domingo, 29 de noviembre de 2020


 

MELANCOLÍA

En la hojarasca

la tristeza del cielo,

melancolía.

Erráticos los pasos

hacia ninguna parte.



Ana Muela Sopeña



 

CICATRICES

El dolor amenaza

por las calles sinuosas

de la ciudad oculta, laberíntica...


Una luz transformada se detecta

en mitad de la herida.


Se inicia la andadura por el círculo azul

que actúa como un bucle sin final.


Las cicatrices sueñan con la piel

de un témpano de hielo ya curado.


El instinto se apaga

al contemplar fisuras en el cuerpo

que atrapa la belleza de lo oscuro.


El vientre contenido

en la venganza

se esconde en los misterios soterrados

de la noche invisible.


La música del agua ahora es sombra

persiguiendo un crepúsculo sin alba.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 25 de noviembre de 2020


 

PETIRROJO

Un petirrojo 

en el árbol de escarcha.

Inspiración.



Ana Muela Sopeña


 

ROMANCE DE FURIA Y LODO

 En la infancia de tu sueño

todo se vistió de oscuro,

en mitad de la belleza

el silencio fue de humo.

Por las noches, en el aire,

el misterio estaba oculto

en el pabellón del árbol 

más allá de aquel gran muro.


En tu niñez repudiada

todo se llenó de miedo

con la señal del maltrato 

en mitad de los desvelos.

Hubo un instinto de luna

que potenció los destellos

más allá de la venganza

que se fugó por el cielo. 


Ahora es ya muy tarde...

yo no olvido tus palabras

cargadas de furia y lodo,

quemando como las brasas.

La vida se ha hecho difícil,

ya no observas mis mandalas.

Solo te veo en visiones,

en el momento del alba.



Ana Muela Sopeña

martes, 24 de noviembre de 2020


 

LICANTROPIA DE LA SANGRE

La luna en su inocencia

observa entre los muros

la licantropía de la sangre.


En la sombra del mundo

hay códigos secretos

de un mineral atávico que hiere.


Un lobo de ciudad

huye asustado siempre de la luz.


En la depredación de los oscuros

la locura se pacta en el silencio.


Por la noche hay susurros inaudibles

en los suburbios lúgubres del alma.

Se escucha en la distancia

un desgarrado aullido

en un portal enfermo por el miedo.



Ana Muela Sopeña

lunes, 23 de noviembre de 2020


 

SOMBRA DE CENIZAS

La belleza del tiempo es siempre efímera,

como aquel veintiocho de febrero

que nevó por las calles de Bilbao.

Entonces todo fue un paisaje blanco.


Ahora los relojes no acompañan

en esta soledad fría y sin norte.

Parece que la luz ya se ha extinguido

en mitad de las calles tan oscuras.


El otoño deambula por mi sangre

y sabe de esta sombra de cenizas

que amenaza inundar el sol de lodo.


Pero todo termina disolviéndose

en el viento dormido en las montañas

y en mi piel consagrada al viaje cósmico.



Ana Muela Sopeña 

sábado, 21 de noviembre de 2020


 

VEO EL MAR

A través de las nubes veo el mar

reflejado en las formas de algodón

que eliminan en mí la antigua herida,

esa que por las noches se hace bruma.


Me quedo respirando entre la arena

y contemplo la estrella de visiones,

para soñar despacio con bandadas

de gaviotas dispersas por el cielo.


En medio del paisaje me pregunto

qué tiempo es necesario para amar

sin tener la presencia del amado.


La oscuridad del cosmos es el velo

que no nos deja ver el infinito

asomando en el pulso de la vida.



Ana Muela Sopeña

viernes, 20 de noviembre de 2020


 

PARA SIEMPRE CONMIGO

Dibujo sobre arena

tu nombre sumergido en la distancia.

Las olas van borrando lo que escribo.


Vuelvo a escribir tu nombre,

esta vez en las rocas.

Permanecen las letras

adheridas al tiempo de los astros.


Abandono el lugar del sortilegio

segura de llevarte

para siempre conmigo,

aunque ya nadie nos vea nunca juntos...



Ana Muela Sopeña



 

SÍNDROME DE MÜNCHAUSEN POR PODER

La madre se inventó que estaba enfermo,

para que el niño no fuera al colegio

así ella perpetraba la venganza

y en su sueño lograba la victoria.


Más tarde esa mujer pensó otra cosa:

intoxicar al niño con bacterias

para que todo fuera bien medible.

El hijo comenzó con muchas náuseas 

y le dolía el cuerpo a todas horas.


