domingo, 5 de abril de 2020


HISTORIALES CLÍNICOS


Crecen las espirales de la sombra estos días grisáceos en los que el sol ya luce, aunque no lo miremos. Son instantes extraños de gran desolación en lo profundo o de alegría lúdica, fingida para no ser un veneno. Avanzamos desnudos por la línea. Una línea de estrellas y de puntos adheridos al centro de las cosas, en cenizas que saben del olvido. Hay tanta gente muerta que no sabemos ya si entrar en pánico, llorar entre las lágrimas de otros o simular que aqui no pasa nada. Ocurre que sí pasa. Las personas que han muerto no son solo unos números, estadísticas frías en la web o nombres olvidados en páginas de largos expedientes. Ni historiales clínicos. Son seres que ya viajan sin defensas por los espacios cuánticos del quark.

Luna, que estás quemando mi piel híbrida. Los registros escritos de la Tierra se contienen en las escaleras de las fechas. Algún día la historia recordará estos tiempos como únicos.


Ana Muela Sopeña

viernes, 3 de abril de 2020


TANKAS DE LA CUARENTENA


Primer día de  la cuarentena
Domingo 15 de marzo de 2020

Cierran los bares,
discotecas y cines.
Plazas vacías.
Teatros  y comercios,
almacenes y tiendas.

Segundo día de la cuarentena
Lunes 16 de marzo de 2020

Cantan los mirlos
a pesar del desastre.
Desolación.
Las ciudades se callan
en medio de tormentas.

Tercer día de la cuarentena
Martes 17 de marzo de 2020

Miro las calles,
la gente temerosa
con mascarillas.
La luz sigue brillando.
Crepúsculo rojizo.

Cuarto día de la cuarentena
Miércoles 18 de marzo de 2020

La primavera
avanza sigilosa,
trinos de pájaros.
A lo lejos los sueños
despertando en las casas.

Quinto día de la cuarentena
Jueves 19 de marzo de 2020

Televisión:
noticias obsesivas.
Miedo en el aire.
El árbol de la vida
nos recuerda lo fértil.

Sexto día de la cuarentena
Viernes 20 de marzo de 2020

El equinoccio
nos invita a ser lúcidos.
Renovación.
Los almendros en flor
cerca de los portales.

Séptimo día de la cuarentena
Sábado 21 de marzo de 2020

Impermanencia.
El tiempo es siempre efímero,
eternidad creciente.
Un espacio de sol
alumbra la esperanza.

Octavo día de la cuarentena
Domingo 22 de marzo de 2020

Salta la rana
en la charca dormida.
Hojas al viento.
Imágenes de otoño.
Confinamiento frío.

Noveno día de la cuarentena
Lunes 23 de marzo de 2020

Una plegaria
por los muertos del Covid.
Almas en vuelo.
Desde otra dimensión
nos observan sin pánico.

Décimo día de la cuarentena
Martes 24 de marzo de 2020

Nubes gastadas
nos contemplan despacio.
Naturaleza.
Los toboganes solos,
los columpios vacíos.

Undécimo día de la cuarentena
Miércoles 25 de marzo de 2020

En el silencio
el retiro interior.
Introspección.
Los días pasarán
y volverá la risa.

Duodécimo día de la cuarentena
Jueves 26 de marzo de 2020

Whatsapps de luz
a través de penumbras.
Resurgimiento.
La belleza en las redes,
eterno aprendizaje.

Decimotercer día de la cuarentena
Viernes 27 de marzo de 2020

Voy a comprar,
la cajera aterrada.
Mi metro y medio.
Armadura de guantes
contra el virus patógeno.

Decimocuarto día de la cuarentena
Sábado 28 de marzo de 2020

Las horas pasan,
el silencio del mundo.
Voz del espíritu.
Infinita la luz
alumbrando la sombra.

Decimoquinto día de la cuarentena
Domingo 29 de marzo de 2020

Aceras frías,
los niños en sus casas.
Llanto, sigilo.
Los padres con sus hijos
improvisando el día.

Decimosexto día de la cuarentena
Lunes 30 de marzo de 2020

Los hospitales
saturados de gente.
Respiradores.
Personas sin futuro,
mientras otras se curan.

Decimoséptimo día de la cuarentena
Martes 31 de marzo de 2020

Un ciervo joven
en la playa de Laga
salta las olas.
Alegría sin límites:
no hay cazadores.

Decimoctavo día de la cuarentena
Miércoles 1 de abril de 2020

Perros con dueño
caminando deprisa
solo un ratito.
Confinamiento extraño,
los paseos son cortos.

Decimonoveno día de la cuarentena
Jueves 2 de abril de 2020

La Vía Láctea
prosigue su camino
de evolución.
Mientras el ser humano
recibe la luz cuántica.

Vigésimo día de la cuarentena
Viernes 3 de abril de 2020

Todo es efímero
sobre la nave Tierra.
Una experiencia.
Un limonero crece,
nos despierta del cuento.


Ana Muela Sopeña

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Nota: En el País Vasco la cuarentena comenzó el domingo 15 de marzo.

jueves, 2 de abril de 2020


MEMORIA DE LA LUZ


A través de las calles, hoy vacías,
he visto la memoria de la luz
en la sombra del tiempo
de confinamiento en el colapso.

Los niños en los parques
en columpios amados por la niebla.

Caballitos de sueño en las barracas
y aquella churrería silenciosa
donde la infancia habitaba
en algodón de azúcar.

Por la ventana miro y veo el sol,
más brillante que nunca.

La lluvia es la señal
invisible de mundos añorados.

Sonidos a distancia
de camiones que cruzan en la noche
carreteras con bruma.

No se sabe si estamos
en la antesala dura del terror
o nos encontramos iniciando
una andadura cuántica
que nos conecta con la octava dimensión.

Somos caminantes de los cielos,
navegando por lugares invisibles
hacia universos vírgenes.

