sábado, 19 de septiembre de 2020


 

SALVOCONDUCTO

Un reloj sumergido en la memoria nos desgarra cuando todo se torna infranqueable. Las puertas que se cierran. Los corazones duros como estatuas. El frío inmarcesible que nos vuelve vulnerables, como errantes perdidos en las tumbas de un cementerio de cenizas. Solo una espera suave nos redime cuando sentimos pánico sin límites, como un animal acorralado. Mas la visión cautiva del fuego creador y la imagen tan nítida de un amor legendario son siempre, por fortuna, un salvoconducto imprescindible para pronto, sin demora, abrazar fieramente otra línea de tiempo más amable. 



Ana Muela Sopeña


 

DE HERIDAS

La noche sabe de heridas

en el aislamiento sombra

a través de los cristales

para soñar con la rosa.

Más allá de la pandemia

hay un corazón que llora

en mitad de la tristeza

con un aullido de loba.


Cuando lo oscuro se abisma

en lo profundo del bosque

la belleza es la raíz

que nos lleva por el orbe.

En las estrellas lejanas

una mirada en el borde

del enigma de la puerta

se oculta frente a los hombres.


Hay un pájaro nocturno

que conoce los secretos

de la visión del crepúsculo

sobre asfalto y un vencejo.

En el punto del amor

todo se esconde en el velo,

más allá de las fisuras

que diluyen cualquier miedo. 



Ana Muela Sopeña

domingo, 13 de septiembre de 2020


ENTRE VISILLOS


La habitación del sueño nos espera
en la casa dormida en la ciudad.
Allí nos despojamos de miradas,
nos quitamos las máscaras del ego
y somos solamente moradores
del comienzo del mundo.

Volvemos al pasado paleolítico,
a ser iniciadores de la vida
cuando el fuego era un símbolo de dioses
y en mitad del camino
la belleza se unía con el miedo.

Las ventanas furtivas nos elevan
por encima de todo lo vulgar.

Amamos con la mente y con el cuerpo
la libertad de ser entre visillos.

Somos generadores de energía,
intercambiamos luz con las pupilas
y construimos juntos las partículas
de la creación de las galaxias.


Ana Muela Sopeña


ECOS


La noche tiembla en lo oscuro
mientras los coches en sueños
se adelantan al instinto
y delatan nuestros miedos.

Cuando las palabras callan
solo quedan nuestros ecos.
En la vereda del caos
se abren paso los enredos.

La luna luce en su trono
con su manto de silencio.
El sol es un gran amigo,
solo sabe del ensueño.

A veces la soledad
es tan solo un blanco velo
para salir del acoso
de los caminos del ego.


Ana Muela Sopeña

viernes, 4 de septiembre de 2020


NANA PARA DORMIR A UN NIÑO ASUSTADO


Arruu, arrorroo.
Mi niño tiene frío
mientras le canto suave
y le susurro lindas
palabras al oído.

Arruu, arrorroo.
La luna está dormida
en medio de las nubes
mientras mi niño llora
mirando las estrellas.

Arruu, arrorroo.
La noche es un misterio
que sabe a despedida
porque mi niño quiere
jugar con su caballo.

Arruu, arrorroo.
Hay una sombra oscura
que acecha entre visillos
a mi niño del alma
para llevarlo al cielo.

Arruu, arrorroo.
Mi niño tiene un ángel
que lo cuida y protege.
En días de peligro
la música le calma.

Arruu, arrorroo.
El mundo tiene miedo
como un niño asustado,
pero la voz del alba
deshace los hechizos.


Ana Muela Sopeña

domingo, 23 de agosto de 2020


ROMANCE DE ESTÍO


En las calles de verano
hay una nostalgia extraña
que se respira en el aire
más allá de las palabras.

Los coches en lejanía
se resbalan en la bruma
que en su lugar de descanso
sonríe desde su cuna.

La lluvia inunda las plazas
y los pasos se deslizan
entre memorias de aceras
con árboles que se inclinan.

Cuando agosto se disuelve
entre la rosa y el llanto
la música del estío
retumba sobre el asfalto.

El tiempo sabe de heridas
en el pabellón del miedo
y los relojes anuncian
las melodías del viento.

La ciudad con su tristeza
acumula los suspiros
en los ojos de la gente
y en las manos de los niños.


Ana Muela Sopeña


viernes, 21 de agosto de 2020


UN DIOS LÚBRICO


A Rudolf Nureyev


Viste la luz del mundo
en el transiberiano.

La danza te  eligió como vasallo
y tú te coronaste como rey.

Frío entre ensayos duros
en tu Rusia ataviada con prejuicios.

La huida hacia los círculos
de la libertad en el exilio.

Amor,
baile,
pasión bajo la piel.

París entre los focos.

Creación en un bucle...
Infinitud del tiempo en aeropuertos.

Aplausos, huellas, música del agua.
Las coreografías de tu sueño.

Al final de la vida:
la enfermedad oculta y tu declive.

La muerte silenciosa en el recuerdo
de tu genialidad llena de sol.

El instinto del salto en tus deseos.

Movimiento encarnado
en un dios lúbrico.

El cosmos adherido a tu carisma,
más allá del ballet y un escenario.

Vibración del espacio en tu presencia.

El
elixir
del
arte
en
tu
guarida.

El misterio de todo lo tangible
a través de tu aura sin igual...

Un ángel de belleza subterránea
en tu cuerpo de fauno protector.