Esta madre era loca, mala, astuta.

Fingía que adoraba a su pequeño,

pero solo buscaba destruirlo.


El niño no lloraba ya por miedo

tan solo obedecía a su terror,

se sometía dócil a su madre.


A veces las conductas de la gente parecen una cosa mas son otra. Son solo golosina envenenada. Caramelos cubiertos con azúcar, aunque dentro contengan el cianuro.


La madre de estos versos es ficticia, pero hay madres así por todas partes. Oradores, profetas, desgobiernos. Élites mundialistas y demonios. Bajo máscara amable de cuidados nos meten una daga envenenada.


Debemos cultivar la observación. Investigar si todo es lo que es o debajo de un mundo protector habitan lenguas bífidas de monstruos dispuestos a matarnos sin escrúpulos. 


Síndromes de Münchausen por poder:

hay que estudiarlos todos

no solo los de entornos familiares.


En la psicología de la herida habita otro constructo interesante: la grieta colectiva de la historia. 



Ana Muela Sopeña

miércoles, 18 de noviembre de 2020


 

SUEÑOS INCUMPLIDOS

En la sombra dormita tu recuerdo

mientras las farolas

alumbran nuestra historia imperturbable.


El árbol de la vida nos invita

a contemplar semáforos en ámbar.


Una luz que se abisma calle abajo

deja ver sin un límite

los escaparates de las tiendas.

La neblina sumerge a los transeúntes 

en un mundo irreal

y los bancos sin nadie

esperan las campanadas

de una iglesia perdida en la distancia.


Hace frío en noviembre.

La estación ha quedado despojada

de nuestros encuentros sin horarios.


Una llovizna suave nos inunda

de sueños incumplidos.


La soledad es víctima del sueño

y una bruma sumida en el silencio

siembra los edificios de nostalgia.



Ana Muela Sopeña


 

TENTÁCULOS DE NIEBLA

Cómo avanzan los barcos, mientras la tristeza fluye sin parar sobre la ría. El paisaje me ampara con sus grises tentáculos de niebla. La hojarasca dibuja en las aceras la ecuación del olvido. Una estatua de piedra de un querubín alado me recuerda que todo es pasajero. El ritmo de los astros no perturba mi silenciosa espera. Las motos a distancia, con sus tubos de escape, rugen sobre el asfalto. 

Cómo avanza la vida mientras los años pesan, llenos de antiguas fotos de álbumes virtuales. Mas todo es ilusión, un holograma. Cada día las cosas se renuevan y vuelven a nacer a cada instante. Aunque la fe decaiga, tan solo es necesario escuchar quietamente la melodía de los pájaros que en sus nidos perfectos continúan cantando como si nada malo pudiera suceder. 



Ana Muela Sopeña

domingo, 15 de noviembre de 2020


 

ÁTOMOS DEL ÉTER

 La fuerza colosal

de la sabiduría de la luz

encuentra en los círculos del orbe

la belleza inquenbrantable del amor.


Dentro de los secretos de los nombres

habitan las palabras que detonan

la explosión de los átomos del éter.


En nuestro ADN

moran los universos paralelos,

para poder viajar a otros espacios

donde la libertad sea posible.


Cuando todo empezó,

en el Big Bang,

el instinto del reino solidario

todavía era nuestro.


Alguien cambió con trampas 

los archivos galácticos

en las enciclopedias vibratorias.


En la biblioteca de la luz

hay un ladrón de libros estelares.


Seamos los artífices 

del devenir eterno hacia el mundo sutil...

Allí donde el humano

vive libre de todo lo viscoso,

al margen de las jaulas de las bajas frecuencias.


En las bibliotecas de las sílabas del cuantum 

hay un umbral de agua para todos,

para que recordemos nuestra música.


La memoria del aire

nos guía por los bosques del olvido,

pero también por sueños

de paisajes nevados

que transforman lo corrupto

en un diamante antiguo y primigenio.


A través de los códigos del fuego

la alquimia ancestral de los eones

columpia en las esferas siderales

la integridad y coherencia.


Más allá de las células

que conforman el cuerpo primitivo del humano

está el líquido amniótico 

de la luminiscencia de los vórtices.


En las grutas del ensueño

los mantras escondidos de la tierra

esperan ser cantados sin demora,

para despertar

a los magos magnéticos del tiempo.



Ana Muela Sopeña


 

CREPÚSCULO

Entre los árboles 

las luces del crepúsculo,

mar en silencio.

Las nubes en la niebla,

memorias de otro tiempo.


