*
El autobús integra tus dos vidas
en su ruta de horas insalvables.
Consciente del valor de tus recuerdos
rememoras nostálgico el pasado
y sólo recuperas los instantes
de contemplación del universo:
el macrocosmos enigmático,
el microcosmos híbrido de humo.
Kilómetros que saben a raíces
te van limpiando el alma.
La tristeza se va por otro lado
y viene la gran luz.
El instinto te inicia en otro juego,
un ajedrez de vida, sangre y ríos.
Cada día de viaje te hace otro,
tu espíritu se torna más fecundo,
la luna se hace cómplice
y el sol redirecciona tu trayecto
que se orienta otra vez
hacia los púlsares.
Ana Muela Sopeña
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2 Gotas de lluvia:
¡Cuanto puede dar de sí un autobús! Eso de que el instinto te inicia en otro juego, me gusta sobremanera, en este poema urbanita que nos lleva a nuestra intima contemplación.
Un abrazo.
Perfecto, es una alegría verte por aquí.
Un beso enorme
Ana
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