Ana Muela Sopeña

martes, 18 de agosto de 2020

SIN RAÍCES


Un hombre camina absorto
por las calles de niebla.
Mira en la lejanía
las nubes transparentes de su sueño.

La luz se transfigura en el crepúsculo
mientras la bruma invade las aceras.

Sus ojos huidizos
abrazan
la rosa muerta de la noche.
Todo en su mente lúcida de sombra
se gira hacia los árboles.

En su mundo de piedras
el abismo se cierne sin raíces.
Cuando la oscuridad se torna fría
el aire de misterio es más tangible.

Una silueta errante
deambula entre la lluvia,
hasta desaparecer bajo los pórticos.

En los soportales del recuerdo
una mujer habita en hologramas
como si la belleza fuese eterna.


Ana Muela Sopeña

lunes, 3 de agosto de 2020


AMANECE EN LA RÍA


Bajo una luz azul,
híbrida de rayos increíbles,
amanece en la ría.

De nuevo la mirada nos subyuga
al descubrir el aura de los barcos.

Todo es imperceptible, como el mundo.

Tu recuerdo volátil se hace eco
de una memoria amante del pasado.

La sombra de las nubes
es como un reino alado de conciencia.

El sonido del agua nos transporta
a un lugar donde el sueño nos habita.

Todo permite el punto
de la contemplación en la quietud.

Las visiones de un mundo renovado
entretejen contornos en el aire.

Las gaviotas dispersas
dibujan con su vuelo la costumbre
de buscar a lo lejos la belleza.


Ana Muela Sopeña

sábado, 1 de agosto de 2020


HAIKUS DE ESTÍO


Calor
de
estío,
la
ría
con
sus
barcos.
Inspiración.

Silencio de oro,
el sueño de la rosa.
Belleza y humo.

Tiempo durmiente, melodías de julio. Quietud sin horas.

Un mirlo negro, la amistad compartida. Árbol de letras.

Calles sin gente,
avenidas vacías.
Viento y arena.

Verano
en
sombra.
Los
niños
en
la
playa.
Evanescencia.


Ana Muela Sopeña

jueves, 30 de julio de 2020


43 GRADOS


Bilbao hoy era un horno. Apenas se podía respirar. Las aceras, con su fuego de finales de julio, dejaban ver los cielos con sus tonos rojizos y naranjas. Además del calor las mascarillas... He comprado gazpacho y  cervezas para tomar bien frías. Mañana aquí es festivo. San Ignacio. Ojalá que el termómetro nos regale otro tiempo más fresco y un poquito de lluvia. La urbe hoy se ha vestido de silencio. Casi nadie en las calles... y las tiendas vacías. Ojalá que mañana no lleguemos ni a treinta grados. Parece que las altas temperaturas licuan el cerebro. No se puede ni pensar. Bilbao hoy parecía un infierno. Menos mal que las nubes anuncian ya tormenta.


Ana Muela Sopeña

CARACOLA DE SILENCIO


En la sombra dormitan los instantes
de este mes agrietado por los árboles.

Miro el mar con sus huellas
y una caracola de silencio.
El amor del paisaje traicionado
entre nubes pintadas con acrílico.

La espuma de las olas
acrecienta en la arena el resplandor
de un crepúsculo azul entre la bruma.

Una llovizna suave se hace eco
del aleteo tenue de los pájaros
que buscan la nostalgia de otro tiempo...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 29 de julio de 2020


NOCHE DE VERANO


Las luces del crepúsculo
me llevan por recónditos lugares
donde el amor se siente en el ambiente.

Todo me habla de ti en el silencio.

Las nubes van tomando posiciones
alrededor de un mundo de apariencias.

En mitad del verano
los sonidos nocturnos
fraguan la melodía de los astros.

Una moto a distancia
nos traslada por ensueños
donde no llegan palabras definidas.

Respiro con hipoxia
a través de mi máscara
y siento interiormente la nostalgia
de otros julios pasados
en los que respirar sin mascarilla era normal...

Escucho muy despacio
el tictac del reloj.

Mi gatito maúlla
y me lame los dedos.

Esta noche la luna está creciente.
Nos alumbra el espíritu con rayos
de belleza ancestral y melancólica.


Ana Muela Sopeña

SI TODO SE DERRUMBA


A veces un instante de la vida
es una jugarreta del destino
que clama con su voz de desatino
por alcanzar el punto de partida.

Cuando la base antigua está perdida
solo queda bebernos un buen vino
y descubrir la fuerza de otro sino
para alcanzar sin trabas otra brida.

Si todo se derrumba queda el alba,
la belleza del día y la pasión
de un devenir oculto entre corazas.

Entonces una luz llega y nos salva,
envuelta en la esperanza y la razón
que prometen llevarnos a otras plazas.


Ana Muela Sopeña

lunes, 27 de julio de 2020


ALMA DE MANDRÁGORA


El fuego de la luz es una herida
que se retuerce en aras de la sombra.

Cuando todo se torna piedra y luna
las cenizas del mundo se hacen lodo.

En mitad de la sangre más atávica
la lágrima esencial
esperando la puerta
que descubra que todo es ilusión.

La muerte se desgarra
al detectar que yo soy el contorno
del instinto dormido en madreselvas.

Soy alma de mandrágora,
por eso en la distancia de la noche
atrapo con los astros el amor.