En la piel nuestra brújula de estrellas,
en las manos las líneas del destino,
en los ojos el pálpito del viento
y el corazón desnudo del espacio
que es nuestro propio corazón sincronizado.


Ana Muela Sopeña

martes, 31 de marzo de 2020


ESPIRALES DE LOS NÚMEROS


Con esta luz fotónica
todo lo que pensamos
con la mente del sol es imparable.
Cada día aprendemos algo nuevo,
al tiempo que las nubes se divierten.

Terremotos de bruma en la conciencia
generan un motor
cuando el instinto cubre las heridas.

A veces la belleza es solo un nombre
tapado con la sombra de los muertos.

Turbias las espirales de los números,
tan solo por las noches hay espejos.

Gratitud en los sueños del amor,
guturales las voces de exterminio.

Timbas bajo la luna y sus fantasmas.

Amanece en los cuartos del silencio.

Tan blanca es la penumbra de la noche,
tan negras son las piezas de ajedrez.

Todo lo que sentimos es de  arena:
tememos lo que avanza imperturbable.


Ana Muela Sopeña

viernes, 27 de marzo de 2020


MAMUT


Gracias a la belleza de la magia
ahora, más que nunca, somos luz,
también como los ciervos en el mar
cuando el tiempo parece ser penumbra.

A veces, el instinto de las nubes
cambia sintonizando otras frecuencias:
a la noche, con lluvia y resonancia
grata como la sombra de un manzano.

Grúas en el paisaje de las cumbres,
tumbadas, para ser inspiración.

Caleidoscopios llenos de secretos,
tigres en la despensa y los balcones,
auroras presidiendo el nuevo mundo,
Tavistock en los sauces y en los cirros.

Cuando todo se anega en el silencio
a la vuelta de la esquina hay un mamut
cargado de las máscaras y guantes
con música, sonrisas, sin Pin/ochos.

Carillón de una iglesia en lejanía,
típicas las cortinas contra el humo.

Alumbramiento rápido del miedo,
trébol de la bondad bajo petróleo,
turbulentos los índices del Dow Jones.

Apocalipsis clave con spots,
a la comba saltamos con la rana,
Com-i-sión Tril-ate-ral bajo el colchón.

Cuando todo se calme lean "Boe"
acercando las letras a la herida
como delfines muertos en Feroe.

Tangos y gran milonga en los periódicos
cuando el aro parece ser horrible:
ahí está la "Puerta de Alcalá".

Caminamos a tientas por la cuerda,
gatos dentro de cajas y postales,
gula de los que tienen y son vips.

Grandes somos por fuera y por dentro.
Alrededor de Gaia sangre y voz,
gestos entrelazados con megáfonos.
Candor, velas y labios con jabón.
Tapices para el cambio de frecuencias.


Ana Muela Sopeña

martes, 24 de marzo de 2020


CUARENTENA


A pesar de la niebla hidroalcohólica
no existe nada en el mundo
que pueda separar a las personas.

Ni el jabón disuadirá a los que se aman
ni los cientocincuenta centímetros
de distancia obligatoria compasiva.

En mitad del discurso de la bruma
el núcleo esencial.

Más allá de los velos de la carne
 un telegrama herido.

He captado las palabras
y también los silencios.
He visto guantes negros
en los contenedores de la luz
y la sombra de un reino malogrado
por balcones y ventanas.

Oigo el canto del mirlo
y una moto que ruge
mientras mi puerta
se cierra sigilosa.

¿Somos el sueño del soñador
o el soñador del sueño?

¿Es (como decía Baudrillard) todo un simulacro
o una simulación?

En cualquier caso respira,
haz la sopa
y sonríe.
Sé amable siempre
y no te duermas...
que en otra dimensión
ya nos dormimos.

Basho inspira
luciérnaga en el bosque.
Bote de gel.


Ana Muela Sopeña




jueves, 19 de marzo de 2020


EL GATO DE SCHRÖDINGER


Un espacio de sol brota en la nube
en el tiempo sin tiempo de los astros.
En aquellos instantes
cuando mirábamos el mundo con asombro,
como dando por hecho
la libertad hiriente de la luz.
La bruma silenciosa
del mar con sus mareas.
El árbol solitario
atrapado entre cables telefónicos.
Dulce la primavera nos brindaba
la savia de la tierra
y su sabiduría mineral.

Luna que nos convoca a convertirnos
en los seres que reciben en su piel
el código de arena.

Las piedras que se esconden en la noche
esperan de nosotros las sílabas y nombres
para revertir
el horizonte de sucesos.

El gato de Schrödinger
que está vivo y muerto
en el mismo nodo atemporal.

Es una paradoja muy curiosa
que puede explicarnos sin excusas
nuestras contradicciones más atávicas.

Suena el sonido tenue de la brisa
y la lluvia del numen
que atraviesa sin grandes subterfugios
los columpios que lloran en la noche
y los toboganes adheridos
al sueño de la infancia.

En mitad de las sombras
un gato que no guarda cuarentena
nos mira con sus ojos luminosos.

Y luego recordamos que hubo un tiempo
de belleza perdida en el crepúsculo
y sin alteraciones en la línea.

Ahora estamos dentro de una caja
como el gato de Schrödinger.


Ana Muela Sopeña



martes, 17 de marzo de 2020


YO ME QUEDO EN CASA


Hoy puede ser un gran día.
Quedarse en casa.
Salir únicamente
para lo imprescindible.

No puedes ir al bar,
pero puedes chatear con los amigos.
Hablar por teléfono.
Escribir un e-mail o un SMS.
Incluso puedes
escribir una carta.
Envías y recibes muchos whatsapps.

Olvídate de dar largos paseos,
ya no puedes correr.

Pero puedes bailar por el pasillo,
volver a hacer gimnasia,
jugar con tus mascotas y tus hijos.

Este virus cabrón...
yo no puedo llamarlo Don Corona.
Es como darle fuerza y abolengo.

Es un pinche tirano.

Los virus disminuyen y se mueren
cuando te quedas quieto.