El viento oscuro

en la noche se oculta 

entre gaviotas.

La música sutil

descubre los enigmas.



Ana Muela Sopeña


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CREPÚSCULO 


Entre as árvores 

as luzes do crepúsculo,

mar em silêncio.

Nuvens no nevoeiro,

memórias de outro tempo.


O vento escuro

na noite oculta-se

entre gaivotas.

A música subtil

descobre os enigmas.



Ana Muela Sopeña

viernes, 13 de noviembre de 2020


 

PIEZAS ROMÁNTICAS OPUS 75 DE DVOŘÁK

1

La nostalgia deambula por las calles

como en una infinita melodía

que recuerda las noches de llovizna

de los amantes consagrados a la niebla.


Las frustraciones marchan a otra acera

para dar el espacio a sueños dulces

de liturgias amadas por la luna.


El ritual del amor es como un salto.

Te pide que te sueltes 

a pesar del peligro más terrible.


La mirada en el rostro del amado 

es solo una metáfora del mundo

que lucha contra el miedo a la extinción.


La pasión de los cuerpos en la noche

se parece a la bruma del instinto

que aún grita su nombre entre locuras.


Los edificios saben de la herida

en la tristeza apátrida del beso,

cuando todo parece algo imposible

pero surge y se eleva al paraíso. 


La nostalgia se funde con la luz

al tiempo que la tarde es de cenizas.


II


En la pasión desnuda de la piel

comienzan los abismos del deseo.

Un viaje sin temblor hacia el origen

que aunque siempre termina siendo nada

atraviesa los campos del Big Bang.


La alegría electriza cada célula

y todo alrededor se hace de fuego

que ilumina la estrella de frecuencias.


El fulgor de las sombras se hace eterno

y viaja sin un freno hacia el umbral 

de los descubrimientos más insólitos.


III


La infancia es el lugar de los recuerdos

donde cualquier visión de infinitud

se convierte en la llama creadora.


Es allí donde vive la materia

del sueño que nos lleva hacia los vórtices

del palacio ideal de la memoria.


IV


Los archivos de todo lo pasado 

contienen las respuestas innombrables

encriptadas en nubes de papel,

en la papiroflexia del futuro. 


Allí los que se aman pueden ver

que los mitos alientan aventuras

y permiten que todo se resuelva

con la separación o con la muerte.



Ana Muela Sopeña


 

DESPOJADA

Este naufragio exacto

me deja a la intemperie con mi herida

que es también nuestra herida.


Despojada de todo juego al póquer 

con emociones vanas de origami.


Me vuelco en las fisuras de mi alma

mientras nutro una espera sin destino.


Ahora que te has marchado

solo me queda el brillo del espejo

para seguir viviendo entre los árboles 

al ritmo del silencio.


Pero quizás el hambre nos reúna,

aunque ya no lo creo.


Este naufragio lleno de crepúsculos

solo puede entonar la melodía

de ese acantilado de los lobos

que a ti tanto te gusta

y de las cuevas llenas de amatistas,

mi lugar preferido para el sueño.



Ana Muela Sopeña

jueves, 12 de noviembre de 2020


 

RESTRICCIÓN DE MOVILIDAD NOCTURNA Y OTROS EUFEMISMOS

Las palabras avanzan como tanques

para detener el pensamiento,

son indicios de imágenes del humo

que pugnan por salir de sus guaridas.


La mente nos inquieta.


La dopamina acecha entre las calles.


Es el toque de queda una estrategia

para doblegar la curva infame.

Eso es lo que dicen los expertos.


Es que el virus del covid 

tiene en su reglamento

las horas de contagios virulentos

y las horas inocuas, por si acaso.


Ahora es todo raro y peligroso.


El mar con sus mareas nos acoge

y nos brinda la espuma del crepúsculo.


La evanescencia de la bruma

nos salva del desastre.


En mitad de la niebla 

la noche nos insulta

con la perversión de la mentira.



Ana Muela Sopeña


 

DE LAS ESTATUAS

La soledad se cierne sobre mí

mientras el mundo avanza sin retorno.


Poco a poco el infierno de las cosas

se hace con mi visión de lo absoluto.


Quisiera regresar al tiempo único 

del impulso primero,

pero todo se ha roto con los sueños.


Ahora tus memorias no son mias

sino de las estatuas congeladas.


Observo muy despacio

los ropajes de piedra,

los rostros ateridos por el frío,

la biografía extraña del silencio.


El reloj en su vértigo infinito

ha bordado tu miedo con el éter 

y nos ha entretejido con la nada.