Ana Muela Sopeña

domingo, 24 de mayo de 2020


INSTANTES MINIMALISTAS


I

La casa de la luz es inviolable,
aunque algunos pretendan devorarla.

II

El miedo se equilibra con la rabia.
La tristeza es la jaula de la  paz.
A veces la mirada
atraviesa los círculos del hambre.

III

El alma no se puede aprisionar,
su vuelo solitario es su diseño,
su código de bruma.
Tras los muros del pánico
habita el corazón de la fiereza.

IV

El mar subyace dentro de los sueños.
Crepúsculo encantado
en la orfandad del agua.
El salitre alimenta el horizonte
que resuena con olas musicales.
La arena de las playas
espera en su inmanencia
nuestra mirada alegre de la infancia.

V

Las aceras contienen los conjuros
de los transeúntes despistados.
Las máscaras de hielo
albergan los enigmas de la historia.


Ana Muela Sopeña

viernes, 22 de mayo de 2020


JUNGLA DE CRISTAL


En el rostro del mundo hay una luna
que persigue la edad de la memoria,
para soñar con días de la historia
de cuando éramos niños en la cuna.

Contemplo las arenas de una duna,
imagino señal, dedicatoria,
mientras la rueda gira como noria
y el destino aparece en una runa.

Por la noche una luz de despedida
nos trae esos misterios de la oscura
travesía en la jungla de cristal.

Entonces el secreto es una vida
cuya sombra atraviesa la locura
y sueña con el tiempo sideral.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 20 de mayo de 2020


DESDE TU NUBE


Dame tu mano amiga por la reD
En esta situación, desde tu nubE.
Siempre quiero salir a ver CrepúsculoS.
En mitad de la luz, dentro del bosquE,
Salgo a mirar la tarde con sus árboleS.
Cada momento noto su tictaC,
Al lado del amor, en la tormentA.
Lamento que una sombra de cristaL
Altere tu descanso con la lunA.
Dame tu voz de brisa con la seD
Al tiempo que el reloj se hace penínsulA.


Ana Muela Sopeña

lunes, 18 de mayo de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA IV


Cuadragésimo segundo día de la cuarentena
Sábado 25 de abril de 2020

Miro las nubes
por encima del agua.
Barcos distantes.
La ría con su brillo,
azul evanescencia.

Cuadragésimo tercer día de la cuarentena
Domingo 26 de abril de 2020

Confinamiento,
a lo lejos crepúsculo.
Color ceniza.
Horizonte de sombra
bajo la luna blanca.

Cuadragésimo cuarto día de la cuarentena
Lunes 27 de abril de 2020

Las horas pasan,
las muertes continúan,
se ve una luz.
Todo es surrealista
en esta primavera.

Cuadragésimo quinto día de la cuarentena
Martes 28 de abril de 2020

Respiración
en mitad de la crisis.
Incertidumbre.
Noticias de estadísticas.
Los números son fríos.

Cuadragésimo sexto día de la cuarentena
Miércoles 29 de abril de 2020

Amanecer
en mitad de la niebla.
Una paloma.
Otro día de lucha,
aún hay esperanza.

Cuadragésimo séptimo día de la cuarentena
Jueves 30 de abril de 2020

Sobre la hierba
territorio de sombras.
La despedida.
Aquellos que se fueron
ya no pueden hablar...


Ana Muela Sopeña


PENUMBRA DE LOS SUEÑOS


En la sombra recuerdo tu silueta
en esta noche tenue que se alarga,
como el silencio de los árboles.

Vuelvo a sentir tu abrazo
en visiones de un mundo compartido.
Las calles me sorprenden con la lluvia
y tus besos en las gotas
convierten los conjuros
de las esquinas frías en un álbum.

El misterio me atrapa entre las horas
y experimento el alma
de los objetos cotidianos
como si fuera solo un animal.

Suspiro con la luna
y siento interiormente
los edificios sórdidos alzarse entre la niebla.

Semáforos que alumbran los secretos
persiguen con cenizas
el brillo de los charcos.

La fusión de los cuerpos
me lleva hacia el olvido.

En portales lejanos
tus dedos se convierten en náufragos del hambre.

Los enigmas desnudos de esta ciudad de piedra
alquilan la penumbra de los sueños,
para que mi extravío sea leve.


Ana Muela Sopeña

viernes, 15 de mayo de 2020


FADO BAJO LAS NUBES


En la noche tu recuerdo
me parece fascinante
y por eso cuando miro
los semáforos y parques
deambulo bajo las nubes
y te persigo en el sueño.

La  belleza de lo oscuro
siempre me trae la visión
para sentir la nostalgia
de ser solo tu mujer.
Yo deseo ser tu ángel
y tú mi estrella del alma.

Cuando te alegras, amor,
todo se ve más bonito
y la luna se hace aliada
de tu corazón de fuego.
Entonces cualquier tristeza
se disuelve en el silencio.


Ana Muela Sopeña


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FADO BAIXO AS NUVENS

Na noite a tua lembrança
parece-me fascinante
e por isso enquanto olho
os semáforos e parques
deambulo baixo as nuvens
e te persigo no sonho.

A beleza do escuro
sempre me traz a visão
para sentir a nostalgia
de ser só a tua mulher.
Desejo ser o teu anjo
e tu a minha estrela da alma.

Quando te alegras, amor,
tudo se vê mais bonito
e a lua se faz aliada
do teu coração de fogo.
Então qualquer tristeza
dissolve-se no silêncio.