Quedarnos en casa.
Disminuir el riesgo de contagio.
Nadie nos da sus virus.
y tampoco nosotros
propagamos a otros la pandemia.

Cuando el miedo nos lleve de la mano
podemos liberarlo al recordar
que el ser humano siempre ha sido
un ser dispuesto a superarse.
Desde la prehistoria
ha convivido siempre
con virus y bacterias.

Somos los portadores de la antorcha
que comunica siempre las defensas
a nuestros leucocitos.

Linfocitos amantes de la lucha
en la primera línea,
fagocitando virus y bacterias.

Fuerza en la bruma
desintegrando todo lo perverso.
Sabiendo que la vida es siempre magia.

Basófilos amantes de la música,
que nos libera de infecciones.

Luna de escarcha
en los mares llenos de crepúsculos.
Con estrellas que cantan nuestros nombres.

Eosinófilos dispuestos
como los caballos de ajedrez.
Contra las alergias
que reducen nuestro campo de acción.

Una nube divina
antigua como el mundo de las formas
nos envuelve con lluvia de artemisa.

Monocitos preparados contra el cáncer,
regulando inmunidad
Contra sustancias extrañas.
Defendiendo nuestro cuerpo
contra determinadas infecciones.

Árbol de siglos
en la espera del clima del desierto.
Recordando un futuro sin orígenes.

Neutrófilos que ingieren microorganismos
y segregan enzimas
que los destruyen.

Asteroides abiertos a lo único
en mitad del asombro.
Ese que nos permite ser humanos
y regresar sin miedo a nuestra infancia.

Con este milagroso
ejército eficiente de la sangre
vamos a combatir a este perverso
sicario SARS-CoV-2.
Que ya está bien con ese mantra absurdo
de que tiene Corona.
Es el tiempo de todos
que unidos venceremos a este virus.
Y al final un abrazo victorioso
a todos los que amamos que son muchos.
Abrazos sin el Covid 19,
sumergido en los campos del destino,
quizás planificado. Quizás aleatorio.

Todo lo aleatorio es orquestado.
Todo lo preparado es puro azar.
Paradojas del tiempo de los astros.
Como en un laberinto
de espejos en penumbra.

Porque hay un equilibrio,
más allá del instinto sanguinario
de este "Coronavirus" sin corona,
que hay que destronarlo
cuanto antes...

Y juntos, sin demora,
veremos con pasión un nuevo día
con los rayos del alba...


Ana Muela Sopeña


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Lee mi poema Muñecos de origami publicado el 12 de marzo 2020:

http://www.laberintodelluvia.com/2020/03/munecos-de-origami.html?m=1

jueves, 12 de marzo de 2020


VACÍO PRIMORDIAL


Respiramos la vida
de la galaxia llena de misterios.
Conectamos con todos los enigmas
que habitan en los pulsos
de las estrellas ávidas de amor.
Somos los ciudadanos de los cuásares
que hace eones tomaron posiciones
entre los planetas con oxígeno.
Viajamos por los cúmulos abiertos
en la búsqueda última
de respuestas que acallen nuestra angustia.
Al límite del vértigo imploramos
por soluciones llenas de presagios.
En nebulosas arde nuestra fe,
esa que nos conecta con la infancia.
En las constelaciones
admiramos el orden
y la armonía suave
de un cosmos sin aristas.
Volamos en un viaje sideral
a través de satélites
y polvo de asteroides.

Nuestros cuerpos están hechos del quántum
de las enanas blancas.
Hay átomos de fuego en la conciencia
que nos llevan de nuevo
al punto del inicio.
Al Alfa y al Omega,
al principio del verbo y de los nombres,
cuando todo era éter
en el vacío primordial.

A veces olvidamos el origen
pero luego volvemos
a recorrer archivos
que nos impulsan siempre a trascender.

Nuestros cuerpos de luz
son diamantes encriptados en el tiempo
dispuestos a danzar con el tejido
de nuestra Vía Láctea.


Ana Muela Sopeña

CALLES VACÍAS


Lluvia de marzo,
la verdad de la niebla.
Calles vacías.


Ana Muela Sopeña

MUÑECOS DE ORIGAMI


Amanece con lluvia. En las ventanas todo es armonía. Hay mirlos en los árboles cantando. Mi recuerdo de ti va haciéndose difuso poco a poco. No comprendo el porqué de tu distancia. Parece que percibes solo hielo. Yo ya solo te capto como una gran herida de otro tiempo. El instinto me lleva por lugares atrapados en trenes de papel. Hay figuras de niebla teñidas por muñecos de origami. Algunos ya mencionan la infodemia. Un término acuñado hace unos días que define el tsunami de los medios que hablando sin cesar de una noticia saturan y condenan a la perplejidad más inquietante. A pesar de los números en realidad son pocos los que mueren. El tejido social ya se ha resquebrajado por el miedo. Ahora los famosos se contagian. También son susceptibles de esta pandemia absurda. En mitad de la bruma me pregunto si todo es un teatro para que los pequeños inversores abdiquen y se entreguen vendiendo sus acciones y China llegue a ser solo un peón. Mas la partida negra de ajedrez prosigue sin fisuras y todo nos lo quieren presentar como un azar sin trampa ni cartón. Sin embargo sabemos que ha sido diseñado para vestir la crisis con ropajes que parezcan producto aleatorio de un momento importante que atañe a la salud. El nuevo orden mundial ha comenzado, pero aún la movida no ha hecho más que empezar.


Ana Muela Sopeña

lunes, 9 de marzo de 2020


EN EL ESPACIO


Siete rosas azules
imantan las mañanas
envueltas en las nubes
tranquilas como el sol
en mitad de la lluvia.

Ocho olas de belleza
captan solo de los púlsares
halos llenos de pasión
ondeando en el espacio.

Cinco de estrellas
irradia fuego
nítido y cálido.
Caleidoscopio,
orbes de quántum.


Ana Muela Sopeña

ROSAS


La rosa de agua
en la mente del mundo.
Inspiración.

