sábado, 12 de marzo de 2011

EL AMOR Y LA MUERTE

*
Por el desfiladero de la herida
caen diccionarios de óxido
que protegen el cuerpo con la sal.

Los años se suceden
vertiginosamente
y marcan el azar con las tormentas.

En lo oscuro perciben cercanía,
pero ya no hablan nunca,
tan sólo se reparten las facturas.

Una gota de luz
entra en su mundo,
atravesando suave las vidrieras
que permiten filtrar la impermanencia.


Ana Muela Sopeña

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