sábado, 26 de enero de 2013

CUERPO

*
Tengo un cuerpo de luz
y otro de sombra.

Mi piel es territorio de tus besos
y de la lluvia cálida nocturna.

Me gusta sentir siempre, sin descanso,
el agua de la ducha sobre mí.

Me abrocho los botones del jersey
mientras un aguacero me derrumba
en lunas de papel frías y hostiles.

Mi cuerpo se hace eco del asombro,
lo oculto que se esconde en las paredes
y en los tiempos malditos del demonio.

Cuando palpo mi vientre
cabalgo el unicornio de la aurora
y siento que soy libre.

Tengo un cuerpo de luz
y otro de sombra.

Y recuerdo tus labios junto a mí
en las habitaciones clandestinas.

 
Eres la piel de loto
tu suavidad de seda me hace fuerte
tus gotas de sudor me hacen diluirme en el olvido.
 
Eres la hembra anónima del agua
agazapada en grutas que habitar,
sintiendo interiormente, en los espejos,
mi desmedido afán por poseerte.
 
Eres esa mujer de los volcanes
que sueña con ser águila
y admiro de tu mundo la nostalgia
en trampas y desguaces de los años.
 
Eres la diosa Kali
en su caverna
y la reencarnación de la lujuria.
 
Recuerdo tu canción de mediodía
en el jardín secreto, en un libro de horas.
 
Eres la piel de un mundo imaginado
en cuencos y campanas de los muelles.
 
 
 
 
Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

Miguel Iñiguez dijo...

Este poema lo leí anoche y me pareció bellísimo, Ana. Una aportación a ese desdoblamiento, tan particular que es nuestro propio cuerpo, ese que tiene tan suyo su propio lenguaje.

Un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Me alegra, Miguel, que te guste este poema.

Es siempre un placer verte en mi espacio.

Un beso grande
Ana