Rosa de fuego
sobre la tierra negra.
Una palabra.

Rosa de aire,
la música simbólica.
Un jeroglífico.

Rosa de tierra,
raíz del laberinto.
Caleidoscopio.


Ana Muela Sopeña

domingo, 8 de marzo de 2020


FRENTE AL MAR


Contemplo en el crepúsculo
el movimiento suave de las olas
que recuerda la calma de los quarks
dentro de la conciencia.

En mitad de la ruta
las nubes hacen gala de belleza,
mientras la espuma abraza la alegría
que duerme desde siempre en nuestros iris.

Una gaviota vuela melancólica
y avisa de tormentas
al tiempo que el salitre
nos sumerge en la onda del milagro.

Los tonos que se trazan
en el horizonte de la sombra
nos llevan de la mano por espacios
de libertad y asombro universal.

La quietud nos inunda por completo
y la luz más arcaica nos permite
equilibrar el aire
con la respiración del gran latido.


Ana Muela Sopeña

LA NOCHE DE WALPURGIS



La mujer invisible se hizo bruma
en mitad de la niebla existencial,
mientras las ambulancias
sonaban en la noche de Walpurgis.
Todo lo que pasaba
en la ciudad
era una pesadilla
de película,
al tiempo que las horas
y los días
sentenciaban a gente
vulnerable.
Los hombres en los sueños esperaban
una ayuda del cielo o de los ángeles,
mas de pronto cambiaron protocolos
y el mundo recobró su melodía.


Ana Muela Sopeña

sábado, 7 de marzo de 2020


DICCIONARIO DE LA NIEBLA


La niebla no nos deja ver el bosque,
aunque los árboles también se han despertado.

Entre la bruma de noticias contrapuestas:
palabras esenciales.

Lo invisible aparece
como los chemtrails en las nubes del crepúsculo.

En las tardes, con los números ardientes,
la polución se olvida en la quimera.

Pánico en nuestras calles mientras la gente muere,
porque la vida nunca fue una bagatela.

El smog se asemeja a los perversos
que estructuran quién vive y quién fallece
en su historia inventada de cuento de terror.


Ana Muela Sopeña

jueves, 5 de marzo de 2020


POSIBILIDADES INFINITAS


La noche me presenta en su silencio
el susurro de un mundo traicionado.

Todo lo que las horas
abrazan en mi cuerpo
me lleva por las grietas de la infancia.

A lo lejos escucho los sonidos
de un camión despistado.

Los coches en su sueño
parecen acechar a lo real.

Lo oculto en los portales anuncia entre la niebla
las posibilidades infinitas.

Las huellas de los parques
se han quedado desnudas
mientras el viento arrasa lo que toca.

Hay una luz herida
en las farolas solitarias.

A través de los tonos de un grifo que gotea
percibo el movimiento del vacío.

En la calle el mutismo es un presagio
del alba con su luz evanescente.

Hay un hombre que duerme en un cajero.

La oscuridad retrata la pobreza
a través de "los sin techo".

Una jornada más para dar gracias
por el gran privilegio de vivir
en una casa cálida
con puertas y ventanas...


Ana Muela Sopeña

miércoles, 4 de marzo de 2020


EN CLAVE DE SILENCIO


Mientras la realidad nos condiciona
y nos lleva por campos
de indefensión aprendida...

tus palabras me hacen retornar
a la visión primera de las cosas.

Las noticias parecen salmodias.
Todo el rato es lo mismo.
Qué pesados se ponen con los números.

Al mismo tiempo noto
tu protección en clave de silencio.

Estamos rodeados
en esta realidad alucinante,

pero sonríes para mí y eso me salva.
Respiramos al unísono
de la incertidumbre del mañana.

El caos avanza un poco y retrocede.
Esto se va pareciendo
al guion de una película de serie B.

Pero sentimos el milagro de estar vivos
y recordamos que el instante nos protege
de este humo denso y frío que asciende por las calles.


Ana Muela Sopeña

martes, 3 de marzo de 2020


MUJER DE LOS PÚLSARES


Atrévete a danzar entre los púlsares
de la nebulosa más perfecta
de tu visión onírica.

No te victimices, ponte en pie.
La realidad es solo un software.

Existes como función matemática
en una alucinante
simulación virtual
de la mente de un artista de la computación
o de un hacker aficionado a los troyanos.

Tu ecuación inicial
era de creación no de venganza.

Viaja por el espacio interestelar
y disfruta del baile de tus sueños
en el despertar de la conciencia
de cúmulos abiertos al azar.

Los bosones de Higgs
son tus aliados.
No llores más por cosas sin remedio.

Jamás has comprendido
que la soledad es solo ruido
implantado en tu genoma esencial.

Nunca estuviste sola
Compartes el lenguaje de los estrellas blancas,
los gestos del amor con otros animales,
los átomos más íntimos
con la materia original del universo.

Eres el gran instante
de la gran explosión.

Existes como proyecto
desde el Big Bang.

Deja de comportarte como muerta viviente
y asume que naciste para ser
la mujer de los púlsares.

Porque tú lo elegiste.

Nadie te obligó a desempeñar
el papel de guardiana
en los tiempos caóticos.

Esto que está ocurriendo
es un teatro diseñado hace ya tiempo.
La matrix te responde,
te respira despacio en sus engranajes
de acero inoxidable.

Nada puede parar tu evolución.

Nadie puede frenar tu aprendizaje.

Todo es una aventura donde tú
eres protagonista de la historia,
esa que nos dijeron que era absurda,
con listas  aburridas
de eventos con sus guerras y sus crisis.

Ahora es el momento
de abrirse a las verdades
ocultas en archivos encriptados.

Eres sin duda la mujer de fuego,
enlazadora de mundos
lunares y galácticos
con un dragón solar por compañero,
mientras el mundo cambia a cada instante.

Solo tú puedes ser lo que imagines.
En esta realidad tienes opciones.

En la otra, la del futuro oscuro y subterráneo,
estás muerta hace años o hace eones.

