viernes, 30 de septiembre de 2011

PLACERES

*
Me agradan las mañanas enigmáticas con niebla en lejanía
y ladridos de un perro entre las sombras
alzando contra el alba lo salvaje.
La mirada de un niño mientras va de la mano de su padre
y observa los juguetes en los escaparates de las tiendas
con la nostalgia apátrida de un cuento.

Los gatos callejeros que me hablan con sus ojos sin mundo,
desde su espacio lúdico y extraño.
La llovizna sutil que me devora y me lleva a vivir sólo el instante.

El tacto de angorina de mi jersey azul,
su suavidad me hechiza sin herirme.
Cocinar con cacao, miel y canela,
llevando los placeres culinarios a una lujuria intensa, indescriptible.

La noche en su silencio eonario, anunciándome siempre
que hay túneles del tiempo aún sin descubrir.
El movimiento de los astros y sus ciclos que me permite descifrar
las verdades ocultas en la espiral de un reino sin retorno.

El roce de tu mano en mi piel lánguida.
Recordar el ayer como si fuera una novela estructurada
en saltos subrepticios, sin planificación, sin estrategia.
El tacto de una crema nutritiva en mi piel consagrada
a rituales de Venus y de Vesta.

La lectura de un libro, gozando de sus páginas impresas
con la tipografía más sencilla y una portada de diseño.
Escribir fuera del tiempo en un cuaderno alado y melancólico
con bolígrafo negro o tecleando rápido en mi pc portátil.

Escuchar las canciones que me gustan,
sabiendo que el reloj puede pararse.
Respirar suavemente, al ritmo de las hojas con escarcha.
Captar el gusto exacto del agua de un bidón de manantial.

Estrechar a mi gato cuando llueve,
buscando ese refugio de lo místico.
Tus besos de frambuesa y avellana.
Mirar fotografías de álbumes antiguos.
Dormir entre tus brazos en las grietas del sueño y la utopía.


Ana Muela Sopeña

8 comentarios:

Manuel Martínez Barcia dijo...

Es grato observar tu intimidad, Ana, ser ojo de esa luz en la chimenea...

Un beso

Lía dijo...

A veces en las cosas más chiquitas de lo cotidiano se encuentran los grandes "placeres" de vida, la transpiración del alma se refleja en nuestra forma de percibirlos.

Ha sido una maravilla devolverte la visita Ana, volveré con tiempo para seguir degustando tu poesía.

Un abrazo

p.d- Yo también adoro los gatos, conviví con uno durante 16 maravillosos años, son seres exquisitamente sabios, desde luego.. ;)

Ana Muela Sopeña dijo...

Bueno, tanto como mi intimidad...

Es un poema y como tal tiene elementos personales, pero también elementos oníricos.

Un beso
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Lía, me alegra que el poema te haya gustado y celebro que los gatos te hayan hecho la vida agradable.

Besos
Ana

centauronueva dijo...

Placentero recorrido por parte de tu interior.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias por pasar y brindarme tus palabras...

María García Romero dijo...

Maravillosos placeres Ana!
Gozar de lo sencillo, advertir la magia de lo cotidiano, la sensualidad del tacto de la vida, es propio de un espíritu despierto, vivo.De la poeta, de ti, que nada se te escapa del mundo de la forma y de la idea.
Mi abrazo y mi admiración.
Siempre:
María.

Ana Muela Sopeña dijo...

Ay, María, tú también sabes del placer de los sencillo.

Te dejo un abrazo muy abrazado
Tqm, amiga
Ana