sábado, 17 de marzo de 2018

DE SOMBRAS

*
En las siluetas del bosque
la loba sabe de sombras
que a veces son como espectros
y la persiguen con rosas.

Una estrella en la distancia
en su nebulosa azul
le hace guiños por las noches
para que observe su luz.

La loba escapa del frío
y se refugia en su cueva,
mientras cae un aguacero
ella se convierte en niebla.

Hay una luna de plomo
en el cielo protector
que se aparece en visiones
con un animal de sol.

Los árboles solitarios
tienen las hojas de escarcha,
sueñan tardes de silencio
y dormitan sin palabras.

Un ruido recuerda al hombre
que depreda lo que toca
y se oculta con su máscara
de todo lo que no es moda.

La loba sabe del agua
cuando llueve y cuando bebe,
por eso a veces espera
el instante de la suerte.

La loba sabe de heridas,
de cazadores furtivos
que se esconden en el alba
horadando los caminos.

Las piedras rozan el tiempo
y disuelven el espacio
para atrapar el instinto
que se evapora en el caos.

La loba sabe de vida,
de escapar de los peligros
en el crepúsculo rojo
cuando las nubes son hilos.

Las horas pasan deprisa
en el secreto del bosque
y todos sus habitantes
conocen muy bien sus nombres.

La loba sabe de muerte,
cuando un terrible disparo
alcanza su pata izquierda
y un relámpago lejano.

El cazador no la ve
y prosigue su aventura
deambulando sin pararse
para encontrar la fortuna.

Un veterinario joven
oye el aullido de loba,
la traslada a su consulta,
saca la bala a su hora.

Pasan días y semanas,
la loba ya está curada,
su protector se despide
y la lleva al bosque, al alba.

La loba sabe de sombras,
por eso ahora se oculta
de todos los cazadores
que salen cuando no hay luna.


Ana Muela Sopeña

4 comentarios:

carlos perrotti dijo...

Mientras la veía me dejaba llevar por el relato y digo la veía porque las escenas se sucedían delante de mis ojos como en un comic. Es como un guión de una historia protagonizada por una loba solitaria heroína en medio de una atmósfera oscura y sugerente no exenta de poesía. Me ha encantado, Ana.

Abrazos!

Mª Socorro Luis dijo...

Un encanto, Ana. Me trajo los romances que me contaba Pablo, mi hermano, cuando niños.

Gracias y besos.

Ana Muela Sopeña dijo...

Es una alegría, Carlos, que te haya gustado este romance:

Un beso enorme
Ana

Ana Muela Sopeña dijo...

Qué interesante que tu hermano te contara romances...

Gracias, Soco, por venir...

Un beso
Ana