*
El hombre "x" llamó a una puerta.
Nadie le abrió.
El silencio flotaba en la noche abismal.
El hombre "y"
obedeció las normas
ante las miradas de sus guardianes.
Un juez cambió cuatro decretos de catorce.
Los días pares
había que cumplir todas las leyes.
Los días impares había que transgredirlas.
Un laberinto kafkiano
se desplegó ante los ojos
del hombre "z".
Ana Muela Sopeña
viernes 19 de marzo de 2010
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2 Gotas de lluvia:
Excelente,poeta
Me ha fascinado esta incógnita kafkiana en la que la solución siempre es uno mismo
Bravo, tres entidads idénticas pero individuales en una sola persona
Un abrazo amiga mía, te admiro y sigo
Un beso
Rosa
Me alegra, Rosa, que este laberinto kafkiano te haya gustado.
Un beso, amiga
Ana
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