sábado, 20 de enero de 2018


DOCE PINCELADAS

*
I

La lluvia me provoca
una ilusión abierta a la penumbra
en mis labios de arena.

II

Crepúsculo de besos
en la noche dormida,
mientras mi piel recibe tus caricias.

III

Un
hotel
clandestino
es
nuestro
cómplice.
Respiramos la tarde suavemente
mientras el sol se pone
en el horizonte de mis sueños.

IV

Con mis manos de sombra
compruebo que la luz
es nuestra aliada.

V

El pulso de la niebla nos contiene
y nuestros cuerpos llenos de satélites
aterrizan sin miedo sobre el lodo.

VI

Un árbol desde el parque nos contempla
con sus ojos desnudos
y nos recuerda siempre que no hay tiempo.

VII

Un petirrojo herido
espera en una rama
el auxilio sagrado, su rescate.

VIII

Te miro sin que sepas que te miro.
Me miras de reojo
en la oscuridad, de madrugada.
Respiramos despacio y al unísono.
El aire nos convierte en un "nosotros".

IX

Todo inicio es el vértigo de algo.

X

A veces olvidamos
que la escucha es el bálsamo
que cura la tristeza insobornable.

XI

Un gorrión diminuto
posado en el alféizar
me envía los mensajes de los astros.

XII

El amor es un juego de ajedrez
hasta que se convierte en una danza.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 17 de enero de 2018


SÍNDROME DE ULISES

*
La lluvia torrencial
preside sin preguntas
esta noche callada y misteriosa.

Todo parece un mundo peligroso
en mitad de la bruma.

El viento se entremezcla con el ruido
de los coches lejanos.

Un camión se hace eco
de las constelaciones.

El sonido del agua me recuerda
el flujo emocional
de la sombra escondida
en la oscuridad de las aceras.

Un hombre solitario
camina por las calles
paseando a su perro.

Las horas se presentan melancólicas
en la nostalgia apátrida.

Siente el vacío, preso de la luna.

Su familia quedó tras el océano
y ha venido tan sólo a trabajar.

El síndrome de Ulises le corroe,
pero sigue adelante
como si no pasara nada.

El aguacero le libera de sus cargas
y experimenta un hambre de infinito.

Deambula sin un norte
en la madrugada silenciosa.

Las farolas diluyen su tristeza
al tiempo que calcula
la cifra que podrá a fin de mes
mandar a su mujer, a Guayaquil.

Sonríe imperceptible.
Este mes no ha salido
con los compatriotas a beber.
Podrá enviar más plata...

Se contenta con poco
y entona una canción casi en susurros
que se pierde en sus huellas invisibles...


Ana Muela Sopeña

lunes, 15 de enero de 2018


TANKAS DE INVIERNO

*
Lluvia en las calles,
a lo lejos temblor.
Gatos mirando.
Los árboles se mueven,
nubes negras al fondo.

Frío de nieve,
los bancos solitarios.
El muelle solo.
Los barcos sobre el agua,
luna llena de enero.

Rachas de viento,
los ladrillos se caen.
Es peligroso.
Caminar por aceras
es siempre una aventura.

Un resplandor
bajo estrellas lejanas.
Luz del enigma.
Una farola sueña
con los hombres nocturnos.


Ana Muela Sopeña

domingo, 14 de enero de 2018


EL TIEMPO DE LA ROSA

*
Anochece en el tiempo de la rosa
antes de que la vida se truncara
en el espacio abierto del vacío.

Los edificios solos se consuelan
mientras la luna blanca se hace íntima
en la oscuridad del soñador.

La belleza de todo lo pasado
se cae por precipicios de misterio,
en aceras con árboles que callan.

Los pájaros heridos
preparan el futuro de los astros
más allá de las lágrimas de exilio.

Hay  arbustos con lluvia
que se esconden de todos los sonidos
mientras el agua inunda este paisaje.

Las calles permanecen silenciosas
tatuando en la piel de los transeúntes
las batallas perdidas
en los suburbios sórdidos.

Una farola alumbra la soledad del frío
mientras la sombra cubre la desdicha
de los olvidados del invierno.

La música se adentra por las plazas
y una mujer de niebla,
que lleva entre las manos un paraguas,
se va difuminando lentamente
en la distancia suave de la noche.