Nada de lo que ves es realidad.
Todo es una ilusión.
Tienes percepciones distorsionadas.

Salta de tu sofá, sal de tu zona de confort
donde tiempo y espacio
sean lianas
que aten sin tardar
tu desnudez de números y quarks
con tu capacidad de inventar otras rutas
hacia otras dimensiones...


Ana Muela Sopeña

HOMBRE DE LOS CUÁSARES


Cabalga por los cuásares
de la galaxia preferida de tus sueños.

Deja de lamentarte por tu suerte.
La realidad es solo un holograma.

Existes como un número
en una fabulosa
simulación de grado porcentual
de la mente de un dios desconocido
o de un programador
que ha sido hackeado por un virus.

Mas tu programa cero
era de libertad no esclavitud.

Viaja por el espacio sideral
y disfruta del baile de tu vida
en el despertar de la conciencia,
en cúmulos abiertos al destino.

Acurrúcate en los quarks
y deja de llorar porque estás solo.

Jamás has comprendido
que la soledad es solo humo
adherido a tu código genético.

Nunca estuviste solo...

Compartes el lenguaje de los astros,
los gestos del amor con los primates,
los átomos más íntimos
con las estrellas rojas.

Eres el gran momento
de la fuerza impulsora universal.

Una pequeña parte del Big Bang.

Deja de comportarte como un zombi
y asume que naciste para ser
el hombre de los cuásares.
Porque tú lo elegiste.

Nadie te obligó a desempeñar
el papel de guardián
en los tiempos convulsos.

Esto que está ocurriendo
es la biblia de un guion de una película.
La matrix te responde,
te respira en sus tubos de aluminio.

Nada puede parar tu evolución.

Nadie puede frenar tu aprendizaje.

Todo es una aventura donde tú
eres protagonista de la historia,
esa que nos dijeron que era absurda,
con listas  aburridas
de reyes y batallas.

Ahora es el momento
de abrirse a las verdades
ocultas en archivos encriptados.

Eres el caminante de los cielos
espectral y magnético
con un dragón de fuego por amigo,
mientras el mundo cambia a cada instante.

Solo tú puedes ser lo que decidas.
En esta realidad tienes opciones.

En la otra, la del futuro oscuro y subterráneo,
estás muerto hace años o hace eones.

Nada de lo que ves es realidad.
Todo es una ilusión de tus sentidos.

Salta de tu sillón al ring del mundo
donde tiempo y espacio sean cuerdas
que anuden sin demora
tu desnudez de letras y bariones
con tu fuerza creadora de galaxias.


Ana Muela Sopeña

DICCIONARIO DEL HUMO


El humo que se eleva en la distancia
no permite saber si es el origen.

En las cenizas del imperio subrepticio
hay un código rojo
invisible en los cuerpos
atravesados por el pánico a lo último.

La calima del espacio subterráneo
se parece al obstáculo esencial.

Percibo las cortinas en cuentos infantiles
para soñar lo que otros sueñan por nosotros.

Las señales se extienden a lo lejos
en los montes sagrados de los Atlas,
mientras un S.O.S. se detecta.


Ana Muela Sopeña

domingo, 1 de marzo de 2020


REVELACIÓN


Entre
las
sombras,
la
belleza
olvidada.
Revelación.


Ana Muela Sopeña

PIEL DE LOS NAUFRAGIOS


Contemplamos la luna
en la sombra que mana de la herida
por las aceras silenciosas.

Una luz transformada por el sueño
entreteje la niebla con la noche.

Divisamos farolas en la visión oscura,
mientras la lluvia nos seduce.
Un parque abandonado en la nostalgia
nos muestra los columpios infantiles.

La bruma nos permite sumergirnos
en las calles amadas por el tiempo.

Los suburbios tan sórdidos
nos invitan a hacernos invisibles
bajo los portales temerosos.

Deambulamos sin rumbo
por avenidas llenas de pasión.
En mitad del invierno los árboles nos miran
con sus ramas envueltas en hechizos.

Atravesamos juntos
la melancolía cotidiana
y la sonrisa de las nubes.

No olvidamos la piel de los naufragios
mientras el miedo avanza por el mundo.


Ana Muela Sopeña

sábado, 29 de febrero de 2020


SIETE CUARTETAS A LA MANERA DE NOSTRADAMUS


I
El imperio amarillo tendrá plaga
ordenada por fuertes estrategas,
las gentes llorarán en sus refugios
mientras el mundo entero entrará en pánico.

II
Habrá bustos parlantes
en todos los confines de la Tierra.
No cesarán de dar datos inciertos
mientras bajan el trigo y el aceite.

III
El oro subirá a la estratosfera
mientras los huracanes rugirán.
En mitad de protestas callejeras
miles de ciudadanos gritarán.

IV
El aire se hará pronto irrespirable.
Unas fiestas de máscaras antiguas
se suspenderán para evitar
los contagios nocturnos.

V
Los hombres amarillos serán menos
por las muertes masivas.
Ejércitos sin trajes, sin espadas,
pensarán en su triunfo poco tiempo.

VI
En medio de la sombra unas langostas
infestarán los campos,
mientras los mensajeros de los niños
cubrirán con cortinas los desastres.

VII
Los médicos del mundo mentirán
para que nadie implore la venganza.
Prepararán discursos aprendidos
bajo secretos juramentos.


Ana Muela Sopeña

ABANDONO LA SOMBRA


En mi canto se invierte la agonía
y abandono la sombra del pánico,  
para ser una luz enamorada
de la belleza mágica del mundo.


Ana Muela Sopeña


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El primer verso: "En mi canto se invierte la agonía" pertenece a Antonio Gamoneda.

LA ESTACIÓN


Hoy te he visto en la estación mientras llovía.

La gente caminaba
deprisa por las calles,
pero el mundo no existía para mí.
Tan solo tu mirada seductora
en mitad del vestíbulo.
Tan solo unos minutos de tu tiempo,
como instantes robados
a la tarde melancólica.