Ana Muela Sopeña

LOS ABRAZOS PROHIBIDOS


En aceras de bruma
se presienten los besos nunca dados.

Por las calles vacías
navegan los abrazos
prohibidos por el tiempo
de cuarentena sin crepúsculos.

Hay plazas que deslumbran con el viento
en caricias de pétreos maniquíes
que aguardan en las tiendas su debut.

En los parques
la soledad no puede con el aire
que recuerda los roces
de un período anterior a la pandemia.

La lluvia ya no sabe de miradas
por esas mascarillas que congelan
los ojos de los ángeles .

Aunque estemos en mayo
el frío se ha adueñado de la urbe.

Todo me habla de mundos intangibles
que existen en galaxias paralelas.

Mas las visiones siguen esperando
salir de las mil grutas del delirio
de este confinamiento alucinante.


Ana Muela Sopeña

lunes, 11 de mayo de 2020


SORTILEGIOS


En la luz la belleza se presiente.
Cuando el alba nos brinda momentos de quietud
las gaviotas planean sobre el agua.

Respiran en penumbra los almendros.
La tarde melancólica
nos deja los gorriones silenciosos
caminando despacio en las aceras.

El horizonte mágico,
con sus rayos naranjas,
contempla la distancia de los astros
y un crepúsculo suave sobre el mar.
Los mirlos nos descubren sus secretos.

Cuando la luna brilla
la oscuridad se cierne sobre el mundo.
Entonces...
los pájaros nocturnos nos hechizan
con los sortilegios del amor.


Ana Muela Sopeña

viernes, 8 de mayo de 2020


DESDE ERIDANUS


Abrázame en los púlsares
para que al contemplarte me detenga
en tu beso de luz fuera del tiempo.

Acaríciame en la Nebulosa del Cangrejo.
Quiero que allí busquemos una sombra
escondida en el éter eonario.

Mírame con tus ojos infinitos
en mitad de los cuásares de fuego.

Dame, desde las Pléyades, palabras
para descubrir la inmensidad.

Cruza conmigo cúmulos abiertos
y sedúceme en tus viajes estelares.

Desnúdame en galaxias
de onírica belleza
y susúrrame los verbos del inicio
para que construyamos otro espacio
donde vivir resulte placentero.

Háblame en los satélites de Urano
para que pronto recobremos
la libertad perdida entre los túneles.

Danza sobre la luna en el abismo
y dóname  visiones de esperanza
para que la utopía vuelva
desde las estrellas de neutrones
a nuestras neuronas siderales.

Baila desde Eridanus con mi doble
y pulsa generadores de conciencia
en esta Tierra herida por los códigos.

Fertiliza con semen de asteroides
el instinto pacífico
de este planeta agónico y convulso.

Permite que los óvulos
de las guardianas místicas del tiempo
sean preservados
para concebir líneas de luz
impregnadas de sueños.

Estréchame en tus brazos de Neptuno
para que al conocerme te conozca
y sembremos en Gaia las semillas
de un mundo más amable.


Ana Muela Sopeña


EN MITAD DE LA BRUMA


Quiero pensar que todo volverá
a ser una aventura sin un límite.

El vértigo del hambre
me arroja a los peligros del vacío.

En mitad de la bruma existencial
encuentro la verdad y la belleza.

Una visión de fuego me permite
comprender el instinto de la niebla
 y suspirar por formas ya extinguidas.

La penumbra de un mundo de origami
me lleva a cementerios de ceniza
donde el silencio se hace sombra.


Ana Muela Sopeña

ENIGMA DE LAS NUBES


La noche sabe de bruma
a través de las ventanas
y percibe la belleza
en el humo de palabras.
El enigma de las nubes
se transfigura en las arcas
y persigue la hermosura
más allá de los mandalas.

La oscuridad de la luna
se parece a las aceras
antes de la voz oculta
que habita siempre en la arena.
A veces hay  una luz
en el fulgor de una estrella,
esperando ser de plata
para sentirse una esfera.

La noche sabe de sombras
en el brillo de las calles.
Todo es perfecto en la ruta
que enmascara las verdades.
En mitad de la pandemia
se precipitan los cables
para comprender el tiempo,
sortilegio de los mares.

Una aventura en las plazas
y la visión de los trenes
en medio de la tormenta
para exorcizar  la muerte.
Detenidas las señales
las horas parecen leves.
Más allá de los secretos
viaja, sin fin, el alerce.


Ana Muela Sopeña

sábado, 2 de mayo de 2020


CIUDAD DESIERTA


En la noche de sombra contemplamos
semáforos abiertos al destino.
Aceras prodigiosas
con siluetas difusas que buscan el amor.

Las calles se han cerrado a los transeúntes.

Los besos invisibles
esperan en la mente del amante.

Las farolas de niebla
avanzan en el tiempo de la magia.

Hay caricias que vuelan por el aire
y llegan a edificios silenciosos.

Los roces son ahora imaginados.

La soledad parece un monumento
al vacío que nubla la mirada.

El pánico en portales de suburbios
enmascara un alféizar con geranios.

Los recuerdos de vida y de bullicio
ahora son visiones olvidadas,
mas la ciudad desierta
pronto será de nuevo como un río...


