*
Cabalgo sobre el signo primigenio
que lleva el magma etéreo
sobre unicornios de espejismos.
Me columpio en tus letras,
sabiendo que la luz
es ya mi aliada.
Resbalo por las sílabas del tiempo
hacia nubes de flores sin heridas.
Me encapricho de todas las palabras
que sueñan en océanos de ónix.
Enhebro con el hilo de la miel
los versos imantados por la bruma.
Y me arrojo a los sueños,
donde habitan estrofas
que buscan a su autor en las visiones.
Compongo cada día
un poema de luna,
para sobrevivir tras el naufragio.
Y persigo sin pausa, en la calima,
el círculo del trazo jeroglífico,
para llegar en olas a ese mundo en relámpago
de Aleph en creación.
Ana Muela Sopeña
martes, 11 de agosto de 2009
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2 Gotas de lluvia:
Ana: Sencillamente sorprendente el poema.
"Enhebro con el hilo de la miel
los versos imantados por la bruma."
¡Qué exquisitez e imantación la tuya y tus versos.
André
Gracias, André. Es un honor y una alegría tenerte aquí, en mi laberinto, con tus gratas palabras.
Este poema ha llegado hoy, de pronto y siempre es agradable saber que un lector como tú lo aprecia.
Un abrazo
Ana
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