jueves, 5 de mayo de 2011

AL FINAL, LA NOCHE

*
Al final, la noche se convirtió en un río
y por allí galoparon los caballos
de la desilusión y la tristeza.

Supe que estaba sola
ante el misterio último de la existencia
y nadie podía oírme.

Mi voz se perdió por el oscuro abismo de la nada
y el vacío desintegró una lágrima,
esperando un indulto
que jamás llegaría.


Ana Muela Sopeña

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