Ana Muela Sopeña

viernes, 1 de mayo de 2020


CONFINAMIENTO


En la sombra tejemos otro espacio
donde el miedo silencia nuestro yo.
La oscuridad se cierne sobre el mundo
en mitad de la duda: incertidumbre.

La esperanza nos hace caminar
sobre la cuerda lúdica y circense
de un funambulista.
La fe nos incrementa
la solidaridad con las personas
que todavía piensan sin hipnosis.

Los maniquíes sueñan en las tiendas
mientras la ropa aguarda su misión.

Las muñecas imaginan en los cuartos
que salen a los parques
y se columpian suave, sin peligro.

El relato de un reino ya caduco
se entremezcla con índices del Dow Jones
y bajada del precio del barril.

En medio de tormentas
debemos recordar siempre en la noche
que todo lo que pasa es un teatro
para que dobleguemos nuestro espíritu.

Pero el alma que alienta nuestro ser
solo tiene un destino:
la libertad del verbo creador.


Ana Muela Sopeña

martes, 28 de abril de 2020


CREPÚSCULO


La tarde se despide melancólica,
mientras el horizonte
esboza con su luz algo escondido.

Las gaviotas dibujan el crepúsculo,
planean sobre el mar y sus destellos
para soñar, eternas, desde el aire.

El sonido del viento
aquieta la ansiedad de la nostalgia.

Las olas van desnudas en susurros,
envolviendo el instinto ya olvidado.

Hay rocas en la playa solitaria
que descubren los códigos del mundo,
ocultos en enigmas de otras rutas.

Las horas se diluyen como espejos
en caminos de sombras de cenizas.

El silencio acompaña la mirada,
en la contemplación de los espacios,
con una caracola indescifrable
donde el náufrago herido se refugia...


Ana Muela Sopeña

lunes, 27 de abril de 2020


PASEO SIDERAL


Una galaxia anclada en la espiral de un vórtice
gira sobre la luz de las edades.

El estruendo sin nombre
de una nebulosa de emisión
que emana al exterior
un gas ionizado
asombra a los  viajeros.

Nuestro sol se abre camino
entre el polvo de asteroides.

Un púlsar que olvidó su vértigo escondido
se adueña poco a poco
del ADN oculto en el genoma.

El universo avanza
hacia una eternidad en expansión.

Sobre la Luna cráteres de ausencia
nos hablan del abismo.

Satélites de Urano
conforman otros mundos diferentes.

Umbriel nos lleva por instancias donde el número
crea fractales de belleza nunca vista.

Titania se desliza por los huecos
de la materia oscura.

En Oberón los verbos de todo lo creado
se tornan invisibles.

Ariel busca la magia
de los espacios primigenios.

Miranda sabe ser solo un satélite
perdido entre la bruma sideral.

La Vía Láctea extrema su protección magnética
sobre los humanos confundidos.

En el centro galáctico
un latido constante nos recuerda
nuestra sincronía con el cosmos.


Ana Muela Sopeña

viernes, 24 de abril de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA III


Trigésimo tercer día de la cuarentena
Jueves 16 de abril de 2020

Visión nocturna,
la ría en el silencio.
Respiración.
Satélites en órbita,
el tiempo se hace largo.

Trigésimo cuarto día de la cuarentena
Viernes 17 de abril de 2020

Nubes extrañas
en cielos secuestrados.
Misterio críptico.
La dimensión robada,
un déjà vu siniestro.

Trigésimo quinto día de la cuarentena
Sábado 18 de abril de 2020

Confinamiento
por el virus de moda.
Pánico en piel.
La verdad de la bruma:
los planes de la agenda.

Trigésimo sexto día de la cuarentena
Domingo 19 de abril de 2020

Veo un gorrión
en la acera desierta.
Contempla el suelo.
Los almendros en flor,
el horizonte suave.

Trigésimo séptimo día de la cuarentena
Lunes 20 de abril de 2020

Espacio fértil,
vacío en la ciudad.
Gaviotas blancas.
Secretos no explicados,
los muertos continúan.

Trigésimo octavo día de la cuarentena
Martes 21 de abril de 2020

Comparecencias,
los políticos fingen
que se preocupan.
Lo tienen todo atado
o eso parece al menos.

Trigésimo noveno día de la cuarentena
Miércoles 22 de abril de 2020

Ruido de coches,
a lo lejos campanas.
Un carillón.
Oigo el canto del mirlo,
zen de la vacuidad.

Cuadragésimo día de la cuarentena
Jueves 23 de abril de 2020

Día del libro,
ni rosas ni libreros.
Culto a Sant Jordi.
A ver si se rebela
contra el dragón global.

Cuadragésimo primer día de la cuarentena
Viernes 24 de abril de 2020

Espacio y tiempo,
paradojas de sueño.
La cuarentena.
Las horas se han parado
mientras la Tierra gira.


Ana Muela Sopeña

lunes, 20 de abril de 2020

ETERNO RETORNO


Los días se parecen a las olas.
Parece que no van ya en una línea.
Se acercan y se alejan en un bucle.

Escucho los aplausos de las ocho.
Me pregunto si todo es un teatro.

Visualizo mil vídeos con mi smartphone.

Me leo algún periódico.

Las noticias del Covid me amedrentan.

En los supermercados compro latas.
Camino por la ruta del espejo.

Las aceras me brindan otro espacio.

Voy a farmacias,
compro vitaminas.

Los relojes del mundo se han parado,
pero mis pensamientos
siguen girando en norias
llenas de incertidumbre sin respuestas.

