martes, 3 de mayo de 2011

LA TARDE SE HACE LÁNGUIDA

*
La tarde se hace lánguida
cuando miro a lo lejos, en la ría,
un barco que proviene de otros mundos.

Hay un perro ladrando
en el muelle que sabe de nostalgias.

El tiempo aún es incierto.
Aunque estamos en mayo
el frío se entremezca con la lluvia.

Las campanas distantes
nos avisan sin pausa
cada cuarto de hora.

Los gritos de los niños
atrapan una infancia ya extinguida,
nos hacen regresar
a los primeros años.

Los ruidos de los coches
permiten que el crepúsculo
se rodee de luz
en el silencio oculto de los pájaros.


Ana Muela Sopeña

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