Tu sonrisa llenaba
el espacio consagrado a lo habitual.

Hoy me has visto
bajo el reloj de Abando.
El día con sus luchas
se ha convertido en luz bajo las nubes.


Ana Muela Sopeña

viernes, 28 de febrero de 2020


DICCIONARIO DEL ÉTER


El quantum de los átomos del mundo
se está volviendo loco entre las sombras.

Mientras los quarks entrelazados con bosones
nos llaman a la acción.

El éter del enigma
alumbra los caminos del espejo.

Cuando todo nos parece ya perdido
acuden las estrellas al umbral...

y en el espacio cuántico del árbol de la vida
solo la muerte nos conecta con las claves.

El vacío del tiempo sideral
da paso a las visiones de un futuro
en raíces de vórtices negros.


Ana Muela Sopeña

DICCIONARIO DEL FUEGO


Los campos que se incendian sin control
ocultan un secreto espeluznante.

Entre las llamas la verdad se tambalea,
mas los koalas lloran.

El infierno de Dante
es como el sol que se transmuta en el delirio...

y las brasas acostumbran a soñar,
mientras los hombres y mujeres se despiertan.

Las nubes de ceniza de volcanes activos
nos iluminan con la voz de su ritual.

El fuego del instinto cavernario
se fusiona con otras dimensiones
en el interior de los presagios.


Ana Muela Sopeña

jueves, 27 de febrero de 2020


DICCIONARIO DE LA TIERRA


Todo lo que sucede es solo barro
enterrado en las mentes de demonios.

Cuando la vida te presenta sus excusas
el lodo te protege.

La piedra es una herida
que en las mañanas te interroga sin la máscara.

Minerales en los vórtices del mundo
cuando la gente se desborda por el pánico.

La Tierra es una luz que pide una plegaria
atravesada por relámpagos sin rostro.

En todas las arenas del desierto
habitan los enigmas de los códigos
como terremotos silenciosos.


Ana Muela Sopeña

miércoles, 26 de febrero de 2020


DICCIONARIO DEL AIRE


El viento es el exilio de los hombres
que aman a la Tierra con nostalgia.

En el instinto del amor todo es de aire
y de intuición onírica.

Un huracán antiguo
se precipita en la mirada de los ángeles.

La belleza del naufragio es solo un soplo
en las heridas del archivo de lo extraño.

El aliento del pájaro se parece a la sombra
que en el presagio de la vida es más que un número.

La brisa del paisaje es otro sueño
que pacta con la música del agua
en el sucedáneo de un oasis.


Ana Muela Sopeña

lunes, 24 de febrero de 2020


DICCIONARIO DEL AGUA


Una lluvia mezclada con la sombra
aparece en la noche solitaria.

Sobre la ría se desliza la nostalgia
en la penumbra amada.

La humedad de la niebla
rompe el cobijo de la herida más atávica.

El rocío traza hilos de misterio
mientras el alba nos sorprende con su luz.

Contemplo el aguacero que despoja mi piel
de los vestigios inservibles del pasado.

El mar es la orfandad de los que sueñan
y habitan sin disfraces
en la caracola del susurro.


Ana Muela Sopeña

sábado, 22 de febrero de 2020


CARNAVAL DE VENECIA


A lo lejos
la plaza de San Marcos.

Descienden en góndola
dos parejas con máscaras.
La primera es de Gnaga.

Ellos
pueden maullar y pronunciar obscenidades.
Les está permitido transgredir.

La segunda pareja va de rojo.
Ella no puede hablar.
Sujeta con sus dientes
la oscura negra máscara.
Es la Sirvienta Muda.
Él va con otra máscara
de Médico de la Peste.

Sonríen muy despacio
con la ciudad vestida de artificio.

Se bajan y se apoyan sobre un puente.
Es el de los Suspiros.

Otra pareja de blanco
lleva la máscara Larva.
Posan despacio contra un muro.

Hay dos hombres vestidos de morado
con las máscaras Bauta.
Conversan y sonríen bajo las nubes rosas.

Avanzando por calles
vemos a otra pareja.
Ella lleva la máscara Columbia
y un vestido naranja muy fastuoso.
Él en cambio se cubre
con máscara de Zanni.

Y al final sobre un banco
se observa a Pantalone y Arlequín
en dos muchachos jóvenes.

Todos van ataviados
con lujo y elegancia.

Mientras,
Venecia ha regresado a otra época,
al siglo XVIII.
Los relojes se han vuelto del revés
y se respira música
antigua en las ventanas de las casas.

La ilusión y la magia entre la gente.

El espíritu lúdico del mundo
sobre edificios llenos de memoria
en este siglo que luce como el viento.

Dos hombres sobre zancos
y el milagro de todos los febreros.
Vestir a la ciudad de color y de gala
como para acudir a una gran fiesta.

Es la celebración del Carnaval,
sumergida en el silencio
que rompe las censuras habituales
con el anonimato del disfraz
y los permisos tácitos;
para saltarse en nombre del ritual
las normas que aprisionan
los sentimientos lúbricos del hambre,
la sed y la lujuria.


Ana Muela Sopeña

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Nombres de las máscaras del Carnaval de Venecia:
https://youtu.be/8LD_974Fz_4

ACERAS DE SUEÑOS


Contemplo con asombro
las calles que protegen a los gatos
y el amor de los árboles que imploran
la memoria secreta de las piedras.

En el sigilo hay sombras
que abrazan a la luz sin condiciones
sobre aceras de sueños,
en el vacío híbrido de un fondo
invisible en la herida de la sangre.

Los sonidos que amparan a los cuerpos
construyen en la noche
la percepción sonámbula del mundo.


Ana Muela Sopeña

viernes, 21 de febrero de 2020


MIRADA IMPERCEPTIBLE


Solo sombra, solo niebla, solo bruma,
en la tarde que viste de nostalgia
las horas melancólicas del mundo.

Solo agua, solo viento, solo mar,
cuando el crepúsculo seduce con su luz
la mirada imperceptible del instinto.