Los maniquíes lloran
en los escaparates de las tiendas.

Los perros no comprenden
por qué ahora sus paseos son tan cortos.

La vida se  ha hecho extraña.

Este confinamiento es polisémico,
nos causa disonancia cognitiva.

El tiempo se ha llevado los abrazos,
los besos, los saludos, la presencia...

Pero habitan desnudos en la grieta
que vincula las calles con los ojos.

Rueda de eternidad en este reto,
alucinantes noches con las luces.

Los volcanes recordando nuestro origen,
la belleza de un hálito salvaje.

A veces el instinto
nos lleva a marquesinas de autobús,
para soñar que vamos a algún sitio.

Calendarios con fotos de papel,
el eterno retorno continúa,
el círculo infinito, nada más,
a través de satélites de Urano.

Una visión utópica
nos hace imaginar desescalada.

Otra imagen distópica
nos devora con rostros de metal,
mientras la gente muere sin un luto...

Diccionario de insomnio y ansiedad
en mixtura con la risa y el humor:
las armas para entrar en un fractal.

Crepúsculo de amores invisibles
esperando la aurora primigenia...


Ana Muela Sopeña

CABALLOS SOBRE PISTAS DE NIEVE


Absortos corren sin vértigo
sobre la nieve tan virgen.

Símbolos de libertad,
entramados de belleza.

Se respira en lo profundo
la sensación de lo arcaico.

Estos no son los jinetes
del temido Apocalipsis.

Estos caballos son libres.

Son atalayas de viento,
para esbozar las imágenes
contenidas en los sueños...


Ana Muela Sopeña

jueves, 16 de abril de 2020


AUTOBUSES VACÍOS


A lo lejos contemplo un autobús,
pasa cerca de mí y está vacío.

Esto viene pasando
desde que comenzó el confinamiento.

A veces viaja alguien,
tres o cuatro personas, nada más.

Es algo que parece de película.
Casi surrealista.

Autobuses vacíos
mientras la gente está dentro de casa.

Símbolos de este paro involuntario,
movimiento instintivo no olvidado...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 15 de abril de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA II


Vigesimoprimer día de la cuarentena
Sábado 4 de abril de 2020

En la belleza
de aquella libertad
nos reflejamos.
Confinamiento arduo.
El futuro es incierto.

Vigesimosegundo día de la cuarentena
Domingo 5 de abril de 2020

Un mirlo negro
posado en una verja.
Sueños silentes.
El corazón del mundo,
respiración de árboles.

Vigesimotercer día de la cuarentena
Lunes 6 de abril de 2020

Salgo al balcón
a lo lejos el puente,
la ría y sus reflejos.
Graznidos de gaviotas,
el tiempo es infinito.

Vigesimocuarto día de la cuarentena
Martes 7 de abril de 2020

Silencio y nubes,
la luz entre las sombras.
Confinamiento.
Los niños estudiando.
Un gorrión en la acera.

Vigesimoquinto día de la cuarentena
Miércoles 8 de abril de 2020

Lluvia de abril
sobre coches dormidos.
Misterio de horas.
Dimensiones eternas,
horizonte de sol.

Vigesimosexto día de la cuarentena
Jueves 9 de abril de 2020

Gatos, quietud...
el instinto del viento.
Reloj de agua.
El tiempo se ha parado,
sonambulismo de hojas.

Vigesimoséptimo día de la cuarentena
Viernes 10 de abril de 2020

Noches de luna
en medio de lo oscuro.
Inspiración.
Los poemas desnudos,
el vacío en las calles.

Vigesimoctavo día de la cuarentena
Sábado 11 de abril de 2020

Coches lejanos,
la vida va despacio.
Todo respira.
Confinamiento azul,
los almendros en flor.

Vigesimonoveno día de la cuarentena
Domingo 12 de abril de 2020

Whatsapps de amigos,
familiares, parientes.
Latidos de agua.
La gente se saluda
por las redes sociales.

Trigésimo día de la cuarentena
Lunes 13 de abril de 2020

El viento ruge
y mueve las ventanas.
Todo es un sueño.
Solitario crepúsculo,
las semanas tranquilas.

Trigésimo primer día de la cuarentena
Martes 14 de abril de 2020

Televisión,
las noticias del virus.
Impermanencia.
Periódicos sin temas:
todo muy obsesivo.

Trigésimo segundo día de la cuarentena
Miércoles 15 de abril de 2020

Oigo campanas
de una iglesia distante:
Santa María.
Retroceden los siglos
a través de la música.


Ana Muela Sopeña

martes, 14 de abril de 2020


LUMINISCENCIA


En la sombra dormimos
mientras la noche atrae sus enigmas,
en el silencio azul de la belleza.

Las calles permanecen en su sueño
y la luz de un semáforo
acaricia el mutismo de la nada.

Las aceras simulan ser reales
al tiempo que los árboles
cultivan la esperanza de la lluvia.

Incertidumbre en medio de las horas.

La ría melancólica deja ver en el aire
el muelle sumergido entre la niebla.

Luminiscencia llena de recuerdos...

La dulzura de un mundo de origami.

Papiroflexia en lunas de papel.

Siluetas ataviadas con secretos
perciben suavemente
la finura enraizada del amor...


Ana Muela Sopeña

sábado, 11 de abril de 2020


AMANECER EN EL ABRA


La luz evanescente de las nubes
deja ver a los pájaros del alba.