Ana Muela Sopeña

jueves, 11 de enero de 2018


EN LA PENUMBRA

*
El árbol silencioso de la noche
dormita en la penumbra.


Ana Muela Sopeña

LUZ

*
Labios de sal
una luz de grisú.
Zahiere un cáliz.


Ana Muela Sopeña

NORAY

*
La niebla se hace eco en el cristal
luminoso en un mundo de papel.
Una luz se ha vestido de tutú
en las calles que buscan una nube
volando sobre el hambre en Tel Aviv.
En la lluvia se ampara el alma suave

y un cúmulo de amor es mi noray.

¿Hasta dónde la estrella de Zaniah?
Alrededor de la urbe una tormenta
camina con el ritmo de un tictac
enamorado siempre de algún duende.

Frío sobre las plazas, cuadros naif,
rizando realidades desde el ser.
Irradiación del árbol de origami
ondeando el aroma de otro tiempo.


Ana Muela Sopeña

TANKA DE LUZ

*
A Carlos Perrotti


En el crepúsculo
las nubes de silencio.
Se ve una luz.
Los pájaros heridos
mientras el tiempo pasa.


Ana Muela Sopeña

AMANECER EN BILBAO

*
Un cielo de color rosa y turquesa
asoma con su suavidad de sueño
por el horizonte de la luz.

Los automovilistas miran algo
en su mente atrapada
por la sórdida zona de confort.

Yo en cambio me extasío
al contemplar el lienzo de la aurora
que me deja temblando en mi espiral
como mujer rendida
al asombro primero de lo único.

Abro el hambre de mundo que me nutre
y retorno al lugar de mis orígenes,
cuando sentía paz y plenitud
sólo por estar viva y respirar.

Conecto con el punto sumergido
en la belleza mágica del círculo,
donde todo se une con el vórtice
del infinito amor de lo que existe.


Ana Muela Sopeña

ALFONSINA

*
Ella se adentró en el mar de luz
para respirar sin dolor y en paz
y soñar desnuda con lunas y sueños de amor
y palabras de arena y sal...

Con la espuma blanca de la utopía
llena de esperanza y ya sin nostalgia,
para recordar la belleza del agua
y la fuerza encantada del mundo azul.

Se alejó en las olas con emoción
sin mirar atrás ni llorar por nadie,
en la oscuridad el misterio del alba
fue su verdadera señal de sol.

Al llegar la muerte miró sin miedo
todo su pasado de gran pasión
y fue diluyendo las horas amadas
entre caracolas y luz de mar...


Ana Muela Sopeña

ES BUENO HABER NACIDO

*
Espera en una esquina
al cliente que pare y la contrate.
Imagina su mundo más anclado
en los sueños de infancia.

Llega un hombre disperso
y desolado.
No sabe a dónde ir.
Camino del suicidio
siente su deambular
un paseo hacia el blanco cementerio.

Contempla
apoyándose sobre un edificio
a una chica insinuante que le llama.

Pactan precio y servicio.
Suben al dormitorio.
Él tiembla como un adolescente.
No puede funcionar...
pero ella le sonríe y no le cobra.
Le prepara un café.
Él llora, obsesionado, por su ex.
Ella conoce bien la sensación.

Quizás sea otro día
pero hoy no...
Hoy no terminará
con su sórdida vida.

Ella sabe que hay noches como esta
que le hacen sentir bien,
más allá del dinero,
más allá de las lágrimas
o de los orgasmos simulados.

Ella sabe que a veces
es bueno haber nacido...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 10 de enero de 2018


HORAS DE VISIONES

*
Las calles permanecen silenciosas
mientras los pájaros nocturnos
inundan con sus trinos
la oscuridad de bruma.

Las aceras dormitan bajo lluvia
con susurros de árboles
que respiran enigmas
abrazados a horas de visiones.

Veo un escaparate de una tienda
con un cartel que dice:
"Se alquila" y un teléfono.

Fue una tienda de ropa singular.
Más cara que los bazares de los chinos
pero mucho más barata
que el resto de las tiendas.
Poco a poco perdió a sus clientes.

Ahora el local está vacío.
Nos recuerda la crisis
y un proceso que avanza sin parar:
la globalización.

