lunes, 10 de febrero de 2020

ATALAYAS DE DIAMANTE


Las serpientes oraban en las calles
mientras un humo negro poseía
los cuerpos diversos
de los que no tenían nombre.

Los oradores increpaban a la masa
y
los líderes pactaban con demonios;
pero la gente resistía
intacta en atalayas de diamante.
Indestructible en búnkeres
de integridad y acero en sus genomas.


Ana Muela Sopeña

6 comentarios:

Albada Dos dijo...

La gente aguantamos quina, casi literalmente. Los políticos, en sus torres de marfil, divagan o van a los suyo y lo malo es que les pagamos :-)

Un abrazo

carlos perrotti dijo...

La gente resiste. Quién dijo que está todo perdido...

Abrazos, Ana.

Ana Muela Sopeña dijo...

Así es, Albada:

¿Por qué les pagamos? Solo se preocupan de sus grandes sueldos...

Un abrazo

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Carlos:

Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Este me gusta mucho, Ana, un reflejo de lo que muchos sentimos.
Un abrazo.
Oncina

Ana Muela Sopeña dijo...

Me alegra que te guste, Oncina:

Es un placer recibirte en mi espacio.

Un abrazo