sábado, 17 de diciembre de 2016

DE LA OBSIDIANA CELESTE

*
I

El Humano,
niño pequeño todavía,
envuelto en las mantas de su propia ignorancia
espera ilusionado
que se abran los portales de la galaxia.
En realidad, no necesita esto...
tan sólo la apertura de su espíritu
con apoyo de la obsidiana celeste
que yace aún dormida
en el espejo desnudo
de su corazón atormentado.

II

El hombre espera al ángel de las aguas
para soñar en piedras de secretos
la belleza de un mundo sumergido
en el alma raptada al inframundo.
Pero el peligro acecha
en las cuerdas lumínicas
de los monasterios invertidos.
Todo lo que la ciencia ampara y dicta
es puerta encriptada
a dioses prehistóricos de niebla.

III

La mujer busca en tramas
las telúricas diosas
que han despertado en furia
después de los milenios.
Pero la vía es el silencio
que yace en la matriz del universo
para entender el cosmos y su luz.
No el poder exterior
sino la cripta de los úteros
que poseen enigmas en sus códigos.


Ana Muela Sopeña