Los lugares se van quedando solos
anclados en el tiempo trepidante
del dinero moviéndose
con abundancia y plenitud.

El frío nos recuerda la belleza
del misterio rendido al infinito.

Una plaza desierta
no olvida la canción de la nostalgia
prendida a toboganes y columpios
en un parque infantil abandonado
a la soledad de los suburbios.


Ana Muela Sopeña

OJALÁ

*
Ojalá que la noche
en la herida de sombra se dibuje
mientras la lluvia suena en mi ventana.


Ana Muela Sopeña

TODO SE ROMPIÓ

*
Se rompió el corazón lleno de magia
y apareció el vacío de la nada.

Desde la sombra
los círculos del agua.
Desesperanza.

Se rompió la belleza de un futuro
y apareció la eterna soledad.

Espiral fría
sobre el cuerpo del mundo.
Lluvia de otoño.

Se rompió la entrañable
complicidad enamorada
y apareció una nube
de traición y mentira.

Luna creciente
atardecer dormido.
Viento del norte.

Se rompió nuestra copa
de placer compartido
y aparecieron miles de cristales
horadando mi piel.

Luz sobre el cielo,
gaviotas a lo lejos.
El horizonte.

Se rompió nuestro vínculo
y apareció cruelmente la hipotermia.

Nieve en las cumbres,
inspiración eterna.
El aislamiento.

Se rompió la sonrisa de la luna
y apareció la amarga realidad.

Ciudad de acero
en edificios solos.
Sórdidas calles.

Se rompió nuestro mundo
y apareció otro sueño
que no pude hacer mío.

Portales, besos,
abrazos escondidos.
La nebulosa.

Se rompió nuestro espacio clandestino
y aparecieron brumas
llenas de tu experiencia y no la mía.

Una tormenta,
relámpagos azules.
Noche sin alba.

Se rompió nuestro tiempo
y emergió otra manera
de ver pasar las horas.

El muelle gris,
crepúsculo de barcos.
Neblina en la distancia.

Se rompió nuestra risa
y llegaron las lágrimas...


Ana Muela Sopeña

SIETE PUÑALES

*
El primer puñal fue frío
como el corazón del hielo.
Me abandonaste de pronto
y tan sólo sentí miedo.

El segundo puñal fue
duro como hoja de acero.
Me dejaste sin mirarme,
te fuiste hablando en el eco.

El tercer puñal fue agua
derramada como el viento
con insultos y agresiones
perdidas entre los sueños.

El cuarto puñal fue crudo.
Yo era una mujer sello
que avanzaba entre la bruma
en un vórtice de besos.

El quinto puñal de fuego
me lo clavaste en el alma
por los engaños pasados
cubiertos de mil palabras.

El sexto puñal fue ardiente
en mi espíritu de lava.
Yo era una mujer lluvia
y mi vientre era un mandala.

El puñal número siete
fue como apagar las brasas.
Me dijiste cosas crueles
y un adiós, como si nada...


Ana Muela Sopeña

TODO MUERE ENTRE LA NIEBLA

*
Ahora todo muere entre la niebla.
Disociada me siento con la sed.
Imantando la vida desde mí
o la belleza lúdica de un cuento
suena tu mundo lleno de serpientes.


Ana Muela Sopeña

sábado, 6 de enero de 2018


PERSEO

*
Mirfak
luce brillante
en el trono eonario
de cuánticos arcángeles,
donde no llegan gritos ni lamentos.

Algol,
el ojo de Medusa
a quien debemos decapitar
para seguir creciendo en la virtud.

Menkib
es un castillo de diamantes,
cegadora en su esencia
antigua y sacra.

Miram
es autopista
de viajeros galácticos
venidos a la Tierra en son de paz.

Menchib,
estrella que ilumina el adn
disuelto en la marea de la sangre
del humano espectral.

Atik,
consejera de sueños
que nos guía en la noche
hacia el norte de luz y de alegría.

Gorgonea Tertia
nos eleva hacia mundos
de eternos Querubines.

Gorgonea Quarta
nos acompaña regia, impasible,
por vías siderales
de la mano de áureos Serafines
en el viaje del alma.