Ana Muela Sopeña

lunes, 9 de noviembre de 2020


 

SUSURROS

Por las calles más sórdidas

de los suburbios escondidos

se escuchan los susurros inaudibles,

cuando todo se torna insoportable,

de aquellos que no pueden ya soñar.


Las voces viscerales de la gente

se visten con ropajes elegantes

para sobrellevar lo cotidiano.


Por aceras desnudas

de abrazos y de risas

se resbalan las manos generosas

que buscan el misterio subrepticio,

como el rumor del agua.


El sonido ancestral es de llovizna

y alberga en su secreto la belleza

del círculo innombrable de lo oculto.


Dentro de cada hombre

habitan las palabras del coraje.


La intención silenciosa de los gestos

es siempre una liturgia no explicada.


En cada mujer vive una tormenta

y un relámpago suave de visiones.



Ana Muela Sopeña



 

NOVIEMBRE

Este mes se ha vestido de nostalgia

con esa despedida en el silencio

que hiberna en laberintos,

más allá de la sombra y de la rabia.


Lo nuestro duerme ya en el infinito,

con vértigo de azar,

este mes de noviembre condenado

a ser solo una tumba de cenizas.


Todo se ha convertido en imposible. 


El impulso de ser entre las rosas

se ha diluido en campos de la muerte.

Ya nada es como antes, todo es luto.


La respuesta a este caos inevitable

es un fractal de hielo en el relámpago...


Ana Muela Sopeña


viernes, 6 de noviembre de 2020


 

ANTES DE QUE NACIERAS

Contemplas todo

con ojos de niño asustado.


Esperas de la vida una sorpresa,

que lo que ocurre sea 

simplemente un mal sueño.


Cada día te dices a ti mismo:

"esto no está pasando 

es solo una visión de medianoche".


Pero todo sucede al mismo tiempo

y tu única opción es levantarte

y expresar tu verdad con elegancia.


Porque también hay hombre

en el vientre del niño.


Pero 

todo 

este 

instinto 

que pugna por salir al ring actual

es hora de que acuda a su misión,

esa que tú aceptaste

antes de que nacieras en la Tierra

tomaras 

las 

píldoras 

de 

amnesia.



Ana Muela Sopeña


 

ESE CAFÉ PENDIENTE

Algo descalabró 

la opción amada.

El instinto dormido se murió.

La belleza escondida ya no fue.


Ese café pendiente se esfumó

en mitad de la herida melancólica.


Todo fue diluyendo nuestra historia

en las calles vacías por la lluvia.


Olvidaste mi nombre 

entre los árboles,

perdí tus iniciales 

en el viento.


La desmemoria fue tu despedida...



Ana Muela Sopeña

martes, 3 de noviembre de 2020


 

SOMBRA DE LA NADA

La sombra de la nada me persigue

como animal herido.


Una luz transformada

deja ver un jaguar al acecho.


En el bosque del agua

mi piel se viste de origami.


El árbol del sonido me susurra

que la luna y las nubes permanecen

abiertas al enigma de lo arcaico

de una luciérnaga despierta.



Ana Muela Sopeña


 

MASCARADA

El ritual de las máscaras se fue,

el carnaval no pudo celebrarse,

Venecia se vistió de decepción.


Increíble que todos los disfraces

tuvieran que volver a sus armarios.


Pero llegó otra fiesta tenebrosa

con máscaras sin sueños 

ni visiones, 

delirios entre el pánico 

y mil miedos.


Desde que esta función de purgatorio

se instauró en nuestra Tierra,

el mundo va tornándose un infierno 

y cada día es solo un lienzo oscuro

de lo que queda por venir.


Mas todo es ilusión, es solo un juego,

una mátrix de unos y de ceros.

Entornos digitales, propaganda,

la representación de algunas mentes

que hace tiempo abdicaron 

del correcto sendero evolutivo. 



Ana Muela Sopeña

viernes, 30 de octubre de 2020


 

EN LA CELOSÍA

Por la noche te espero

en la celosía.


Suena la sirena.


Los perros ya no ladran 

en lo oscuro.

Debes partir a lo desconocido.

Allí te aguarda la aventura

de la quimera prodigiosa.


Pero yo permanezco tras los muros,

donde mirarnos sin velos,

ahora que los relojes ya no existen.


Al alba tú me esperas

en el jardín secreto.


Es muy temprano.


Hay gatos escondidos.

Debo encontrar 

el antídoto contra la desmemoria.


Continúas respirándome

en el campo oculto,

mientras las horas pasan 

imperceptiblemente.




