viernes, 7 de febrero de 2020

LAS PÉRDIDAS


Todo se va perdiendo cada noche
en el torbellino de preguntas
que preside la niebla
de esta vida incesante que nos vive.

La belleza de un tiempo inmemorial vuelve para quedarse,
pero nos zarandea al darnos cuenta
de que todo se extravió
por el sumidero de la bruma.

Tan solo el que aprende
a perder con estoicismo
disfruta otra vez
del nacimiento de otros retos.

Al final, para no caer en lo terrible, todavía más importante que aprender a ganar es aprender a perder y en el perfeccionamiento de esta técnica se hallan las claves para comprender el universo. Un truco para sobrellevar las pérdidas es sustituir nuestro diálogo interno: "me perteneció, pero lo perdí, qué mala suerte tuve" por "no me perteneció, pero lo tuve, disfrutándolo al máximo mientras duró, qué buena suerte tuve". Así, con este pensamiento mágico tan sencillo, al descubrir que nuestra historia personal es una quimera, abrazamos otra dimensión de la experiencia que nos permite centrarnos en la libertad del instante.


Ana Muela Sopeña

6 comentarios:

Fackel dijo...

Pues sí, creo que uno de los principales factores a medida que nos hacemos mayores es asumir, interpretar y no renegar de las pérdidas. Porque con frecuencia no hablamos de ellas. Siempre preferimos ante los demás contar lo que hicimos y logramos, y ocultamos bajo la alfombra los fracasos, olvidos, pérdidas y no realizaciones. Pero la pérdida se impone, sí. De vitalidad, de ilusiones, de humor, de diálogo, de personas del entorno, de memoria...De igual manera que las experiencias y vivencias en general nos aportaron las pérdidas fueron convirtiéndose en la sombra proyectada. No era exactamente paralela, pero sí compañía disimétrica. Es interesante meditar sobre el asunto, gracias.

Ana Muela Sopeña dijo...

Muchas gracias por tu extenso comentario, Fackel. La verdad es que no son fáciles de integrar, pero cuando se consigue hay una nueva energía que brota del interior...

Un abrazo

Laura dijo...

Más importante que aprender a ganar es aprender a perder...
que bueno poder asumir una derrota y que eso no nos quite las ganas.
Esta ha sido la lección del día.
😊
Beso grande.

Ana Muela Sopeña dijo...

Aprender a perder desde luego es una asignatura pendiente para la que no nos preparan adecuadamente ni en la familia, ni en la escuela, ni en la Universidad. Así que solo nos queda ser autodidactas.

Un beso grande, Laura
Gracias por venir

Albada Dos dijo...

Si no aprendemos a perder, a dejar ir, nos convertimos en seres enfermos. Un texto muy bueno, con versos realmente buenos y una reflexión más que adecuada.

Un abrazo y feliz día

Ana Muela Sopeña dijo...

Así es, Albada, dejar ir.....