jueves, 20 de octubre de 2016

OTOÑO MELANCÓLICO

*
El frío inunda las aceras.
Hay amantes que tiritan
congelados en parques de visiones.

La gente avanza
con la velocidad del ego supersónico.
Cree que llegará a alguna parte
mas lamentablemente no es así.
La euforia no exorciza la soledad profunda.

Las metas son tentáculos
para olvidar la herida de la infancia.
Compromisos, proyectos,
anillos, viajes, cenas,
aniversarios llenos de preguntas.
Todo se mezcla en nubes
de un torbellino existencial.

La lluvia cura todos los aullidos
que agónicos parecen
convertir el desierto en un jardín.

La hojarasca maquilla
la realidad tan cruda.

La humedad del ambiente
me hace polvo.

En el metro la gente no se ve.
Contempla su Smartphone
y juega con marcianos,
contesta whatsapps, mails, sms...

No quiere concentrarse en lo más cruel.
La gran fragilidad
de su alma lánguida.
Los huérfanos acechan
en todas las esquinas.
La urbe es como un monstruo
que te observa
con su ojo de cíclope.

Miro a una chica ebria
en el vagón del metro.
Nadie sabe por qué se ha emborrachado.
Su espíritu está roto
por su primer amor.
La traición se ha hecho danza, hueco, muerte.
Nadie escucha su llanto, sólo yo...

Todas las penas viajan
por el aire
y husmean en la piel
de las muchachas nínfulas.
Ella aún no lo sabe:
hace tonglen en todos sus insomnios
y cada vez que toma un cubalibre.

La gente sufre en vano
en el silencio gélido del mundo
al tiempo que un adolescente
se bebe las condenas colectivas
en litronas de alcohol,
en su habitáculo de niebla.

Se rompen los bordillos
de las calles
para que los presagios
anuden con su alma el universo.

El otoño presenta su nostalgia
mientras el tiempo pasa
y ya no vuelve...


Ana Muela Sopeña

6 comentarios:

graciela FERNANDEZ dijo...


Hola Ana ,otra vez me sorprende tu cortometraje,si, es todo dantesco y muy triste ,es la época deplorable que corroe al ser humano.

Besos ,mi querida Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Graciela, me alegra que te haya gustado el poema.

Besos
Ana

carlos perrotti dijo...

Es como un talking blues. Yo le pondría música, que la tiene (muy personal) en cada quien la lee y en la cadencia natural de sus versos. Una vorágine de imágenes y sensaciones. Abrazo Ana...

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Carlos:

He querido que el poema cuente pequeñas historias urbanas y que solo se vean flashes.

Un abrazo
Ana

carlos perrotti dijo...

Y lo has logrado. El poema todo es una crónica de tu visión-percepción. No sé si es claro. pero igual, abrazos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Carlos, me alegra que lo veas así.

Un abrazo desde España hasta Argentina
Ana