miércoles, 9 de marzo de 2011

CICATRICES DE NIEBLA

*
A Marina Centeno

Cicatrices de niebla en los tejados
mientras la sangre pugna por gritar
en los brazos de un mundo sin aristas.

Heridas que permiten afrontar
el instinto abisal de las mareas,
a pesar de la marcha incandescente
hacia la muerte oscura y misteriosa.

Por encima de todo creación,
explosión de las letras en el mar
de la belleza oculta.

Cicatrices que saben de paciencia,
cuando la noche cae bajo la piel...


Ana Muela Sopeña

4 comentarios:

Marina Centeno dijo...

Gracias, por las razones de este poema, por tu palabra que endulza mi tristeza y por la amistad... muchas gracias.

Laberinto de cicatrices


Como ciempiés que pasa sobre el césped
hay tatuada una lágrima y un nombre
en el hígado que manchas las paredes
al ovillar su despojo en el destierro

Se abren las bolsas del silencio
cimbrando el caracol donde me habito
-para todo dolor hay una farsa
en el estorbo del impedimento-
al tener entre las manos
dos poemas
y un manojo de cielos




Marina Centeno
Yucatán México


Me permito cruzar estos poemas hasta mi blogg, si me lo permites, querida Ana.
Besos!

Ana Muela Sopeña dijo...

Marina, te envío un abrazo. Hermoso tu poema. Me encanta que te lleves mi poema a tu blog.

Un beso, amiga
Ana

alex augusto cabrera dijo...

He pasado un buen rato leyendo tus poemas y me han gustado y aunque tu nombre no lo reconozco, Ana, tu voz poética me es familiar. Poetas con oficio hay muy pocos y es muy probable que hayamos coincidido en algún lugar. Estoy aquí por casualidad, quería saber si el canto del mirlo era alegre o triste, tuve esa curiosidad revisando mis libros y la pregunta me llevó directamente a tu página.

Me llamo Alex Augusto Cabrera y me encantó estar aquí.

Saludos desde New York.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Alex, por visitar mi blog y por tus palabras.

Adoro el canto del mirlo. Hay muchos en los jardines que rodean mi casa. Por eso puse una foto del mirlo que redirecciona a un vídeo con su canto.

Es un placer recibir tu visita en mi espacio de poesía.
Un saludo
Ana