Ana Muela Sopeña 


 

KOAN

 El ente existe

y mata ciega-m-ente.

Claro que existe.


Pero el ente no existe 

y no mata ciega-m-ente.

Claro que no existe.


Pero ¿quién es el ente?


Es un koan.


-------


Zzzz Zzzz Zzzz Zzzz Zzzz


El cielo está encoronavirado

¿quién lo desencoronavirará?

El desencoronavirador

que lo desencoronavire

buen desencoronavirador será. 


Aaaa Aaaa Aaaa Aaaa Aaaa


Lenguaje binario

1 = Sí

0 = No


1 x 0 = 0

Sí x No = No


Lenguaje inverso binario

1 = No

0 = Sí


1 x 0 = 0

No x Sí = Sí


Lenguaje anverso / inverso ambivalente binario

1 = Sí/No

0 = No/Sí

Sí/No x No/Sí = No/Sí


¿Pero esto qué es?

"El trino del diablo" de Giuseppe Tartini.


El gato de Schrödinger está al mismo tiempo vivo y muerto. 


Eso es lo que nos pasa. 

Que estamos al mismo tiempo 

vivos y muertos. 

Es una paradoja. 



Ana Muela Sopeña

jueves, 29 de octubre de 2020


 

LA HABITACIÓN DEL BESO

Soñamos sin censura con el otro

para volver entre visiones

a ser protagonistas,

en mitad de la crisis,

en el lugar amado del encuentro.


La habitación del beso es como un lienzo

donde habitan nuestros dobles con sus máscaras.


Un jarrón que descansa en su quietud

nos mira desde el fondo del silencio.


Los libros apilados y las flores,

la ventana feliz.


Los cuadros sonrientes, las cortinas.


El roce de la piel es lo que importa.

Los labios recordando los momentos

de olvido en el hechizo del placer.


Un fractal en la noche

para disolver toda la sombra.


Quiero ser tu lujuria

en medio de mi vértigo invisible...


y que tú seas solo mi lascivia

escondida en el vórtice del tiempo.



Ana Muela Sopeña 

 


RAÍCES DEL INSTINTO

La soledad se cierne 

sobre la ciudad amedrentada.

Se esconden las raíces del instinto

mientras el tiempo único  

se avalanza sin pánico a la niebla.



Ana Muela Sopeña

martes, 27 de octubre de 2020

 


MUNDOS INTANGIBLES

A veces en lo oscuro

tu piel en la memoria

se parece a una grieta silenciosa

mientras mis labios rozan tu aislamiento.

Hay fisuras de mundos intangibles

cuando tus besos 

me llevan al umbral

del hueco misterioso,

donde mi abrazo etérico

rodea con su círculo invisible

el vacío del cosmos

y llena tu mirada de presagios.



Ana Muela Sopeña

domingo, 25 de octubre de 2020


 

SUEÑOS LÍQUIDOS

Sobre

tu

cuerpo

la

belleza 

del

agua.

Insinuación.



Ana Muela Sopeña


 

LLUVIA TORRENCIAL

 La lluvia inunda calles y portales 

mientras la gente corre sin un rumbo

hacia ninguna parte.


Me refugio despacio

en una marquesina.


Espero quietamente 

subir al autobús de los amantes.


Recorro esa ruta luminosa

que me lleva al lugar del encuentro.


En el viaje rememoro los instantes

de sonrisas compartidas.


Acudo lentamente

al portal silencioso...


De pronto me despierto...


Descubro que las calles y la lluvia,

el autobús, la marquesina 

y el portal

son producto de un sueño,

como la vida misma.


Un holograma clandestino,

una ilusión furtiva

que se diluye en el tiempo sin tiempo

del reloj endecasílabo del mundo.



Ana Muela Sopeña

sábado, 24 de octubre de 2020




CREPÚSCULO EN EL MUELLE

 A la tarde las barcas

con sigilo se duermen

en el embarcadero.


A lo lejos el monte del Serantes

preside con sus luces

ese tiempo sin tiempo del crepúsculo.


Es la hora mágica del cielo

que, con sus nubes híbridas,

abraza la nostalgia de la gente.


Las gaviotas sobrevuelan los pretiles

y descienden contentas

sobre el agua,

para atrapar sus peces 

con la suavidad de lo sonámbulo.


Miro el horizonte, 

contemplo la belleza

del atardecer entre murmullos.


El viento de la noche se prepara

para sorprender a los que sueñan.


Un pensamiento mundo

irrumpe en los contornos de las grúas

y sumerge las siluetas de los bancos

en su sombra de círculos azules.


