domingo, 9 de octubre de 2011

EN EL INFINITO MUNDO DE LOS SUEÑOS

*
Como un barco se deslizan
los olvidos en el aire
de una infancia perdida entre las horas.

Eclipses de belleza mineral
atrapan esas hojas oxidadas
en el infinito mundo de los sueños,

al tiempo que la voz de las abuelas
entona dulcemente los cuentos de Perrault
al calor de las estufas
de leña y de carbón.


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La direccionalidad del tiempo es burlada por la poeta e indirectamente pone al lector frente a su abuela, los cuentos de Perrault, algún cansado tango y el fogón.
Gracias.
Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Retrocedí mucho ya que una de mis abuelas murió en 1942, diecinueve años antes de que yo naciera y otra en 1964, cuando yo tenía tres años.

Por ello regreso a universos que nunca existieron, pero a mí me gustan.

Gracias por pasar