jueves, 6 de febrero de 2020

OJOS DE ESTRELLA


A Camille Claudel


Tus manos fueron la esencia
del amor y la escultura.

Descendiste al lodo
al enamorarte de Rodin
como si fuese
capaz de conciliarte con su ego.

Solo buscó tu alma para beber de ella.

No supo entregarse
más allá de su fuerza,
que se miraba en espejos de lluvia,
y de su arte
que navegaba en otro tiempo.

¿Dónde quedaron besos y promesas?
En un sueño incumplido,
más allá de tu viaje tan oscuro.
Una tormenta atávica perfecta.

En materiales nobles:
la flecha de tu desguazado espíritu.

En lágrimas de arena
tus sentimientos íntegros
de amor evanescente...

Resuenen los sonidos de tus dedos
en la historia atrapada por prejuicios.

Sales
del olvido obligado
y te vemos desnuda frente al mármol,
más allá de tu historia con Rodin.

Amaneces con fuego en la memoria
con tus ojos de estrella...


Ana Muela Sopeña


12 comentarios:

Albada Dos dijo...

Una vida rota, no se comprende que la influencia de Rodin fuera tan potente, ni que acabara en un psiquiátrico. Bueno, se comprende. Sólo había una academia de arte que aceptara mujeres, así que, si se consideraba a la mujer todavía tan inferior, que quedaran solapadas ha sido la tónica en mil ciencias y artes.

Por la visibilidad y a libertad de las mujeres. Pocas más que la mitad de la población mundial. Un abrazo

carlos perrotti dijo...

Magnífico homenaje a una malograda artista casi olvidada...

Abrazo inmenso, Ana.

Ana Muela Sopeña dijo...

No encontraba su sitio no en el amor, no en el arte. Por otra parte Rodin no estaba sólo con su compañera Rose y con ella (su amante) sino que mantenía relaciones sentimentales y sexuales con todas las que se cruzaban por su camino y le gustaban. Modelos, discípulas, empleadas... Empatía cero. Ser admirado y satisfacer su lujuria eran sus prioridades. Amor, respeto y empatía por las mujeres cero.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Carlos:

Efectivamente, su vida fue desgarradora...

Un beso

Fackel dijo...

Hace muchos años estuve en el Museo Rodin de París. No sabía entonces prácticamente nada de esta pareja. Tampoco tengo recuerdos de haber salido muy satisfecho del museo, no sé por qué. Ni siquiera la reproducción del beso que hay allí, que no sé si es original o una de las tantas, porque de las obras de este autor se hacían copias, me resultó impactante. Pero no me hagas caso, siempre voy a la contra y todo lo que es tan célebre me decepciona, pero son cosas mías. Por el contrario me encantó el conjunto del jardín de Los burgueses de Calais, otra reproducción porque la original está en Calais, sobre la historia de unos personajes que hicieron algo heroico en la Guerra de los Cien Años, pero que es un grupo que transmite angustia y dolor. Por cierto, a la vuelta del museo está el Palacio de Matignon, sede del Primer Ministro, y al pasar por allí nos paró en seco la policía: salía del lugar nada menos que Yaser Arafat, sonriente y saludando a todo quisqui. Los españoles dimos la nota clamando su nombre, y nos correspondió. Final de la anécdota.

Amapola Azzul dijo...

Yo veo estrellas en la mirada de tu poema.

Besos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Amapola:

Es una alegría que las veas.

Un beso enorme

Ana Muela Sopeña dijo...

A mí me gustan mucho las dos obras: "El beso" y "Los burgueses de Calais". Yo creo que Rodin era un gran escultor, aunque un pésimo compañero amoroso. Claro que todo no se puede tener.

A Camille Claudel solo le enamoraban los genios aunque fueran pésimos como compañeros sentimentales.
Otro compañero sentimental de Camille Claudel fue Debussy, el compositor.

Muy interesante la anécdota que cuentas.

Gracias por venir...

Un abrazo
(Me he saltado el orden al contestar por error)

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Un estupendo homenaje para esta grande y sufrida artista casi invisible, pero que dejó su ejemplo como legado.

Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias, Rafael:

Es un placer recibir tu visita.

Un beso

Hidra dijo...

Bonitas y necesarias palabras para visibilizar a una gran escultora.
Un beso, Ana.

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias porvenir, Hidra:

Nunca haremos lo suficiente para visibilir a Camille Claudel.

Un beso grande