Ana Muela Sopeña

domingo, 31 de diciembre de 2017


FELIZ AÑO NUEVO 2018



FELIZ 2018

*
Somos entre la tierra las raíces
alumbrando los sueños de la luna
luminosa en espejos de cristal.
Un deseo de paz en el espíritu
disolviendo lo denso con salud.

Dirigimos al mundo nuestra sed
irradiando emociones de maní.
Nadie puede quedarse en un rincón,
enredado en la nube sin un puente.
Recuperemos luz al respirar
olas con espirales hacia Urano.

Yacemos bajo el sol en un noray.

Atrapamos imágenes, belleza,
murmullos en la noche de Mirzam
ondeando banderas sin un muro,
restituyendo el círculo al azar.

Enlacemos las manos en la nave
navegando en las playas de carmín.

Deseamos ser ángeles en red
orando con palabras de otro reino
sumergido en el agua de diamantes.

Miramos el futuro hacia Alnilam
imaginando un árbol, colibrí,
lluvia sobre azurita sideral.

Damos a los que aman sin maldad
intuiciones y esencia de alhelí
en la hora suprema del café
con amistad, instantes y un tictac
imantando el gran don de un zahorí.
Osamos ser veloces como el viento
con instinto ancestral en un vivac,
hasta la estrella blanca de Zaniah
oculta como quark de fuego arcaico.


Ana Muela Sopeña

-------------


Mirzam: Estrella de la constelación de la Osa Mayor.
Alnilam: Estrella de la constelación de Orión.
Zaniah: Estrella de la constelación de Virgo.


__________


Feliz 2018 a tod@s...

domingo, 24 de diciembre de 2017


FELIZ NAVIDAD



BIPOLARIDAD

*
Las luces de los árboles nos hablan
de la extraña alegría de los zombis.

Fachadas con guirnaldas
envueltas en la magia artificial.

Al mismo tiempo vemos a mendigos
pidiendo por las calles
una moneda única y pequeña.

Niños que adoran los juguetes
observan en las tiendas sus caprichos.

Los bancos de alimentos nos recuerdan
que hay millones de personas
en paro y con pobreza energética.
Sin comer casi proteínas
para sostenerse en el progreso.

Las noticias de muertes y atentados
nos llevan por los círculos
de la indefensión y del dolor.

Turrones, polvorones, dulces, tartas,
bombones y galletas navideñas.
Mazapán y recetas
para sorprender a la familia.
Dulzura insostenible
como sustituto del vacío.

El mundo está en el caos
pero todos decimos a los otros:
"te deseo lo mejor".

Mientras,
los informativos
nos llenan la cabeza de violencia.
A veces nos parece
que nuestra realidad
es como un film
de la más refinada
ciencia ficción de serie b.

La Navidad nos llena de bondad
pero cuando termina
somos los mismos monstruos
carentes de empatía.

Estos fuertes contrastes
se repiten cada año.
Nos volvemos confusos,
algo desorientados
para reflexionar sobre estas cosas.

Y los niños disfrutan de la magia
con sus lindos regalos,
el árbol con adornos,
los juegos sin horarios,
las compras infinitas...

El eterno retorno...
la bipolaridad de nuestras vidas
cargadas de consumo y de deseos
al tiempo que también
los huecos se hacen grandes
y no sabemos cómo conseguir
la plenitud soñada.


Ana Muela Sopeña

sábado, 23 de diciembre de 2017


LOS AMANTES

*
Los amantes de fuego
comenzaron su hermosa evolución
en el estallido del Big Bang.

Allí se hicieron siempre inseparables
por siglos y milenios,
por eras y períodos eonarios.
Se encontraron en átomos vibrantes
calientes como soles.
En caminos de magia sideral
fueron las reacciones
de singularidad
en el espacio tiempo de la sombra, más allá de la luz:
protones, electrones y neutrones.
Los quarks y los bosones
en su abrazo de núcleo protector.

Los amantes de tierra
habitaron los clanes paleolíticos.
Cazaron y soñaron con el frío
bajo estrellas, en bosques con escarcha.

Se forjaron en noches, con sus días,
mientras curtían pieles
para sobrevivir heroicamente.

Los amantes de aire
crearon con palabras
los mitos del romance sin final.
Más allá de relojes y de ciclos.
Desde miradas suaves y furtivas
hasta los huesos blancos
en los cementerios de cenizas.

