*
La nostalgia me rompe
la piel del alma,
invisible en las costas de la muerte,
del agua custodiada por el agua.
Una montaña fría
sobre un espejo grita su temblor.
Un búho con la noche
suspira en el invierno que es su aliado.
En el cristal de un mundo seducido
un ánfora de miedo se rebela,
como pájaro cálido de bruma.
En bóvedas de hielo las horas se deslizan
hacia el instinto azul de la palabra.
Ana Muela Sopeña
lunes 1 de febrero de 2010
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4 comentarios:
Ese instinto azul de la palabra, te nombra y te anuda, Ana.
Un abrazo
Marian
Gracias, Marian, por pasar y dejar tu hermosa huella.
Un beso
Ana
Siempre la nostalgia y el necesario deslizamiento hacia la creatividad.
Un abrazo.
Así es, Perfecto.
Un beso
Ana
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