Un barco sumergido en la distancia
refleja nuestro sueño colectivo.

La sombra de otra vida
alumbra con tentáculos el agua.

Acuarela
de
horas
invisibles.

Enigma en suspensión
y la pregunta palpitando en el ambiente...


Ana Muela Sopeña

15970 MINUTOS


El luto no guardado
no puede concebir el griterío.

15970 minutos de silencio
ascienden en quietud
a través de la gente que en la noche
reflexiona sin máscaras
sobre la emergencia sanitaria.

Los rostros de los idos
no salen en portadas.

Parece que los muertos
han perdido sus nombres con la crisis.

Es hora de guardar ese silencio
por todos los que solos
han partido por Covid 19.

15970 minutos sin palabras.
Parece mucho tiempo,
pero no...



Ana Muela Sopeña


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En este momento 15970
son los muertos por Covid 19 en España.

viernes, 10 de abril de 2020


DESDE ALGÚN LUGAR DEL UNIVERSO


A Álvaro Ancona

A través de la vida que viviste
abrazaste el misterio de las cosas
y entraste en ese círculo del mundo
de las personas creativas.

Ayer partiste hacia la luz
dejándonos, sin duda, algo más huérfanos
en la inmensidad de este gran túnel.

Recuerdo tu sentido del humor
y tu capacidad para encontrar
lo mejor en la gente.

Siempre dispuesto a la amistad,
a la conversación y a compartir.

Que las estrellas nómadas
custodien tu alma libre
y desde algún lugar del universo
puedas continuar con tus escritos
inspirándonos en esta situación
tan extremadamente complicada.

Vuele alto tu espíritu indomable
y encuentre para siempre
el infinito abrazo de la paz.


Ana Muela Sopeña


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Tuve la fortuna de coincidir con él en el foro Poesía pura. Fue un gran escritor, gran persona y buen amigo. Mexicano nacido en 1947. Ha muerto a los 73 años. Descanse en paz.

En este Link aparece la obra que dejó publicada:


http://www.elem.mx/autor/datos/107187

EL SUEÑO DE UN SOÑADOR


"En realidad nos encontramos en el interior de una burbuja que la eternidad ha abandonado a la deriva".
Ceciely


Somos el sueño lúcido
de un soñador que viaja por el cosmos.

Conocemos las reglas de este juego
pero se nos olvidan con frecuencia.

Solo tenemos dos opciones:
el miedo que detiene nuestras vidas
o volar libremente
para descubrir la inmensidad.


Ana Muela Sopeña

martes, 7 de abril de 2020


EN TU OASIS


El dolor no confina el horizonte
que se alza inexpugnable
en mitad de las horas adheridas
a un grifo que gotea.

Caminamos despacio
en la imaginación de los smartphones,
mientras las nubes siguen su camino
como si no existiéramos.

Un autobús vacío
cruza la carretera de los sueños.

Comienzo la andadura de los astros
mientras un hombre pasa por la acera
con una bolsa llena de periódicos.

Como si los periódicos
pudieran explicar
este sueño de oscuros implicados,
esta siniestra imagen de la muerte
la pesadilla torpe de humanos enjaulados
por un ente pequeño, símbolo del orgullo y el poder.

El horror no limita
la creación de un mundo
de solidaridad en el silencio.

Porque también hay luz
en el vientre del hombre,
mas los cuerpos se huelen
cuando ya se han ido;

y existe la cordura
en esa piel traslúcida
de una mujer sin huellas perceptibles.

Pero todo se abisma calle abajo
para desembocar en el espejo
de los territorios de la paz.

Recuerda que en tu mente
hay cristales distintos
para contemplar la realidad
y una palabra tuya
puede construir lo que yo veo,
al tiempo que mi frase
catapulta en tu oasis de neuronas
la fuerza sostenida del relámpago...


Ana Muela Sopeña

domingo, 5 de abril de 2020


HISTORIALES CLÍNICOS


Crecen las espirales de la sombra estos días grisáceos en los que el sol ya luce, aunque no lo miremos. Son instantes extraños de gran desolación en lo profundo o de alegría lúdica, fingida para no ser un veneno. Avanzamos desnudos por la línea. Una línea de estrellas y de puntos adheridos al centro de las cosas, en cenizas que saben del olvido. Hay tanta gente muerta que no sabemos ya si entrar en pánico, llorar entre las lágrimas de otros o simular que aqui no pasa nada. Ocurre que sí pasa. Las personas que han muerto no son solo unos números, estadísticas frías en la web o nombres olvidados en páginas de largos expedientes. Ni historiales clínicos. Son seres que ya viajan sin defensas por los espacios cuánticos del quark.

Luna, que estás quemando mi piel híbrida. Los registros escritos de la Tierra se contienen en las escaleras de las fechas. Algún día la historia recordará estos tiempos como únicos.


Ana Muela Sopeña

viernes, 3 de abril de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA


Primer día de  la cuarentena
Domingo 15 de marzo de 2020

Cierran los bares,
discotecas y cines.
Plazas vacías.
Teatros  y comercios,
almacenes y tiendas.

Segundo día de la cuarentena
Lunes 16 de marzo de 2020

Cantan los mirlos
a pesar del desastre.
Desolación.
Las ciudades se callan
en medio de tormentas.

Tercer día de la cuarentena
Martes 17 de marzo de 2020

Miro las calles,
la gente temerosa
con mascarillas.
La luz sigue brillando.
Crepúsculo rojizo.

