martes, 5 de diciembre de 2017

VIAJE SIN RELOJ HACIA LA NADA

*
Un viaje sin reloj hacia la nada
progresa ciegamente en el reflejo
de los charcos amados por la lluvia.

La ausencia se apodera de los árboles
y mi alma contempla en lejanía
el poder silencioso del vacío.

La soledad se muere por los pórticos
y lucha por tejer entre las nubes
el sentimiento puro de la infancia.

Abrazo este momento melancólico
y recojo las flores ya marchitas
de nuestro encuentro lúdico
a través de las huellas del crepúsculo.

El dolor va adueñándose de todo
y diviso ese muro inexpugnable
del que siempre me hablabas...

La niebla se ha tornado casi onírica
y el adiós dominado por los astros
es sólo la ilusión de los cobardes,
porque eso es lo que somos, nada más...

La ciudad,
como escenario íntimo de nuestros besos lúbricos,
se ha quedado muy fría.

Pronto llegará la navidad.
Las luces de los árboles:
adornos sin sentido para muchos.

Mientras la nieve blanca, casi azul,
cubrirá mi mirada
y te convertirás en mi memoria
en la imagen de un mundo traicionado...


Ana Muela Sopeña

6 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Triste y emotivo.
Besos.

carlos perrotti dijo...

Infinito viaje hacia la totalidad de la nada. Tal vez la poesía sea ese viaje por momentos y sonoros escenarios y geografías personales...

Me has encantado una vez más, Ana. Abrazos.

Mª Socorro Luis dijo...

Como siempre, Ana, tu poesía es mas que unos hermosos versos.
Tiene la magia de ahondar, curar, a veces doler, y conmocionar...

Besos cercanos

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Amapola, por tus palabras.

Un beso grande
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias, Carlos, por tus palabras tan positivas.

Siempre es un placer verte en mi ventana.
Un beso
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Soco, por tus hermosas palabras para con mi poesía.

Besos a montones
Ana