lunes, 17 de agosto de 2009

EL NÚCLEO DE TU LUZ

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El núcleo de tu luz
en la distancia
parece una bandada de gaviotas
que vuelan sin cesar por cielos rojos
hacia un mundo de sal y epifanía.

El centro de tu alma
se compone de espejos,
y todos ellos dobles,
allí te miras siempre cada tarde,
para ensoñar crepúsculos sin vértigo.

Una flecha en relámpago danzante
atraviesa la tierra de las nínfulas,
con rayos misteriosos de ebriedad.

El círculo de plata en el silencio
te permite sentir el todo en sueños
y sanar con el tiempo cualquier grieta.

El impulso ancestral de tu adn
desvela, en el sosiego,
los engaños antiguos de la especie.

Liturgia de las horas en océanos
nos hace regresar a otros instantes,
a la historia de una era reinventada.

Las puertas que se abren y se cierran
acometen los retos del submundo,
con destinos aunados al capricho.

La libertad del gozo creativo
investiga en umbrales de la brisa
y solloza en iconos de la bruma.

Las nieblas de Avalón
seducen a tu piel que huye de jaulas
y traspasan el aro en la penumbra.

Instintos en los códigos arcaicos
pretenden seducir a los volcanes,
con la pequeña lava de su cofre.

La curación de manos
que vienen de la sombra y de la flor,
aprende la sorpresa más sonámbula.

Lo oscuro primigenio en el combate
te prepara con armas paleolíticas,
para enredar la vida con el núcleo.


Ana Muela Sopeña