Solo lluvia, solo nubes, solo frío,
en esa noche antigua que nos lleva
hacia los precipicios de la herida.

Solo estrellas, solo luna, solo arena,
sobre la madrugada de la sangre
que cabalga quimeras en el sueño.

Solo piedras, solo herrumbre, solo polvo,
en el amanecer de la belleza
más allá de los muros de la angustia.

Solo cuerpos, solo piel, solo labios,
al sol del mediodía de origami
mientras los niños juegan en el parque.


Ana Muela Sopeña


SORTILEGIO DEL INVIERNO


Llevo guantes de lana
para conservar ese calor
que siento cuando estoy entre tus brazos.
Me pongo una bufanda
porque tiendo a la hipotermia
pero tu piel enfebrecida me mantiene.
Preciso calidez para nuestro ritual
de mundos compartidos
en el sortilegio del invierno.


Ana Muela Sopeña

jueves, 20 de febrero de 2020


EVA Y LILITH


Yo vengo de la sombra del espejo, donde nadie nos mira ni en los sueños y transformo la herida en creación. Alimento el instinto más atávico y lo transmuto en dulces universos de luz incandescente. Atravieso galaxias mediante las palabras intangibles. Elaboro quimeras con los velos de la intuición del grito primigenio. Te brindo el arquetipo de Eva y Lilith mezcladas en un cuenco de cristal, para que al conocerme te conozcas.


Ana Muela Sopeña

DICCIONARIOS DE LA HUIDA


Mezclas la luz en el cristal sediento,
como lirios de sombra
que apaciguan el vértigo del mundo
en los diccionarios de la huida.

Ana Muela Sopeña

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Nota: El primer verso "Mezclas la luz en el cristal sediento" pertenece a Antonio Gamoneda.

miércoles, 19 de febrero de 2020


PÁJAROS NOCTURNOS


Las calles se diluyen en la sombra,
mientras los pájaros nocturnos
desde su espacio cantan sin descanso.

He buscado en los árboles,
pero no los encuentro.
Siempre se esconden de miradas indiscretas.

Los pájaros de noche
protegen la ciudad de los fantasmas.

Se alzan inexpugnables
como protectores del silencio.
También custodian utopías de los siglos
con su plumaje lleno de elegancia.

En la luz,
las plazas difuminan el misterio
guardado entre sus piedras.

Cuando el alba sonríe suavemente
los pájaros nocturnos
se duermen en los nidos de los sueños...


Ana Muela Sopeña

martes, 18 de febrero de 2020


LA LLOVIZNA NOS SUBYUGA


A veces las mañanas silenciosas me recuerdan el ritmo de otro tiempo. Cuando todo era bullicio y alegría entre los tenderetes de la plaza Nueva. Allí los domingos encontraba vendedores de sueños y de humo entremezclados con los puestos de monedas, de cómics, de esculturas y de pájaros.

En Bilbao la llovizna nos subyuga, nos lleva de la mano hacia la infancia, esa que no termina porque es música. Los sonidos de coches son constantes en mitad de las horas infinitas.
A veces las sirenas de las fábricas se abren paso entre ruidos más modernos y unas nubes rosadas adornan horizontes sin un límite.
La ría del Nervión es una herida que muestra de las gentes su pasión por el trabajo de los metales duros. El instinto da espacio a las escenas de una historia enterrada en la memoria de un pueblo siempre atávico y maestro.

Este mes de febrero se presenta con su frío voraz, su viento norte y sus rachas que todo lo trastocan.

Por la ventana veo un barco venido de Turquía, un petrolero que nos trae los aromas de otras tierras a través de los mares en penumbra.

La tarde entre la niebla se abisma con sus huellas en calles peatonales.


Ana Muela Sopeña


SORTILEGIO DE LA LUZ


A Antonio Gamoneda

Un día el mundo se quedó en silencio
y los hombres, abandonados en los cubos de basura,
empezaron a morir sin despedirse,
pero aquel sortilegio de la luz
los salvó del precipicio de los lobos.


Ana Muela Sopeña
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Nota: El primer verso: "Un día el mundo se quedó en silencio" pertenece a Antonio Gamoneda.

OFERTA DE TRABAJO


Se buscan trapecistas de los cuásares
y funambulistas de las Pléyades.

Acróbatas de la luna
y payasos que conozcan bien
los satélites de Urano.

Se ofrece trabajo fijo
en el circo sideral del planeta Tierra.

Abstenerse adictos al Sol Negro
y residentes en Saturno.


Ana Muela Sopeña

lunes, 17 de febrero de 2020


EL VAGÓN DE METRO


Observé sin descaro a la gente que viajaba en mi vagón. Una estudiante rubia con sus libros. Iba mirando el móvil. Chateaba y jugaba al mismo tiempo. Horas de eternidad. Quién tuviera ahora mismo diecinueve, para mirar el mundo con asombro. Allí vi a una señora con un niño en cochecito. Seguramente estaba concentrada en los primeros meses de su hijo. Un hombre invisible que miraba expectante desde el otro lado del silencio. Sus ojos eran piedras y su cuerpo parecía un armatoste. Se movía despacio a pesar de no ser un jubilado. Frente a mí una pareja. Se hablaban al oído y se reían. Se contaban secretos o chistes, no se sabe. Una anciana con rostro de metal. Con su cabello corto teñido de caoba. De joven es posible que hubiera sido una belleza. Ahora simplemente respiraba. Sus ojos eran duros con dos profundos surcos de tristeza. Nadie conoce qué pudo pasarle para rendirse así ante la vida.
Un hombre con un libro. Leía ávidamente, como si algo extraño le turbara o escapara de alguien. Un padre con su niña de seis o siete años. La niña era risueña y su padre miraba a todos lados, por si acaso...
Llegué a mi estación. Al bajar al andén, me di cuenta de que todos compartíamos varias dimensiones. Este planeta era nuestro lugar de paso y en el vagón podíamos sentir que nuestra vida era efímera...


