*
El mundo de la luz y de la sombra
permite que me abrigue entre la niebla
y busque el centro inmóvil en la estrella,
para sentir el hambre entre las horas.
A veces me pregunto si la rosa
se encuentra seducida en la belleza
y anhela reencontrar todas las venas
que usurpan del abismo ya la aurora.
Un reino de galaxias divididas
demora los reflejos de la nada,
con barcos en la ría del ensueño.
En rutas de la vida tan vacía
recurro sin descanso a la palabra,
para animar al círculo del tiempo.
Ana Muela Sopeña
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2 Gotas de lluvia:
Vaya si no, Ana: Unos más; otros menos, recurrimos a eso que tú muy bien acotas con tus armas de arúspice:
"recurro sin descanso a la palabra,
para animar al círculo del tiempo".
A los poetas nos toca eso: recurrir a la palabra, para --como decía Eliseo Diego-- nombrar las cosas. Ese, creo es el verdadero sentido de aquella expresión tan polémica de Vicente Huidobro: El poeta es un pequeño Dios.
Abrazos,
André
André, así estamos, con la palabra como recurso y como arma para expresarnos y vivir con más pleno significado.
Un abrazo
Ana
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