lunes, 29 de agosto de 2011

EL ALFIL DURMIENTE

*
El alfil durmiente
avanza en el tablero
sabiendo la ventaja que le otorga
el dominio del centro en la partida.

Un caballo sonámbulo
salta sin reparar en lo difícil,
superando el dolor y la desidia.

La torre en su aislamiento
despierta de su mundo algo irreal.

La dama sonriente
estrena la memoria de las cosas
en su archivo del reino más audaz.

El rey ya no se enroca,
su táctica de juego es diferente.

Los peones avanzan sin descanso,
para coronar
antes de que lo haga el enemigo.

Un alfil astuto
retrocede a una esquina.
El centro ya no está bien controlado...

Caballos vigilantes
inmóviles detienen su misión
para vencer al sueño de la inercia.

Una torre hace eco en un radar
con sus palabras llenas de futuros.

La dama negra es pérfida
e intenta conocer
el código de honor.

Enroque largo y rey casi sin vuelo.

Un peón en quietud parece que no avanza,
pero todo es mentira,
sus aliados se erigen
como triunfadores absolutos
al dar el jaque mate inesperado.



Ana Muela Sopeña

4 comentarios:

Perfecto dijo...

Magistral, creativo, sugerente. En resumidas cuentas: precioso.

Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Gracias, Perfecto, me alegra que te haya gustado.

Un beso
Ana

Julio Dìaz-Escamilla dijo...

Así pareciera ser, a veces, la vida; así pareciéramos ser, un Alfil durmiente. He disfrutado la analogía pero no que tu poema me haya dado Jaque Mate.
Un abrazo.

Ana Muela Sopeña dijo...

Sí, a veces parecemos durmientes y otras veces muy activos. Todo forma parte de la vida y de esta batalla por la supervivencia y por ser un Ser Humano completo.

Un abrazo, Julio

Siempre agradecida por tu paso por mis letras.

Besos
Ana