domingo, 16 de febrero de 2020

UMBRAL DEL HUMO


El lugar nos miraba
con sus ojos de sombra desde el vértigo.
El armario de espejos,
el patio diminuto,
la luz de las marismas en los párpados.
Allí,
en un tiempo sin tiempo,
bebimos de la savia antigua y lúdica,
como si todo fuera una película.
Las horas se fundieron
en un volcán de lava primigenia.
Luego,
desde el umbral del humo,
avanzamos alegres
por las callejuelas de aquel barrio
abierto a los deseos imposibles.
Respiramos el frío
mientras la bruma azul nos diluía
en aceras de amor evanescente...


Ana Muela Sopeña

4 comentarios:

Albada Dos dijo...

Esso amores de acera y evanescencia, que nos eleva a un mar de sueños.

Un abrazo y feliz noche

Ana Muela Sopeña dijo...

El amor... siempre el amor...

Gracias por venir
Un beso

Meulen dijo...

Del amor, aunque sea uno pasajero marca al amante en su memoria ...siempre se recuerda aunque no se quiera.

Ana Muela Sopeña dijo...

Todo amor es pasajero, incluso aunque dure muchos años. Se puede ir o morir.

Aunque quien me inspira estos versos lleva diez años en mi vida.