Cuarto día de la cuarentena
Miércoles 18 de marzo de 2020

La primavera
avanza sigilosa,
trinos de pájaros.
A lo lejos los sueños
despertando en las casas.

Quinto día de la cuarentena
Jueves 19 de marzo de 2020

Televisión:
noticias obsesivas.
Miedo en el aire.
El árbol de la vida
nos recuerda lo fértil.

Sexto día de la cuarentena
Viernes 20 de marzo de 2020

El equinoccio
nos invita a ser lúcidos.
Renovación.
Los almendros en flor
cerca de los portales.

Séptimo día de la cuarentena
Sábado 21 de marzo de 2020

Impermanencia.
El tiempo es siempre efímero,
eternidad creciente.
Un espacio de sol
alumbra la esperanza.

Octavo día de la cuarentena
Domingo 22 de marzo de 2020

Salta la rana
en la charca dormida.
Hojas al viento.
Imágenes de otoño.
Confinamiento frío.

Noveno día de la cuarentena
Lunes 23 de marzo de 2020

Una plegaria
por los muertos del Covid.
Almas en vuelo.
Desde otra dimensión
nos observan sin pánico.

Décimo día de la cuarentena
Martes 24 de marzo de 2020

Nubes gastadas
nos contemplan despacio.
Naturaleza.
Los toboganes solos,
los columpios vacíos.

Undécimo día de la cuarentena
Miércoles 25 de marzo de 2020

En el silencio
el retiro interior.
Introspección.
Los días pasarán
y volverá la risa.

Duodécimo día de la cuarentena
Jueves 26 de marzo de 2020

Whatsapps de luz
a través de penumbras.
Resurgimiento.
La belleza en las redes,
eterno aprendizaje.

Decimotercer día de la cuarentena
Viernes 27 de marzo de 2020

Voy a comprar,
la cajera aterrada.
Mi metro y medio.
Armadura de guantes
contra el virus patógeno.

Decimocuarto día de la cuarentena
Sábado 28 de marzo de 2020

Las horas pasan,
el silencio del mundo.
Voz del espíritu.
Infinita la luz
alumbrando la sombra.

Decimoquinto día de la cuarentena
Domingo 29 de marzo de 2020

Aceras frías,
los niños en sus casas.
Llanto, sigilo.
Los padres con sus hijos
improvisando el día.

Decimosexto día de la cuarentena
Lunes 30 de marzo de 2020

Los hospitales
saturados de gente.
Respiradores.
Personas sin futuro,
mientras otras se curan.

Decimoséptimo día de la cuarentena
Martes 31 de marzo de 2020

Un ciervo joven
en la playa de Laga
salta las olas.
Alegría sin límites:
no hay cazadores.

Decimoctavo día de la cuarentena
Miércoles 1 de abril de 2020

Perros con dueño
caminando deprisa
solo un ratito.
Confinamiento extraño,
los paseos son cortos.

Decimonoveno día de la cuarentena
Jueves 2 de abril de 2020

La Vía Láctea
prosigue su camino
de evolución.
Mientras el ser humano
recibe la luz cuántica.

Vigésimo día de la cuarentena
Viernes 3 de abril de 2020

Todo es efímero
sobre la nave Tierra.
Una experiencia.
Un limonero crece,
nos despierta del cuento.


Ana Muela Sopeña

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Nota: En el País Vasco la cuarentena comenzó el domingo 15 de marzo.

jueves, 2 de abril de 2020


MEMORIA DE LA LUZ


A través de las calles, hoy vacías,
he visto la memoria de la luz
en la sombra del tiempo
de confinamiento en el colapso.

Los niños en los parques
en columpios amados por la niebla.

Caballitos de sueño en las barracas
y aquella churrería silenciosa
donde la infancia habitaba
en algodón de azúcar.

Por la ventana miro y veo el sol,
más brillante que nunca.

La lluvia es la señal
invisible de mundos añorados.

Sonidos a distancia
de camiones que cruzan en la noche
carreteras con bruma.

No se sabe si estamos
en la antesala dura del terror
o nos encontramos iniciando
una andadura cuántica
que nos conecta con la octava dimensión.

Somos caminantes de los cielos,
navegando por lugares invisibles
hacia universos vírgenes.

En la piel nuestra brújula de estrellas,
en las manos las líneas del destino,
en los ojos el pálpito del viento
y el corazón desnudo del espacio
que es nuestro propio corazón sincronizado.


Ana Muela Sopeña

martes, 31 de marzo de 2020


ESPIRALES DE LOS NÚMEROS


Con esta luz fotónica
todo lo que pensamos
con la mente del sol es imparable.
Cada día aprendemos algo nuevo,
al tiempo que las nubes se divierten.

Terremotos de bruma en la conciencia
generan un motor
cuando el instinto cubre las heridas.

A veces la belleza es solo un nombre
tapado con la sombra de los muertos.

Turbias las espirales de los números,
tan solo por las noches hay espejos.

Gratitud en los sueños del amor,
guturales las voces de exterminio.

Timbas bajo la luna y sus fantasmas.

Amanece en los cuartos del silencio.

Tan blanca es la penumbra de la noche,
tan negras son las piezas de ajedrez.

Todo lo que sentimos es de  arena:
tememos lo que avanza imperturbable.


Ana Muela Sopeña