lunes, 17 de octubre de 2011

LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

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Caballo Blanco
Cabalgado por el jinete de la victoria.

Cuando abrió el primer sello, oí al primer ser viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo blanco, y el que montaba sobre él tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió vencedor, y para vencer aún

Ap. 6,2

En este primer sello
un símbolo aparece
que aún no se define.
Puede ser Satanás o el Anticristo
o quizás la moral más imperante.
Lo cierto es que es preludio
de los demás caballos tan oscuros.


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Caballo Rojo
Cabalgado por el jinete de la guerra

Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente que decía: "Ven". Entonces salió otro caballo, rojo; al que lo montaba se le concedió quitar de la tierra la paz para que se degollaran unos a otros; se le dio una espada grande.

Ap. 6,3-4


Guerra en los territorios de la Tierra
permanentes tambores de violencia
que atrapan a los hombres en el odio.


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Caballo negro
Cabalgado por el jinete del Hambre.

Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: "Ven". Miré, y vi un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano.

Ap. 6,5


Hambre entre criaturas de este mundo
llamando a las conciencias de los Hombres
para sentir que todos somos uno.


*****

Caballo Bayo
Cabalgado por el jinete de la muerte.

Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: "Ven".

Ap. 6,7

Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra.

Ap. 6,8


La muerte nos persigue noche y día
en las inmediaciones de la herida
atenta y por la espalda,
en lo oscuro se mueve
sin avisar de nada.
Nadie puede librarse de su espada.
La muerte unifica
a todos los humanos.
Cuando llama a la puerta ya no hay clases
muere el pobre y el rico,
muere quien tiene casa
y quien duerme en la calle
bajo estrellas de luz sin más herencia...


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

Sea pues, que la muerte democratiza a todos los humanos. Si cuando nace la vida se despierta la muerte, no nos queda más que vivir con vitalismo y entusiasmo.
Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Vivamos con entusiasmo...

Un abrazo