Los amantes de agua
se buscan a través
de las reencarnaciones
en distintos planetas habitados.
En dimensiones cuánticas
y en dimensiones sólo observables.
Capturan esa unión de los contrarios
que les llena de vida y esperanza...
y luego se separan
como si nada hubiera sucedido.
Se besan y se aman.
Se entrampan y se matan.
Se hablan en susurros
y al final se castigan
con gritos infernales o el silencio.

Los amantes no saben de la Historia.
Su historia personal es la que cuenta,
pero a veces empiezan y terminan
para formar la trama
del teatro del mundo.
Definir el azar
como un destino único
en las líneas maestras
del devenir eterno del amor...


Ana Muela Sopeña

EL SILENCIO

*
El silencio es la esfera de la vida
donde podemos ser sólo de agua
y mirar la belleza de las cosas
más allá del estatus...

Cuando brindamos todo
con nuestras manos áureas
encontramos la llave
que abre los portales del amor.

En la profundidad de lo que es
sabemos que la luz es nuestra aliada
para soñar despiertos con la paz.

Entonces,
el mundo es amistoso
más allá de los pactos y traiciones.

Alumbro el cuerpo lúbrico
de la diosa de fuego que me invade.
Mientras...
veo el instinto de la herida
disolviéndose en blancas nebulosas
del universo cuántico.


Ana Muela Sopeña

jueves, 21 de diciembre de 2017


SOLSTICIO DE INVIERNO

*
La mirada de sombra
se pierde entre los árboles
de la ciudad dormida en laberintos.

Transeúntes por calles y por plazas,
extraviados con rostros impasibles,
que traspasan el frío de diciembre.

El solsticio de invierno nos arropa
con sus brazos de luz en el crepúsculo.

Una mujer camina suavemente
mirando escaparates de las tiendas.

Un niño abre los ojos expectante
frente a jugueterías con sus luces.

Sueñan siempre los hombres que son hombres
mientras rompen los pactos tan sagrados.

Hay mujeres que aman sin llorar
y desnudan su alma frente al lago.

Las parejas se besan en portales
huyendo ciegamente
del pánico que vive en lo ancestral.

Imagino el instinto sin disfraces
expresar la belleza de lo puro.

Espejos de visiones
adoran la canción de la niñez.


Ana Muela Sopeña

martes, 19 de diciembre de 2017


EN ACERAS SILENCIOSAS

*
Siento el frío en aceras silenciosas
mientras la noche sigue su trayecto
adherido al amor de los que aman.

Todo va sucediendo sin un guion,
en  mitad de las nubes,
al tiempo que la lluvia nos invade.

Viaja el otoño en páginas de niebla
desentrañando el plan
de los nostálgicos.

Pronto vendrá el solsticio del invierno
y la belleza lúdica
será como la nieve en el exilio.

Una mujer de sueño
alimenta utopías mientras duerme.

Los niños en los charcos,
con sus botas de agua,
nos recuerdan la infancia...

Las calles se asemejan a la bruma
y a esas fotografías color sepia
guardadas en un álbum del desván.

Un zumbido en lo oscuro
me trae otras visiones desarmadas
de esta ciudad de ensueño.

Espero muy despacio
las palabras que buscan el poema
para decir aquello que olvidaron
en el extravío del temor...


Ana Muela Sopeña

lunes, 18 de diciembre de 2017


ADIÓS

*
Al terminar la luz viene la sombra
divorciada de toda aquella red,
imaginada en mundos de maní.
Olas de la ciudad llenas de lodo
sumergido en escamas de serpientes.


Ana Muela Sopeña

TRES MINUTOS

*
Todo desaparecerá bajo la niebla
cuando el Océano Pacífico
sea una isla de plástico
y el cesio y el estroncio
derramen su lluvia ácida
sobre las almas grises de los hombres.

Futuro en sombra
en los sueños velados.
Ciencia ficción.

Pensemos en nosotros y en la Tierra
ahora que todavía
faltan tres minutos,
en el tiempo geológico,
para llegar al Apocalipsis.

Aúlla el lobo
en el bosque encantado.
La luna negra.
Distopía feroz,
las líneas rojas.

Seamos cada día
el cambio necesario
para sobrevivir como una especie
que está en peligro de extinción.

