martes, 20 de septiembre de 2011

FRESAS DEL HUERTO

*
Marilina y yo robábamos las fresas
del huerto de las monjas.
Más tarde las comíamos a escondidas.

Yo subía al cerezo y acumulaba frutos
aún sin madurar. Luego los ofrecía a todo el mundo.

También jugábamos con lagartijas
y les hacíamos barbaridades.

De cuatro ruedas eran los patines.

Todas mis horas eran
de intensidad y magia.

Residía en el mundo de los juegos
y de la fantasía.

Paloma y yo leímos muchos libros.
En voz alta y riéndonos de todo.
"Platero y yo" fue el libro
que me hizo conocer la poesía.
Yo tenía diez años.


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

Unknown dijo...

Eras muy cafre tú para tan tierna edad...

Aunque la magia es así, un mundo de poesía en un huerto de fresas...


Estás muy sublime, ¿lo sabías?

Un beso

Ana Muela Sopeña dijo...

La verdad es que éramos muy trastos mi amiga y yo. Luego, si nos descubrián nos castigaban, pero no solían descubrirnos...

Gracias por lo de sublime...

Un abrazo
Ana