miércoles, 21 de noviembre de 2012

MADRE OSCURA

*
Mi vida va quemando
diademas de ranúnculos
en hornos de dragones y carbón.

Hay una madre oscura en el sonido
que percibe rumores de las horas,
mientras el bosque incendia
los tatuajes que marcan hoy mi piel.

Me muero en el destello del refugio
con el esplendor del precipicio.

Un susurro de árboles
sella los túneles secretos.

Renazco sobre el río,
con los cantos rodados
que sumergen mi cuerpo en el enigma.


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

Jerónimo dijo...

Renacer sobre el río de la vida es lo que se siente mientras nos llega el vibrar de estos versos.

Saludos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Jerónimo:

Me alegra que se sienta el renacer a través de estos versos.

Un abrazo
Ana