Los árboles esconden en silencio

la melancolía de las casas

con sus portales llenos del enigma

de miedos invisibles.


Tu nombre me resuena en los oídos 

y no olvido la magia de tus manos

que abarcan sin temor un universo

de acordes inaudibles.



Ana Muela Sopeña


 

EL HABITANTE

 El habitante abre las compuertas

de los contenedores de la luz.

Busca entre los plásticos 

los restos salvadores de alimentos.

Revuelve las revistas

por si alguna se puede rescatar.


Admira de las calles

los reflejos dormidos

de las escaparates de las tiendas.


Deambula entre farolas

intentando encontrar la solución 

a su perdido rumbo.


El habitante sabe

de la soledad más infinita.


El tranvía le hace recordar

el tiempo de su infancia

cuando subía con sus padres

la cuesta temblorosa

en el funicular de Archanda.


Han pasado los años

y ya nada se parece a lo de antes.


Se bebe las estrellas por las noches

cubierto con su manta 

y sus cartones

y pide solamente un día más 

para seguir viviendo

aunque no sepa muy bien por qué motivo.


El habitante cuida la ciudad

con sus plegarias mudas del asfalto.


Duerme sin dejar de estar alerta

por temor a que le roben

la ropa que le abriga.


Amanece despacio.

Con los primeros rayos de la aurora

se levanta sin ganas

y vuelve a caminar sobre las piedras

de aceras indolentes

mirando a todas partes,

por si existiera una sorpresa

que le permita un cambio o un milagro.



Ana Muela Sopeña

viernes, 23 de octubre de 2020


 

EN LOS CUÁSARES

 Bésame con los púlsares

al tiempo que tocamos las estrellas.


Abrázame en los cráteres lunares

para soñar despiertos con el éter. 


Rózame con tus dedos de Neptuno

a través de galaxias eonarias.


Llévame a nebulosas 

de partículas cuánticas

en el horizonte de sucesos.


Susúrrame palabras en los cuásares

para que descubramos esas sílabas

que abran las compuertas de la luz.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 21 de octubre de 2020


 

LLUVIA

 A Albino Santos


Sobre la arena

una piedra de luna.

Dulce naufragio.

Una visión de sombras,

la lluvia en el crepúsculo.



Ana Muela Sopeña

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CHUVA

A Albino Santos


Sobre a areia

uma pedra de lua.

Doce naufrágio.

Uma visão de sombras,

a chuva no crepúsculo.



Ana Muela Sopeña



martes, 20 de octubre de 2020


 

POR LA CIUDAD DORMIDA

 Recuerdo tu sonrisa atravesando el río de los sueños. La belleza de un día nublado. La cortina rasgada de la bruma. Tu energía saltando por la ciudad dormida. Extraño de tu rostro la mirada. La nostalgia de un mundo  compartido. En la melancolía de la herida, tu sangre derramándose. Poco a poco las calles se abren a visiones más alegres. Recuerdo de tu luz la melodía de un crepúsculo anclado en la tormenta. Echo de menos todos los instantes que perviven aún en mi memoria. 



Ana Muela Sopeña


 

INCERTIDUMBRE

 A veces la belleza de la luna

no puede soportar la incertidumbre.



Ana Muela Sopeña

domingo, 18 de octubre de 2020


 

TOBOGANES EN LA NIEBLA

 Tu mirada se desliza 

por los toboganes en la niebla.


Abrazas la nostalgia de la luna

en un parque infantil.


Hay columpios que escuchan

el devenir eterno de las cosas.


En la bruma invisible

un caballito espera

a las nubes del alba.


Mi mirada te ampara en la distancia

mientras susurra el viento entre los barcos.



Ana Muela Sopeña


 

SILENCIO NOCTURNO

Las heridas de ausencia

son como fantasmas despiadados.


A veces no sabemos dónde ir

en mitad de la nada.


Todo lo que algún día nos llenó

se esfuma lentamente

en las noches de arena.


Las nubes se deslizan por el cielo

mientras el laberinto de la vida

se parece a los círculos de sombra.


Hay una voz que pugna por gritar,

como en un alarido subrepticio.


El silencio nocturno

disfraza la locura de las calles,

se filtra entre las piedras

y los edificios de los sueños.


Cuando camino por los bordes de las plazas

se abren las compuertas de otros mundos.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 14 de octubre de 2020


 

OCTUBRE

La lluvia se disuelve en el paisaje

mientras rachas de viento

aprisionan la sangre del pasado.


Atrás quedó el verano

con sus horas más tenues...


