miércoles, 22 de febrero de 2017

ENCICLOPEDIA DE LA LUZ

*
Cada noche se caen los diccionarios
por el acantilado de los lobos.

Al llegar a las capas más profundas
los vocablos se doblan con el sueño
y parecen enigmas
que resisten la sombra de los días.

Busco la enciclopedia de la luz
en las bibliotecas estelares,
para poder amar el mundo cuántico
con púlsares dormidos.

Atravieso la bruma
con las nebulosas y los nombres
que habitaban la Tierra
en el principio de los tiempos.

Con los verbos: el Alfa y la Omega,
se sugiere que el mundo está encerrado
en la acción primigenia creadora.

Cada segundo todo vuelve a ser
un latigazo lleno del azar,
para sentir la vida en plenitud
en medio de tornados.

Una ráfaga cruel
medita con las ramas del silencio
y recuerda que todo es un teatro,
a pesar de la sangre más atávica.

Prefijos y sufijos son aliados
del oculto misterio en el lenguaje
que yace en caracolas de la orilla
más allá del olvido y sus secretos.


Ana Muela Sopeña