras.

El horizonte mágico,
con sus rayos naranjas,
contempla la distancia de los astros
y un crepúsculo suave sobre el mar.
Los mirlos nos descubren sus secretos.

Cuando la luna brilla
la oscuridad se cierne sobre el mundo.
Entonces...
los pájaros nocturnos nos hechizan
con los sortilegios del amor.


Ana Muela Sopeña

viernes, 8 de mayo de 2020


DESDE ERIDANUS


Abrázame en los púlsares
para que al contemplarte me detenga
en tu beso de luz fuera del tiempo.

Acaríciame en la Nebulosa del Cangrejo.
Quiero que allí busquemos una sombra
escondida en el éter eonario.

Mírame con tus ojos infinitos
en mitad de los cuásares de fuego.

Dame, desde las Pléyades, palabras
para descubrir la inmensidad.

Cruza conmigo cúmulos abiertos
y sedúceme en tus viajes estelares.

Desnúdame en galaxias
de onírica belleza
y susúrrame los verbos del inicio
para que construyamos otro espacio
donde vivir resulte placentero.

Háblame en los satélites de Urano
para que pronto recobremos
la libertad perdida entre los túneles.

Danza sobre la luna en el abismo
y dóname  visiones de esperanza
para que la utopía vuelva
desde las estrellas de neutrones
a nuestras neuronas siderales.

Baila desde Eridanus con mi doble
y pulsa generadores de conciencia
en esta Tierra herida por los códigos.

Fertiliza con semen de asteroides
el instinto pacífico
de este planeta agónico y convulso.

Permite que los óvulos
de las guardianas místicas del tiempo
sean preservados
para concebir líneas de luz
impregnadas de sueños.

Estréchame en tus brazos de Neptuno
para que al conocerme te conozca
y sembremos en Gaia las semillas
de un mundo más amable.


Ana Muela Sopeña


EN MITAD DE LA BRUMA


Quiero pensar que todo volverá
a ser una aventura sin un límite.

El vértigo del hambre
me arroja a los peligros del vacío.

En mitad de la bruma existencial
encuentro la verdad y la belleza.

Una visión de fuego me permite
comprender el instinto de la niebla
 y suspirar por formas ya extinguidas.

La penumbra de un mundo de origami
me lleva a cementerios de ceniza
donde el silencio se hace sombra.


Ana Muela Sopeña