Una tortuga
camina lentamente
para avisarnos.

Elevemos las voces
en un clamor unánime
para que exista algo en el futuro,
más allá de las balas y lo tóxicos
en el único planeta que tenemos,
nuestro precioso hogar amenazado.

Respiración
con las manos unidas.
Fraternidad.


Ana Muela Sopeña

CAMALEÓN

*
Camaleón de niebla
agazapado entre las sombras
de la ciudad oscura y subterránea
donde la nada finge
proximidad con las palabras.

Animal de sangre fría
luchando con la hipotermia
en el árbol de la hipnosis.

En el pabellón del sueño
todo se puede tocar
con la boca o con las manos.

Triunfan estatuas de sal
más allá de los vestigios
de leyendas de pasión.

Reptil arcaico de lluvia
esperando la llegada
de su siguiente víctima.


Ana Muela Sopeña

SIEMPRE LA BELLEZA

*
Siempre la belleza me impulsa con su norte. La dirección alada de Alpherat, la ruta singular de lo que inspira, el amor de la luz, más allá de caminos rutinarios y de vías trilladas. Siempre la belleza... como diosa genuina de mi bosque.


Ana Muela Sopeña

LUNA NEGRA

*
La luna negra
se parece al misterio
de lo magnético.


Ana Muela Sopeña

UNA VUELTA MÁS

*
"Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible."
Rainer María Rilke. Primera elegía. Elegías de Duino.



Gira una vuelta más
el misterio terrible de la sombra.
Veo un camaleón
adherido a las grietas
de la pared bastarda.

Avanzo por fisuras
y precipicios sobrios
hacia el enigma único del viento.

Luce un ámbar
con todo su fulgor
en la arena que late en el desierto.

Vuelve a girar lo oscuro
sobre la ondulación del gran enigma.

El ojo de los dioses
observa pensativo
los pasos del deseo.

Se abre un umbral de estrellas
en el secreto íntimo del orbe.

Gira otra vuelta más
la espiral de lo denso
sobre las manecillas del reloj.

El instinto del hambre
se parece en el sueño
a los depredadores
del bosque inanimado.

Zorros, lobos y buitres
hacen su aparición en el acecho.

El lodo se hace eco
de las pesadillas de la infancia.
Gira otra vuelta más
y la belleza
se transforma en un monstruo
de la zona abisal.


Ana Muela Sopeña

sábado, 16 de diciembre de 2017


SUBURBIOS

*
Recorro los suburbios de la ciudad desnuda
y me veo en la sombra del espejo,
secuestrada por lobos.

Todo se ha hecho muy sórdido
en futuros de niebla
que ya no existirán pese a las lágrimas.

El tiempo se ha doblado
por la línea sujeta
a las maquinaciones
del hombre alexitímico del túnel.

Subterránea me pongo a deambular
por laberintos ebrios de deseo.

La urbe es como un parque de atracciones
donde el peligro es base
de lo superficial y lo anecdótico.

El hombre de las vías es el mismo
que tiene alexitimia
y pasa por un túnel de silencio.

Baja del tren que alumbra
las pesadillas de la infancia.
Se va de la estación
hacia ninguna parte...


Ana Muela Sopeña

TRANSMUTACIÓN

*
La luz
que no puede ser transmutada
no es la verdadera luz,
sino la sombra del engaño.


Ana Muela Sopeña

NEBULOSAS

*
Nebulosas de sueño
alimentan mi espíritu ancestral
en conexión con las galaxias.


Ana Muela Sopeña

NUMEN

*
El numen del dolor es pasajero
como efímera es
la vida en su conjunto.

Al principio es la sombra que corroe
nuestro espíritu herido por el tiempo.
Después la sal despierta nuestra alma
y caminamos ciegos
hacia el umbral del hambre.

Poco a poco la bilis se atempera.
El daño se va haciendo algo más leve
y fluye la esperanza.

El numen del dolor nos hace humildes,
nos baja sin excusas
del pedestal absurdo del gran ego.

Las lecciones se viven
con la densidad de la ocasión.

Cuando pasan los meses o los años
llega la indiferencia
donde antes hubo herida.
Acontece lo neutro, lo impasible,
en el lugar del trauma.

