viernes, 13 de enero de 2017

EN ZONAS ABISALES

*
El camino iba separándolos
a pesar de que ella
navegaba en un lastre de pasión
que pedía regreso
en medio de la sombra y de la luz.

Pero todo indicaba
que volver
era cada vez más imposible.

Su mente se aferraba
a la opción clandestina
de la oportunidad
o de un quizás.

El cuerpo de ella amaba su energía,
su piel y su saliva,
su magnetismo atávico,
su aroma,
.....y su respiración,
sus músculos de acero,
sus huesos entrenados
.....en el sueño...

Su espíritu esperaba
que él se derrumbase en la tristeza
para poder brindarle
el consuelo y el bálsamo
de las lágrimas blancas.

Su sentimiento era
la vibración de un mundo
sumergido
en zonas abisales.

Ella
deseaba volver
a aquel instante lúdico
que como semilla primigenia
les cautivó en visiones...

Pero todo avanzaba hacia otro lado,
un lugar con neblina,
más allá del espejo...

Un lugar donde él
iba a encontrarse con su sombra
y la distorsión de sus imágenes
en experiencias lúbricas
que antes
hubieran sido bellas,
su premio tras batallas
cotidianas...pero ahora...
eran simples delirios.

Y ella
iba a encontrarse
con la soledad más infinita
a través de las horas
ataviadas con luces inconclusas.

El camino iba separándolos
y no entendían nada,
pero había que seguir
como si todo fuera igual
que en otras ocasiones...


Ana Muela Sopeña