lunes, 2 de mayo de 2011

LA CIUDAD NOS ACOGE

*
La ciudad nos acoge
en sus brazos de acero y en la ría
que canta la canción de la orfandad
en las farolas de la noche.

Recordamos sin prisas el silencio
de una infancia perdida en laberintos
que se han desintegrado entre los túneles.

Las plazas con su pánico
absorben el vacío de la gente
y transforman sus miedos
en utopías suaves
que van desfragmentando la conciencia
en fractales de sueño...

La ciudad es un útero viviente
que alimenta despacio
nuestra necesidad de conexión
con todos los rincones más ocultos.


Ana Muela Sopeña

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