miércoles, 28 de febrero de 2018

NIEVE

*
El paisaje se abisma río abajo
con la nieve cayendo
sobre los altos árboles del bosque.

Se respira pureza entre la escarcha
que adorna quietamente
las ramas ateridas del invierno.

Un pájaro salvaje reposa en el silencio,
en su nido de amor, entre reflejos
del sol ensimismado.

El horizonte sabe de quietud
y despierta sin miedo
las horas del vacío.

La helada se parece a esos instantes
en que la vida pide otro comienzo
y fulmina sin falsa compasión
todo lo que toca.

Los animales huyen y se esconden
para sobrevivir dentro de cuevas.

Un hombre en su trineo con sus perros
recorre los caminos
como si todo fuera una aventura.

El termómetro marca
veintidós grados bajo cero.

La carrera comienza sin problemas.

Un circuito de cientos de kilómetros
recorrerán los Huskys Siberianos
tirando de trineos.

El ganador sabrá que su trofeo
es un sueño profundo que se cumple
a pesar del frío tan glacial.


Ana Muela Sopeña

4 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Sabias instantáneas, Ana, que sólo un ojo de poeta puede detectar y transmitir.

En especial me quedo ensoñado, embelesado (no encuentro el término) con estos versos:

"La helada se parece a esos instantes
en que la vida pide otro comienzo
y fulmina sin falsa compasión
todo lo que toca..."

La vida pide otro comienzo, no un final. Tantas veces sentí esto y no supe cómo decirlo. Chapeau.

"El ganador sabrá que su trofeo
es un sueño profundo que se cumple
a pesar del frío tan glacial."

Sin palabras. Abrazo lo suficientemente largo a ver si contagias algo de tanta poesía.

Mª Socorro Luis dijo...

Bellísima acuarela de invierno.

La nieve en tus versos, mas brillante, mas pura, mas blanca.

Besos, Ana.

Ana Muela Sopeña dijo...

Me alegra que te haya gustado el poema, Carlos, especialmente esos versos que son el centro de todo.

Un abrazo
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias, Soco, por venir y dejar tu huella en la blanca nieve.

Un abrazo
Ana