Ahora cada día

anochece más pronto

y el alma se contrae bajo la bruma

de los atardeceres misteriosos.


En este mes de octubre

la soledad del mundo se ha hecho mía.


Ayer entre mi pelo

encontré una hoja seca.

Debió caer de un árbol somnoliento.


El otoño no sabe de respuestas,

tan solo de preguntas invisibles.


El frío nos permite recordar

lo efímero de todo

y el devenir eterno hacia la nada.



Ana Muela Sopeña


jueves, 8 de octubre de 2020

ACERAS NOCTURNAS

La soledad invade las aceras

con la lluvia sonora que persiste

en el vértigo herido de la noche,

en mitad del instinto del otoño.


Los semáforos saben de silencio

y un caminante solo

detiene sus visiones

bajo estrellas lejanas.


Un gato callejea con la luna

y busca su destino

más allá de los huecos de los coches.


La mirada persigue entre las calles

el dulce resonar de las farolas,

en la respiración del árbol mudo.



Ana Muela Sopeña



 

LAS MORAS

 Cuando era pequeña mi padre nos llevaba a coger moras. Era todo un ritual. Salíamos contentos con bolsas y con baldes de la playa. Nos acercábamos en coche y después caminábamos hasta las zarzas. Con cuidado arrancábamos una a una. Descartábamos las rojas, las bicolor, las pasadas y las secas. Solo traíamos a casa dos o tres kilos. Todas en su punto exacto de maduración. De regreso las lavábamos, secábamos y preparábamos con azúcar. Cada ración la poníamos en un bol. Mi madre no nos dejaba comerlas junto a otros alimentos. Había que tomarlas solas para merendar o desayunar. Mi abuelo Ramón (que no vivía con nosotros) las prefería con vino tinto y azúcar. Venía expresamente a por su ración de moras. Recogerlas, prepararlas y comerlas era una fiesta. Nos daba la sensación de que la naturaleza nos colmaba de este néctar de los dioses para premiarnos. Mi padre siempre estaba de buen humor en estas excursiones ya que ir a buscar nuestros preciados frutos le relajaba y le permitía desconectar de sus problemas. Recuerdo estas salidas con deleite. Ahora, cuando veo las moras en sus zarzas, o en las estanterías de los supermercados, sonrío y un aroma especial me viene a la memoria. Observo que mi padre vive todavía en estas frutas tan jugosas a pesar de que ya nos dejó en el año dos mil diez, en una madrugada de verano. 


Ana Muela Sopeña

miércoles, 7 de octubre de 2020


 

VUELVE

 Vuelve,

de las profundidades de la tierra

donde los precipicios de la sangre

se tornan invisibles.


Vuelve,

del mar embravecido

a través de los fármacos

que eliminan el virus de las células.


Vuelve,

en ese quieto aire que confluye 

con las grietas abiertas de la piel,

en los acantilados de los lobos.


Vuelve,

envuelto en la fiereza de las llamas

de esta batalla extraña contra el covid.


Vuelve,

para adueñarte de la vida

y navegar sin miedo por el número

del laberinto lúdico de amor.


Vuelve,

antes de que los astros 

diluyan con su giro

lo inmaterial en mundos intangibles.


Vuelve,

para pintar las horas del crepúsculo

con los colores nítidos 

de una mirada abierta al infinito.


Regresa del futuro,

para sanar fisuras

encriptadas en páginas de piedra.


Retorna del pasado,

en las alas del ave de las nieves

para que al conocerte me conozcas.


Adéntrate en los círculos del árbol 

que canta las canciones de las nubes

y sueña con el pulso de los cuásares.


Bucea con tu cuerpo sumergido

en la memoria suave

de las constelaciones boreales

a través del océano

insertado en archivos primigenios.


Recuerda el manuscrito del rocío 

que observa la mañana

con sus errantes átomos 

cargados de visiones.


Vuelve,

del infierno del norte

y vislumbra la luz de las edades

en los bancos de hielo...


Ana Muela Sopeña


viernes, 2 de octubre de 2020


 

SEPTIEMBRE

 La memoria de ti se ha hecho silencio.

En mitad de la herida: la conciencia

de estos días oscuros.


Tu ausencia es como un barco

que penetra por puertas y ventanas

y forma ciegamente

las promesas de otoño. 


Me pregunto qué ocultos tratamientos 

te aplican en la sombra.

Qué oxígeno te brindan por las noches

o si el intento de curarte

se cruza con el árbol de septiembre.


Hay un mundo en la niebla

en donde tú no estás.


Permanezco a la espera

en las marquesinas de autobús.