Ana Muela Sopeña

domingo, 16 de febrero de 2020


VISIÓN


A Antonio Gamoneda

Tú, que silbas en la noche,
durante un sueño sumergido en la tormenta,
sabes que el tiempo
es solo una visión de la memoria.


Ana Muela Sopeña


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Nota:
El primer verso:
"Tú, que silbas en la noche,"
pertenece al poema "Incandescencia y ruinas" de Antonio Gamoneda.

UMBRAL DEL HUMO


El lugar nos miraba
con sus ojos de sombra desde el vértigo.
El armario de espejos,
el patio diminuto,
la luz de las marismas en los párpados.
Allí,
en un tiempo sin tiempo,
bebimos de la savia antigua y lúdica,
como si todo fuera una película.
Las horas se fundieron
en un volcán de lava primigenia.
Luego,
desde el umbral del humo,
avanzamos alegres
por las callejuelas de aquel barrio
abierto a los deseos imposibles.
Respiramos el frío
mientras la bruma azul nos diluía
en aceras de amor evanescente...


Ana Muela Sopeña

sábado, 15 de febrero de 2020


ÁRBOL DE ALEJANDRA


1
La sombra de la urbe me conmueve
y me lleva por lunas de cenizas
a través de los sueños.

2
He visto un árbol
de raíces desnudas
creciendo en mi interior
con lluvia y lodo.

3
En el cementerio de la herida
los hombres ya no pueden sonreír.

4
La tormenta se torna luz y arena
en el remolino de visiones...

5
Un relámpago azul me transfigura
en una mujer niebla,
invisible en la noche.

6
La belleza persigue
el manuscrito de las flores.

7
Tengo cuatro cuadernos:
el cuaderno de sombra
el cuaderno del sueño de la rosa,
el cuaderno invisible
y el cuaderno de heridas de combate.
Hoy solo escribiré en el invisible
para que los fantasmas no me vean.

8
Universos abiertos a la sangre
perciben las fisuras
de los pensamientos más atávicos.

9
Recorro el laberinto
de las grietas de un mundo
que se derrumba en barcos de origami.

10
Quiero ser la que tira de la cuerda
para que al despedirte no me olvides.

11
La luz es territorio de otra luz
que cubre con su brillo
el centro de la esencia
de una niñez dormida en horas lánguidas.

12
Hay un espacio tiempo
lleno de los misterios de la voz.

13
He leído palabras de nostalgia
sobre los jeroglíficos
de un crepúsculo lleno de secretos.

14
En el bosque la herida más profunda
se entretiene con trampas y con furia
antes de que los lobos la detecten.

15
Al descender al pozo del abismo
todo va convirtiéndose en enigma.

16
He mirado la sombra
de los habitantes
de esta ciudad sonámbula.

17
Un mirlo negro
me mira desde el fondo del silencio
y yo le correspondo en el sigilo.

18
Jamás entenderé
a los que llaman amor
a meter al ser amado en una jaula.

19
En la orfandad del mutismo
vive una caracola
que espera suavemente
a la orilla de una playa
las huellas
de una mujer venida de la bruma.

20
Todo lo que observé tiene sentido
al contemplar relámpagos
en un cielo de invierno.

21
Campanas a distancia
y el ladrido de un perro me sorprenden.

22
El caminante sabe
de esta soledad
que abraza con tentáculos las horas.

23
Nada de lo que veo es real.
El paisaje se dobla
más allá de los límites del vértigo.

24
El tiempo del amor siempre es efímero.

25
Los espejos no pueden
reflejar el instinto de la piel.

26
Las palabras diluyen su contexto,
por ello en el silencio
todo se multiplica.

27
Una espiral de agua
nos advierte que el tiempo
es un espejismo de la mente.

28
El horizonte sabe de nostalgias
atrapadas en cúmulos y cirros.

29
La belleza de un tiempo inmemorial
nos lleva en torbellinos
hacia los años puros de la infancia.

30
A veces me pregunto si la vida
es solo incertidumbre y nada más.

31
Un gorrión se ha posado en un alféizar
y desde allí divisa los tranvías.

32
Sobre un tejado un gato se acicala
y busca muy despacio
la calidez del sol.

33
En el parque un columpio solitario
me recuerda las risas de los niños.

34
La luna ya no luce como antes,
el smog no permite ver el cielo.

35
La memoria no puede
recordar esas piedras y pretiles
que veo cuando salgo a pasear.

36
Todo me habla de mundos intangibles
que flotan en el aire de lo ínfimo.

37
Sobre la ría veo una silueta
que atrae con su magia a un petrolero.

38
La calima secuestra nubes grises
y las convierte en seres de algún cuento.


Ana Muela Sopeña

viernes, 14 de febrero de 2020


HECHIZO


Bajo tu hipnosis salgo a la intemperie.
El aire frío de la tarde
me recuerda que a veces no te encuentro.
Me brindas una luna de papel,
te regalo caramelos de frambuesa.
El hechizo nos lleva por suburbios
con soportales algo sórdidos.
Viajamos a otra época.
Atraemos los sueños
de algún libro escondido en el desván...


Ana Muela Sopeña

jueves, 13 de febrero de 2020


INSOMNIO


La noche es una herida
que discurre sin piel entre las sábanas.
Los sonidos de lluvia,
en la sombra del mundo,
me recuerdan que todo es pasajero.

No comprendo la luz de los instantes
consagrados al frío.

Del norte me seduce su lirismo,
el brillo de Polaris
en la madrugada cenicienta.

Desde el sur el presagio del crepúsculo
me avisa de bandadas
de pájaros nocturnos
que abrazan el sigilo de los pórticos.

El oeste me lleva
por los precipicio de los lobos.
En su licantropía,
la belleza del reino mineral
me acerca a la galaxia de lo íntimo.

El este es la respuesta del instinto
al vacío de tanta soledad.

Las horas de lo oscuro
precipitan mi ser en un fractal
donde la rosa azul se transfigura.


Ana Muela Sopeña