viernes, 7 de octubre de 2016

VEINTE GOTAS DE TI

*
I
Nuestros sueños se nutren de la luna
y la caligrafía de los lobos.

II
Somos la ensoñación y el árbol nítido
que se adentra en el limbo de los márgenes.

III
Bebo de tu sagrada geometría
antes de que las jaulas se cerraran
sobre tu piel de lince.

IV
Percibo entre las sombras los presagios
del instinto de arena.

V
Latigazos de orgasmos y placeres
nos llevan por umbrales
donde las puertas se abren y se cierran
sellando los misterios con saliva.

VI
Presiento que la luz es nuestra dueña
y nos acerca siempre
a los acantilados de los zorros.

VII
Las palabras se mezclan
con la emoción antigua de los astros.

VIII
Veo en ti los destinos de los hombres,
después de la caída.

IX
Eres mi diccionario de la luna,
con los vocablos híbridos del mundo
queriendo conseguir el universo
en el damero azul.

X
Amo los territorios de tu bosque,
las piedras consagradas,
los algoritmos grises de tus duendes
tu dulzura escondida, aunque lo niegues.

XI
Conozco tus intrigas y tu fuego,
la liturgia galáctica de tu vientre de fauno.

XII
A veces me pregunto si tu Adán
ha encontrado a su Eva primigenia
o si todo es mentira...

XIII
Planeo sobre un bucle temporal
donde la vida brinda sin cesar,
antes de la debacle.

XIV
Eres el protector de mis anhelos
y te seduzco siempre en el crepúsculo.

XV
Me gustan las plegarias de la noche
contemplando la estrella que preside
nuestras citas secretas.

XVI
Todo lo que hace tiempo nos unió
reside en los fonemas cotidianos.

XVII
Los pétalos ya secos en un libro
custodian nuestro vínculo.

XVIII
El corazón del bosque es nuestro amigo
y conoce el latido sin disfraces.

XIX
El abrazo perfecto nos avisa
de que todo es preámbulo de un beso.

XX
La música del agua es como un círculo
que nos envuelve siempre con su enigma.


Ana Muela Sopeña

2 comentarios:

graciela FERNANDEZ dijo...

Aquí nuevamente Ana ,deleitándome con avidéz de tus luminosas letras.
Abrazos.

Graciela

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Graciela, por venir y brindarme tus palabras.

Un abrazo
Ana