jueves 18 de marzo de 2010

EL AUTOBÚS

*
El autobús integra tus dos vidas
en su ruta de horas insalvables.
Consciente del valor de tus recuerdos
rememoras nostálgico el pasado
y sólo recuperas los instantes
de contemplación del universo:
el macrocosmos enigmático,
el microcosmos híbrido de humo.

Kilómetros que saben a raíces
te van limpiando el alma.

La tristeza se va por otro lado
y viene la gran luz.

El instinto te inicia en otro juego,
un ajedrez de vida, sangre y ríos.

Cada día de viaje te hace otro,
tu espíritu se torna más fecundo,
la luna se hace cómplice
y el sol redirecciona tu trayecto
que se orienta otra vez
hacia los púlsares.


Ana Muela Sopeña

2 Gotas de lluvia:

Perfecto dijo...

¡Cuanto puede dar de sí un autobús! Eso de que el instinto te inicia en otro juego, me gusta sobremanera, en este poema urbanita que nos lleva a nuestra intima contemplación.

Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Perfecto, es una alegría verte por aquí.

Un beso enorme
Ana