El hielo es como un fármaco certero.
Nos permite vivir
en mitad de un volcán en erupción.
Muertes, separaciones y traiciones.
Todo es como el nigredo
en el horno supremo de la alquimia.

Después de los procesos
sólo nos queda el oro,
para soñar conscientes con el amor primero
y la creación de las galaxias.


Ana Muela Sopeña

viernes, 15 de diciembre de 2017


TIEMPO INVISIBLE

*
Cae la lluvia suave sobre el sueño
mientras mi piel descubre la tristeza
en la ciudad que sabe de secretos,
en el tiempo invisible.

Duerme la voluntad sobre las nubes
con el agua cubriendo
esta desolación, este desgarro,
en la desnudez del abandono.

Intuyo en los suburbios
las aceras que buscan redención
más allá de los límites del ego,
en las horas robadas a la ausencia.

Escapo de lo sórdido sin máscaras,
huyo dentro del fuego de la herida,
he de sentir el numen
del ángel de la sombra sonriéndome.


Ana Muela Sopeña

DE HERIDAS

*
La noche sabe de heridas en el alma y en el cuerpo. Todo parece una escena de película francesa. Escucho el rumor del agua y los barcos en la ría. La belleza de lo oscuro, el sonido de los coches. La noche sabe de sangre detenida sobre el llanto y de las lágrimas negras que interpretan la tragedia. El tiempo ya no me ayuda con sus horas y campanas. Todo se ha vuelto de aire en el pabellón del trueno. La noche ya no respira mientras miro sin mirar el pasado evanescente, las historias de mi vida. Recuerdo los cantos tristes en las calles silenciosas, el olvido de los muertos, las palabras de lascivia. La noche sabe de heridas enredadas en las nubes y yo me voy disolviendo en las páginas de otoño; para convertirme en nadie, para convertirme en nada.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 13 de diciembre de 2017


EN LA LUZ TENUE

*
I

La nostalgia traspasa
el muelle sumergido en la luz tenue
y la melancolía de los barcos.

II

Edificios de sombra en la distancia
reflejan las estrellas
en la iridiscencia de los sueños.

III

Un banco solitario me recuerda
la invisibilidad de la mirada.

IV

Silencio sepulcral bajo las nubes
divisando la luna traicionera.

V

La mujer de la niebla
abraza quietamente
el brillo de la herida.

VI

El hombre de la bruma
casi no se distingue
de las siluetas de los árboles.

VII

Hay un gato maullando en una esquina.
Espera en su refugio,
en este otoño frío del exilio.

VIII

A lo lejos se escuchan los motores
de los coches que pueblan utopías.

IX

El instinto del agua es como lluvia
que penetra despacio
en la sangre adherida a los relámpagos.

X

Humedad de la noche
mientras una pareja
se va difuminando poco a poco
y se adentra en el mundo de la nada.

XI

Música de Satie
sobre un puente que adora su destino
en la madrugada del amor.

XII

El misterio vacía
su atmósfera de búhos,
al tiempo que la escarcha
desafía al temblor del infinito.


Ana Muela Sopeña

martes, 12 de diciembre de 2017


DICIEMBRE

*
Diciembre es el mes más solitario.

El aire va enfriándose muy nítido
y parece sentirse en las entrañas
antes de la llegada del solsticio.

Se dan cita en sus días
dos estaciones cíclicas:
otoño melancólico
e invierno subterráneo.

La gente se introvierte
mientras camina rápido por calles
hacia ninguna parte.

Las compras navideñas son la muestra
de nuestra sociedad tan consumista.

Se acumulan las cosas
en las estanterías de los sueños,
mientras los ojos buscan sin gran éxito
el sentido real de la existencia.


Ana Muela Sopeña

SUEÑOS POSTERGADOS

*
En la noche que sabe de recuerdos
los sueños postergados se hacen sombra
sobre historias de cuerpos y de labios.

Un murmullo en la herida más profunda
adora la canción de medianoche
en aceras clandestinas.

Hace frío y la lluvia se detiene
tras los cristales ebrios de caricias.

El mundo en sus latidos
respira sin saber adónde va,
como mi alma gélida
que se pierde en relojes de las plazas,
en la lejanía silenciosa
de gatos que se esconden bajo arbustos
o coches aparcados en quietud.