Escucho quietamente

los sonidos de un reino ya caduco.

No quiero que este virus 

desgarre nuestro instinto de belleza.


El infinito amor de las estrellas

me brinda el llanto denso

de esta ciudad sin nombre.


Aparezco en tu vida

como una visión clara de futuro.


Las horas se revelan a la muerte...

Aguardo de tu luz tan solo el eco,

en la respiración de lo que existe.



Ana Muela Sopeña


 

HELIANTEMO

Respiración,

heliantemo de luna.

Árbol de infancia.



Ana Muela Sopeña

miércoles, 23 de septiembre de 2020


 

OTOÑO

El otoño ha llegado con las mascarillas y los miedos. Parece que las tardes nos llevan, entre bruma, la costumbre de escuchar las noticias más siniestras. Entre el gel hidroalcohólico y el lavado de manos hemos olvidado lo esencial. A veces tengo la sensación de que la lluvia no lavará nuestra ignorancia y seguiremos siempre haciendo agua en la desnudez de nuestros sueños. 


Viento nostálgico 

en la hojarasca seca

sobre las calles.

Las nubes a lo lejos,

crepúsculo dormido.


Los sueños reaparecen en memorias que descansan flotando entre satélites. Buscamos la belleza de las constelaciones laberínticas al mirar con los ojos del instinto los verbos estelares.


Respiración

en mitad de los parques

con sus estatuas.

Esculturas de vida

desafiando al mundo.


Los verbos desarrollan su función al contener enigmas de la tierra en sus sílabas antiguas, códigos de arena.


Lluvia sonora

en la noche de luna.

Revelación.

El silencio en los árboles,

más allá el horizonte.


El verano se ha ido entre miradas que pugnan por salir al aire libre, para buscar el centro de las cosas. Disolución del alma del pasado para resurgir entre la niebla. 



Ana Muela Sopeña

sábado, 19 de septiembre de 2020


 

SALVOCONDUCTO

Un reloj sumergido en la memoria nos desgarra cuando todo se torna infranqueable. Las puertas que se cierran. Los corazones duros como estatuas. El frío inmarcesible que nos vuelve vulnerables, como errantes perdidos en las tumbas de un cementerio de cenizas. Solo una espera suave nos redime cuando sentimos pánico sin límites, como un animal acorralado. Mas la visión cautiva del fuego creador y la imagen tan nítida de un amor legendario son siempre, por fortuna, un salvoconducto imprescindible para pronto, sin demora, abrazar fieramente otra línea de tiempo más amable. 



Ana Muela Sopeña


 

DE HERIDAS

La noche sabe de heridas

en el aislamiento sombra

a través de los cristales

para soñar con la rosa.

Más allá de la pandemia

hay un corazón que llora

en mitad de la tristeza

con un aullido de loba.


Cuando lo oscuro se abisma

en lo profundo del bosque

la belleza es la raíz

que nos lleva por el orbe.

En las estrellas lejanas

una mirada en el borde

del enigma de la puerta

se oculta frente a los hombres.


Hay un pájaro nocturno

que conoce los secretos

de la visión del crepúsculo

sobre asfalto y un vencejo.

En el punto del amor

todo se esconde en el velo,

más allá de las fisuras

que diluyen cualquier miedo. 



Ana Muela Sopeña

domingo, 13 de septiembre de 2020


ENTRE VISILLOS


La habitación del sueño nos espera
en la casa dormida en la ciudad.
Allí nos despojamos de miradas,
nos quitamos las máscaras del ego
y somos solamente moradores
del comienzo del mundo.

Volvemos al pasado paleolítico,
a ser iniciadores de la vida
cuando el fuego era un símbolo de dioses
y en mitad del camino
la belleza se unía con el miedo.

Las ventanas furtivas nos elevan
por encima de todo lo vulgar.

Amamos con la mente y con el cuerpo
la libertad de ser entre visillos.

Somos generadores de energía,
intercambiamos luz con las pupilas
y construimos juntos las partículas
de la creación de las galaxias.


Ana Muela Sopeña


ECOS


La noche tiembla en lo oscuro
mientras los coches en sueños
se adelantan al instinto
y delatan nuestros miedos.

Cuando las palabras callan
solo quedan nuestros ecos.
En la vereda del caos
se abren paso los enredos.

La luna luce en su trono
con su manto de silencio.
El sol es un gran amigo,
solo sabe del ensueño.

A veces la soledad
es tan solo un blanco velo
para salir del acoso
de los caminos del ego.


Ana Muela Sopeña