En lo oscuro hay un perro
que ladra en las guaridas solitarias
y nos salva del vacío.

Las calles permanecen
en su humedad de espejo
adheridas al sonido de la bruma,
espectrales en su nítida belleza
como fantasmas mudos de la ausencia.

Todo se precipita sobre el caos
y la playa dormita
sobre palabras duras
que jamás debieron pronunciarse...


Ana Muela Sopeña

AMOR EN SOMBRA

*
Amor
en
sombra
en
la
nada
perdida
en
el
adiós.


Ana Muela Sopeña

NIJINSKY

*
El dios de la belleza es mi habitáculo
que busca en la locura de la danza
la consagración a lo sagrado.

Ritmo
ancestral como el árbol del placer.

Fuego
que va quemando mi carne
saturada de amor inmarcesible.

Tierra
humedecida por los cuerpos de los faunos
en un lago
de cisnes y nenúfares.

En la masturbación
encuentro el centro
de la orgía ritual de la mandrágora.

Aire
para volar desnudo entre las nubes.

Agua
desolada en el vórtice
de la raíz primera.

Me abandonó la luz
en un siniestro acto de lujuria.
Tuve el mundo a mis pies
y lo perdí.

Serguéi
me destruyó con frío de iceberg.

Pulszky
me
condenó
a
reptar
entre
las
sombras.

Manicomios con lunas
espectrales.
El círculo enlazado
con el infierno del vacío.
La búsqueda del Grial en su fin último,
los números sagrados.

Dicen que soy idiota o estoy loco,
mas sólo soy un hombre incomprendido.
Se han inventado - ado
la otra realidad - idad
de mi ser crístico,
como si fuera el germen
de un tronco destruido por el rayo.

Relámpagos de sueños sumergidos
en noches de visiones
nómadas
lluviosas
infinitas
consteladas por hilos siderales.

Yo,
Vaslav Nijinsky,
he vuelto del pasado,
del abismo sutil del inframundo,
para empezar de nuevo
la danza del amor evanescente
y el temporal del arte...

Anónimo, cual dios desconocido,
me recreo en el líquido amniótico
y en la antorcha del mundo me reencarno.


Ana Muela Sopeña

FUEGO Y SOMBRA

*
Miro al horizonte con luz de mar
para recordar el calor del sol
y así saber que la vida es fugaz
como el árbol del mundo
en la luna azul.

Todo lo que vi era de fuego y sombra
en el tren cargado de sueños lúdicos
pero al despertar
en la cueva profunda
no pude mirar el abismo de sal.


Ana Muela Sopeña

PLEGARIA GALÁCTICA

*
Madre estelar,
que tu aliento divino nos ayude
a discernir en el caos de la tormenta.

Padre galáctico,
danos siempre el valor para soñar
una vida de humanos, no de máquinas.
Ata nuestros caminos a la luz
más allá de tinieblas.
Que la belleza etérea nos rodee.
Que podamos crear cada minuto
en sincronía abierta con el cosmos.
Que resuenen los mundos consagrados
en nuestros corazones de guerreros.
Que respiren los púlsares el aire
de los misterios llenos de guardianes.
Que podamos andar libres de humo
a través de senderos
de solidaridad y ayuda mutua.
Que todo lo que existe nos recuerde
la esencia inagotable de lo eterno.
Que el bien nos encamine hacia el umbral
más allá de las leyes del Talión.
Que el tiempo desintegre la venganza.
Que escuchemos al otro y nos escuche
para solucionar cualquier conflicto.




Ana Muela Sopeña

LÍNEAS DE TIEMPO

*
El tiempo se desliga de la historia.
Avanzamos desnudos por la línea
que nos lleva al lugar
de la nueva frecuencia.

El momento es ahora,
los cronómetros suenan en el alba...

Vivir ensimismados en lo oscuro
oyendo las noticias de las nueve,
con el miedo como aliado de la herida
y la desesperanza en la piel híbrida.

O...

Abrazar las estrellas del espíritu
y amar la creación inquebrantable,
anidando en los campos de plegarias
y sonreír al mundo
protegiendo a los árboles
de la tala psicópata y altiva.


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El instante es de oro y ya no hay bruma
en la decisión de los que sueñan.


Ana Muela Sopeña